escribi tu nota

publica tu articulo

el surprensa red

Opinión

Un manotazo de ahogado y una mano derecha que intenta salvarlo /

Un manotazo de ahogado y una mano derecha que intenta salvarlo

El héroe, ese soldadito americano que paradójicamente mata por la paz mundial, con su bandera flameando de fondo, imponiendo un símbolo que pesa en todo el mundo, arrastrando el cadáver de Bin Laden y luego, arrojándolo al mar. Es un cuento. Lo narra la CNN. Lo escucha el mundo. El rol de los medios en la miarda del periodista ciudadano.

Agustín López

La imagen que asumía el mundo contemplando a Estados Unidos como la gran potencia mundial -desde la Segunda Guerra Mundial en adelante- había comenzado a decaer a partir de los desasiertos tremendos para la humanidad por parte del asesino de J.W. Bush.

Entre otras cuestiones: El dólar, esa moneda tan reluciente en los 90, se debilitó asaz. El sistema capitalista, que lo ha sostenido en la cumbre del poder mundial –sin olvidarme de los organismos internacionales de posguerra-  aún no logra superar la crisis financiera. En  Latinoamérica, por ejemplo,  no lograron imponer (para dominar) el ALCA.  

Ha sucedido un complejo proceso por el cual, culminando la primera década del S. XXI, la imagen internacional que se tenía “de” o “sobre” Estados Unidos, había declinado notoriamente. El mundo ya no se rendía a sus pies. Europa debía encargarse de solucionar sus propios problemas. Para el planeta  emergía China, se proyectaba una gran potencia (lo que sería un nuevo peligro, siempre que se tracen nuevas relaciones desiguales). Latinoamerica, bolivariana, cada vez más unida, desprendida de sus dependencias. Argentina desendeudada, más libre.

Y resulta que ahora, como manotazo de ahogado, para recuperar su debilitada hegemonía,  hacen este intento de sacar un conejo de la galera (espero que no les salga el truco) y de reposicionarse como reyes del mundo. “Matamos a Bin Laden”, la próxima película de Hollywood. El héroe, ese soldadito americano que paradójicamente mata por la paz mundial, con su bandera flameando de fondo, imponiendo un símbolo que pesa en todo el mundo, arrastrando el cadáver de Bin Laden y luego, arrojándolo al mar. Es un cuento. Lo narra la CNN. Lo escucha el mundo. Muchos se lo creen, lo interiorizan y se prestan a la dominación. Acá en mi país, que transita el momento más libre de su historia, hay un grupo -dueño de la gran mayoría de los medios de comunicación- que desparrama ese cuento, que levanta al soldadito en andas, que quiere que los niños argentinos asimilen, interioricen el cuentito. Le da su mano derecha al ahogado, quiere salvarlo. Pues claro, sabe que chuparle el culo a George Washington, a Obama, o al senior Burns, servirá de mucho para sostener sus privilegios.

Aunque se saben un parásito de las poderosísimas corporaciones del poder comunicacional mundial, este mismo hecho les servirá para su dominación, no sólo económica, sino fundamentalmente ideológica (dominación de sujetos que –hasta que no se implante definitivamente la ley de medios- no tienen demasiadas alternativas en la grilla de canales). Para fijar la agenda e inventar la realidad conveniente, la de la inseguridad.  Para taladrar cerebros con esa “gente linda” de la boda real.

Afortunadamente los ciudadanos estamos cada vez más a avispados del rol de los medios como constructores/ imponedores de la realidad. Afortunadamente pocos son los inocentes que se comen el cuentito del príncipe de Inglaterra o del soldadito americano. De a poquito nos estamos descolonizando del colonizador discurso del monopolio. De a poquito nos vemos, nos sentimos latinoamericanos, desde nuestros propios presupuestos y paradigmas.

En este momento, a tan sólo 12 horas de la confirmación  estadounidense de la muerte de Bin Laden, leo el Clarín y algunos  títulos son estos (y por lo tanto invito a reflexionar, que cada uno saque sus conclusiones):
• “Estados Unidos mató al terrorista más buscado del mundo”
• “La CIA advierte que los terroristas casi con seguridad intentarán de vengar la muerte de Bin Laden”
• “Los medios de EEUU dicen que ya fue enterrado en el mar”.
La bajada dice: “Las principales cadenas de noticias, que citan fuentes oficiales, aseguran que el gobierno estadounidense así lo dispuso "en conformidad con la práctica islámica".
 
• “Euforia en Estados Unidos tras la muerte de Bin Laden”
• “ Perdí a mi Hijo en World Trade Center y estoy acá”
• “Fervor y bocinazos en Nueva York, cerca de las Torres gemelas”
• “El gran momento de Obama”
• “OBAMA: Estados unidos puede hacer lo que se proponga”.
No quiero, tratar de imponer una verdad y no haré interpretaciones sobre cada uno estos títulos. Cada quien que saque sus conclusiones.

Mi intención, sirviéndome de estas herramientas de comunicación que son de las redes sociales, es reflejar otra campana que seguramente no saldrá en la mayoría de los medios.
Simplemente quiero mostrar una posición personal y nada más que personal:
Por un lado, refiriéndome al hecho de la muerte de Bin Laden en en sí, quiero decir que me parece un manotazo de ahogado por parte de Estados Unidos para retomar poder.

Por el otro, refiriéndome al discurso instalado por los medios de comunicación mundiales y nacionales (estrechamente conectados en el contexto de la globalización), es decir, este discurso que posiciona a Estados Unidos como salvador del mundo, “EEUU mató a al terrorista más buscado del mundo” titula Clarín por ejemplo; no es más que una forma de ser funcional a un país (una ideología) en el que los ciudadanos tienen el derecho de portar armas como si fueran raquetas de tennis, un país que cree en la pena de muerte… Un país (¿¿¿”más avanzado”???) que HACE JUSTICIA MATANDO GENTE.

7/5/2011

 


Recomendar esta nota





Nahuel

Excelente artículo. Felicito aLopez.




Completa este formulario para recomendar esta nota:

Tu email:

Tu nombre:

Email de tu amigo:


escribi tu nota