Los estadounidenses respaldan la libertad de prensa, pero el informe invita a preocuparse
Un estudio conjunto de Pew Research Center y Knight Foundation revela que tres de cada cuatro estadounidenses apoyan una prensa libre, aunque las divisiones partidarias y las dudas sobre su rol amenazan la sostenibilidad del consenso.
Un nuevo informe de Pew Research Center en colaboración con la Knight Foundation confirma que la mayoría de los estadounidenses sigue valorando la libertad de prensa. Casi tres de cada cuatro encuestados expresan apoyo a una prensa libre e independiente. Sin embargo, detrás de ese número general se esconden grietas profundas que deberían preocupar a cualquiera que crea en el rol del periodismo en una democracia.
El dato positivo es claro: el respaldo se mantiene en niveles sólidos si se lo compara con otros países y con encuestas de años anteriores. Pero el informe también muestra que ese apoyo es frágil, condicionado por la identificación política y por percepciones crecientes de que los medios son parciales o incluso perjudiciales.
Las divisiones partidarias aparecen una vez más como el factor más disruptivo. Mientras que entre quienes se identifican con un partido el apoyo es mayoritario, las diferencias en intensidad y en las expectativas sobre qué significa “prensa libre” son notables. Un sector significativo de la opinión pública considera que los medios no solo informan, sino que influyen de manera indebida en el debate público.
Esto no es nuevo, pero el estudio actualiza las cifras y permite ver tendencias. La confianza en que la prensa cumpla su función de control del poder se erosiona cuando se pregunta por instituciones concretas o por coberturas específicas. Al mismo tiempo, crece la proporción de personas que priorizan la protección de la libertad de expresión por sobre la regulación de contenidos falsos o dañinos.
Para los periodistas, el informe funciona como un recordatorio práctico. El apoyo abstracto a la “libertad de prensa” no se traduce automáticamente en confianza cotidiana ni en legitimidad. Esa brecha entre principio y práctica es la que hay que trabajar todos los días en redacciones y en la formación de nuevas generaciones.
El estudio también pone el foco en las expectativas de la audiencia. Muchos estadounidenses quieren una prensa que sea independiente, rigurosa y al mismo tiempo más representativa de la diversidad social. Cumplir con esas demandas sin caer en populismos ni en autocensura es uno de los desafíos centrales del oficio en los próximos años.
Desde la perspectiva de la formación y la ética profesional, el informe sugiere que no alcanza con repetir que la prensa es un pilar democrático. Es necesario explicar con mayor claridad cómo se construye esa independencia, cuáles son los controles internos y por qué las verificaciones y los estándares importan. Solo así se puede reducir la brecha de confianza que el propio estudio deja entrever.
En definitiva, tres de cada cuatro estadounidenses dicen apoyar una prensa libre. Es un número que invita a un moderado optimismo, pero también a una alerta: ese respaldo puede diluirse rápidamente si no se atienden las razones profundas de desconfianza que el informe pone sobre la mesa. El periodismo tiene que seguir ganándose esa legitimidad día a día, con transparencia y con trabajo verificable.