Prism News cerró su red de más de 200 sitios de “noticias locales” generados por IA
Tras investigaciones que revelaron plagio, citas falsas y vulneración de ética periodística, la empresa israelí suspendió su experimento de “periodismo sin humanos”. Un caso que vuelve a poner en foco los riesgos de los sitios pink slime impulsados por inteligencia artificial.
Prism News, la empresa israelí que lanzó más de 200 sitios web que simulaban ser medios locales de noticias y estaban íntegramente generados por inteligencia artificial, suspendió todas sus operaciones. El cierre se produjo después de que varias investigaciones periodísticas expusieran plagios sistemáticos, citas inventadas y violaciones flagrantes a los estándares básicos del oficio.
En un escueto comunicado publicado en su sitio, la compañía señaló: “Hemos completado nuestro experimento inicial. Gracias a todos los que participaron y dieron su feedback. Toda actividad queda suspendida por el futuro previsible”. No aclararon si el cierre es definitivo.
Los portales, que usaban el claim “The stuff mainstream media skips, finally getting the coverage it deserves”, publicaban bajo firmas falsas generadas por IA. Gran parte de su contenido era material copiado o parafraseado de coberturas locales reales sin atribución, una práctica que generó alarma entre funcionarios públicos y periodistas de medios legítimos.
Periodistas de Interlochen Public Radio, Source New Mexico y el newsletter Spin Class fueron de los primeros en documentar las irregularidades. Sus reportes revelaron que Prism News se financió con capital de riesgo a pesar de sus evidentes fallas éticas y de producto. La empresa se presentaba como “la reinvención completa de cómo la humanidad se mantiene informada”, comparándose con un Bloomberg, Vice o CNN “nacidos hoy con cero humanos, cero legado e infinita escala de IA”.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el fenómeno de los sitios pink slime: páginas que se hacen pasar por medios locales independientes pero responden a intereses comerciales o políticos. En este caso, la escala fue inédita: más de 200 dominios operando simultáneamente con costos mínimos y sin redacción humana.
Para los medios locales reales, la competencia es desigual. Mientras que una investigación rigurosa y el cumplimiento de estándares éticos requieren tiempo, personal y recursos, generar y publicar cientos de artículos por día con herramientas de IA es barato y rápido. Las acciones legales contra scraping de contenido suelen ser costosas y lentas, lo que deja a los editores tradicionales en desventaja.
El director de MediaWise de Poynter, Alex Mahadevan, quien siguió el caso, destaca el rol de los periodistas que alertaron sobre las irregularidades. “Kudos a Maxwell Howard, Patrick Lohmann, Emily Horne y otros que pusieron la lupa”, escribió. No está confirmado que sus notas hayan sido la causa directa del cierre, pero sin duda contribuyeron a generar presión pública.
Prism News no tiene relación alguna con Prism, el newsroom independiente sin fines de lucro liderado por periodistas de color. La confusión entre ambas marcas ya había sido señalada en reportes previos.
Este episodio se suma a una preocupación creciente en la industria sobre el uso no regulado de IA en la producción de noticias. Si bien la tecnología puede ayudar en tareas repetitivas o de procesamiento de datos, su aplicación directa a la generación de contenido periodístico sin supervisión humana sigue demostrando riesgos altos de desinformación, plagio y pérdida de confianza pública.
En un contexto donde la sostenibilidad de las redacciones locales ya es frágil, casos como Prism News refuerzan la necesidad de mayor transparencia sobre el origen de los contenidos, mecanismos de verificación y, eventualmente, regulaciones que protejan tanto la labor periodística como a las audiencias.
Desde la redacción, la lección es clara: la escala y la velocidad no pueden reemplazar los pilares del oficio. Cuando un medio promete “cero humanos”, es momento de encender todas las alarmas.