
Recomendar esta notaNo se de que nos reimos de los chilenos hermanos, aqui el maldito aparato está intacto. El fascismo ha llevado a una culturización rdícula de enfrentamientos ideológicos, cuando ese disenso debe enriquecer y no restar. Pero estoy yendo muy lejos, con aquello de la obediencia debida, nadie en sus cabales vuelve las armas contra el propio pueblo. Fijate que pasó en realidad, la gente que apoya lo que se hizo en la dictadura desconoce muchas cosas, ignora muchas cosas ex profeso. Sin ir más lejos nos pasa como los que niegan el holocausto, quieren tapar el sol con la mano, dicen que no mataron treinta mil, dicen "apenas" ocho mil, ah claro eso no es nada, entonces?. Lo malo es que mataron nuestra clase combativa y dirigencial, quizá por eso es que estamos así, es solo una percepción pero los "procesòcratas" políticos que vinieron luego con las malditas leyes de "pacificación" creo que fueron peores personeros de la zaga que siguió al proceso. Yo no los perdonaría poniendo en manos de los grandes nombres que como civiles ocuparon cargos en el negro período. Yo diría que debían ser dirigidos por su pertinaz falta de cerebro para pergeñar sus propias fechorías, y si no, vean lo que pasó cuando esos dirigentes que tenían no estaban más, falsas y payasescas explosiones que más parecían vientos intestinales que verdaderos embates de machos, esos que se lucen apretando gente honesta o pobres víctimas inocentes, pero cuando hubo que enfrentar un enemigo en serio se desinflaron como en la "gesta" malvinense. Y ni hablar de la PFA, todavía recuerdo que estábamos haciendo cola para sacar la cédula federal (1975), teníamos que ir la noche anterior, llegué a eso de las doce y ya era el treinta o treintaiuno de la fila. Los mas viejitos llevaban banqutos y algo para picar, creo que te podía pasar de todo en esa espera fatal. Fatal digo porque esa noche viendo señoras y viejtios o jovencitos como yo que tenía 15 años, un auto de ellos se paró, bajaron seis azules y nos apuntaron con armas pesadas, si escuchaste bien, nos apuntaros con las armas y nos gritaban a los cuarenta o cincuenta que estábamos allí que qué estábamos haciendo. Me escuchaste? ¿que estábamos haciendo? que m podíamos estar haciendo? copar la cana con los banquitos y los parguas? que estúpido Dios mío los perdone, es como si hacés cola en la caja del banco y el cana te apunta y te dice:"Oiga vieja, ponga las manos en la cabeza, tírese al suelo y dígame que está haciendo, a ver esa muleta debe tener un arma, o en ese audífono debe haber un explosivo, ese carnet del Pami es venenoso, no se babee...que son esas cuentas que tiene en la mano, panfletos marxistas?..." Claro los tipos no eran tontos, no se iban a apretar a un verdadero combatiente, nosotros éramos blancos más fáciles. Esas cosas te marcan a fuego, es como ahora la cana te aprieta y te grita porque te ve inofensivo, pero a las dos cuadras están reventando una casa y ellos nada. Che pero si están para servir a la civilidad, al honesto, al laburante, a la familia. ¿Que te puedo decir? Y que Victor Heredia tiene razón con aquello de los soldaditos de plomo...que? que decís? que la nota era sobre Pinocho? ah bueno, es que me pareció que todos estos reverendos son exactamente iguales, peo a veces el diablo se tendrá que esmerar bastante para no perder el trono a manos de estos cosos que últimamente bajan seguido para allá. Si bien este Pinocho no era de madera, teminó quemado como todos y por desgracia como cualquier ser humano, ni queriendo podés ser igual y te aseguro que no tiendo a echarle la culpa a las andanzas de su mamá, eso creo que no tiene que ver con semejante ser. Creo.
PINOCHO DE MIERDOLANDIA. FÁBULA MACABRA. Había una vez un ebanista viejito que, sintiéndose solo a su vejez, deseó tener un hijo, entonces construyó un amorfo muñeco, pero de madera, lo llamó Pinocho, era guiado por largos hilos de oro del norte, este muñeco hizo muchos estragos, se asoció con lo más negro del mundo. Incluso fue llevado por unos personeros junto con otros vecinos a convertirse en verdaderos burros de carga. A pesar de que iba a la escuela no aprendía nada, se la pasaba viendo cómo convertirse en un niño de maldad. Tanto deseó, tanto deseó que una oscura noche negra bajó un ángel negro y le quitó el poco corazón que tenía y lo convirtió en el "junigranputi" cuya conciencia era más negra que la noche, por lo cual el Lucifer convertidor de verde oliva, le nombró una sucia cucaracha que halló en la bosta, por fin tenía conciencia nueva y esta se llamaba "Cuca el Pillo". Así con la mayor felicidad y descarada y fría determinación volatilizó más de tres mil ciudadanos, que no era porque pensaban distinto, los mató porque pensaban, lo cual los hacía diferentes e inconvenientes. A pesar de sus esfuerzos junigranputescos nunca pudo superar a sus vecinos transandinos que liquidaron treinta mil. Así murió reventado del odio porque el flaco cara de rata Ratela vecino y sus esbirros le mataron el punto y amargado pisó su asquerosa cucaracha, y se reunió con su ángel de la guardia que lo parió. Moraleja: No importa cuán hijo de puta seas, siempre el vecino te va a cagar. Otra, che Geppetto, dejate de joder y ponete a hacer floreros loco.
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