Sosperiodista.El presidente del Consejo de la Magistratura de la Nación, Pablo Mosca, puso ayer las cosas en su lugar.
Nos referimos a la polémica abierta a partir de la revelación de que el conjuez que investiga las explosiones en la Fábrica Militar de Río III, Diego Estévez, descartó que las explosiones hayan sido intencionales con fundamentos copiados de un sitio de Internet.
En su edición del domingo pasado
La Voz del Interior dio a conocer la noticia de que Estévez había utilizado como fuente de sus fundamentos un sitio español llamado
www.rincondelvago.com, que publica informes científicos de dudosa calidad y procedencia. Según pudo comprobar el diario,
el conjuez copió en forma textual un capítulo dedicado a los explosivos utilizados en Río III y lo incorporó a su fallo,
sin citar las fuentes o los autores del trabajo.
En la nota, una fuente ligada a los ingenieros de la UNC que hicieron el peritaje a pedido de la justicia federal y comprobaron que las explosiones fueron intencionales, dijo al diario que "si Estévez pensaba desacreditar nuestra pericia, la tendría que haber rebatido con otra, pero no por
un informe que levantó de Internet".El anónimo vocero de los peritos lo que hizo fue desacreditar a Internet como fuente de información, y la misma impresión genera la nota, por más que esa no haya sido la pretensión de su autor. Desde ya que esto no descalifica ni quita méritos al periodista por su valioso aporte. Eso no está en discusión.
Por eso decíamos al comienzo de esta nota que el titular del Consejo de la Magistratura de la Nación puso blanco sobre negro en el asunto. O al menos, en su justa medida las cosas.
Estévez fue convocado para declarar hoy ante el organismo para explicar el papelón. Pero en declaraciones de ayer a Radio Universidad,
Mosca salvó a Internet de la demonización. Consideró que "es una herramienta informática, que posibilita el trabajo no sólo de jueces, sino también de abogados". "El problema que a nosotros nos sorprendió en alguna medida -aclaró-, es que los datos que utiliza el conjuez en sus resoluciones es una información que no está avalada o firmada, ni sustentada por ninguna persona responsable del contenido", sostuvo.
Desacreditar una información o dato por el sólo hecho de provenir de Internet (por sí mismo, por su naturaleza virtual) no tiene asidero alguno. La seriedad y la credibilidad no es propia de un soporte. Pensar así habilitaría a aceptar la cantidad de revistas, diarios y libros, que destilan amarillismo, desinformación y chabacanería sólo porque salen en papel.
Con World Wid Web pasa lo mismo; quizás con una dosis mayor de anonimato y libertad, pero hay de todo. Información tonta y chisme fácil e irresponsable, hasta los sitios de gobierno, oficiosos, y espacio para la reflexión y la información tratada con rigor científico y periodístico.
Por eso, re-parafraseándolo a un presidente: "No es Internet, estúpido..."
(imagen del sitio iesbarcelona.org)
21/12/06