Cómo escribir un buen titular: la guía que todo periodista debe tener a mano
Dominar el arte del titular no es cuestión de inspiración, sino de técnica y criterio editorial. En esta guía práctica repasamos los principios clave para armar títulos que informen, atraigan y respeten al lector sin caer en trucos baratos.
Escribir un buen titular sigue siendo una de las habilidades más exigentes del oficio periodístico. No importa si trabajás en un medio digital, en papel o en una newsletter: el título es la primera –y a veces única– oportunidad de conectar con la audiencia. Un mal titular puede enterrar una excelente nota; uno preciso y atractivo puede multiplicar su alcance sin necesidad de clickbait.
A diferencia de guías que se centran en fórmulas mágicas o ejemplos de portales de noticias, en esta nota nos enfocamos en el proceso mental y las decisiones editoriales que hay que tomar antes de teclear la primera palabra del título. El objetivo es que puedas aplicar estos criterios aunque estés apurado en la redacción o editando el trabajo de otro.
1. Definí primero el núcleo informativo
Antes de pensar en atractivo o longitud, preguntate: ¿cuál es la información nueva o más relevante de esta nota? El titular debe transmitirla de forma clara. Si el lector no entiende de qué trata la pieza después de leer el título, fallaste en lo básico.
Un ejercicio útil es escribir en una sola oración (máximo 15 palabras) el corazón de la historia. Esa oración suele convertirse en la base del titular. Evitá girar en torno a lo que “se discute”, “se analiza” o “se debate”. Esos verbos débiles diluyen el impacto.
2. Priorizá la precisión por sobre la seducción
En tiempos de métricas y competencia por atención, la tentación de exagerar es grande. Pero un titular que promete más de lo que entrega erosiona la confianza del lector y, a mediano plazo, la credibilidad del medio.
La precisión no significa ser aburrido. Significa elegir las palabras exactas. Si la nota es sobre un informe de la UNESCO que recomienda cambios en la curricula de comunicación, el titular debe mencionar UNESCO, curricula y comunicación. No alcanza con “La educación periodística está en crisis”.
3. Usá verbos fuertes y concretos
Los verbos son el motor del titular. Preferí “aprueban”, “rechazan”, “denuncian”, “lanzan”, “advierte”, “logra”, “fracasa” antes que “se reunieron”, “habrá”, “podría” o “analizan”. Estos últimos generan incertidumbre o pasividad.
Cuando sea posible, poné el verbo en presente. Da sensación de inmediatez y dinamismo, incluso en notas que no son de última hora. Evitá el gerundio en la mayoría de los casos (“avanzando”, “logrando”, “buscando”) porque suele sonar a comunicado de prensa.
4. Pensá en el lector, no en el SEO
Sí, el SEO importa. Pero si ponés las palabras clave al principio de forma forzada, el título se vuelve rígido y poco natural. El lector humano sigue siendo el primero en decidir si hace clic o no.
Una buena práctica es escribir primero el titular pensando solo en el lector y luego revisar si se pueden acomodar las palabras de búsqueda sin sacrificar legibilidad. En la mayoría de los casos, las dos cosas se pueden conciliar.
5. La longitud ideal: entre 55 y 70 caracteres
No es un dogma, pero los datos de comportamiento de lectores muestran que los títulos de entre 55 y 70 caracteres (incluyendo espacios) suelen tener mejor performance tanto en mobile como en desktop. Son lo suficientemente largos para dar contexto y lo suficientemente cortos para no cortarse en las notificaciones push o en las redes.
Contá los caracteres mientras escribís. Si superás los 75, preguntate qué podés sacar sin perder el sentido. Muchas veces sobran adjetivos o explicaciones que mejor van en la bajada.
6. Evitá los trucos que ya no funcionan
- Títulos en forma de pregunta: solo funcionan cuando la pregunta es genuina y poderosa. La mayoría de las veces generan rechazo (“¿Por qué los periodistas ya no escriben buenos titulares?”).
- Mayúsculas completas: gritan y transmiten sensacionalismo.
- Exageraciones numéricas (“10 consejos infalibles”, “Las 7 claves que nadie te cuenta”).
- Uso abusivo de dos puntos o guiones para separar frases.
7. El orden de la información importa
En periodismo, la pirámide invertida también se aplica al titular. Lo más importante suele ir al principio. Pero hay excepciones: cuando el sujeto es muy conocido (un medio, una figura del periodismo, una institución emblemática), podés empezar por la acción.
Ejemplo: “Clarín lanza nueva sección de verificación” es mejor que “Nueva sección de verificación en Clarín” si el nombre del medio aporta credibilidad.
8. Leé el título en voz alta
Este es un truco viejo pero infalible. Si al leerlo en voz alta suena forzado, burocrático o confuso, volvé a empezar. Un buen titular debe fluir como una conversación entre colegas: directo, claro y con cierta cadencia.
Además, pedile a alguien de la redacción que lo lea sin contexto. Si esa persona entiende de qué se trata la nota, probablemente esté bien encaminado.
9. Diferenciá titular de copete y bajada
El titular no tiene que contar toda la historia. Su trabajo es despertar interés y dar la información esencial. El copete o bajada amplía esa información y la bajada secundaria (si existe) puede agregar color o contexto.
Cuando el titular ya lo dice todo, la bajada queda vacía. Cuando el titular es demasiado vago, la bajada se convierte en un salvavidas que no siempre funciona.
10. Revisá después de publicar
Los mejores periodistas vuelven sobre sus titulares horas después de publicada la nota. Con la perspectiva del tráfico, los comentarios y las redes, muchas veces se encuentra una versión más precisa o atractiva. No es signo de inseguridad editorial: es oficio.
En redacciones grandes, es común que el titular original sea reemplazado por una segunda versión optimizada después de las primeras cuatro horas. Esa práctica debería extenderse más allá de los portales puramente digitales.
Escribir buenos titulares no es un talento innato. Es una habilidad que se afina con práctica deliberada, lectura crítica de otros medios y disposición a recibir feedback de editores y colegas más experimentados. En un entorno donde la atención es el recurso más escaso, un título bien pensado sigue siendo una de las herramientas más poderosas que tiene un periodista.