Cómo Radio Aftonbladet busca conquistar a los que evitan las noticias
El gigante sueco de la prensa ganó una licencia FM y apuesta por un formato radial que combine entretenimiento con información accesible para reconectar con audiencias jóvenes y escépticas.
La noticia sorprendió a la industria sueca: el tabloide Aftonbladet, uno de los diarios más leídos del país, se adjudicó una de las tres licencias nacionales de FM que estaban en juego. El movimiento marca el regreso de un actor tradicional de la prensa escrita al mundo de la radio analógica en un momento en que muchos medios luchan por retener a las audiencias más jóvenes.
El caso fue analizado en profundidad en el podcast FixEd, donde se exploran las estrategias que el equipo de Radio Aftonbladet está desplegando para atraer a los llamados “news avoiders”, ese segmento de la población que deliberadamente se aleja de los contenidos informativos tradicionales. Según los responsables del proyecto, la clave no está en imponer más noticias duras, sino en ofrecer un mix que combine información relevante con elementos de entretenimiento, cercanía y utilidad práctica.
La apuesta por FM no es nostálgica. En Suecia, como en gran parte de Europa, la radio sigue siendo un medio con alta penetración diaria, especialmente en momentos de movilidad o en entornos domésticos. Aftonbladet vio allí una oportunidad para llegar a oyentes que ya no abren sus apps de noticias ni consumen diarios impresos. El desafío es claro: construir credibilidad y hábito sin caer en los formatos que ya generaron rechazo.
Desde el punto de vista editorial, el equipo está priorizando historias contadas en primera persona, reportajes breves con fuerte componente emocional y segmentos de servicio (tránsito, clima, consumo, salud mental). La idea es que la información llegue casi sin que el oyente perciba que está “consumiendo noticias”. Se busca un tono conversacional, menos alarmista y más empático, que contraste con la sensación de saturación y negatividad que muchos asocian a los medios actuales.
Este movimiento también refleja una tendencia más amplia en la industria: los grandes grupos periodísticos diversifican sus canales de distribución para compensar la caída de atención en plataformas digitales saturadas. La radio, al ser un medio lineal y de baja fricción, permite reconstruir rutinas de consumo que las notificaciones push y los algoritmos de redes sociales han erosionado.
Para los periodistas más jóvenes que se incorporan al proyecto, representa además una oportunidad de aprender a narrar para el oído antes que para la pantalla. El arte de la radio –pausas, ritmo, sonido ambiente, elección precisa de palabras– vuelve a cobrar valor en un contexto donde la atención es el recurso más escaso.
Desde la perspectiva ética, el desafío pasa por mantener los estándares periodísticos sin sacrificar el objetivo de ampliación de audiencia. No se trata de suavizar la información incómoda, sino de presentarla de manera que no active las defensas de quien ya decidió desconectarse. Es un equilibrio delicado que exige tanto rigor factual como sensibilidad hacia las motivaciones del público objetivo.
El caso de Radio Aftonbladet será observado con atención por otros grupos europeos que enfrentan cifras crecientes de escepticismo y abandono informativo. Si la estrategia logra fidelizar a un segmento que hasta ahora rechazaba el periodismo tradicional, podría inspirar fórmulas híbridas en otros mercados donde la desconexión con las noticias sigue creciendo.