
Juan Pablo Verguilla
Reconozco que esta preocupación la tuve siempre rondando en mi cabeza, pero, nobleza obliga, terminó por instalarse definitivamente a partir del milagro de ser padre.
Nosotros, los padres modernos, caemos preocupantemente en una serie de lugares comunes , suerte de excusa al no poder lograr que nuestros niños se parezcan un poco más a lo que son, pequeñas criaturas que deberían tener como toda preocupación saber si Juan o Pedro están disponibles para jugar, mágica e irreemplazable palabra que encierra ese mundo de sueños, armonía y alegría que algunos tuvimos la suerte de disfrutar hace ya algunos años.
Claro, hablo de niños hijos de los sobrevivientes de la clase media, los que a los tumbos y con mucho esfuerzo de sus padres, no les falta ropa ni comida, van a un colegio , al menos semi privado, pueden llevar un regalo a los cumpleaños de sus amigos y pueden salir a dar una vuelta a ese mundo , que al decir de todos los medios de comunicación, y no por esto menos cierto, tan hostil y peligroso que esta más allá de las rejas que hemos sabido construir, para defendernos de todo lo malo que ocurre “allá afuera”.
Quien escribe tuvo al suerte de vivir una infancia tan distinta que muchas veces le cuesta reconocerse en estos niños de hoy, infancia de calles de tierra, de tardes en bicicleta, de la pelota siempre compañera, la maravillosa e irrepetible sensación de libertad, andar suelto y distraído sin otro peligro que no sea llegar muy tarde a casa para bañarse y hacer la tarea.
¿Por qué esto suena hoy a prehistórico? ¿Qué hicimos, o dejamos de hacer, para llegar a esta situación ?
Nuestros hijos hoy sólo pueden estar en alguna plaza al custodio de alguno de nosotros, deben estar en un lugar cerrado, siempre en compañía de un mayor, por lo que han perdido lo que solíamos llamar “tener calle”, es decir, resolver solos los problemas que nos planteaba el más grande que se llevaba la pelota o que nos dejaba sin jugar, o pero aún, nos mandaba al arco.
Pero para aquellos desprevenidos, hay hoy en nuestras calles muchos niños, pero por razones diametralmente opuestas a las de nuestra infancia.
Son también hijos nuestros, son lo que molestan a la vista de quienes se topan con ellos, indiferentes o llenos de preocupaciones, tan válidas como saber como harán para pagar el colegio de sus niños, ese al que esos niños, los otros, no pueden ir, o sólo van para comer algo y estar, al menos por unas horas, lejos de la droga, los robos y la violencia, que constituyen su hábitat natural, esos que después pedimos por favor al estado “mano dura” porque vaya a saber uno porque sólo tienen resentimiento, odio y están bajo los efectos de las drogas, peligro real que acarrea cada robo que deben perpetrar, en principio para comer y después para poder pagar “la pasta” que un señor bien, padre de alguno de los otros niños, les vende bajo la protección policial y de los políticos que nosotros generamos y votamos.
Quizá una de las razones para que esto continué sea la triste idea de que nada puede hacerse, todo está perdido, hoy se vive así, los “chicos de hoy son así”, como si nada tuviéramos que ver y nada podría hacerse.
Claro que es cada vez mas difícil, llenos de preocupaciones, tener además que pensar que hacemos con nuestros niños, pero entendamos por nuestros a todos, a los de la calle y a los que adolecen de ella.
Comprendamos de una vez que debemos volver a nuestras raíces, sin renegar de los avances, sobre todo tecnológicos, que rigen el mundo hoy, pero debemos involucrarnos en la construcción de una sociedad mas justa y solidaria, donde esa calle deje de ser el peligro que es hoy, dónde todos nuestros niños puedan transitarla sin peligro, jugando, soñando, corriendo sin peligro, que podamos andar sin mirar a ver quien viene, que no sigamos dividiendo nuestra sociedad entre los que tienen, y no importa cómo lo consiguieron, y los que sólo observan todo eso que nunca tendrán.
Comencemos a valer por lo que somos, y que el único lugar dónde se pueda recrear en algo aquellos años maravillosos de nuestra infancia no sea detrás de grandes muros y custodiados por guardias, tengamos presente que fuera de ellos siguen viviendo otros niños, tan distintos y tan iguales a los de adentro.
Imagen: soypoeta.com
13/06/09
Recomendar esta nota¿Vamos a culpar al "tren bala", al subte cordobés, los troles usados de españa y rusia, a la sojización, a los monopolios sojeros y que permite el matrimonio presidencial, etc.?. ¡Nosotros somos los genocidas culpable!, simplemente por no involucrarnos. Si no propiciamos la Hora del Escarmiento, que es la Voz del Pueblo, las cosas seguirán de mal en peor.
Bueno, calma viejito pepe, el truco lo juego con selvita!. Escarmiento?, ¿cuando y cómo?, ¿con cañitas voladoras? o volar las cañas?.
RECOMIENDO LEER DETENIDAMENTE EL ARTICULO TITULADO" LA POLITICA DE LOS NEGOCIOS", de Horacio Vertibsky, de este Domingo pasado en el diario PAGINA 12.-AL PARECER EL COLOMBIANO TATUADO DE NarvÁez, MAURIZIO "BERLUSCONI" Macri, MAFF Biolcatti,Luciadno Benjamin Miguens, ENANO MALDITO DUHALDE, son cómplices en la Defraudación POR LA VENTA FRAUDULENTE del Predio de la SOCIEDAD RURAL DE PALERMO EN LOS FELICES TIEMPOS DE CARLITOS "EL GRANDE", Imperdible ...!!!!!!!!!!!! EL DIABLO LOS CRIA Y ELLOS SE JUNTAN SOLITOS ...!!!!!!!!!
y que esperabas que diga un pasquin oficialista como Pagína 12? acaso esperabas que hable de los fondos de santa cruz, del negocio de trata de blancas que ensucia a cercanos a los k en la patagonia, o que denuncie la extraña apropiacion de tierras donde los k sembraron de hoteles? claro que un pasquin y un lamebotas no van a hablar de otra cosa que no sea buscarle muertos a la oposición, sea quien sea. incluso de duhalde inventor de los kirchner a nivel nacional.
Bueno, bueno, me parece que voy a formar pareja de truco con M.M. ante la ausencia de j.c.olmos.
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