
Arquimedes Federico.
La Voz del Interior abrió ayer su edición diaria con el título: "Fracasó el plan oficial de créditos para inquilinos".
Por la importancia dada uno debe presumir que estamos ante una noticia de fuerte impacto social e inesperada.
Todo lo contrario. Cualquier medianamente avispado supo desde el mismo momento en que el Gobierno Nacional instaló el tema sobre el plan de créditos hipotecarios en cuestión, que este plan iba al más rotundo fracaso.
Pero no fue así. Prueba de ello son los acostumbrados analistas económicos nacionales y locales. La misma Laura Gonzáles o Gabriela Origlia -por nombrar algunos- pero que este caso representan la opinión de los monopolios informativos, que al mejor estilo de un promotor bancario pretendieron hacernos ver las "virtudes" del plan, aunque hoy no les queda otra que decirnos que la idea no funcionó.
Ni qué hablar de los bancos que adhirieron. La verdad, no sé en que estaban pensando o que intereses jugaron al momento de dicha pomposa adhesión.
Sólo muy pocos, pero muy pocos se adelantaron.
Pero volviendo a nuestros analistas, lo cuales uno debe suponer que cuando emiten opinión sólo los mueve el interés de informarnos y ayudarnos a entender de qué se trata, siguen transitando la falta de conocimiento, por un lado, y lo que es más grave, desconocer en qué país vivimos.
Y si no, veamos.
Hablar de un crédito hipotecario a 30 años en la Argentina es propio de un marciano. Si por un momento hiciéramos ficción y nos transformáramos en un agraciado sujeto que por estos días estuviera cancelando un crédito tomado hace 30 años atrás, estaríamos ubicados en el mes de diciembre de 1976. Sí...1976. Nada más ni nada menos.
Creo que corrió bastante agua, y otros líquidos más, bajo el puente. Que estos analistas le pongan a estos últimos 30 años todo lo que pasó y sin entrar a analizar mucho, en la economía.
También se olvidan que ese proceso económico arrojó en nuestra Argentina más de 500.000 viviendas en lista de espera para ser rematadas, con las imprevisibles consecuencias que ello significaría de hacerse realidad.
Pero falta agregar algo más, y es por dónde podemos empezar a resolver, en serio, el problema de la vivienda en la Argentina.
Para ello tenemos que hablar de Políticas de Vivienda de Estado y en este contexto hace falta asumir seriamente por lo menos dos aspectos básicos: uno la política de tierras y otro el financiamiento.
Que nadie se asuste. No estoy hablando de confiscar tierra. De lo que estoy hablando es que la falta de políticas serias sobre el uso y la tenencia del suelo plantean situaciones como las de hoy, que ante el desmesurado afán por construir, han determinado subas en los valores de la tierra que rompen cualquier esquema inversor sobre el valor final de las viviendas y terminan orientando las inversiones en aquellos lugares dónde las posibilidades de ventas están casi garantizadas por demanda/capacidad del comprador. Un buen ejemplo es Nueva Córdoba o, si miramos más allá de nuestra Córdoba, los conflictos en barrios tradicionales de Buenos Aires que han motivado la reacción de los vecinos que han visto como le están destruyendo todo lo que en largos años supieron consolidar.
Prueba de lo que digo es el latente embate de la CEDUC sobre determinados barrios tradicionales de la ciudad de Córdoba a través de las modificaciones a las Ordenanzas que los regulan. Pero este otro tema.
Para concluir y sintéticamente, sugiero a estos avispados analistas estudiar el "Estatuto de las Ciudades" que tiene rango constitucional en Brasil o el proyecto de la "Ley del Suelo" que los españoles en este momento están tratando de implementar porque vienen de un proceso que nosotros recién estamos transitando.
El segundo aspecto y que tienen mucho que ver con en el anterior, es el financiamiento. Y en esto el Gobierno Nacional no tuvo la más mínima percepción sobre lo que estaba pasando en el sector de la construcción con este desproporcionado y sospechoso "boom inmobiliario".
Si su hubiera adelantado con medidas inteligentes que hubieran encausado las multimillonarias cifras que a lo ancho y largo del país está moviendo la construcción, cuidando de atender a todos los sectores parte de la misma: empresas, usuarios, profesionales, proveedores, propietarios, etc., hoy quizás los créditos hipotecarios tendrían razón de ser.
Pero nada de esto ocurrió, no se plantea y ni siquiera se avizora. Escribir o analizar sin pensar en el contexto en que se desarrollan los conflictos es letra muerte. No le sirve a nadie.
08/12/06
Recomendar esta nota
González Catan se opone a una nueva planta de tratamiento de residuos
Ley de bosques, siempre vigente pese al cinismo de ciertos funcionarios
El Basta Ya en la feria del Libro
Papel prensa y La Voz del Interior

La revista trata en este número de agosto la colaboración prestada por la Iglesia Católica a los militares genocidas y el alto costo que pagan quienes osen brindar información pública, tal el caso de lo ocurrido entre el abogado Hugo Vaca Narvaja y el procurador del Tesoro provincial Alfonso Mosquera. Este último despidió a aquel por "falta de confianza" al informar a la prensa sobre la causa de la expropiación del Palacio Ferreyra. Justamente Mosquera revaloriza la confianza cuando "hizo de la traición una forma de hacer política", afirman desde la revista.