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Disculpen /

Disculpen

Se cumple hoy un mes del comicio para gobernador más escandaloso de la historia democrática de Córdoba. Escandaloso porque, fruto de las irregularidades manifiestas en el cómputo del Correo Argentino, aún los electores esperan que la penosa justicia electoral provincial finalice el recuento de las actas para consagrar formalmente al ganador. Igualmente, Juan Schiaretti ya lo hizo ante los medios de comunicación, así como Luis Juez instaló mediáticamente su denuncia antes de presentarse en tribunales. Sin embargo, los responsables del sitio web utilizado por Schiaretti para publicar sus propuestas y actividades de campaña, no parecen tan ansiosos como su jefe. Desde aquel fatídico 2 de setiembre, han colocado una leyenda en el sitio que dice: "Disculpe, estamos actualizando la información". Mientras su jefe afirma que es el nuevo gobernador, los responsables del sitio prefieren respetar los tiempos judiciales.


Sitio de Juan Schiaretti
Disculpen, soy gordo /

Disculpen, soy gordo

En este artículo, el periodista ciudadano -que está "gordo" -se propone mostrar "las mentiras sobre la gordura". En estas épocas -dice- "se puede ser ladrón, corrupto, abusivo, vulgar, pero ¿gordo? Ni cagando".

Anddy Landacay Hernández (Lima, Perú)

Soy gordo. Sí. Oficialmente gordo según el dictamen inquisitorial de la balanza. Soy gordo, lo asumo, aunque en el mundo postmoderno la gordura sea “políticamente incorrecta” tanto como las ideas. Soy gordo, aunque suene tan chocante en estos tiempos de abdominoplastías, liposucciones, ‘liftings’, siliconas, dietas peligrosas y bronceados a la mala. Ser gordo en estos tiempos es un gran problema. Es motivo de vergüenza y de complejos, y es que a la gordura se le atañen un sinnúmero de complicaciones, enfermedades y padeceres. Tanto así, que caminar por las calles siendo gordo, o “gordito” (utilizando un sospechoso diminutivo), suele motivar en el inconsciente del “afectado” un complejo de culpa que parece hacer necesario pedir perdón por estar peleado por la balanza.

 
“Estás gordo”. Así me decía un amigo cada vez que me encontraba por la calle. No me preguntaba por mi trabajo, ni por mi familia, ni por mis proyectos, nada de eso. De frente al asunto: “Estás gordo”. Y es que se puede ser ladrón, corrupto, abusivo, vulgar, pero ¿gordo? Ni cagando.
 
La sociedad ha dado su veredicto: la gordura es una enfermedad. Los gordos unos apestados, estéticamente feos y por lo tanto hay que combatirlos (léase desaparecerlos).
 
Pues bien, estimado lector, lamento tener que informarles que en esta oportunidad voy a ir contra el mito que nos venden los medios de comunicación, la industria de la delgadez y una cofradía de médicos sin sustentos científicos reales.
 
Empecemos por el mito más radical. La gordura es una enfermedad y de ella se derivan varias enfermedades.
 
Existe una muy reveladora investigación, publicada en el año 2000, del Doctor argentino Cesáreo Rodríguez, titulada “El Secreto de la Obesidad” y que para mala suerte de los que desinforman a la gente también tiene su versión digital en su blog personal: http://doctorcesareo.blogspot.com.
 
En esta publicación hay una serie de estereotipos que son demolidos de manera didáctica, detallada y con sólidos argumentos científicos que humildemente él llama “hipótesis”. La explicación mas importante del Dr. Rodríguez se encuentra en su segunda “hipótesis” donde señala claramente que “la gordura no es una enfermedad”.
 
Explica que el principal factor del rechazo a la gordura se debe, en primer lugar, a un factor cultural y refiere, con justa razón, como en el renacimiento los delgados eran discriminados puesto que la delgadez estaba relacionada con enfermedades como la sífilis o la tuberculosis. Hoy los cánones de belleza han cambiado y los males atribuidos a la delgadez han migrado hacia la gordura y la obesidad.
 
El Dr. Rodríguez señala: “La gordura no es más que un proceso fisiológico y normal. Naturalmente hay una mayor predisposición genética en unos que en otros para acumular más o menos grasas ante la misma cuota alimentaria (esa es la causa primordial para que algunos tengan más conflictos que los otros). La grasa –la gordura no es más que portar un mayor o menor exceso de ella– es un tejido muy especial, creado para resolver el problema de guardar energía para cuando falte. El fin teleológico del tejido graso es que quien posea una abundante cantidad de tejido adiposo, si no tuviese nada para alimentarse durante un tiempo más o menos prolongado, en sus grasas encontrará la energía necesaria que le permita tener fuerzas suficientes como para ir a buscar los alimentos indispensables para su subsistencia.”
 
Otro error fundamental que se comete adrede, por tradición o ignorancia es la definición de sobrepeso, gordura y obesidad. Existe una arbitrariedad tan simple que si uno la analiza con detenimiento se puede sorprender. Y este es el famoso IMC (no, no es INMENSAMENTE COJUDO) sino Índice de Masa Corporal.
 
Y este hecho ha sido denunciado por Paul Campos en su libro “El Mito de la Obesidad” en el cual señala que en EEUU el gobierno define “obesidad” y “sobrepeso” no de una manera médica o científica, sino arbitraria y exagerada originando que se incluya en esta clasificación a personas con un peso adecuado.
 
Con esta clasificación tradicional basada en el IMC personas como Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Brad Pitt, Michael Jordan y Mel Gibson serían “obesos”. Y Russell Crowe, George Clooney y Sammy Sosa tendrían “sobrepeso”. Es decir buena parte de Hollywood tendría que estar a régimen.
 
Y por si fuera poco, hace poco un grupo de científicos de Gran Bretaña y EEUU han señalado que los gordos resisten mejor los ataques cardíacos que los delgados y, coincidiendo con el estudio de Campos, señalan que las personas con “exceso de peso” viven más tiempo que las de “peso normal”.
 
Vincent Marks, profesor emérito de bioquímica de la Universidad de Surrey sostiene, junto a otros colegas suyos, que no hay suficientes pruebas de que la obesidad cause problemas como presión alta, males cardíacos y cáncer.
 
Eric Oliver, autor de Política de la Gordura y profesor de ciencias políticas en la Universidad de Chicago, afirma que no hay pruebas de que la gordura en sí resulte peligrosa. “Responsabilizar a la obesidad por la diabetes y los ataques cardíacos, sostiene Oliver, es como atribuir el cáncer de pulmón al mal aliento y no al cigarrillo. El exceso de peso puede ser engañoso, ya que hay otros factores como el ejercicio, la dieta o una predisposición genética a ciertas enfermedades que son más difíciles de medir que el peso.”
 Y así como estas investigaciones, hay muchas otras que rompen aquella histeria colectiva por la obesidad. El asunto es muy sencillo y hay que ser claro en decirlo: todo el mundo repite como corderito el discurso oficial: cuidado con estar subido de peso, cuidado con el colesterol, cuidado con la diabetes, cuando en el fondo la razón de peso por la que todo el mundo quiere ser flaco se reduce a una sola: la estética.

Sí, es que ser flaco es estar de moda. Y el barajo más grande y más hipócrita que te puede dar un gordo (y quien no lo haya escuchado o dicho que tire la primera piedra) es el famoso: “quiero bajar de peso por salud”. Ñanga cuñao, eso es más falso que billete de 3 soles; el 80% de los que se someten a dietas cojudas y cremitas mágicas lo hacen sencillamente para que ya no les digan: estás gordo (a).

Y si la publicidad y los medios impulsan el mito de la obesidad y sus consecuencias, no es sólo por que les da la gana, sino, porque es un negocio sumamente rentable. Solo en EEUU el lucrativo mercado de ventas de suplementos para adelgazar, dietas y equipos de ejercicio, supera los 50 mil millones de dólares al año.
 
Y el Perú no es la excepción, a quién no se le han acercando a ofrecerles las maravillas de omnilife o herbalife, o quien no ha visto los atosigantes comerciales de los productos dietéticos en las teleferias. Negocio, puro negocio a costa del sufrimiento de los gordos y las gordas que se miran al espejo y se repelen absurdamente pensando que no estarán a la moda.
 
Soy gordo. Pero no lo he sido toda la vida. Durante casi 20 años de mi vida fui más flaco que una tabla, y entonces recuerdo que mi hermano me jodia porque se me notaban las costillas.
 
Ahora soy gordo y tampoco la sociedad esta contenta. No me jodan pues, la conclusión es simple, la gente nunca estará contenta con nada, por lo tanto sólo nos queda asumirnos como somos, mirarnos al espejo y esbozar una sonrisa y darnos cuenta que, flacos, gordos, altos o chatos, lo más importante es procurar no adelgazar ni nuestra alma, ni nuestra mente, y que antes de aceptar una dieta descabellada y morir de hambre recordemos lo que dice el genio de Woody Allen en uno de sus brillantes artículos: “cuando perdemos diez kilos, querido lector ¡quizás estemos perdien¬do los mejores diez kilos que tenemos! Quizás estemos perdiendo los kilos que contienen nuestro genio, nuestra humanidad, nuestro amor y nuestra honradez.”. Para qué más. A comer se ha dicho.
Mi blog personal: www.hablalandacay.tk

29/11/08


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monica

Sr.Hernández,aca hay dos temas que usted replantea, por un lado que el gordo es discrinado y que si la obesidad es enfermedad?y ambas respuestas son si.Esta en segundo lugar la discriminacion al gordo, en primer lugar estan los negros.La obesidad es una condición patológica en la cual las reservas naturales de energía almacenadas en el tejido adiposo se incrementan hasta un punto donde comienza asociarse con ciertas enfermedades.Eds un factor de riesgo para enfermedades crónicas como,cardíacas, diabetes,hipertensión,etc.Es una enfermedad de origen genético,ambiental,psicológico,entre otros y la hipertrofia general del tejido adiposo.Si no consideramos a la obesidad, el acoholismo,la drogadiccion,la ludopatía,etc son enfermedades jamás saldremos del pozo.La negacion no hace desaparecer la enfermedad, solo la agrava.



Ivan

Me parece muy interesante el artìculo. dice cosas muy reveladoras, discrepo de la amiga Monica porque creo que no ha entendido el planteamiento de fondo del articulista. Primero ella confunde los tèrminos gordura obesidad,sobrepeso que estan bien definidos por el dr. Cesàreo Rodriguez aquì citado, y en segundo punto no esta viendo el tema de la banalizaciòn de la sociedad y el negocio del consumismo en estos tiempos. Creo que deberìa releer mejor el texto.



Dra Patricia E PERELMAN

Gordita esto te viene al pelo !!!




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