
Juan Eduardo Hernández
El miércoles, si ese 27 de octubre de 2010 tan cercano, en que todos esperábamos relajados la llegada del censista, recibí un mazazo en plena nuca que me dejó casi inconsciente. La cabeza me daba vueltas en un torbellino de imágenes del pasado que activaron una especie de electro shock en mis neuronas y en mi espíritu. Murió Néstor.
Ese día no pude separarme de la pantalla de televisión mientras intentaba recomponerme, tomar conciencia de aquel acontecimiento cuya onda expansiva parecía haber causado el efecto de una bomba atómica. Aparentemente nadie había salido ileso al extenderse en segundos la tremenda onda expansiva. Las imágenes de TV plasmaban la confusión generalizada de los habitantes de nuestra Argentina. Todo ese extraño miércoles puede observar a mis conciudadanos deambulando sin rumbo, como intentando recuperar el dominio de sus pensamientos. Extraño, muy extraño; jamás se había vivido un ataque semejante; o sí. ¿Quién nos había golpeado con semejante fuerza? Sólo había muerto un ex Presidente. ¿Cuál era el arma que habían empleado?
Pero ese miércoles fantasmagórico llegó a su fin, no así los efectos de aquél acontecimiento inesperado, sorpresivo, increíblemente movilizador. Y amaneció el jueves, el cuerpo de Néstor llegaba esa mañana a la Casa Rosada; en Buenos Aires ya cientos de miles de espíritus, todavía tambaleantes por el efecto del tremendo impacto, se dirigían misteriosamente a recibir el cuerpo de aquél flaco desgarbado que hacía siete años se había presentado entre nosotros casi sin avisar.
Pero pese a lo terrible de aquél acontecimiento estábamos vivos. Debió haber sido alguna de esas nuevas armas que te incapacitan sin matarte, por lo que esa mañana me vestí para ir a la oficina. Lo único que atiné a hacer en medio de la rutina automática de ponerme el traje y tomar mi notebook fue colocarme una escarapela en la solapa. Era imposible pretender viajar desde Córdoba a la Rosada, pero de algún modo ese pequeño acto permitió a mi espíritu trasladarse hasta allí y sumarme al conjunto de aturdidos que esperaban la llegada del féretro.
Luego, un corto viaje en auto durante el cual se me representaron imágenes del Eternauta. Enfocaba mis ojos a través de una niebla fantasmagórica viendo moverse las siluetas desdibujadas de aquéllos que, como yo, procuraban encontrar algo de normalidad en ese jueves. En minutos llegué al laburo.
Caminé mareado por el corredor que conducía a mi oficina pensándome a mí mismo como un dinosaurio pasado de moda. El medio siglo largo que pesa sobre mis espaldas marcaba, indudablemente, una gran diferencia con los jóvenes de 20 o 30 con los que me cruzaba. Yo los miraba, a cada uno de ellos, como intentando dimensionar la magnitud del impacto que habían sufrido por aquélla catástrofe acaecida hacía pocas horas. Yo había visto por la tele a innumerables jóvenes llorar, quebrarse, gritar, emocionarse ante semejante explosión, pero aquí la cosa parecía distinta.
Qué tipo de anticuerpos generaban aquéllos jóvenes para permanecer incólumes ante las ondas de choque generadas por la hecatombe. ¿O era que aquél edificio cubierto de cristal aséptico y brillante los protegía? Pero no podía ser, yo había sufrido el impacto en una forma tan violenta como nunca lo hubiera imaginado.
Sentí entonces, incrédulo ante aquella indiferencia, una irrefrenable necesidad de zamarrearlos para verificar si en realidad estaban vivos o eran sólo fantasmas. Pero entonces intuí lo que sucedía. Mi mente comenzó a aclararse y a tomar cabal consciencia de lo que había pasado hacía pocas horas.
La Argentina había sido atacada con un arma increíblemente poderosa. Se trataba, como en aquélla historieta de Oesterheld, de un virus que fue liberado en un lejano pueblito del Sur llamado Calafate y que luego se diseminó en ondas imparables hasta contaminar todo el territorio. Era el virus de la Utopía, sin lugar a dudas.
Al instante me di cuenta que nuestra Argentina ya había sufrido un ataque semejante; fue allá por los años 70. Yo lo había vivido a la edad de estos chicos que hoy veía caminar a mi lado como fantasmas mientras discutían a quién le correspondía el próximo ascenso, o apesadumbrados porque no podrían adquirir el auto “full” que querían, que se deberían conformar con un modelo “base”. Estaban indudablemente inmunizados ante el virus que a mí me afectaba hasta lo más profundo de mí ser.
Ahora recuerdo, allá por los 70, ante lo peligroso de la infección el mundo entero mandó sus ejércitos para dominarla. La Utopía de construir una sociedad para todos, en la que no fueran excluidos los más débiles y en la que los ricos no detentaran el poder absoluto era inaceptable. El combate contra la Utopía fue a muerte, literalmente a “muerte”. Los más infectados fueron exterminados; solamente en la Argentina fueron más de 30.000. Incluso hicieron desaparecer sus cuerpos para que no siguieran “contaminando”. En cuanto a los demás, la aplicación masiva de vacunas mediáticas adormeció nuestras consciencias hasta que nos convencimos de que era imposible cambiar nada.
Y pasaron los años. La generación de cada vez más pobres y excluidos posibilitó el surgimiento de un mayor número de ricos sobre el planeta. De vez en cuando, en algún país pobre y minúsculo, un pequeño rebrote de la enfermedad era rápidamente extirpado con fuertes dosis de vacunas mediáticas o, más rápidamente, con napalm.
La mente se me aclara. Mientras escucho lejanas las voces dos jóvenes de impecables trajes oscuros adquiero plena consciencia. Eso es, la Utopía ha vuelto y la epidemia desatada, según algunos informes con rango de pandemia, es por milagro gravísima. En mi caso, uno de los vacunados en aquéllos setentas, sin duda alguna el virus quedó latente durante treinta años y por eso he vuelto a contraer la enfermedad en forma inmediata. Pero me siento irrefrenablemente vivo, la alegría de vivir me inunda y en instantes siento pena por estos jóvenes que me rodean. Tan diferentes de aquéllos otros a los que ayer veía en las pantallas de televisión llorar frente a la Casa Rosada, seres rebosantes de vida y dispuestos a luchar por un futuro para todos.
Ahora mis neuronas y mi corazón vuelven a trabajar a toda potencia. ¡Qué hermosa sensación! Pienso entonces en mi primer nieto, ese ser que llegará a la vida en cuatro meses y me alegro infinitamente. Recuerdo que años atrás casi experimenté un sentimiento de culpa por el hecho de haber traído a mis dos hijos a un mundo de muerte y exclusión que giraba a mí alrededor.
Pero en este momento estoy convencido, absolutamente convencido, que podré dejarle a ese pequeñito una Argentina que crece para acogerlo en el seno de una sociedad que recobra la lucha para que no discriminado por su aspecto físico ni marginado por sus opciones políticas o de vida, una Argentina que mayoritariamente se esfuerza para que todos tengamos trabajo y educación, para que la posibilidad de desarrollar nuestras potencialidades en libertad sea una realidad. Una Argentina que incluso se une a otras sociedades para posibilitar que esa Utopía se propague por todo el planeta.
Resurrección. Esa es la sensación. Que la gran mayoría de los Argentinos hemos resucitado a la vida, a una vida que vale la pena vivirla, a una existencia en la que el compromiso, la “militancia” junto a nuestros semejantes, nos permitirá sentir en el último minuto que pasemos en este mundo que, de seguro, alguien nos recordará por la mano desinteresada que le tendimos.
Néstor, millones te recordaremos porque sos el culpable, con tu vida y con tu muerte, de que la Utopía de construir un mundo mejor para todos haya resucitado en nuestras mentes y en nuestros corazones. Espero que aquéllos a los que nos contagiaste esa enfermedad irreverente estemos a la altura de tu legado. Por lo menos, te lo aseguro, viviremos y moriremos intentándolo.
Cristina, con vos, todos juntos, seguiremos caminando imparablemente el camino que Néstor no mostró. Ahora tenemos la certeza absoluta de que esa Argentina que él imaginó se está haciendo realidad.
(*) Palabras de un joven Argentino (de más de 50) que no se quiere “curar” otra vez.
4/11/2010
Recomendar esta notaHermoso artículo. Felicito al autor. Es lo que hemos sentido muchos en estos dias...
Por los "mareos" que tubo el articulista de esta nota,es bueno que vea un medico para un control de su presion arterial.
PARA AQUELLOS QUE CELEBRAN LA MUERTE Al autor/autores y a quienes se sientan identificados con la lamentable cadena de e-mails que difunde el llamado "Grafitti del año A continuación copio el texto que se envía por cadenas de e-mails: Asunto: El Graffiti del Año "Nestor volvé...!!!........te olvidaste de Cristina!!!!!" En estos días posteriores al deceso del ex Presidente Néstor Kirchner, como tristemente suele ocurrir han comenzado a circular en el correo electrónico, muchas cadenas de e-mails de indudable fanatismo y cobardía, que revelan una total falta de respeto, intolerancia y desconsideración mayúscula, pues no se respeta el sentimiento del Pueblo y de todos los afectados por esta muerte. Una parte importante del Pueblo Argentino lamentó el deceso de una figura pública, del mismo modo que ocurriera cuando hace pocos meses cuando falleció otro ex-Presidente: en ambos casos se imponía guardar el debido respeto. Un político opositor dijo que en una de cada tres casas de familia de la Argentina, se estaba de duelo y que por lo tanto era un momento para respetar el dolor del Pueblo y no opinar de política en ese instante. En el caso del ex Presidente Raúl Alfonsín, parte de la sociedad que hoy se regocija con la muerte del ex Presidente Kirchner, se ocultó y nada se dijo y no se ofendió públicamente al Pueblo en sus sentimientos por Alfonsín, pues seguramente los retrógrados reaccionarios no pudieron recordar que también se había enfrentando con el llamado campo, con la Iglesia, el poder financiero, etc. etc. Realmente lamenté mucho la cadena de e-mails difundiendo odio con el "graffiti del año", ya que por más que cualquier persona no comparta otras ideologías, el respeto es algo básico. Por eso no quiero dejarlo pasar por alto, como si nada ocurriera porque no es así. Hay sectores embozados que están prestos a reaccionar contra la democracia. Como todo ciudadano, tengo mi opinión de las cosas que pasan en nuestro país. Es un derecho que tenemos todos y cuando se vota nos expresamos a través de las urnas. Felizmente, por mis convicciones nunca participé de ninguna otra propuesta o forma de vida comunitaria que no sea a través del voto y de gobiernos elegidos por todos nosotros, los ciudadanos. Concretamente nunca apoyé de ningún modo, ni por acción, omisión ni por el pensamiento a gobiernos surgidos de la ilegalidad, la fuerza y el avasallamiento de los derechos del Pueblo. También sé que los gobiernos electos por el pueblo no han sido perfectos. Pero estuve siempre en contra de toda otra situación que atentara contra este derecho a expresarnos y elegir. Y a favor de que lo elegido por el Pueblo se respetara. Por eso respeté y respeto aún cuando no coincida con muchas actitudes u opiniones de quienes no piensan como yo. Valoro y defiendo el sistema democrático, sabiendo que no es perfecto sino que siempre será perfectible. En este contexto, el poder expresarnos -lo que muchas veces no pudimos hacer por largos años-, tal vez eso sea lo único rescatable, respecto del pésimo y lamentable ejemplo de desprecio y cobardía que implica el supuesto "grafitti del año", por parte de quienes bastardean con el uso impropio que hacen, el sagrado derecho a la libertad de expresión. Pero mas allá de ello, me alegro que puedan expresarse y esta gente diga lo que piensa, demuestren como son, como sienten estos sectarios que generalmente se ufanan de su corrección cívica, cuando solo tienen de democráticos una acartonada y prolija fachada que no resiste mayor análisis. Estos miserables personajes viven de la impostación y creen que la gente no lo sabe, pero no es así ya que la marca se nota en el orillo. Todos sabemos quienes son los falsarios de la democracia. Pero al mismo tiempo me sorprenden y preocupan estas manifestaciones tan autoritarias y deshumanizadas de parte de quienes asumen repetidamente el rol de juzgadores y equilibrados miembros de la comunidad, que se sienten con derecho casi siempre a juzgar al otro. Y muchas veces se trata de personas que "están" en todas las épocas, porque fueron parte de los gobiernos de facto, apoyándolos, sosteniéndolos aunque sabían que se excluía y sometía al Pueblo y también son parte de los gobiernos democráticos, lo que es un derecho para todos, aprovechándose de lo que no respetaron a otras personas. Esa es la diferencia: se sienten dueños de lo que no les pertenece, sin darse cuenta que el verdadero dueño de nuestra Patria, que es el Pueblo, les permite participar en todo, mas allá de sus miserias. Están seguros porque nadie les quitará el derecho a participar como ellos hicieron antes con el mismo Pueblo que ahora los protege. ! Vaya uno a enseñarles respeto y valores democrático a estas personas, si creen ser los dueños de la verdad....! Me preocupa porque muchos de estos personajes nefastos pertenecen a círculos relacionados con el poder desde siempre, lo cual también dice de su peligrosidad cívica, ya que en el fondo lo que no respetan es el sistema democrático. Sería muy fácil enumerar una nómina de personas que "se prenden a estas cadenas de e-mails ignominiosas" y darla a conocer, pero ello es ajeno al respeto democrático de todas las opiniones, por lo tanto hay que dejarlos que se inoculen entre ellos, su propio veneno. Quien sabe, tal vez algunos de estas personas que irresponsablemente envían e-mails agraviantes -hablando mal de quien no puede defenderse- tocando temas que no puede manejar ningún hombre -como la muerte- formando verdaderas cadenas de inmoralidad, podrían pensar un segundo y advertir que algunos de sus propios familiares, sus vecinos, amigos, colegas o compañeros de trabajo pueden y tienen el derecho de pensar libremente como quieran y que probablemente algunos de ellos o muchos, no compartan su violento y ofensivo punto de vista. Si lo pensaran, a lo mejor no enviarían tanta basura que los representa y podrían evitarse el desconcepto que generan en sus conocidos que nada les dirán, pero que tendrán claro quienes son.... Ojalá que la ofensas, burlas e ironías que este tipo de personas difunden tan livianamente nunca les pase con alguien cercano ni a sus sentimientos, ni a sus simpatías o afecciones políticas, religiosas, artísticas, sociales, deportivas, etc. etc. Les deseo todo lo contrario a lo que su bajo proceder procura, dañar, denigrar y lastimar sentimientos de quienes están vivos, ya al muerto ya nada podrán hacerle. Su mediocridad y maldad vá mas allá del odio al muerto, ya que parece que tambien odiaran a los que coincidían con el fallecido ni con este sistema de vida. Por eso en lugar de ofender les deseo que sean comprendidos y en lugar de que no sean respetados, espero que cada día los respeten mas. En un tiempo equis, confío en que todos terminaremos aprendiendo el idioma del diálogo serio y la consideración por el prójimo. Lo que seguro no compartirá nadie equilibrado es la desconsideración, la burla y la ofensa de cualquier signo o sector que provenga. Cuando se exige respeto, lo mínimo es empezar por demostrarlo.
Son lo gorila son
¿TORNEO CLAUSURA "NESTOR KIRCHNER" 2011? El Presidente de la AFA,Julio Grondona,revelo que "esta todo muy bien encaminado para que el Torneo clausura 2011 se llame Nestor Kirchner" (Diario Cronica-Sabado 6 de Noviembre de 2010)Esta informacion la di el Lunes 1-11-2010,a las 09.51 Horas,en el Articulo,"Murio El Presidente"en nuestro Diario Digital SOSPERIODISTA!! ¡QUE TALCO!
SE VIENE NOMAS EL "NESTOR KIRCHNER".El propio Julio Grondona admitio que "esta todo muy bien encaminado para que el Clausura se llame asi"(Diario Perfil-Sabado 6 de Noviembre de 2010).DAVID(SOSPERIODISTA)VENCIO A GOLIAT(MEDIOS PERIODISTICOS DE MUCHOS$$$$$$$)con la primicia periodistica deportiva.El Torneo Clausura de Futbol 2011,se llamara "NESTOR KIRCHNER".(Lunes 1-11-2010-09.15 Horas)¡QUE PASE EL QUE SIGA!
Grondona adelanto que el proximo Torneo Clusura se llamara "Nestor Kirchner"(Infobae-Sabado 6 de Noviembre de 2010-08.48 Horas.¡QUE PASE EL QUE SIGA!
Qué alegría poder mirarme en esta nota, es así lo sentí de la misma manera.A medida que pasan los días creo que logramos mejor anclaje social y político. Y las utopías setentistas vuelven para agitar nuestros corazones.
RESURRECCION DE LA UTOPIA. RENACER DE LA ESPERANZA. ELOGIO A LA DESMESURA. GRACIAS NESTOR! FUERZA CRISTINA! Por un Proyecto Nacional y popular, en el camino hacia la LIBERACION Eduardo Planas
Me identifico totalmente con el articulo, como dice CRISTINA hay que "celebrar la vida" y NESTOR vivira siempre su paso no fue en vano. GRACIAS NESTOR !!!FUERZA CRISTINA!!!
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