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Todos queríamos a Martha /

Todos queríamos a Martha

“La mayoría creía que ella, Marta Holgado, es la hija de Perón”, comienza en su columna de Clarín, Miguel Wiñaski que tituló “Martha Holgado y la noticia deseada”. Allí, el periodista propone la siguiente tesis: “De pronto, muchos tienden a creer en algo respecto de lo que no poseen ninguna evidencia”, Holgado habría logrado esto reiterando su testimonio en los medios, también la “veracidad” habría pegado porque a la gente siempre le interesó, además, la sexualidad de Perón, entre otros puntos que establece Wiñaski y que encajan con su teoría de La noticia deseada. En Sosperiodista se nos ocurre que en este tema particular, puede haber funcionado otro ingrediente, uno “justiciero”.


Sosperiodista.

En la edición de Clarín del miércoles, Miguel Wiñaski escribió respecto de Martha Holgado y las pruebas que confirman que no es la hija de Perón:

”Periodistas amigos me decían que es el típico caso que encaja con la matriz teórica de mi libro: La Noticia Deseada.
La tesis es la siguiente: De pronto, muchos tienden a creer en algo respecto de lo que no poseen ninguna evidencia.
Se le creía a Marta Holgado, porque ella lo decía.
Porque sembró en los medios su testimonio reiterado . Porque suscitó el interés público.
Porque el público desea creer.
Porque la sexualidad de Perón siempre exuberante de misterios y mitologías da para todo.
Y por razones inescrutables.
No había datos que substanciaran lo que esa señora afirmaba y afirma.
Ahora los hay. Las pruebas científicas contradicen a Marta Holgado, y otra vez, la Noticia Deseada se desvanece ante evidencias.
Sin embargo, siempre retorna esa pasión por creer antes de saber.
¿Por qué será?”

Se nos ocurre que además de las razones que esgrime muy bien Wiñaski, la gente quería que Martha Holgado fuera la hija de Perón. Qué mejor que una señora gorda, ya mayor, de parecido físico con el General, amargara aunque sea un poco a la infame viuda María Estela Martínez. Uno presume que Isabelita goza de la inconmensurable herencia del general, y todos sabemos que no lo merece. La señora nunca se arrepintió de su nefasta participación en la vida política argentina, en el juicio a las Juntas militares, nunca recordó nada y aunque sea, queríamos castigarla un poquito vía Martha Holgado.

17/11/06

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