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Opinión

La evolución del clientelismo /

La evolución del clientelismo

No contento con haber cooptado a los pobres, las formas clientelares de la política contemporánea argentina ahora van a la caza de los productores de riqueza. Pero para que exista un comprador de almas debe haber también un vendedor. ¿Podrá el poder arrodillar a los hombres de campo? De eso habla este artículo.


Alberto Medina Méndez (Corrientes)

El clientelismo siempre se asoció a esa forma de hacer política tan propia de estas latitudes, a través de la cual, el gobernante de turno condiciona las conductas de un sector de la población a cambio de favores públicos.

Tal vez nos acostumbramos demasiado a esa manera de degradar a una sociedad, de humillarla, de quitarle la dignidad. Y en ese juego suponemos, prejuicios mediante, que todo esto era viable solo con los más débiles, con los que no tenían trabajo ni oportunidades, en definitiva, con los que menos tienen.

Es fácil creer que con ellos siempre fue más simple. Además no nos debe sorprender que hasta exista una "industria" que se dedica a esto de comerciar favores. Muchos grupos, debidamente organizados, piqueteros y de los otros, negocian sus "aportes" a cambio de vivienda, comida, dinero, puestos de trabajo, subsidios y cuanto podamos imaginar.

Ellos están siempre listos para ayudar a "la causa" con la tarea que hubiera qué hacer. Participar en un acto político, llevar adelante un piquete, manifestar contra alguien, realizar trabajos de inteligencia, expresarse mediaticamente, o simplemente estar disponible para lo que se precise.

El gobierno tiene recursos, ajenos por cierto, para sostener esta maquinaria, pagando esos favores con creces. Esto le garantiza un ejército político profesional, rentado, una estructura territorial profunda que se construye desde el barrio más pequeño de una comuna, pasando por municipios, provincias y el mismo Estado Nacional.

Tienen soldados de la causa, siempre listos, en cada punto de nuestra geografía. Almas compradas, arrendadas en realidad, que no necesariamente comulgan con los ideales del líder circunstancial. Sólo han decidido alquilar por algún periodo, sus vidas y su tiempo a este poderoso de turno.

Saben que este método les garantiza supervivencia, y hasta progreso material. Inclusive en algunos casos hasta una nada despreciable cuota de poder, de influencia y de valiosas relaciones.

Su costo es bien caro por cierto. Debieron entregar a cambio su mayor valor, su dignidad. Tal vez, para algunos, esto no tenga demasiada importancia, pero difícilmente puedan conseguir que sus hijos se sientan orgullosos de la manera en la que obtienen el sustento. Algún día se darán cuenta, y probablemente sea tarde.

Ambos, el que humilla y el que se deja humillar, son perversos personajes en este presente. No existen inocentes, ni pobres víctimas en esta historia.

El que ejecuta el clientelismo como estrategia, como herramienta, utilizando tan bajos recursos, lo hace a conciencia. Usa recursos ajenos, públicos, que detrae de los que se esfuerzan generando riqueza para construir su estructura de poder, que supone propia, pero que financia con los dineros de todos. Ya lo decía Frederic Bastiat, "El Estado es esa gran falacia que permite a muchos vivir a costa de todos los demás."

El otro, el que recibe lo favores a cambio de entregar su dignidad, también lo hace a conciencia, aunque tal vez lave sus culpas autocompadeciéndose, y asumiendo su imposibilidad de encontrar otro camino para darle sustento a su familia.

Seguro que es un atenuante, pero de manera alguna justifica la actitud de hacer lo impropio. Si aceptáramos ello, deberíamos tolerar con idéntica lógica que alguien pueda delinquir para ganarse el pan de cada día. Existen otras formas mucho más dignas que no solo permiten lograr ingresos para sustentar los hogares, sino que también ayudan a generar esa sensación de sentirse útil para la sociedad, de poder mirar a los ojos a sus hijos y mostrarles el camino del esfuerzo, con el propio ejemplo.

Es más difícil que canjear favores, pero sin duda alguna, tiene un ingrediente extra que se llama orgullo.

Este ha sido el mecanismo clásico del clientelismo. Dominar a los más débiles, degradarlos, hacerles creer que esta será la única manera de obtener algo. Ellos, los políticos, son su chance mas lineal, de eso se trata. Mientras tanto, tienen modernos esclavos a sus pies.

Pero cuando todo parecía estar inventado aparecen perfeccionadas maneras de sumar protagonistas a estas formas clientelares que la política contemporánea es capaz de crear y recrear.

Es que el clientelismo no se conforma con arrodillar a los más débiles, ahora también va por los que producen, por lo que si tienen para comer. Muchos industriales desde hace algún tiempo ya forman parte del club. Ellos son tan mercenarios como los otros. Solo que la ambición en este caso no pasa por la mera supervivencia, sino por enriquecerse cosechando privilegios. No deben esmerarse por ser eficientes, buenos empresarios, ni mucho menos. Solo son especialistas deambuladores de los pasillos oficiales.

Ellos no canjean sólo su dignidad. Son soldados de la causa de turno a su manera. Financian campañas, brindan apoyo y hasta dan lustre a quienes solo pueden acceder de esta manera a ciertos estratos sociales que no compra el dinero.

Ahora están embarcados en un nuevo proyecto. Están decididos a sumar a los hombres de campo. Se han encontrado con un hueso más duro de roer de lo que creían. Esta gente sabe de trabajo, de sacrificios, y les sobra dignidad. Por eso tal vez, el oficialismo, esté empeñado en lograr esa sumisión y de allí este perverso juego de retenciones y reintegros, esta propuesta casi irracional de "te saco todo pero te devuelvo algo".

Es que sin ese ida y vuelta, no les deberían favores. Sin esa necesaria cuota de arbitrariedad que el clientelismo requiere no podrían tenerlos a sus pies. Es una mezcla de finalidad recaudatoria, con venganza ideológica. Sumarlos al clientelismo reinante es una forma de humillarlos y dejarlos rendidos.

La batalla se está librando hace tiempo con estos pretendidos nuevos integrantes de la familia del clientelismo. Por ahora resisten con discutible éxito. Veremos como termina esta nueva y sofisticada etapa. Tienen, los hombres de campo, una oportunidad histórica de demostrar que se puede evitar esta repetida escena de arrodillarse ante el poder.

8/5/08


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Constanza

Me llegó este chiste protogolpista y quiero compartirlo con motivo de la nota:" TENEMOS UNA TORTUGA SOBRE UN POSTE Un visitante, al pasar por una plaza de la ciudad, decide tomar un descanso y refrescar su mente. Se sienta en un banco junto a un anciano y comienzan a conversar sobre el país, el gobierno y, finalmente, sobre la presidenta. El anciano dice: «¿Sabe? ... nuestra presidenta, es una tortuga sobre un poste». Intrigado, el visitante le pregunta por el significado de su metáfora. «Mire. Si usted, en el campo, ve una tortuga sobre un poste de alambrado, moviendo las patitas y haciendo equilibrio encima, ¿qué se le ocurre? El visitante no sabe qué decir, y el anciano le explica: 1) Ud. no entiende cómo llegó ahí. 2) Ud. no puede creer que esté allí. 3) Ud. sabe que no pudo subir allí por su cuenta. 4) Ud. está seguro de que no debería estar allí. 5) Ud. es consciente de que no hará nada mientras esté allí. Moraleja: Lo único sensato sería ayudarla a bajar de allí." Esto se llama avanzar para destruir un gobierno democrático. Respetemos las autoridades elegidas por el pueblo, tengamos un poco de memoria. Una cosa trae la otra.



Rolando

El autor de la nota refleja fielmente lo que ocurre en nuestro país y en otros de cercanía geográfica y política desde hace décadas. El desnudar una triste realidad que se llama //clientelismo político//para nada puede ser tildado de "avanzar para destruir un gobierno democrático". El chiste de mal gusto sobre nuestra presidenta lo trajo a colación usted CONSTANZA, por lo tanto no entiendo porque nos pide, o le pide al autor, //Respetemos las autoridades elegidas por el pueblo, tengamos un poco de memoria. Una cosa trae la otra//, SI LA QUE EMBARRO LA CANCHA FUE USTED. Le pido estimada señora no subestime a quienes leemos y volcamos nuestras opiniones en este espacio, ust. quiere sacar provecho político del artículo denostando al autor del mismo, quién a mi juicio, se expresó con suma objetividad y con profundo conocimiento del tema. La señora presidenta con amigas como usted no necesita buscarse más enemigos que los que ya tiene. !MIRE SI SE ENTERA QUE LA COMPARO CON UNA ARRUGADA TORTUGA HACIENDO EQUILIBRIO SOBRE UN POSTE¡



Estulto

El cuento de la tortuga no es protogolpista. depende de cómo se lea. Por mi parte me quedo con la opción 5): nada haré mientras la tortuga esté donde está. Aunque fue mal elegido el animal para el cuento.



Enrique

Es un chiste no es nuevo. El protogolpismo si. Es un neologismo acuñado ahora, para hacer mención a ciertos look out patronales de los sectores más ricos de la sociedad argentina, más prebendarios y parasitarios con cortes de ruta "por tiempo indeterminado" que producen desapastecimiento general a los rehenes ciuddanos de las ciudades, comn el unico objetivo de "seguir gananci más plata" merced a la altisima renta agraria del poroto sojero. Lo que sucede es que esa persona no fue "puesta" sino elegida porla mayoria de los argentinos. Si no les gusta, bueno enlas proximas elecciones no la voten Asi de fácil. Esas son las reglas de la democracia, una endeble demcoracia soemtida a los vainenes d elos grandes grupos económicos que todavía manejan el pais...No estamos en las épocas en que un bigotudo general de ropa prestada verdeoliva que queria estar 30 años en el poder te decía lo que tenias que hacer, prohibiendo la actividad politica, sindical, allanando universidades como en la triste noche de los bastones largos. El que ha confeccionado o redactado el "chiste" es un pobre cerebro amante de los uniformes verdeoliva o afin, al que no le alcanza para más, porque no comprende yno sabe loque es vivir en Democracia. Hoy más que nunca. POR LA DEFENSA DE LA DEMOCRACIA, LA VIDA REPUBLICAANA. EN CONTRA DEL GOLPISMO DE ALGUNOS DISFRAZADOS DE CHACAREROS DESDENTADOS ARMADOS Y ARRENDATARIOS DE CAMPOS DEL "YABRAN". Angeli es elnuevo Blumbger. Un fantoche...pseudo ingeniero éste, pseudo chacarero aquél, ya que arrienda 800 hectareas a YABRAN.. APARTE ESE CHISTE DEMUESTRA UNA VEZ MÁS EL ACENDERADO MACHISMO QUE ANIDA EN NUESTRA PEQUEÑA CLASE MEDIA-PEQUEÑA-PEQUEÑA DE PEQUEÑO CEREBRO Y GRANDES ANSIAS DE ASCENDER, NO VAYA A SER QUE LA CONFUNDAN CON LOS NEGROS".... QUE NO SOPORTA QUE UNA MUJER TENGA LOS H....SUFICIENTES COMO PARA GOBERNAR.. ¡¡AGUANTE CRISTINA!!



monica

Si veo una tortuga haciendo equilibrio y moviendo las patitas sobre un poste pienso..EN CUALQUIER MOMENTO SE VA A CAER...o no pensarìas eso?



carlos v

Ese pseudo-chiste es viejo, creo que de la època enefasta de Dela Ruina "El Inepto2, o del Enano Maldito, quel o siguiò... La Presidente Fernandez de K, fuè varios años Senadora Nacional por Santa Cruz, antes Legisladora Provincial, y es uam ilitante desde el año 1971 o72, en la Universidad de La Plata, en el peronismo universitario, al igual que su marido. Es hija de un colectivero peronista, y su madre era radical, por eso es democràtica, comprensiva, tiene "aguante", la verdad que tiene una paciencia de Santa , con los golpistas, neo-facistas, a quienes deberìa haber enviado a la Justica hace tiempo, por cortar las calles, por sedicion ,POR PORTACION DE ARMAS DEGUERRA, POR AMENAZAS, EXTORSIÒN, COACCIÒN CALIFICADA, Y HASTA POR HOMICIDIO CULPOSO , y arir las rutas para que circulen libremente todos los argentinos. las rutas no son de una minorìa enriquecida, RACISTA, DISCRIMINATORIA, GOLPISTA, AUTISTA, CORPORATIVA, FACCIOSA, Y CON COMPORTAMIENTOS MAFIOSOS ... LAS RUTAS SO NDE TODOS LOS ARGENTINOS, LO MISMO QUE LOS ALIMENTOS, LA LECHE, EL PAN, LA CARNE, OLIGARCAS Y RECIEN ENRIQUECIDOS, A LABURAR, DE UNA VEX PORTODAS... PAGAR SUSI MPUESTOS, BLANQUEAR LOS EMPLEADOSEN NEGRO, Y DEJARSE DE JODER ...!!!! EL PÙEBLO GOBIERNA NO LOS OLIGARCAS YUSUREROS, REFUGIADOS EN SUS "GUARIDAS ASQUEROSAS", COM LES DECIA EVITA PERON ...!!!



Selva

La presidenta llego alli por el voto popular y si deja su lugar DEBE ser de la misma manera usemos el poder que nos da el voto para CAMBIAR lo que sea necesario para mejorar nuestra calidad de vida. Los terratenientes y "medianos y pequeños productores" muchos de los cuales se hicieron de las tierras robandola usucapion mediante ahora se disfrazan de VICTIMAS...un poco de verguenza... TODOS los politicos viven de la clientela politica, la culpa es del CHANCHO y tambien del que le da de comer...



Rigoberto

La derecha se ha sacado la careta "democrática" y ha demostrado loque es y fue siempre: autoritaria, represiva, despreciativa de los derechos humanos, de la dignidad de los trabajadores urbanos y rurales, en definitiva una oligarquiá parasitaria, prebendaria y... asesina.



antonio

El conflicto campo-ciudad es un clásico de nuestra historia política. Pero, inversamente a lo que se ha afirmado en algunos espacios, no siempre los dueños de la tierra tuvieron posturas contrarias a los gobiernos nacionales: después de Caseros, la tan criticada política de Rosas de entregar tierras públicas a sus partidarios fue ampliamente superada. Entre 1876 y 1898, nada menos que 41.787.000 hectáreas fueron repartidas, gratuitamente o casi gratuitamente, entre familias de abolengo y favoritos del gobierno. Nuestra evolución fue diferente, por ejemplo, de la de Estados Unidos, donde las tierras fueron entregadas en mayor proporción a colonos, lo que permitió una mayor división de la propiedad y el aumento de la productividad agro-ganadera. Ello explica que aún hoy sólo haya 4000 dueños de casi la mitad de la superficie destinada a la producción agropecuaria en toda la Argentina. La “representación de los hacendados” siempre fue desproporcionada en todos los gobiernos desde 1810 hasta 1946. Es curioso que tantos historiadores hayan repudiado las ideas corporativistas de la primera mitad del siglo XX, pero hagan la vista gorda cuando se trata de la representación corporativa de muchos propietarios latifundistas, que por supuesto siempre profesaron mayoritariamente el credo liberal. La llegada del peronismo introdujo un cambio fundamental en esta tendencia: no se interesó tanto por el reparto de la propiedad de la tierra, rehusándose a aceptar las inflamadas “reformas agrarias” como por la distribución de las ganancias del agro. Los antecedentes más relevantes fueron el congelamiento de los precios de los arrendamientos rurales y la creación del instituto que centralizó el comercio de granos, el IAPI, que suscitó entonces críticas muy similares a las que recibe la política del actual gobierno nacional. De hecho, aún se recuerdan los ya clásicos planteos acerca de las “obras suntuosas” que habría construido el gobierno peronista con lo “extraído” a los productores rurales. Lo cierto es que esta afirmación es sólo valedera para los años 1947 y 1948, en los que la situación excepcional del mercado internacional de la inmediata posguerra le permitió al IAPI obtener muy buenos precios, superiores a los que se pagaron en el mercado interno. Las ganancias volvieron, sin embargo, y en buena medida, al campo, en forma de subsidios y compensaciones para el aumento de los salarios rurales, intereses y gastos sobre préstamos a cargo de productores rurales, luchas contra las plagas (durante el gobierno peronista se erradicó la langosta, una de las plagas más dañinas para el campo), fomento de la siembra y multiplicación de semillas, compensaciones a los productores de caña de azúcar, aceites, molinos harineros, etcétera. Posteriormente, el IAPI arrojó pérdidas para poder sostener los precios de los productores rurales. A partir de 1952 el gobierno peronista fomentó decididamente la cooperativización del comercio interno e internacional de granos, en sustitución del propio organismo estatal y de la red de intermediarios, que extraían mayores beneficios que los propios agricultores. A pesar de todo, el sector de mayor riqueza agropecuaria fue siempre neoliberal y antiperonista. En 1975 los ganaderos realizaron huelgas comerciales y hasta un largo lockout de 18 días, en el cual también se cortaron rutas, e incluso sacaron las vacas a la calle Florida para protestar por el precio de la carne. Un comentarista de la época, Daniel Muchnik, afirmaba: “El agro era víctima y artífice de una ironía. Su protesta se manifestaba en un momento en el que el sector había logrado mejoras sustanciales”. La legitimidad del paro fue defendida hasta por el propio jefe de bloque de diputados radicales. Cuatro meses después, los militares derrocaban al gobierno constitucional. Hoy han vuelto a la carga. Cegados por la buena prensa de ciertos argumentos absurdos, algunos sectores de la sociedad razonan como si el dinero público asignado a las políticas sociales sólo fuera un despilfarro demagógico de los gobernantes de turno. Mientras, mantienen una verborrágica condena contra la pobreza y la desigualdad, una sólida disposición a denunciar las carencias de hospitales y escuelas y una agilidad envidiable para comparar desfavorablemente nuestros servicios con los de otros países donde la carga tributaria es proporcionalmente muy superior a la nuestra. Con esa lógica, es entendible la aversión de unos y otros contra cualquier tipo de impuesto. Queda por saberse cómo se redistribuye la riqueza sin que los más ricos paguen más impuestos. Además, no oigo suficientes voces ilustradas que recuerden a la opinión pública que mantener bajos los precios internos de alimentos y servicios es otra forma de redistribución de la riqueza. Amén del hecho de que las retenciones se aplican sobre una ganancia que se explica fundamentalmente por la intervención del Estado en el precio del dólar.



rigoberto

Ingrese a este sitio y verán a quién le arrienda campos Dángeli: http://www.corrientesnoticias.com.ar/interior.php?nid=109484



Rolando

¡Y dale con la tortuga!. La nota central no trata sobre ella y creo que el autor se merece el respeto de todos nosotros para que volquemos en nuestros comentarios si estamos o no de acuerdo con lo que él escribió. Es mi punto de vista y para nada creo ser el dueño de la verdad, pero considero que estamos perdiendo una linda oportunidad de opinar sobre el tema "clientelismo político".



enrique

En Argnetina la unica clase parasitaria es la casualmente ligada al campo, la oligarquía terrateniente vacuna nucleada en la Sociedad Rural que siempre apoyo y dio sus hombres a todos los golpes de Estado, desde 1930 hasta ahora. Hicieron lobby para voltear todoslos gobiernos democráticos... Estos presuntos chacareros son testaferros de yabran como Angeli que arirenda un "pequeño campo" de 800 hectáreas.



eduardo

Creo que el problema central en Argentina no es el "clientelismo político", que no descarto que exista y que en su caso se impulsó como una forma de inclusión social, luego de la explosión del 2001, sino son dos: la intervención del Estado en la economía,2) la redistribución equitativa de la riqueza. Eso son los problemas que estan en juego ahora con el famoso tema d eals "retenciones". Creo además que es falso el conflcito "campo-gobierno", como proponen los grande smedios masivos de ocmunciación, sino que en rigor esta en juego la posiblidad de construir una nación desarrollada armónicamente y con justicia social. Y no lo digo yo, sino personas como Salvador Trebber y otros economistas prestigiosos. Saludos a todos los periodistas ciudadanos.



joseluis

"Clientelismo político",???.... Ya lo decía Napoléon : " Todo hombre tiene su precio..."; y los Romanos : "PAN Y CIRCO", es tan viejo como el mundo y tan antiguo como la injusticia ...!!



Josef K

Rolando, rolando , no se arrogue la representación de los que escribimos aquí, a Ud. no lo votó nadie creo, no me aplique la vieja nostalgia de los conservadores, o de los neoconservas, con el neologismo que Ud. prefiera. ¿Dice que es objetiva la nota? mire los adjetivos que le encontré:débiles, demasiado, profesional, mayor valor, orgullosos, perversos, ajenos, públicos, formas mas dignas, poderoso.esto es objetividad? No quise agotar los adjetivos que contiene esta "noticia", mas que noticia es propaganda política. Como por ahí leí, si para bailar hacen falta dos, y para "DIALOGAR" (o apretar) TAMBIéN hacen falta dos, porqué el campo se bajó solito? A ver si nos hacemos cargo de nuestro pasado , aunque sea el propio y despues opinar y censurar "con delicadeza".



Rolando

JOSEF K: Me alegra que ust. dé su opinión sobre el artículo central y la respeto. En mis dos comentarios anteriores, hago incapié en que lo que se debe discutir es sobre la nota en sí y no sobre la "tortuga protogolpista" y ust. y otros ya pasaron a opinar sobre lo que escribió el autor de la nota y lo celebro. Si vuelve a leer lo que yo escribí verá que en el primero digo: "//quién a mi juicio//, se expresó con suma objetividad y con profundo conocimiento del tema" y en el segundo: "//Es mi punto de vista y para nada creo ser el dueño de la verdad//". Siempre trato de expresarme con sumo cuidado en este sitio, especialmente cuando tengo la oportunidad de intercambiar ideas con personas como ust., que aporta con seriedad y convencimiento sus puntos de vista. Si luego de leer mis notas, usted sigue pensando que me arrogo la representación de los que aquí escriben, seguiré respetando su opinión, pero quiero que sepa que no la comparto. Un abrazo.



Paula

El clientelismo tristemente forma parte de la vida política desde hace muchos años y, lamentablemente, seguirá formando parte del circuito político mientras a los ciudadanos nos se los eduque en valores. La educación es una de las bases para lograr que los hombres y mujeres se constituyan como seres pensantes que se valoren asimismos y fundamentalmente hagan valer su DIGNIDAD. Mientras no se inculque esa formación, mientras no se eduque los hijos de quienes hoy pertenecen al circuito del clientelismo políticos, éstos ya se conforman como potenciales ingresantes al sistema del mal del clientelismo.



Juan Rodríguez

Desde Rivadavia, luego Roca y todos los gobiernos oligárquicos y antinacionales, quedó marcada claramente la constante de que el campo no lo manejan los de Angeli -un sujeto utilizado por el stablisment para engañar clases medias sin consciencia nacional-, sino los grandes terratenientes y los grupos extranjeros que son los verdaderos dueños del poder económico y político. Nunca el campo aportó nada verdaderamente relevante, que dejara marca profunda en la historia nacional, a la revolución social que tienda a mejorar los niveles socioeconómicos ni los derechos individuales, políticos, sociales, gremiales de los argentinos. Todos sabemos que los grandes terratenientes, que vienen desde los "patricios de antaño y sus socios extranjeros", manejan los hilos del poder y el gran dinero que produce el campo. Los pequeños y medianos productores, que han sido olvidados por el Gobierno en su autocrático proceder, en alguna medida están actuando por sí mismos y en otra medida muy importante están siendo funcionales a los Urquía, Cargill, Dreyfus, etc. Pero claro, todo esto ayudado por un gobierno central autocrático, antifederal, corrupto y que alinea gobernadores sumisos, cuyo pobre papel deja sin representación al Pueblo. Es importante tener bien presente que el Gobierno, es de todos y que los que ahora están en funciones, solamente tienen prestado de modo pasajero el lugar y las investiduras, porque el sistema democrático es del Pueblo. Es cierto que hay defender la institucionalidad -NUNCA MAS FANTASMAS GOLPISTAS- pero también es verdad que el Gobierno de los K, aunque es la primera minoría, es necesario respetarla y hacerla llegar a término en su gestión, porque ha surgido de las reglas de la democracia. También hay que decir que está lejos del ideal, pues mantiene cerrado el partido político -como si le perteneciera- y con ello limita o anula la producción de dirigentes y maniata el crecimiento y el debate social y neutraliza la aparición de nuevas franjas de militantes políticos; el gobierno es ambivalente en muchas situaciones, "pone el guiño a la izquierda y dobla a la derecha en muchas situaciones". Pero reconozcamos que no habría juicio a Ménéndez sin los K, que hemos mejorado en varias cosas desde el 2001, aunque la calidad institucional y la corrupción de la clase dirigente siguen intactas. Sin duda que se podrían decir muchas cosas mas, pero remarco la importancia de defender el gobierno, como sistema, mas que como gestión considerada individualmente. No hay que prestarse a los golpes del poder económico y para ello debemos analizar en profundidad cuanto está pasando. Es hora que el Gobierno y la oposición, como también los sectores como el campo y la industria, hablen claro y se dejen de tironearse por el bien del Pueblo y de nuestra Patria. La de Rosario ha sido una concentración útil a los que nunca ganan en elecciones -cercana históricamente a los golpes de estado-, que solo representan la reprochable concentración de riqueza y poder alejada del pueblo, usando ahora a los medios y a dirigentes intermedios sin vuelo ni visión histórica. La de Salta fué una concentración obsecuente y sumisa al poder central -con muchos votos cautivos por los planes sociales y el clientelismo-, que tampoco escucha al Pueblo, pues es autoritaria y soberbia. Basta de inútiles y de idiotas útiles. Dejen de faltarle el respeto a la Patria y a su Pueblo. Es hora que demuestren ser mínimamente serios.



emass

clientelismo = partido justicialista actual




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