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La tristeza del vino /

La tristeza del vino

La gracia o el infierno, las opciones que esconde una copa de vino. En este artículo, el periodista ciudadano aborda el alcoholismo: "Quizás la adicción más antigua, pero también la más actual, ignorante de edades y clases sociales que va consumiendo integridades, reduciendo personas a esclavos de su tentación".


Martín Menditto.

El cantautor chileno Tito Fernández escribió un verso que dice: “En una copa de vino puede estar la gracia o el infierno. Allí, sencillamente la alegría puede volverle al hombre la espalda, y el hombre puede convertirse en una historia triste”. Ese breve concepto describe la pesadilla que viven quienes han caído en el alcoholismo y encuentran en un vaso de alcohol la catarata de otros cientos de vasos, entregando su voluntad a una conducta compulsiva que le consume hasta la dignidad.

El alcoholismo es quizás la adicción más antigua, pero también la más actual, ignorante de edades y clases sociales va consumiendo integridades, reduciendo personas a esclavos de su tentación, que se lastiman en cada trago, en una embriaguez culposa donde no se bebe por el gusto del vino sino por una compulsión enfermiza.

En la ciudad de Córdoba, hay algunas instituciones de lucha contra este flagelo, entre las más reconocidas se cuentan: El Instituto de Prevención del Alcoholismo y la Drogadicción (IPAD) que es un ente del estado provincial, y también funciona Alcohólicos Anónimos, una institución privada difundida alrededor del mundo que brinda contención a través de reuniones grupales.

Según los testimonios de quienes asisten a Alcohólicos Anónimos: “Hay quienes se emborrachan en una villa o en un barrio cerrado, muchos lo hacen desde su infancia, pero también se han dado casos de personas que probaron el alcohol en su vejez, y no han podido dominar la ansiedad de seguir bebiendo”. Más allá que cada uno llegó al alcoholismo de distintas maneras, por motivaciones diferentes, las historias de quienes han sido sometidos tienen puntos de conexión, uno de ellos es el aislamiento social en el que los depositó la enfermedad, a esto último lo interpretó el poeta persa Omar Kahyan, quien decía: “bebe vino, largo tiempo dormirás bajo la tierra sin mujer y sin amigos”.

A pesar de las diferencias sociales o de edades, los anecdotarios de quienes intentan domar esta patología recorren sendas similares, sobretodo en acciones que llegan a sobrepasar los topes de la propia dignidad, algunos relatan situaciones curiosas que serían hasta graciosas sino acarrearan toda una historia dolorosa, inmersas en un contexto bastante oscuro que empuja al enfermo hacia su propio infierno, no sólo el de la embriaguez sino también el de las relaciones interpersonales, que se hace mucho más difícil e intolerable para el cónyuge y los hijos. Según dicen en las instituciones de recuperación, es común ver que las personas con un alcoholismo avanzado han perdido familia, algunos incluso han desatendido sus negocios y los han perdido también.

Una de las frases más repetidas es: “entender al alcoholismo como una enfermedad y aceptarse como enfermo, es el primer paso para salir”, al igual que otras patologías compulsivas como la drogadicción o la obesidad, el tratamiento es de por vida, porque la persona está expuesta constantemente a la recaída.

Entonces, cada día que no se consume es un triunfo individual sobre la ansiedad. Hay personas que hace treinta años que no beben y sin embargo siguen asistiendo a las terapias grupales, incluso para dar testimonio de su experiencia.

Muchas personas caen en la soberbia de creer que pueden controlar a la bebida, es una falsa ilusión suponer que se puede dominar cuando en realidad se esta siendo dominado por la adicción; dicha acción se figura en la típica frase “yo al alcohol lo largo cuando quiero, lo tengo controlado, si yo quiero no tomo más”, esa es una de las zancadillas que presenta la enfermedad, una especie de espejismo que aleja a la persona de una noción real acerca de su situación, hecho que se va incrementando con el pasar del tiempo.

Por eso es importante que el alcohólico pida ayuda prontamente, asumiendo su problema en el núcleo familiar, el cual se tiene que transformar en el primer y más fuerte pilar de apoyo, guiando al enfermo hacia un centro de rehabilitación serio, donde se trabaja fuertemente en la reconstrucción de la autoestima destrozada por el alcohol. Nivelada la parte psicológica empieza un tratamiento de por vida que exige un compromiso superlativo de la persona con ansias de recuperación, un desafío con su conciencia y voluntad.

Imagen: pastis-restaurant.com.ar

17/11/07


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adri

La Organización Mundial de la Salud sostiene que el alcoholismo es reconocido universalmente como una afección Bio-psico-social, se considera afectado a toda persona que bebe en exceso y cuya dependencia respecto al alcohol ha alcanzado un grado de compromiso que determina la aparición de perturbación en las relaciones interpersonales, y en el funcionamiento social y económico.Se trata de una droga legal, motivo por el cual el consumo es libre.Como dice el Dr. Oscar Liotta "Nadie bebe alcohol o consume una sustancia que no quiera o no desee, o bien que no necesite, al menos que de algún modo sea exigido para hacerlo." Es importante observar el comportamiento para detectar la adicción en forma temprana, hay personas que tienen un buen nivel de tolerancia entonces la enfermedad pasa desapercibida. La mejor forma de darse cuenta que estamos frente a un alcoholista es estar pendiente dentro de la trama familiar. El adicto al alcohol por lo general no recurre al médico en forma voluntaria, tiene que ser la familia la que tome la decisión, o a veces ocurre que los frenos inhibitorios no existen y se produce el desenlace de alguna situación de violencia.Por eso es tan importante acudir al facultativo en el momento adecuado, como bien aclara el periodista ciudadano cuales son los dos lugares para hacerlo.La ingesta de alcohol sin límites puede traer serios problemas en la salud del paciente, como así también en relación a terceros. Cuando un integrante de la familia es alcoholista, la trama empieza a debilitarse, porque afecta a todos los integrantes. Por eso es importante el compromiso del grupo en el tratamiento.- El consumo no tiene que ver con una pertenencia social,pues se da en todos los sectores.El punto que pienso realmente debe preocuparnos es el consumo en los jóvenes -aunque existe la prohibición del expendio de bebidas alcohólicas a menores de 18 años- los chicos se las ingenian para probar diversos tipos de mezclas, sobre todo energizantes que contienen taurina con vodka, a veces lo hacen por una cuestión de identidad con sus pares, pero es una costumbre que no debe instalarse; porque se produce la urgencia compulsiva por consumir una sustancia, el deseo de repetir una experiencia con una sustancia consumida previamente.Creo que en estos temas tan importantes que hacen a la salud, siempre decimos que es necesario reforzar la prevención primaria, que no pasa únicamente por los controles de alcoholemia, sino por la difusión, charlas y el conocimiento de la comunidad.



mario

"Un poco de recuerdo y sinsabor gotea tu rezongo lerdo. Marea tu licor y arrea la tropilla de la zurda al volcar la ultima curda... Cerrame el ventanal, que arrastra el sol su lento caracol de sueño... ¿no ves que vengo de un país que está de olvido, siempre gris, tras el alcohol?" (La última curda, Cátulo Castillo, 1956) País gris y alcohol, la fórmula perfecta para muchos jovencitos y no tanto.



liliana Chavez

Mientras leía el excelente artículo de Martín y antes de llegar al punto también yo pensaba en el poema de Omar Kahyan,en Lino Spilimbergo que llegó a cambiar una obra suya por una botella de vino y todos los escritores alcohólicos (incontables) que no pudieron con la adicción. Más cercanos a nosotros la querida Glaucen Baldovin o Aldo Oliva,que en el 2000 es internado por síndrome de abstinencia alcóholica y creo que uno de los poemas de su obra que más me llego es precisamente "Alcohol", porque su contenido es movilizador y quiero transcribirles al menos un fragmento; "Pétalos que huyen en el fuego/ es la más pura construcción de la noche/ Su sistema progresa en una dolorosa combustión de silencio./ Es lo que va pasando a través de mi cuerpo, /ardiendo lo que me deja solo,/ la mano ávida extendida, desdeñada en su sombra,/ vibrando entre máquinas consagradas y motivos solemnes.// Sin embargo, los ojos que prevén la razón/ de este exilio,/ la ira que pasa y retorna, pasa y retorna /vadeando el castigo y es la más pura / construcción de la noche /estallando en la mano extendida como un conocimiento / los ojos ávidos de la ira, /su punzante síntesis vadeando el castigo,/urden la irremediable destrucción de la noche.../ (Fragmento). Tenía claro el daño que le causaba y lo mismo no podía salir, es igual con otras adicciones. A mí también me preocupan los jóvenes, las adolescentes que - lo he visto -ingresan a los hospitales en estado lamentable, algunas en coma alcóholico. Un verdadero flagelo y lamentablemente la prevención no existe. Las leyes sin control no son buenas, eso lo sabemos todos. Y coincido con Adri,hay que concientizar con charlas, programas de prevención, difundir el daño que produce a la salud y aunque no guste lo que diga, los comerciantes en su mayoría son inescrupulosos, sólo les importa las ganancias que devenga la venta de bebidas.



Sebastián Slobodjanac Ipa

T E R R E M O T O ( Derecho a Réplica ) Voy absolutamente perdido Por esta ciudad de terremotos y grietas; es que sus habitantes estamos dormidos durmiendo la inacabable siesta. En el aire se escuchan sonidos de tonadas y cuecas y hasta hay olor a mosto y vino y me dan náuseas esas bodegas que echaron a perder a tantos idiotas que se tomaron toneles y hasta piletas de alcohol sin retorno con bocas moradas, tintas, blancas, desiertas… Ya sé que no debo descargar mi bronca en este San Juan que le canta a los borrachos y se le mueve el piso desde la cabeza hasta las suelas de sus zapatos. Y es que estamos enfermos, como todos los beodos, o mi progenitor y tantos otros estúpidos que mataron a sus familias y nos dejaron hechos pelota, buscando no sé qué en esta ciudad de temblores y grietas; terremotos y vinos durmiendo nuestra inacabable siesta. Sebastián H. Slobodjanac Iparraguirre-San Juan-Argentina




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