
Recomendar esta notaEs raro que tengan pruritos en escribir la palabra "mierda", que de todos modos es algo que todo el mundo dice y hace, y no les tiemble el pulso al publicar toda una página firmada por Henry Kissinger, responsable entre otras cosas del golpe de estado de Chile en 1973, ideólogo de la muerte de Salvador Allende, y algunas otras cositas ejecutadas por la CIA que sería largo de enumerar acá. Se me ocurre que Kissinger no usa malas palabras en sus artículos, sólo se limita a cometer crímenes con total correción.
Una familia marginal "¿Por qué son malas las malas palabras? ¿Son malas porque les pegan a las otras? ¿Son de mala calidad, y cuando uno las pronuncia se deterioran? ¿Quién las define como malas palabras?", se preguntó Roberto Fontanarrosa, entre las risas incontenibles del público y los rostros serios de algunos de sus compañeros de panel. "Tal vez sean como esos villanos de la televisión, que al principio eran buenos pero a los que la sociedad hizo malos", agregó. El propio panel en que se encontraba fue un tema de humor. "Es tan polémica esta mesa que es la única a la que le han asignado un escribano" dijo Fontanarrosa, en alusión al moderador. También cronometró su intervención, en una parodia de la forma en que Federico Reyes Heroles, quien le antecedió, midió los diez minutos exactos que se permitían a los expositores: "ha impuesto un estilo", bromeó. Las malas palabras "son más saludables, más fuertes", "brindan otros matices" y constituyen "una familia marginal" del lenguaje, afirmó Fontanarrosa. Después de recordar que también se las trata de palabrotas, asoció este término con las "carotas" de las películas de Federico Fellini y concluyó que reflejan una mayor expresividad. "No es que haga una defensa incondicional y quijotesca, algunas me gustan, otras no. Hay malas palabras que son irremplazables por su sonoridad, su fuerza y su contextura física. No es lo mismo decir que una persona es tonta o que es zonza que decir que es pelotuda", ejemplificó. A continuación, parodió el análisis lingüístico: "El secreto de la fuerza (de la palabra pelotudo) está en la letra t: anoten, las maestras". También se preguntó si el Diccionario de Dudas abordaría esa cuestión. "Hay una palabra maravillosa que en otros países está exenta de culpa, que es la palabra carajo. Están las islas Carajo, en el Caribe, y el carajillo, en español. La palabra mierda es irremplazable", opinó Fontanarrosa y a continuación advirtió sobre "la triste función" de los puntos suspensivos que suelen censurar la inscripción de ese término en los diarios. Fontanarrosa apeló a su memoria familiar, al recordar que "en ningún momento se impuso eso de eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca". "Cuando mis primos venían a mi casa me decían vamos a jugar al tío Berto (personaje al que evoca en un cuento de su libro "La mesa de los galanes"): se escondían en una habitación y puteaban. Fíjense lo que lograba que no hubiera televisión", contó. "Mi viejo era lo que se llamaba un mal hablado, un bocasucia, expresión antigua que se sigue empleando. Habrá que ver qué dice este Congreso", dijo y provocó más risas. "Atendiendo a las condiciones terapéuticas pido una amnistía para las malas palabras. Vivamos una Navidad sin malas palabras, integrémoslas al lenguaje y cuidemos de ellas, porque las vamos a necesitar", concluyó Fontanarrosa. ¡IDOLO NEGRO FONTANARROSA!
La droga es una mierda- Mata nuestros hijos. Más que horrorizar la palabra mierda, debería escandalizar la palabra droga, que tengamos que hablar de eso. Pobre barrio el 2 de setiembre, pobres otros muchos barrios de esta querida Córdoba, con plazas llenas de porros y otras mierdas, y canallas que llenan sus bolsillos con la desesperanza de los chicos. Cada traficante, cada pasador de merca lleva la imagen de la madre que lo parió. Es así.
Néstor Kirchner me garantizó los fondos, confesó el reelegido Avalle
Denuncian actividad pro minera en la facultad de Derecho de la UNC
González Catan se opone a una nueva planta de tratamiento de residuos
Ley de bosques, siempre vigente pese al cinismo de ciertos funcionarios

Se prevé que ocurran 12 mil accidentes que involucran motociclistas en la ciudad, las principales víctimas: jóvenesde hogares humildes. En la Iglesia pentecostal de calle Barda del Medio explican porqué tienen mala fama. Villa El Libertador cumplíó 60 años. Quiénes son las nuevas autoridades de los centros vecinales en la zona. Los vecinos quieren un lugar en el directorio del nuevo hospital. El nombramiento del presidente del centro vecinal de la villa hizo ruido. Y más... bajá el periódico de septiembre en pdf.