Es la peor acusación posible: abuso sexual agravado seguido de muerte. Matricidio. El fiscal Javier Di Santo convirtió a Facundo Macarrón, luego de veinte días de un secreto de sumario plagado de rumores, en un impensado monstruo. La familia está destruida. No dan crédito a esta nueva tragedia que se agrega a la muerte de Nora Dalmasso. Los riocuartenses están consternados: la convocatoria a una movilización popular para pedir la detención de Facundo Macarrón fue un estruendoso fracaso: la indignación con una Justicia que discrimina a la gente según su condición social cede ante el dolor de una familia que se desmorona ante la tragedia. Hubo alivio en el poder político de la provincia, pero la brecha entre el Poder Judicial y la sociedad civil se sigue ensanchando hasta límites insospechados.
Hernán Vaca Narvaja.
¿Puede un joven sensible, inteligente, pacífico, planear el asesinato de su madre, viajar a Río Cuarto sin que nadie lo vea, volver a Córdoba y salir esa misma noche con su pareja a un boliche nocturno?
En un primer momento, la acusación parecía contundente: el ADN hallado en el cuerpo de la víctima aparecía como una prueba irrefutable de la gravedad de la imputación. Sin embargo, horas después de dar a luz su decisión más esperada, el propio fiscal relativizó su acusación. Dijo que si bien el ADN pertenece a la familia Macarrón, si el FBI no puede determinar el patrón genético femenino ese ADN nunca tendrá nombre propio. Pero agregó un dato todavía más inquietante: el ADN habría sido extraído de “células epiteliales, potencialmente de esperma”. Sin embargo, a renglón seguido, Di Santo le dijo a Telediario Digital que “tampoco se puede asegurar que haya semen”. ¿Cómo es posible obtener células epiteliales de esperma si ni siquiera está probado que hubo semen?
Di Santo espera que los análisis del FBI determinen el patrón genético femenino, de modo tal que la coincidencia sea total y el ADN tenga, además de apellido, nombre propio: Facundo es el único hijo varón de Marcelo y Nora. En otras palabras, Di Santo espera que un laboratorio extranjero resuelva lo que en seis meses de investigación no pudo establecer el CEPROCOR.
La pesquiza de Di Santo -a la que tangencialmente se sumaron otros dos fiscales, Moine e Hidalgo, de quienes ya nadie se acuerda- no ha arrojado ningún resultado positivo. Salvo la segunda declaración de Andrés Peralta -que desestructura la coartada de Facundo y sólo tiene valor indicial-, el fiscal no ha conseguido nada tras los veinte días de secreto de sumario que impuso en la causa. En ese lapso ni siquiera pudo acreditar la presencia de Facundo Macarrón en Río Cuarto la noche del crimen.
Las declaraciones de Di Santo echan un nuevo manto de dudas y sospechas sobre la actuación de la Justicia y del propio CEPROCOR, organismo dependiente del Gobierno provincial. Aunque ya han pasado más de seis meses, está fresco en la memoria de todos el sonado fracaso en la búsqueda de espermatozoides en el supuesto semen hallado en el cadáver de Nora Dalmasso. ¿Es confiable un organismo provincial que analiza muestras extraídas de una escena del crimen donde hubo 23 personas rondando el cadáver? ¿Y que después de seis meses, cuando la mirada de los medios de comunicación volvería a posarse sobre una causa que parecía olvidada, de pronto descubran el patrón genético del presunto asesino?
El fiscal sólo ofrece dudas: dice que el ADN se extrajo de tejidos epiteliales, posiblementes de esperma, que no está claro si hubo semen, que hay lesiones genitales pero no se puede establecer si hubo sexo consentido o violación. ¿Cuál fue el móvil del crimen de Villa Golf? Di Santo no tiene la menor idea.
Con este panorama, ¿hacía falta imputar a Facundo Macarrón del abuso sexual y homicidio de su madre? ¿Qué sentido tiene la imputación si no va acompañada de la privación de su libertad? ¿Por qué salió el propio fiscal a relativizar su imputación al otro día? ¿Acusó a Facundo Macarrón por convicción o presionado por el poder político de la Provincia?
Cualquiera sea la respuesta, está claro que a Di Santo el caso Dalmasso le quedó grande.
Enorme. Baila adentro de un saco al que no puede dominar. La comedia de enredos de la Justicia es de tal magnitud que con la prueba irrefutable del ADN (“es de un Macarrón”, concluyó el CEPROCOR), Di Santo fue incapaz de detener a Facundo, todavía no le tomó declaración indagatoria y ni siquiera evalúa la posibilidad de pedirle una extracción de sangre.
"Estamos contentos”, dijo el abogado Benjamín Sonzini Astudillo al salir de Tribunales el jueves al mediodía. Acababan de acusar a su cliente -que pasó de querellante a imputado- por la posible comisión de los delitos de abuso sexual agravado y homicidio calificado. Una imputación terrible que, de comprobarse, seguramente conllevará una pena de cadena perpetua. ¿Dónde radica la alegría del abogado cordobés? En que Facundo continúa en libertad. Es sugestivo.
La figura de “sospecha leve” del Código de Procedimientos de Córdoba fue la herramienta legal que le permitió a Di Santo mantener a Facundo libre tras acusarlo de abuso sexual y homicidio. En otras palabras, el fiscal nunca quiso acusar a Facundo por el crimen de su madre, pero las pruebas genéticas lo obligaron a hacerlo. Más allá del ADN, Di Santo no tiene nada concreto. Apenas el testimonio de Andrés Peralta, la pareja de Facundo, que abre una “ventana” sobre la ubicación del joven Macarrón entre las dos de la mañana y las siete de la tarde del sábado que asesinaron a Nora Dalmasso. Y el celular apagado de Facundo, que no permite rastrear su ubicación, lo que podría ser interpretado como una acción premeditada del victimario. ¿Por qué lo imputó entonces? Porque el ADN es una prueba irrefutable de al menos dos situaciones: presencia en la escena del crimen y contacto físico con la víctima (los tejidos epiteliales habrían sido extraídos del cinto de la bata con la que estrangularon a la Nora, de la sábana, la almohada, el cuello, la vulva y el saco vaginal).
La “ventana” de Andy
¿Por qué Facundo Macarrón continúa en libertad? Porque Di Santo no lo quiso detener.
“Es como si yo le avisara a un alumno que en 15 días le voy a tomar un examen: lógicamente va a venir preparado. Lo que correspondía era la detención, la incomunicación y la inmediata toma de declaración indagatoria”, dijo a El Sur un calificado penalista cordobés, que auguró nuevas coartadas para aliviar la situación del joven. “Con Facundo en libertad, Sonzini puede “peinar” a los testigos y destruir cualquier coartada que comprometa a su cliente”, agregó.
¿Ordenará Di Santo una pericia psiquiátrica a Facundo, como pretendió hacerlo con Gastón Zárate? Parece improbable. El fiscal actúa a regañadientes, forzado por las pruebas que resultaron de su propia mala praxis judicial. No hay que olvidar que el ADN del presunto asesino cobró entidad propia cuando fue cotejado con el de los 23 “contaminadores” de la escena del crimen. Vaya paradoja para esta familia tan golpeada: el abuelo de Facundo, Félix Macarrón, es en definitiva quien termina incriminando al joven. Es la prueba más contundente que tiene el fiscal. ¡Y la obtuvo de casualidad!.
De las testimoniales que Di Santo tomó en Córdoba, hay una que compromete especialmente a Facundo. La que abre la famosa “ventana” entre las dos de la madrugada y las siete de la tarde del sábado que mataron a Nora Dalmasso. Es la declaración de Andrés Peralta, un joven de 23 años, oriundo de San Martín de los Andes, que es la actual pareja de Facundo.
En su segunda declaración en sede policial, Andy admitió su relación sentimental con Facundo. Y dejó en claro que la condición homosexual de su pareja era un secreto que cargaba sobre su mochila para no enojar a la familia Macarrón. Dijo, entre otras cosas, que la relación de Facundo con su padre se sustentaba sólo en el dinero, que para lo único que lo llamaba era para pedirle plata, que siempre hablaban de cosas triviales y que jamás hubiera aceptado su inclinación sexual. Marcelo virtualmente había obligado a su hijo a jugar al rugby dos años y hasta le presentaba chicas para que saliera a bailar.
Andy afirmó que tampoco Nora Dalmasso sabía de la homosexualidad de Facundo. Es más: dijo que el propio Facundo le contó que una vez la madre le tiró una indirecta para tantearlo sobre sus inclinaciones sexuales, pero el hijo la dejó pasar. Tenía temor de cómo reaccionaría Nora si admitía su homosexualidad. Prefirió seguir guardando el secreto.
Andy relató que la noche del crimen Facundo concurrió a una fiesta del Rotarac (el Rotary Club para jóvenes) en Córdoba y estuvo allí hasta las doce menos cuarto de la noche. Luego todos se fueron al bar Pop & Art. Cerca de las dos de la mañana, ambos se despidieron del grupo y caminaron hasta Buenos Aires y Estrada, donde se separaron. No volvieron a verse hasta el otro día, a las siete de la tarde. Facundo le dijo que había estado estudiando, pero no había libros abiertos, ni apuntes. Estaba todo ordenado. Facundo le comentó que no podía comunicarse con su madre a ninguno de los dos celulares. Le dijo que estaba muy preocupado por esa situación. Pero después dedujo que seguramente había salido con amigas y dejó de preocuparse. Fueron juntos a casa de una amiga común a las diez de la noche y miraron una película. Facundo se retiró a la una y veinte minutos más tarde lo hizo Andy. Se volvieron a reunir en Zen, un boliche gay ubicado en la Avenida Julio A. Roca. Estuvieron allí hasta las cinco de la mañana y regresaron en taxi al departamento de Facundo. Durmieron juntos y Andy se retiró temprano, como hacía habitualmente, para que nadie sospechara de su relación con Facundo.
Andy regresó al departamento de su pareja esa misma tarde. Y a partir de ese momento su declaración puede cotejarse con otras que constan en el expediente, ya que fue entonces cuando llamaron a Facundo desde Río Cuarto para decirle que su madre había tenido un problema y le pidieron que viajara urgente.
En la declaración de Andy hay una rectificación que llama la atención: dijo que después del segundo llamado, Facundo estaba “tan nervioso”. Cuando le leyeron su propia declaración para que la firmara, Andy corrigió el texto: dijo que Facundo estaba “no tan nervioso”.
Según Andy, Facundo le comentó que presentía que algo le había sucedido a su abuelo o a su mamá. El diez de enero, el joven Macarrón declaró en Río Cuarto que tuvo un mal presentimiento y pensó que su madre podía estar postrada por dolores de columna... ¡o muerta!
Después del primer llamado telefónico, Facundo se fue a bañar. Entonces hubo un segundo llamado: era Silvia Macarrón. Atendió Andy, quien se enteró del deceso de Nora, pero no le comentó nada a Facundo, a pedido de su tía. Ambos viajaron a Río Cuarto en un minibus de la empresa LEP. Cuando llegaron a Río Cuarto los esperaba Silvia -tía y madrina de Facundo- y el sacerdote Jorge Felizzia. Allí le dieron la infausta noticia.
La declaración de Andy rubrica la extraña conducta que tuvo la familia Macarrón tras la muerte de Nora Dalmasso. Dijo que después del sepelio, por la tarde, acompañaron a Facundo a un bar céntrico para tomar algo y despejarse un poco de todo lo sucedido. Y que recién se despidieron a las diez de la noche para volver a Córdoba. Según Andy, Facundo se quedó hasta el miércoles en Río Cuarto. El fin de semana, Andy acompañó a Facundo a Villa General Belgrano. Allí confluyeron, además de la familia Macarrón, Daniel Lacase y su novia Silvia Magallanes.
En su declaración, Andy insistió en la frialdad y la distancia existente entre Macarrón padre e hijo; dijo que sólo hablan de temas superficiales y jamás mantuvieron un diálogo franco sobre temas personales. Reveló otro dato curioso: dijo que Facundo le contó una vez que un tío de Nora era homosexual y lo mataron. Y agregó que el fiscal debería hablar con Facundo porque él sabe qué pasó la noche del crimen. ¿Traicionó Andy a Facundo en su segunda declaración testimonial? Para Sonzini, no hubo tal traición: “contó la verdad real de lo sucedido”, dijo en sus habituales declaraciones en las escalinatas de los Tribunales riocuartenses.
La declaración de Facundo
Vista retrospectivamente, en base a la imputación que hoy pesa sobre Facundo Macarrón, su declaración testimonial del 10 de enero genera suspicacias y define una personalidad cuanto menos extraña. También pone en evidencia, una vez más, la falta de idoneidad de los interrogadores: ¡ni siquiera le preguntaron dónde estuvo la noche en que mataron a Nora Dalmasso!
La primera mentira de Facundo en relación a su madre tiene que ver con su trabajo: el joven Macarrón dijo que Nora ocupaba un cargo administrativo y de directorio en la empresa familiar Servicios Sociales Grassi. En realidad, su madre era empleada rasa y trabajaba media jornada. Su salario no superaba los 600 pesos y era motivo de queja permanente por parte de Nora.
Cuando le preguntaron sobre la rutina de de su madre, Facundo relató que se levantaba a las ocho, desayunaba en su dormitorio, demoraba más de media hora en arreglarse y generalmente tenía mal humor, que iba mejorando conforme avanzaba el día. Que almorzaban todos juntos en familia y que sus padres dormían la siesta en cuartos separados, ya que Marcelo se levantaba antes y descansaba con las cortinas abiertas, en tanto que Nora prefería la oscuridad.
Otro dato llamativo es que Facundo mencionó entre los matrimonios amigos de sus padres a Silvia y Guillermo Albarracín, Julia y Marcelo Nagli y a Martha y Guillermo Masciareli. Y omitió a Daniel Lacase y Silvia Magallanes. Aunque no existe relación de parentesco, al ex vocero de la familia Facundo lo llama “tío Daniel” y es uno de los mejores amigos de su padre. El joven Macarrón agregó que cuando era niño sus padres pertenecían a otro círculo social, pero que sus amistades cambiaron desde que se mudaron a Villa Golf.
Facundo le contó a los fiscales que la última vez que vio a su madre fue el 8 de noviembre, cuando ella viajó a Córdoba a realizar trámites. Y agregó que el miércoles anterior al crimen habló por teléfono para anunciarle que esa semana viajaría a Río Cuarto. Dijo que en ese momento no le llamó la atención que ella le preguntara si se quedaría a dormir el viernes, pero admitió que luego le pareció extraño puesto que ese día se cometió el asesinato.
Facundo dijo que se comunicaba todos los días con sus padres y que la última vez que habló con su madre fue el 23 de noviembre, cuando le confirmó que no viajaría a Río Cuarto ese fin de semana porque debía asistir a una reunión del Rotary Club. Afirmó que el viernes 24 no habló con Nora y que la volvió a llamar recién el sábado 25 al mediodía, pero no logró establecer comunicación con ninguno de los dos celulares.
El joven sostuvo que repitió el llamado el domingo al mediodía y que, como tampoco pudo hacer contacto, intentó comunicarse al teléfono fijo, también sin resultado. Entonces llamó a su abuela y le pidió que se comunicara con Pablo Radaeli, vecino de Nora, para que constatara si había alguien en la casa. Recién a las 20 recibió un llamado de su tío, que le informó que había sucedido algo grave con su madre y le pidió que viajara a Río Cuarto de inmediato.
Facundo declaró que viajó junto a Andy en un transporte de la empresa LEP y que en la Terminal Silvia Macarrón y el padre Felizzia le dijeron que su madre había muerto. Y que en ese momento habló con su padre -que estaba regresando de Punta del Este junto a Daniel Lacase y Justo Magnasco- con el teléfono celular del padre Felizzia.
A partir de entonces, la declaración de Facundo cobra ribetes impensados: dijo que mantenía una relación muy estrecha con su madre y que nunca imaginó que pudiera tener un amante. Pero agregó que desde que se hizo público su romance con Guillermo Albarracín, “reflexionó” sobre la relación que su madre tenía con Michel Rohrer y con un ex compañero de trabajo del Banco de Córdoba. En lugar de profundizar sobre estas sospechas, los fiscales le preguntaron por el pote de vaselina hallado en la escena del crimen. Facundo dijo que la única que tomaba vaselina en la familia era su hermana Valentina porque padece un problema de constipación.
Facundo describió a su madre como una “diva” y sostuvo que, por comentarios que le hizo su padre, se “producía” antes de mantener relaciones sexuales. Y avanzó incluso sobre la psicología de Nora: si hubiera planeado un encuentro íntimo con un amante, jamás hubiera elegido la cama de su hermana para tener sexo, por que es muy incómoda. Agregó que como el dormitorio matrimonial estaba en refacciones, últimamente sus padres utilizaban su propia cama, que era más cómoda.
(Puede leer la nota completa en la versión impresa de revista El Sur de junio, de venta en los kioscos de Córdoba, Río Cuarto, Villa María y zona de influencia)
CASO MACARRÓN
Un periodista apellidado Mendez interroga a una psicóloga de esta manera:
Si Facundo Macarrón fuera inocente?...
Un tal “Gelblung” considera el ruido de su plastificada dentadura al aire por Radio 10 un elemento seductor y afirma:
Facundo Macarrón tiene 50% de culpable… ¡Trampas!
En la Republica Argentina todo sujeto de derecho es inocente (I.N.O.C.E.N.T.E.) hasta que se pruebe lo contrario.
Una valiente víctima organizó las voces sin micrófono por este medio y se acabó con el tema “Sagen”.
Los integrantes de este medio somos voces que estamos anoticiando a los comunicadores sociales por el simple gusto de tender a mejorar nuestra calidad de vida. Repitamos: Facundo Macarrón y el ahora famoso pintor Zarate son inocentes hasta que se pruebe lo contrario!
Escuchamos a la Abuela del caso Macarrón. Su dolor por la hija supuestamente asesinada. El posterior ultraje sufrido con la historia de la victima y ahora todo este alboroto contra su nieto.
Dicho en puro sentimiento ¡ ¡Pobre Vieja!
Consumiendo nosotros un pobre periodismo cobarde y pordiosero alimentamos una práctica que degrada también al que la hace.
Resulta repugnante el acoso al futuro entrevistado transformado en victima.
Al pibe Macarrón le mataron la madre y el padre fue responsable del montaje histriónico que urdió a manera de conferencia de prensa. Debió compartir el discurso paterno que entre otras cosas perdonaba a la muerta ¿Perdonar? ¿Le perdonaban haber vivido? ¿Se arrogaba el padre un rol juzgador? ¿Juzgaba que cosa?
¿Ajeno el hombre a cualquier acto de la esposa? ¿Ajeno? El (pobre) hijo Facundo fue expuesto y Sres. Se sabe el mismo es menor. Menor de edad. Puede ser perseguido penalmente. Pero sigue siendo menor. L padre es responsable por esta situación, entonces decimos Pobre Pibe! Asistimos a una doble victimización. Una lectora de La Voz del Interior dijo “se trata de un chico rico no vá a ser perjudicado… Vaya si este chico no ha sido tocado. Manoseado hasta la impudicia… Y se trata de un menor…
Gracias, muchas gracias por haber leído esta propuesta que si además comparte le ruego contribuya a su difusión
¡Somos todos inocentes hasta que se pruebe lo contrario!
Daniel O. Requelmewww.danielrequelme.com.ar
Selva Fonseca
En realidad lo que lleva a confusion y a que los ciudadanos elaboremos "condenas" es la inmoralidad que impera en el poder judicial,los magistrados, funcionarios, empleados, y los "colaboradores, lease, abogados, peritos etc." , hacen lo que quieren con causas y expedientes...nadie esta seguro acudiendo a "la justicia"...nadie cree en ella porque ha dado sobradas pruebas de "deliberada ineficacia e ineficiencia"...los unicos ganadores "son los delincuentes" que pueden comparar justicia a medida..."esta es la mejor justicia del pais? "...
En La Décima de diciembre: Docentes y alumnos de Villa El Libertador resisten el "ajuste" de la Iglesia Católica. Mestre sorprendió con la designación del director del CPC de VEL.Un club social que no cumple sus funciones. Vecinos responsabilizan a Aguas Cordobesas por daños severos en sus viviendas y mucho más. Ingrese y descargue la versión en PDF del periódico.