
Carlos Esnaola.
“Quiero señalarles que, si bien hemos elegido el 24 de marzo como fecha simbólica de memoración de la peor dictadura que padeció nuestro país, sería un grave error de nuestra parte suponer que el genocidio en la Argentina se inicia en esa fecha. La matanza y desaparición comenzó mucho antes, con la anuencia y complicidad de otros actores sociales: los grandes grupos económicos de capital concentrado, los partidos políticos, los políticos en el gobierno y, muy importante, el consenso de gran parte de la sociedad civil, porque no hay dictadura que pueda realizar lo que aquí se hizo si no se cuenta con apoyo social” .
Con lo anterior nos introducimos paulatinamente en la profundidad del tema. Es decir que no se puede analizar un hecho histórico (lamentable y terrorífico) como fue la dictadura militar instaurada el 24 de marzo de 1976 sin tener en cuenta todos los factores que sin duda han influido para que ello ocurra (situación política nacional e internacional, similitud con países de la región, etapa de desarrollo del capitalismo, entre otros).
En las décadas del 60 y 70 la situación social nacional e internacional (liberación de Indochina y Argelia, Guerra de Corea, Revolución Cubana 1959, Vietnam) se caracterizaba porque existía un generalizado estado de movilización en la sociedad y los distintos actores sociales tales como trabajadores, estudiantes, pequeños productores y otros, estaban organizados y en permanente estado deliberativo (Mayo Francés 1968, México 1968, Cordobazo 1969). Todo esto influenciado por la pérdida de referencia sobre los países imperialistas, con la hegemonía que mantenían hasta antes de perder las mencionadas guerras y sus colonias. (En ese momento se los dejo de ver como los amos absolutos del mundo y muchos comprendieron que se podía cambiar para mejorar)
Por otro lado, en toda Latinoamérica comenzaban a generalizarse los golpes de estado (Uruguay, Chile), sumándose así a las dictaduras ya existentes (Paraguay, Nicaragua), todas apoyadas y muchas veces gestadas por la CIA, la Agencia de Inteligencia de EE.UU, con la connivencia de sectores que concentraban poder económico pero carecían de poder político como para llegar a gobernar por medio de elecciones libres y democráticas. De allí la necesidad de dar golpes de estado para llegar al poder y hacer las políticas más favorables para sus intereses sectoriales.
“Argentina tiene una larga tradición en el ejercicio de prácticas genocidas por parte de una fracción de sus clases dominantes, aplicadas siempre sobre los sectores subordinados de la sociedad, particularmente sobre la clase obrera contestataria ó disidente. Desde la ley de residencia en adelante, los grupos oligárquicos argentinos presionan a los diversos gobiernos para el control y represión de los sectores obreros. La represión estuvo siempre a cargo de fuerzas policiales y/o militares, articuladas con sectores fuertemente nacionalistas de la sociedad civil, agrupados en forma de bandas armadas como las llamadas Orden social, Guardia Blanca y Liga Patriótica Argentina. Cada memoración del 1º de mayo se producía una verdadera batalla campal con la policía, tanto en Rosario como en Buenos Aires” .
De esta manera, grandes sectores de la sociedad “pensante” comenzó a organizarse para resistir a esta situación. Cada uno con sus fundamentos, que equivocados o acertados, siempre propendían a alcanzar una sociedad más justa, con libertad y respeto a los derechos humanos. Así algunos proponían la recuperación de la democracia y el estado de derecho por la vía pacífica democrática y otros con la lucha armada. Así se vivieron movimientos populares como los llamados “Cordobazo”, “Rosariazo” y “Viborazo”, entre otros.
A pesar de que los procesos de interrupción a la Democracia habían comenzado en 1930 con el golpe de estado al presidente Hipólito Irigoyen y continuado esporádicamente en 1943, 1955 (Perón), 1961 (Frondizi) y 1966 (Illia); fue con el golpe del 24 de marzo de 1976 (a Isabel Perón) cuando se instauró uno de las dictaduras más cruentas y genocidas de la historia argentina, provocando no sólo la extinción de toda la dirigencia progresista sino también profundizando un proceso de saqueo económico que produjo mucha desocupación, miseria, cada vez más excluidos socialmente, siempre con la característica de una cada vez mayor concentración económica.
Esta dictadura fue encabezada en un principio por Videla - Massera y Agosti, comandantes de las tres armas: ejército, marina y aviación, respectivamente, más sus cómplices civiles representados por Martínez de Hoz como ministro de economía.
También, como dijimos anteriormente, convalidados por la mayoría de la sociedad civil.
Aquí vale una profunda crítica a nuestros “representantes” políticos de ese entonces ya que ninguno sin excepción, propuso el remedio político consagrado en la Constitución Nacional, cual es el Juicio Político al Poder Ejecutivo, que en ese momento era ejercido por el gobierno peronista de Isabel Martínez de Perón el que a través de su superministro el llamado “Brujo” José López Rega (secretario de Perón en Madrid durante sus años de “exilio”) organizó desde el estado democrático los grupos parapoliciales y paramilitares denominados las Tres A (Alianza Anticomunista Argentina), quienes comenzaron a secuestrar y a asesinar ciudadanos pensantes, diputados progresistas, dirigentes sindicales no vendidos, estudiantes, etc.
Durante el desarrollo de este estado de terror ya afirmado con el golpe militar y la dictadura, Videla y Cía intentaron instalar la llamada “teoría de los dos demonios”, a la que hay que negar y desvirtuar total y absolutamente, tal como quedó demostrado en el histórico juicio a los genocidas que comenzó en 1985 con el gobierno del Dr. Alfonsín.
Así lo describía Rodolfo Walsh en su carta a la Junta Militar el 24 de marzo de 1977: “Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina” .
Es decir, no existieron “dos demonios” sino sólo uno, que fue la dictadura militar (y antes el gobierno de la viuda de Perón) que tomaron el poder del estado para con las armas y recursos que le proporciona la República a través de sus ciudadanos, instaurar una situación de terror y provocar uno de los genocidios más grandes de nuestra historia después de la matanza de los nativos en las campañas del desierto y otras.
La consecuencia fue 30.000 desaparecidos, miles de exiliados y una economía desvastada.
Como muestra significativa de lo que pensaban los genocidas, está la del general Ibérico Saint-Jean, gobernador-dictador de la provincia de Buenos Aires, cuya policía estaba en manos del general Camps, quien se jactaría ya en democracia, de haber hecho desaparecer cinco mil subversivos. (Cuando Camps decía subversivos en lugar de personas sabía por qué lo hacía. “Nosotros”, declaró, “no matamos personas, matamos subversivos”.)
La frase-terror de Saint-Jean fue dicha en mayo de 1977, en una cena de oficiales: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después (...) a sus simpatizantes, enseguida (...) a aquellos que permanezcan indiferentes y finalmente mataremos a los tímidos”. Es posible que muchos conozcan esta frase. Pero no escribimos para los que conocen sino para los que no conocen, para los que olvidaron y para los que no quieren recordar.
Desaparecidos en Río Tercero. Al igual que todas las poblaciones del país, Río Tercero también tiene personas desaparecidas durante los años antes descriptos.
Ellos son: Roberto MARTINELLI: estudiante de sociología de 24 años. Desaparece el 24 de marzo de 1975 en Buenos Aires junto a su esposa. A partir de los testimonios de sobrevivientes que lo habrían visto en las dependencias de la Policía Federal sus familiares atribuyen el hecho al accionar de la Triple A. Permanece hasta hoy en condición de desaparecido.
Vicente FERNÁNDEZ QUINTANA: escribano público, docente, de 66 años, fue el único caso acontecido en la propia ciudad de Río Tercero. Desaparece el 14 de mayo de 1976, llevado de su casa por un grupo de varios hombres. Según testimonios de sobrevivientes fue visto en La Perla, no pudiendo resistir a las torturas a que fue sometido. Sus hijos, Enrique había sido detenido en 1973 y Ernesto poco después de la desaparición de su padre. Ambos recuperaron su libertad en 1982 y 1983. Ernesto fallece poco tiempo después de ser liberado, casi al mismo tiempo que su mamá Beatriz.
Cecilia PESSINA: psicóloga, fue desaparecida de su domicilio en la ciudad de Córdoba el 14 de agosto de 1976. Tenía 28 años y estaba casada con Benjamín Avila, muerto en un ¨enfrentamiento¨ por esos días, ya que su cuerpo fue entregado a sus familiares. Cecilia fue llevada dejando abandonada a su hijita Carolina de 3 años, quien fue recuperada primero por los vecinos y luego por los familiares. El padre de Cecilia, en su búsqueda, fue desaparecido por 4 días, permaneciendo en dependencias de la D2 de la ciudad de Córdoba. Cecilia permanece en condición de desaparecida hasta hoy.
Cristina FONTANELLAS: psicóloga, muerta en un ´´enfrentamiento´´ junto a su esposo Carlos Fessia en noviembre de 1976 en Buenos Aires, llevándose a su hijito Emiliano de 11 días, el que luego fue recuperado por sus familiares. Sus cuerpos también fueron recuperados por su familia.
Todos los casos fueron denunciados en las distintas instancias de cada etapa:
- Pedidos de Hábeas Corpus, Ministerio del Interior, Comisión Interamericana de DDHH (1978), Comisión por el Nunca Mas (1984).
- Tanto Carolina como Emiliano pertenecen a la Agrupación HIJOS de la ciudad de Córdoba.
- En estos últimos años se ha abierto un espacio en esta comunidad para la búsqueda de la Verdad y la Justicia, para la Memoria y para que esta realidad sea integrada en la conciencia de todos los demás, asumida como lo que fue: la desaparición y aniquilamiento de una generación esclarecida y comprometida en la lucha por cambios profundos, por la plena vigencia de los DDHH y por una sociedad más justa. Este espacio permitió que se realizaran charlas, debates, proyección de trabajos, invitación a personas de nivel nacional y el reconocimiento de los hechos con una placa recordatoria descubierta en el centro de la ciudad.
Producido el golpe de estado, todas y cada una de las ciudades y pueblos del país fueron literalmente “copados” por las fuerzas armadas nombrando interventores militares en los gobiernos provinciales y municipales.
En Río Tercero fue designado el mayor Armano, que en ese momento era Director de la FMRT, luego Jorge Rastopulo un ex militar residente en en la ciudad y, finalmente, recurrieron colaboracionistas civiles locales, nombrando a Juan Carlos Zicovich para encabezar el gobierno municipal. Éste representó a la dictadura en nuestra localidad casi hasta el advenimiento de la democracia en 1983. Su equipo fue integrado por civiles que luego integraron algunos partidos políticos e incluso llegaron a altos cargos en la justicia provincial.
Teniendo en cuenta todo lo anterior en el sentido de la “inteligencia” desarrollada por el estado terrorista para el seguimiento y captura de los “ciudadanos débiles” al decir de Sait Jean, se puede colegir que igual celo tenían para elegir a sus representantes e interventores en cada localidad, quienes presumiblemente pueden haber actuado como informantes y denunciantes de militantes de la ciudad, ya que la dictadura sólo designaba en cargos a quienes, previamente investigados, serían incondicionales a su accionar.
24/3/08
Recomendar esta notaMuy BUEN ARTÍCULO, FELICITACIONES.
Coincido practicamente en un todo con el análisis que realiza el periodista. ciudadano. Lo felicito sinceramente. Hay que hacer este tipo "dossier" para la memoria, en las escuelas, en los lugares de trabajo, para como dice el articulista :..."Pero no escribimos para los que conocen sino para los que no conocen, para los que olvidaron y para los que no quieren recordar...". Solamente quiero agregar: 1)- Que en el análisis de la génesis de lo acontecido en las décadas del 60/70, debo señalar que en esa época se dió unproceso llamado de "nacionalización y peronización y de las capas medias de la sociedad argentina". Y que para entender este proceso -además de lo mencionado por el articulista- hay algo que es fundamental: la proscripción desde 1955 hasta 1973 del movimiento popular mayoritario, es decir el peronismo. 2)-El Golpe del 76 contó con el apoyo de importantes sectores, sobre todo de los grandes grupos económnicos, nacionales y extranjeros, medios de prensa que colaboraron en la preparación de la sociedad para aceptar el golpe como única alternativa para salir de la crisis, la Iglesia Católica, dirigentes políticos y gremiales que aunque no dieron un apoyo explícito, tampoco se pronunciaron en contra. Los partidos tradicionales, peronismo y radicalismo, que no resistieron como se esperaba, ya que sus dirigentes más tradicionales guardaron,en general, un silencio. Los sectores mas combativos ya no tenían capacidad de respeuta, debilitados por elaccioanr de la Triple A. Si bien hubo muchos funcionarios del gobierno constitucional que sufrieron cárceles y persecuciones, y otros debieron exiliarse. En el resto de la sociedad, sindicatos, movimintos estudiantil, grupos barriales, en las villas lo que reino es el MIEDO. Lo que existia en la gente era MIEDO, TERROR, PORQUE CUALQUIERA EN CUALQUIER LUGAR PODIA DESAPARECER. 3)Considero que en el discuros de los genocidas., es decir Videla y Cia " esto fue una guerra, la ganamos, y el tema de llos desaparecidos, es un problema de "excesos". La Teoria de los dos demonios nace -lamentablemente- en el prólogo del libro NUNCA MAS, y fue el argumento que sirvió para dictar luego La Ley de Obediencia debida y Punto final, así como los Indultos menemistas. 5)- Coincido:Aqui hay que hablar de una dictadura cívico-militar, porque hubo necesariamente cómplices civiles Martinez de Hoz, Cavallo,etc. Reitero: Felicito nuevamente al peridista ciudadano.
Muchos Colaboradores y soplones de la Dictadura Militar Genocida se refugiaron- vía el Gral. Luciano Benajamín "Cachorro" Menéndez- en la Justicia Provincial aún en la deemocracia continuaron en sus cargos ...!!!
Qué bueno, Carlos V!! Porqué no das los nombres? Tendrán oportunidad de defenderse, si es que no se han jubilado ya.
Precisos y completos el artículo de Carlos y el comentario de Latinoamericano. La historia debe ser contada en forma objetiva y con "pelos y señales". Felicitaciones.
Es verdad que hay que hablar de una dictadura cívico-militar, pero no creo que los "civiles" hayan sido solo "cómplices". Fueron (y entiendo aquí por "civiles" a las fracciones dominantes del capital, representados en el gabinete dictatorial por Martínez de Hoz)los promotores y auténticos beneficiaros, a corto, mediano y -muy especialmente- largo plazo del baño de sangre que encomendaron a la que fuera su guardia pretoriana, las Fuerzas Armadas.
Complices: Además estaban los jueces federales, 5.987 habeas corpus se presentaron en todo el país en esa epoca solcitando se averigue sobre el aprado de los detenidos-desaparecidos y ninguno fue respondido. Los directores de la Revista Gente y Siete Dias de esa epoca. Los directivos de la UIA y la SOCIEDAD RURAL. Cavallo y la Fundación Mediterranea, que le dieron a Martinez de Hoz la bendita idea de la Circular 1050 y luego Cavallo estatizara la deuda privada de las empresas de la edictadura en la epoca del tirano Viola. Los 100 intendentes radicales que Angeloz "prestó" al a dictadura. Monseñor Primatesta, Bergoglio y otros más.
Tarjeta de control de barras bravas
Indignación, transporte público y las enseñanzas de Sthépane Hessel
En el reino del Ramón, un botón sirve de muestra

El municipio insiste en provincializar el Hospital del Sur. Intervención, robo y asamblea en el centro vecinal de Villa El Libertador. ¿Por qué la Caja de Jubilaciones es deficitaria? responde un especialista. Un club busca recuperar el nombre que la dictadura censuró. Un muro de tierra separa un asentamiento de un barrio cerrado. Un experto indica cómo deben proceder los trabajadores comunitarios en salud. El problema de la vivienda en la ciudad. Y más: ingrese y descargue La Décima de mayo 2012.