
Esteban Rafael Ortíz
Los militares genocidas del golpe de 1976 intentaron autoamnistiarse de los crímenes que cometieron, e incluso algunos gobiernos constitucionales los favorecieron judicialmente a través de diversas medidas, todo fue en vano y a partir de 1985 comenzaron a desfilar en los juicios que se llevaron adelante en el Poder Judicial y muchos fueron condenados y siguen siendo juzgados en diversas causas.
Esa misma dictadura había sancionado una ley de radiodifusión que en el 2009 fue anulada y sustituida por una ley de la democracia de medios audiovisuales, que actualmente se encuentra suspendida por la oposición de los monopolios mediáticos y sus aliados políticos, que quieren evitar su aplicación para que se mantenga la norma anterior de los militares.
Incluso el Grupo Clarín, varios de sus periodistas más conocidos, como así también uno de sus diarios, La Voz del Interior, apelan al procedimiento de autoexculparse en cuanto a sus complicidades con la dictadura militar, tal como pretende su editorial del martes 4-5-2010 (p.12).
Pero ha llegado la hora de la verdad, tal como reclama gran parte de la opinión pública y la democracia: saber realmente qué pasó, que no se oculte lo sucedido, como lo fuera la marcha multitudinaria a favor de la ley de medios del jueves 15 de abril del 2010 que no figuró en la edición de La Voz del día siguiente.
¿Entonces, está en lo cierto la editorial que afirma que no apoyó a la dictadura de Videla y Menéndez, o por el contrario surge que en aquellos años sí lo hizo, siendo cómplice del terrorismo de estado? A propósito, los términos “campos de concentración” y “terrorismo de estado” no fueron mencionadas en este diario desde el año 1976 hasta 1978 y 1979, respectivamente. Recién se mencionó al primero, por una conferencia de prensa de Videla que desmentía su existencia al igual que los desaparecidos (20-5-78, p.14), y cuando vino la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH) en septiembre de 1979, para comprobar la situación del país, y uno de sus intérpretes habló de la existencia de estos campos en Córdoba, sufriendo la presión inmediata de los medios que lograron acallarlo. Y las palabras terrorismo de estado, se las mencionó a raíz del documento del Partido Justicialista dirigido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) frente a lo cual el periodista Julio C. Moreno reflexionó que aquél se debía al terrorismo subversivo, y que su superación era “desde el punto de vista ético” (16-9-79, p.8).
Una vergüenza que aún perdura fue que los directores de los diarios argentinos no concurrieron a entrevistarse con esta Comisión de la OEA (19-9-79, p.6)
Cabe recordar el “Memorándum Interno Nº 44” de “La Voz del Interior”, dirigido a la Secretaría de Redacción del matutino que expresaba: “Córdoba, 22-4-1976. Por disposición de esta Dirección y con motivo de las directivas del Comando del III Cpo de Ejército en el día de la fecha, no se deberán publicar reclamos de familiares de presuntos detenidos que deseen conocer su paradero” (Nunca Mas, Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas-CONADEP-, p.368).
Por ello fue que este diario no publicó solicitada alguna referida a las denuncias de familiares de desaparecidos y sólo se registra en todos esos años una de la esposa de Jaime Lockman, comerciante cordobés detenido injustamente en la cárcel de Sierra Chica (22-3-79, p.21).
Y de allí que mientras el diario “Los Principios” sin ser progresista, fuera clausurado y se detuvo al Director, el Subdirector y a cinco de sus periodistas por una editorial que molestó al Tercer Cuerpo de Ejército (13-9-76, p.11), La Voz del Interior, por el contrario, fue felicitada por el Tercer Cuerpo de Ejército en varias oportunidades (10-9-76, p.9 y 3-11-76, p.14). Siendo partícipe de sus festejos el propio Gral. Menéndez, carnicero de La Perla y otros centros de exterminio (16-3-79, p.19 y 17-3-79, p. 22). Es que específicamente este diario aclaraba que en esta Provincia y en esta ciudad de Córdoba no se habían producido situaciones tan gravemente extremas en contra de los periodistas (17-4-79, p.18).
Además, en la propia información que brindaba este diario cordobés puede aseverarse su vocación a publicar y dar por ciertos los asesinatos de la dictadura con la llamada “ley de fuga”, a los que titulaba: “fueron abatidos delincuentes terroristas”, sin verificar la información y con la carátula impartida por los comunicados militares. Baste un ejemplo: “En nuestra ciudad tres subversivos, entre ellos Miguel H. Vaca Narvaja fueron abatidos. Supuestamente intentaron huir de un vehículo militar” (19-8-76, p.8).
También al hacerse eco de las supuestas falsedades que desde los servicios se adjudicaban a los organismos de derechos humanos (“Descubren falsas denuncias sobre personas desaparecidas”, 11-8-79 tapa y p.13; “Una madre denunció engaño izquierdista”, 26-8-79 p.8;”Aparecen los presuntos desaparecidos”, 18-9-79, p.8).
Igualmente, el plato fuerte de la tendencia y el criterio de un medio de prensa se verifica en sus editoriales, así como ahora claramente se oponen a la ley de la democracia sobre los medios, antes en forma reiterada y directa apoyaron el golpe militar y su llamada “guerra antisubversiva”. No fueron los únicos de la sociedad civil que lo hicieron, pero resultaron muy importantes en su función de ocultar la verdadera información a la opinión pública.
La editorial del 22-9-1979 titulada “Aquél síndrome del 24 de marzo”, dando cuenta de la nostalgia que sentía por “los días posteriores al movimiento revolucionario del 24-3-76”, aseveraba: "parecen pertenecer a una época dorada y desdichadamente fugaz” (p.8).
Realmente es notorio el cambio de postura de este diario que había sufrido la agresión de la “Triple A” del lopezrreguismo y del Ejército, que luego pasó a justificar el gobierno de facto, al que separaba de la represión previa y encima le adjudicaba haber saldado las violaciones de los dd.hh. del peronismo, cargando siempre la responsabilidad en la agresión extremista subversiva (“Provocación peronista y reacción oficial”, 14-9-79, p.8). Cuando le constaba claramente que era el Tercer Cuerpo desde antes del golpe el responsable de las desapariciones a través del Comando Libertadores de América.
En “El actual proceso y el futuro” se expresaba que los resultados del “Proceso” eran fundamentales como los vinculados a la seguridad nacional, la victoria sobre la subversión y el terrorismo, restando el monopolio de la fuerza para evitar excesos (24-3-79, p.18).
La Voz ejercitó una firme y continua defensa del régimen militar frente a las denuncias de sus violaciones a los dd.hh. que sólo se podían realizar en el exterior, alineándose con el discurso oficial que las caracterizaba como una campaña de desprestigio y una intromisión externa protagonizada por los “subversivos” que habían huido del país (“Intromisión Extranjera”, 17-3-77, p.14; “Argentina Sospechada”, 10-2-77, p.10; “Imagen de la Argentina”, 4-10-78, p.18; “EEUU y América Latina”, 18-4-79, p.18; “La vigencia de los DDHH”, 3-4-79, p.18; “Los DDHH en nuestro país, 24-7-79, p.18; “La causa de los derechos humanos”, 2-8-79, p.26).
La colaboración de la prensa argentina con el gobierno militar trascendió el ámbito nacional para trasladarse incluso al campo internacional, siendo rechazado por parte de ADEPA el premio asignado por la SIP a los periodistas argentinas perseguidos y asesinados, con el argumento de que era parte de la ”campaña internacional de desprestigio lanzada contra Argentina por agentes de la subversión (“Un digno rechazo”, 8-10-78 p.34). Entidad ante la cual el director de La Voz expresaría: “ha mejorado la situación de la prensa en la Argentina, se ejerce la libertad de prensa a riesgo como en cualquier país del mundo” (20-3-79, p.13).
También coincidieron con la dictadura en sindicar a las universidades como objeto de persecución por haber sido “reductos de la subversión”, siendo previsible y justificada la militarización de esas casas de estudio (“Política universitaria”, 14-12-78, p.24; “La universidad tres años después”, 5-4-79, p.18).
Afortunadamente, la tradición reformista y radical de este diario hizo que no fuera lo mismo que el proceso y se diferenciara del mismo. Así cabe tener en cuenta las defensas de La Voz en los casos de los periodistas desaparecidos como E. Sajón y Julián Delgado, y de los detenidos como J.Timerman y otros, publicando los informes de ADEPA sobre la situación de sus colegas y otras noticias sobre desaparecidos y secuestros. Igualmente reclamó y siguió los casos de políticos vinculados con el radicalismo –como los Dres. Hidalgo Solá, H.Solari Irigoyen y otros, aunque los entendía como excesos aislados no controlados por el aparato oficial de seguridad. Incluso, se quejaba de la detención ilegal de Timerman para que no se “alentaran las usinas extranjeras al servicio de la difamación del país” (20-4-79, p.18). En tal sentido se pronunciaba por la paulatina restitución del estado de derecho y la corrección de las restricciones a las garantías individuales.
Por ello no resulta absurdo y mucho menos agraviante sino que es necesario recordar que este diario en su editorial “Córdoba en la hora actual” expresó que el gobierno militar restauró el orden e hizo funcionar como se debe a la administración pública en Córdoba como en el resto del país, se cometieron excesos de represión… La ciudad ha recuperado la tranquilidad y la paz, y sus habitantes pueden vivir sin miedo. Algún día Córdoba recuperará la libertad” (6-7-79, p.20).
6/5/2010
Recomendar esta notaExcelente artículo.Felicitaciones.
Asi tal cual fue.
Esteban: desde hace tiempo, es un deseo en compromiso con la democracia y en desemascarar a los colaboracionistas del proceso del 76 y apunto a civiles que han afirmado en una solicitada publicada en La Voz del Interior, creo que en 1978, dando un mensaje que los argentinos son derechos y humanos. Dicha publicación, se dió en un pasaje muy rápido en el programa de ADN, pero hay firmantes, adherentes al régimen, que hoy estan en la palestra pública. Es posible ubicar tal solicitada?. Gracias.
Excelente tu nota. Debemos investigar a muchos civiles que fueron cómplices de desapariciones y de algunos obispos y Curas. leí en Pagina 12 los testimonios de dos monjas sobre que Bergoglio,colaboró con la muerte de algunos curas. En Córdoba, también los hay.Te felicito por lo tuyo.
PRENSA CANALLA, AL SERVICIO DE LA DICTADURA MILITAR, Y DE LOS MONOPOLIOS COMUNICACIONALES ...!!! MAFIAS CORPORATIVAS !!!
Y después hablan de periodismoindependiente. Quién se anima a denunciar todo esto?. Muy bien por Esteban Ortíz y por Sosperiodista porincluirla. Saludos
esa solicitada fue publicada creo con motivo del 24 de marzo...
En su editorial del 12 de abril de 1976, La Voz del Interior propone sumar integrantes de partidos políticos a la flamante Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL) de Córdoba. La CAL redacta los proyectos de ley que el gobernador militar Carlos Bernardo Chasseing “sanciona” a sola firma. La Voz intenta dar un barniz “democrático” al terrorismo de Estado. La CAL, creada por decreto 487/76, actúa bajo la presidencia del teniente coronel auditor José Ignacio Bas; el capitán auditor Guillermo Freytes es secretario. Los vocales son Eduardo Marfort, Benigno Ildarraz , Arístides Ruibal, Carlos Jorge Rocca y Marta Spinolo de Etchegoin. Por decreto 1138 de junio de 1976, entrarían Jorge Eduardo Martinoli , Gustavo Ascensio Viramonte , Efraín Hugo Richard y Guillermo Tristán Luque de Loredo. (2) “8. Que la libertad de cátedra en el marco de este desarrollo autónomo, debe ser entendida como el derecho de profesar y enseñar los resultados de la investigación científica y del propio pensamiento. En cambio, y en salvaguardia de la misma libertad académica de profesores y alumnos, la Universidad debe impedir la penetración y excluir la acción de aquellas ideologías que la niegan y atentan contra el bien común de la Nación”. Del folleto Misión y fines de la Universidad, publicado por la Universidad Nacional de Córdoba en octubre de 1976, pág. 9. El folleto lleva la firma de los docentes seleccionados para escribirlo: Dr. Guillermo Becerra Ferrer , Ing. Nicolás A. Bello, Dr. Héctor Bertorello, Ab. Alberto Boixadós Dr. Héctor E. Buteler Riu, Dr. José Ignacio Cafferata, Dr. Héctor Cámara, Dr. Alberto Caturelli, Dr. Alfredo Cocucci, Ing. Pedro Luis Checchi, Dr. Gaspar Pío del Corro, Dr. Humberto Dionisi, Ing. Dionisio Duidio Farías, Dr. Pedro J. Frías , Dr. Narciso Hernández, Dr. Mario A. Hunicken, Ing. Raúl A. Magallanes, Dr. Manuel F. Martínez Paz, Dr. Alfredo C. Rossetti , Ab. Gustavo A. Sarría, Dr. Alberto Urrets Zavalía; con la colaboración de los Dres. Carlos A. Morra y Mario C. Pirinoli. La sugerencia tuvo éxito. La Facultad de Filosofía y Humanidades tenía 407 docentes en 1975; quedaban 240 en 1976.
Excelente, brillante nota, y los comentarios y aportes memoriosos de Nahuel, muchos de esos señores que suscribieron esa nota (del 76), aún viven y muchos de ellos son parte de la sociedad democrática actual y ocupan puestos claves en el desarrollo social. Pero no debemos sorprendernos, pues hay otros personajes que sin siquiera sonrojarse hacen cirular corresos electrónicos reivindicando el golpe y sus desmanes, sin siquiera considerar que en esa época negra no existía el estado de derecho, a nadie se juzgó, a nadie se le permitió defenderse, a nadie se lo condenó públicamente. Luego de matarlos, los cuerpos eran enterrados NN o directamente arrojados donde nadie los pudiese encontrar, y para qué se hizo esto??? si supuestamente estaban defendiendo la patria??? A aquellos que murieron en enfrentamientos, de ambos lados, bien muertos están, era lo que eligieron, pero muchos otros nunca habían portado armas, y sólo cometiernon el pecado de pensar distinto o de comunicar sus opiniones. Los generales de entonces en sus conferencias, les recriminaban a los oficiales jóvenes por leer otra cosa que no fuera el reglamento militar. Y esos supuestos militares que suscriben esos correos, esas notas, que dicen estar arrepentidos de haber "defendido la patria"??? y digo yo entonces, para qué abrazaron la carrera de las armas??? para maltratar civiles??? como solían decir los oficiales subalternos y suboficiales en esa época a los soldados: "mírese la roña que tiene...parece un civil..." ese era el pensamiento de esta gente, que los civiles eran gente de segunda. Ya en democracia y cerca del año 2000, un profesor de una facultad les hacía afeitar la barba a los docentes porque decía que precían "subversivos". Para defender a la patria les pagaba el pueblo de sus arcas y lo sigue haciendo, no para otra cosa. A algunas personas les nubla la vista el partidismo y las antinomias, y no les deja ver claro cuál fue y es la realidad, en sus críticas apelan al ridículo y exageran los hechos desde su propia óptica y en propio beneficio, una cosa es clara, se ignoró la constitución nacional, se anuló el estado de derecho, a partir de eso nada se justifica, y todo lo que se diga en favor de ese atropello es palabra muerta.
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