
Román Ballesteros
Escribo estas líneas con la esperanza de que mañana en el Congreso de la Nación la presidenta de los argentinos se apiade de la razón de ser del pueblo de la Nación reunido en Asamblea como lo manda la Ley fundamental. Espero pues que anuncie lo que esperamos todos: respeto por la ley, armonía nacional, justicia para todos, igualdad superadora y trabajo con salarios dignos. Las demás esperanzas, creo, podrán seguir llegando si se valoran desde la primera magistratura hasta el último cargo del escalafón.
Por supuesto que no sería de buen gusto que la presidenta siga con su discurso crispante, pero arrullador hasta la somnolencia. El pueblo no quisiera ya escuchar que el matrimonio presidencial hace alianzas con el mandamás venezolano, Chávez, junto con los presidentes de Bolivia, Irán, y de Cuba, sin dar explicaciones a los diputados y senadores (o sea el pueblo de la Nación). Tampoco queremos escuchar más de nuestra presidenta sobre sus conferencias en Ecuador, Cancún y Venezuela, hacia donde viaja con los gastos pagos por los pobres argentinos, que viven de su trabajo.
Su discurso ambivalente y cínico acerca de sus relaciones con los presidentes de Brasil, de Chile y del Uruguay ya no nos conmueve, porque sabemos que esas relaciones están pintadas para tramar conveniencias de grupos y de intereses mezquinos sobre las conveniencias de los trabajadores argentinos.
Mientras el presidente de Brasil, Lula da Silva, se reúne con el presidente Obama y los líderes del mundo, asumiendo como representante del pueblo de Brasil, sería de mal gusto que la Sra, presidenta nos quiera convencer mañana que sus críticas hacia la gestión del presidente de Estados Unidos representen una atinada expresión de estadista. Más bien sabemos ya que se trata de un exabrupto personal que ensuciará toda negociación conveniente para nuestras relaciones comerciales, tecnológicas o productivas.
Sería ridículo que mientras la Sra. de Kirchner y nosotros vemos que Brasil se trasforma en el principal aliado económico de Estados Unidos en Sudamérica, el presidente de Norteamérica opinara en público sobre la gestión de nuestra presidenta. O peor, sobre sus expresiones públicas. En ese sentido el presidente del Uruguay seguramente ya se debe sentir decepcionado, por los trascendidos de estos días.
Entenderemos que la sra. presidenta haría muy bien en anunciar mañana que la prioridad sea que los argentinos volvamos a ser el primer país exportador de carne del mundo, y podamos competir con la carne de los brasileros o con la de los australianos, pero con un plan nacional convenido entre todos..
El mensaje que esperamos mañana, quienes vivimos de nuestro trabajo, anuncie que nuestro ex presidente Néstor Carlos Kirchner (quien verdaderamente ejerce el poder de facto en nuestro país) sea destinado como embajador a Groenlandia, para evitar su ingerencia indebida en la prohibición de exportar la carne argentina, provocando así una disminución tremenda en la producción de cabezas de ganado. Se considera conveniente esta designación para que no interfiera más con la gestión presidencial constitucional.
Ojalá que anuncie la presidenta que los argentinos tendremos una compañía aérea argentina importante con sus rutas aéreas cubriendo todo el país, reemplazando a la mayoría de aquellas principales que tenían otras empresas, por supuesto con una gestión competitiva y comprometida con los intereses argentinos.
Pueda ser que el mensaje presidencial trate de una buena vez la inseguridad jurídica que hay en los Tribunales argentinos, lo que ya genera una insoportable desconfianza en todos los ámbitos de las inversiones. Sabemos que ningún empresario extranjero se anima a invertir capitales en este país, mientras que los que ya han invertido capitales, los van trasladando hacia nuestros países limítrofes, antes de terminar con sus empresas confiscadas por un burócrata de turno o por unos amigos del gobierno.
Esperamos que el mensaje ante la Asamblea Legislativa trate seriamente la cuestión de la justicia para todos y no para algunos. La palabra inclusión le cuesta mucho entender a la Sra. de Kirchner hasta ahora. De ser lo que significa para todos, tendríamos menos violencia en todos los ámbitos.
Para finalizar sobre este mensaje esperado, ojala que la presidenta no tome el tema de las Malvinas para dividir más a los argentinos. Si no sabe como manejarlo seriamente, ante el mundo, que no lo tome como una bandera partidaria. Que no cometa errores muy caros del pasado. Ya fue doloroso y siniestro.
1/3/10
Recomendar esta notaRomán, la política es un tablero de ajedréz y debemos estar preparado para cualquier sorpresa. Como dice por allí un medio, "todos queremos que los kaka se vayan, pero sabemos que la oposición no existe o no sirve".
¡Y DALE...CON CLARIN!
Dice Jorge Asis: "los Kirchner podrán todas las batallas, pero Clarín a la larga, ganará la guerra". Ahora estimo que Román, en el fondo de su respetable análisis, "el arbolito, le tapa el bosque". No existe gobierno mas pro-derechista que el actual o sea del matrimonio imperial. El saqueo nacional está intacto y comenzó con la década mafffiosa del cavalismo-menemismo. Todas las referencias en discursos para la socialización, tanto del Néstor como de Cristina, es para entretener a la gilada.
La "Maestra Ciruela" no vive en la Argentina,nos hablo de la Indigencia?pero hay Millones de Argentinos,que los comen los 'PIOJOS',la 'LADILLA' y la 'SARNA' y para degracia de los Argentinos,tenemos una "oposicion",'PINTADA' y que juega al 'DON PIRULERO'.
LA SRA. PRESIDENTA NO CUMPLIO CON TODAS LAS EXPECTATIVAS. Lo que ayer esperamos todos de la presidenta en el Congreso: respeto por la ley, armonía nacional, justicia para todos, igualdad superadora y trabajo con salarios dignos, lo ha desechado definitivamente. En su discurso nos ha dado el peor ejemplo al pueblo, a quienes la votaron y a quienes no. Sus actitudes muestran su falta de respeto a la ley, su inclinación por alterar la paz y la armonía nacional, manosear la justicia de todos y para todos, promover la desigualdad social (a unos sí y a otros, no) y lo más decadente: hacer de la burla un arte contra sus conciudadanos. En lugar de ser una mujer superadora, ha mostrado sólo superar su propia pedantería y desvalorizar con premeditación el trabajo y el esfuerzo de millones de trabajadores, ignorando que ellos serán los constructores de una sociedad digna con trabajo y salarios dignos. CRITICA DIGITAL nos informaba que la Asamblea Legislativa de la República Argentina asistió ayer a un verdadero circo criollo. Eso era una farsa, un robo, como decía indignado el diputado Felipe Solá en el Congreso. No era para menos, puesto que Cristina Fernández de Kirchner, a cara desvergonzada, había anunciado la firma de tres decretos presidenciales: uno que derogó el Fondo del Bicentenario, y dos que reasignan unos 6.500 millones de dólares del BCRA para afrontar vencimientos externos. O sea: pedir prestado para pagar a los prestamistas de siempre ¿?. Una mentira más, con la misma mano.Una colección de sofismas y mentiras, directas pero argumentadas, como es su estilo. La presidenta comenzó a hablar del país real, ese que según sus propias estadísticas muestran un crecimiento galopante, disminución del desempleo y reducción brutal de la pobreza y la indigencia. Una ridícula contradicción con la realidad nuestra, de nuestro mundo del trabajo, con nuestras pobres esperanzas. Los del oficialismo aplaudieron primero, después que la presidenta inundara con buenas noticias y datos prósperos medidos por un INDEC a la medida matrimonial. Cristina Fernández dijo que eso era gracias a su modelo iniciado en 2003 y transmitido por su esposo. Modelo que no ha sido patentado made in Argentina. Dicho sea de paso: ¿a quién le sirvió o le sirve? Sobre la justicia, aquella para todos, una gran esperanza no satisfecha desde la casa de los Kirchner. La presidenta dijo que estaba conviviendo con la Corte Suprema de Justicia más independiente de la historia de la Argentina. Esta declaración (personal) sonó como bofetada a la gestión de Raúl Alfonsín en 1984. De producción, crecimiento de los niveles de vida, de mejoras habitacionales, aumento de servicios de salud, mejores servicios e infraestructura, de mejores servicios sociales, de menos corrupción pública en esos servicios, de programas de creación de fuentes de trabajo y tareas productivas nacionales, no se escuchó nada. Posiblemente, de decirlo, hubiera recomendado ir a algunos de los países limítrofes a buscar estas necesidades básicas no satisfechas. Cuando la presidenta habló del nieto recuperado número 101, pareció que eso era la clave del éxito de su modelo para la sociedad argentina. Si bien este hecho es significativo, ¿de que vale encontrar un nieto, si se pierden cientos de niños por mes en muchas provincias argentinas a causa del hambre, la miseria, las pestes y las condiciones infrahumanas? ¡Señora! Llevamos 200 años para encontrarnos los argentinos. Y usted nos conduce por otros caminos. Al final deseo llegar a una conclusión: ¿Y si hacemos funcionar el Congreso para que el pueblo proponga soluciones y nuevas formas de coexistencia armoniosa, estableciendo las prioridades que atrasamos en cada período. Creo que de 320 legisladores nacionales, al menos 180 pueden generar ideas y planes valiosos para que dejemos de ser alumnos de la erudición retórica de la presidenta. Si tiene buenas ideas para el pueblo todavía, que ella las haga saber con la Constitución en la mano. No juegue con ella.
PARECE QUE EL MISMO PETETE TE HUBIERA DICTADO TODO EL REPERTORIO DE CALAMIDADES Y NO SE CUANTAS PROFECIAS, QUE ESTAMOS EN EL HORNO, QUE LA ARGENTINA ASI SE CAE, QUE LA BENDITA SEGURIDAD JURIDICA DE LOS PODEROSOS COMO CLARIN, T Y C, LOS MULTIMEDIOS Y LAS A F J P DEBEN SER RESPETADAS A RAJATABLA, NI SIQUIERA PENSAR EN LO QUE GANARON DE LOS NOVENTAS , NI DE NORMA PLA Y EL CABEZÒN YORANDOLÈ EN LA CARA... ¿CON CUANTO VIVE LA SEÑORA DE CLARÌN? NO SALIÒ EN NINGUN MEDIO, PROCESARON A AGUAD POR LA DESAPARICION DE 60 MIL PESOS... AGUAS AGUAS, ESO ES LO QUE HACEN CON TANTO DISCURSO DE ODIO Y RESENTIMIENTO. TE PREGUNTARÌA SI VAS POR EL CENTRO QUE ES LO QUE VES? LOS BANCOS ESTÀN CERRADOS O FUNDIDOS? LOS COLECTIVOS ¿COMO VAN DE VACIOS AL EMPLEO? SEGURO QUE ESO LO DICE MITRE... EN SINTESIS, LOS DISCURSOS DE "LA OPOSICION" (OTRO EUFEMISMO Y YA VAN...) SON MERAS DECLARACIONES GENERALES ( INSEGURIDAD JURIDICA, CAIDA DE LA PRODUCCION, DERRUMBE DEL MERCADO Y DEL EMPLEO) SOBRE LA REALIDAD QUE NI SE LE ACERCAN A LO QUE VEMOS POR LA CALLE. PERO NO SE PREOCUPEN, PORQUE NOS VA A IR TERRIBLEMENTE MEJOR, POR MAS QUE TODAS LAS MAÑANAS VENGA ESE PAJARITO A "PICOTEARNOS LA CABEZA 20000 VECES"
¡Y DALE CON LOS PALOS EN LA RUEDA!¡QUE TRISTE PAPEL PRESIDENCIABLE!
Yo vi y lei el discurso completo de la Sra Presidenta Cristina Fernandez y no dice NADA DE LOS QUE VOS DECIS, VISITANTE... lo podes chequear por internet.
Jueves 4 de Marzo de 2010,son las 12.30 Horas,esta hablando,Cristina."Dios Guarde a la Señora Presidente de la Nacion Argentina.Dra.CristinaFernandez de Kirchner".
Lo peor que pudo hacer Cristina,sangrar por la herida en su discurso de hoy 4-3-10,dando muestra que no le gusta recibir reveces a sus desiciones,al recibir golpes de K.O.
a oposición al actual gobierno argentino es variopinta. E ininteligible si se presume la existencia de una razón ideológica para intentar comprender su actitud. Por cierto, existe un núcleo duro en ese conglomerado que posee un proyecto, el más siniestro que imaginarse pueda: un retorno al esquema económico del Consenso de Washington, una vuelta a los ’90. Sus personeros se identifican con lo peor que ha habido en la política argentina, y tienen, en muchísimos casos, nexos con la dictadura militar de 1976-1983. Otras agrupaciones, en cambio, se identifican con políticas económicas que se dicen de izquierda. Sin embargo, con su actitud derogatoria respecto del Ejecutivo, terminan prestando un apoyo incomprensible a los personajes expresivos de la derecha cruda y nuda, únicos fautores de poder sobre los que podría recaer el gobierno en el caso de que el Frente para la Victoria fuese desalojado del gobierno en las elecciones del año próximo. La recurrente concurrencia, en tiempos recientes, del máximo exponente del Proyecto Sur a entrevistas mediáticas piloteadas por personeros del sistema que devastó al país durante casi 30 años y su preocupación en atacar primordialmente a la actual administración, callando respecto de la nocividad de sus adversarios, es expresiva de esta paradoja. Pero, más allá de esta singularidad política, el sustento de la opinión pública a los diversos sectores del frente opositor es considerable. Aunque varía o aparenta variar en sus motivos, el núcleo sustantivo de esa posición es una inequívoca animadversión hacia el Ejecutivo y hacia quienes lo integran. Esa inquina es comprensible en los grupos concentrados del poder financiero, personeros del modelo que sólo concibe al país como entidad dependiente. Estos grupos, que como sistema de intereses han comandado la mayor parte de la historia argentina, se encuentran estrechamente ligados al imperialismo, que otorga un rol subordinado a este país y al resto de los países iberoamericanos, con la excepción –relativa- de Brasil. En cambio, el por qué de ese rencor en vastos estratos de nuestra clase media no es fácil de comprender si nos atenemos a los datos objetivos. Una cierta proporción de este conglomerado está representado por chacareros enriquecidos y por las personas vinculadas al sector en las ciudades del interior que viven del comercio de granos. Todos ellos abominan de cualquier regulación que trabe o pueda trabar su apetito de ganancia. Las motivaciones de este grupo, por mezquinas que sean, tienen, a pesar de todo, una explicación racional: cierta insolidaridad, que en buena medida deviene del egoísmo de raíz inmigrante, expresivo de un individualismo que antepone el propio interés a cualquier otra cosa. Pero, ¿qué decir de los numerosos integrantes de la clase media de las grandes urbes que no tienen un motivo concreto para fundar su antipatía hacia el gobierno? Si atendemos a las declamaciones de una de las figuras más expectables de la oposición y que tiene un impacto relativamente grande en ese estamento, como Elisa Carrió, el motivo de esa inquina estaría determinado por el “autoritarismo” del Ejecutivo, por la “corrupción” que lo roería por todos los frentes y por sus pretensiones de eternizarse en el poder. En el fabuloso imaginario de la señora Carrió, estos datos se hermanan con comparaciones inesperadas y desprovistas de cualquier tipo de asidero, como su evaluación de Néstor Kirchner como un Hitler sin campos de concentración. No es probable que este dislate de la líder de la Coalición Cívica sea creído por la opinión media que se opone al gobierno. El rencor de esta tiene orígenes más difusos. Y que por ser difusos (y confusos) moviliza a ese sector incluso contra sus propios intereses. No es la primera ocasión en que esto sucede: en 1955 el gorilismo de los estamentos medios contribuyó a derrocar un régimen transformador que, cualesquiera hayan sido sus defectos, gozaba de legitimidad democrática y representaba un proyecto coherente de potenciación industrial que arrastraba a los sectores populares, incluida la clase media, a una mejor distribución y disfrute de la riqueza. Ahora, en otra escala, se produce algo parecido. ¿Por qué? Tracemos un cuadro de lo acontecido desde 2003. Después de 25 años de devastación neoliberal, en 2003 se produce la reaparición del Estado para corregir las peores lacras de los desniveles sociales, renace el fomento del mercado interno como motor de la economía, se produce una industrialización apreciable y la política exterior abandona el alineamiento automático con Estados Unidos, dirigiendo sus esfuerzos al fortalecimiento de los lazos con América latina como expediente para lograr la integración del bloque regional que es necesario para enfrentar a la marea globalizadora de impronta neoliberal que se desploma sobre el mundo. Además, y pronunciando el énfasis intervencionista, el Estado se reapropia del sistema jubilatorio, renacionaliza algunas empresas arbitrariamente privatizadas en los ’90 e intenta imponer cierta racionalidad impositiva en la ganancia agraria. Y, finalmente, lanza la ley de medios audiovisuales, que trata de romper el monopolio de la prensa por algunas empresas encastilladas en unas posiciones de poder desde las cuales transmite los contenidos monotemáticos del neocapitalismo ligado a una transnacionalización que apunta a perpetuar el sometimiento al imperialismo. La economía, pese a una inflación controlada y a una crisis mundial que trastorna a los mercados, se mantiene firme, y ninguno de los pronósticos apocalípticos emitidos por los gurús de turno, sean políticos o especialistas en cuestiones contables, se cumple. El gobierno, desde luego, comete un error de bulto al tergiversar las cifras del Indec; ese traspié es explotado por los monopolios de prensa y la oposición aprovecha la ocasión para sembrar aun más la duda en esos sectores medios que conforman su clientela. Pero los índices objetivos de la situación económica –empleo, exportaciones, balanza comercial y nivel de vida de los sectores medios- no son mayormente afectados. Señal de esto último es el pleno que en materia de disponibilidad habitacional se produce en la costa y en los principales centros turísticos de todo el país durante la presente temporada veraniega. A pesar de esto una ancha franja de la clase media incuba un rencor incurable contra el Ejecutivo y, sobre todo, contra la persona que lo encarna en primer término. “Yegua” es la más suave de las descalificaciones con que obsequia a Cristina Fernández de Kirchner. La burla, la irritación, el desdén que provoca la Presidenta en la clase media no tienen razón de ser y no pueden ser computados como parte de una reacción racional. Más bien comparten el mismo rencor que eclosionó en 1955, que hizo que ese sector social aplaudiera el bombardeo del 16 de Junio –el mayor atentado terrorista que sufrió el país- y que sustentara las políticas discriminatorias para con la mayoría del pueblo durante los 18 años de proscripción del peronismo, con las catastróficas consecuencias que sabemos. Esta antipatía visceral contra la Presidenta no se puede sostener con argumentos lógicos; sólo el placer de la invectiva ciega es capaz de explicarla. Ahora bien, ¿qué se le puede reprochar a Cristina Fernández a nivel personal? Es un cuadro político muy preparado, conoce de economía y es una excelente expositora. En más de un sentido nos parece superior a su marido el ex presidente, quien, con demasiada frecuencia, aparece sujeto a arrebatos de oportunismo que rozan la arbitrariedad. Sus cualidades no salvan a Cristina Fernández, pues quienes están decididos a odiar por odiar nunca quedarán satisfechos por las virtudes del objeto de su repulsa. En esta animadversión late, indiscutiblemente, esa sensibilidad gorila a la que hacíamos alusión y que deviene de la cortedad de miras y sobre todo de una antipatía incurable hacia todo lo que, de lejos o de cerca, huela a real representatividad popular o a proposiciones transformadoras de la sociedad que alteren el estado de cosas. Si nuestra presidenta fuera Hillary Clinton, por ejemplo, a nadie le preocuparía que escuchase el consejo político de su marido el ex presidente Bill Clinton, ni que usase carteras Vuitton o cosas por el estilo. Pero en el caso de la actual Presidente entra a tallar un factor que poco tiene que ver con cuestiones ideológicas y que más bien se vincula al odio que concita cualquier figura que se insinúe como mediadora entre el Estado y la muchedumbre de los no privilegiados. Un racismo no muy encubierto Hay una cosa oscura pero esencial para comprender el fenómeno que intentamos describir: el racismo. El racismo que trabaja a buena parte de los grupos que nutren esa animosidad. Pues, aunque la Argentina se haya glorificado a sí misma como ejemplo del “crisol de razas” esta cualidad es relativa. No puede negarse que aquí se han fusionado sin problemas los inmigrantes de origen europeo, pero los connacionales de proveniencia provinciana y de tez no tan blanca, en especial si pertenecen a los estratos bajos, no han terminado de ser aceptados como iguales por la gente “bien”. Los epítetos como “grasas”, “negros de m…” son o han sido parte del vocabulario común. El fenómeno se hizo perceptible con mucha fuerza a partir de la irrupción de las masas en la política, hecho que se cumplió con el primer peronismo, cuando el nuevo proletariado se hizo presente en el escenario; pero proviene de mucho más atrás: deriva de los tiempos incluso anteriores a la organización nacional. A mediados del siglo diecinueve, sin embargo, encontró su formulación teórica y práctica más acabada. Era la época en que Sarmiento –eximio exponente de la clase ilustrada de su época- solicitaba que “no se ahorrase sangre de gauchos” y cuando Mitre confiaba al ejército de línea la misión de acabar con las resistencias que en el interior se oponían a la concepción del país factoría, desprendido de Latinoamérica y mirando hacia Europa. Proceso que se cerró con la sangría del gauchaje, juzgado como imposible de reducir a la civilización, y con el confinamiento de la vida de la población criolla a niveles de mera subsistencia. El racismo implícito en nuestra historia tiende sus tentáculos hasta el presente: los inmigrantes de los países limítrofes, en especial los paraguayos y los bolivianos, son víctimas de este sordo rechazo proveniente de los sectores medios. Este factor, el racismo, sumado a la aspiración a diferenciarse socialmente de las clases más bajas, han hecho de nuestra pequeña-burguesía una clase notoriamente permeable al discurso de la clase dominante. Carente de asidero sólido en el plano económico, se deja seducir por el relumbrón del “éxito” ajeno, teme quedar confundida con los sectores derrotados de nuestro pasado y cree que el fracaso de estos deriva de la holgazanería y de factores genéticos, sin tomar en cuenta el background histórico que explica esa frustración. A su modo, el conglomerado medio de la opinión argentina ha elaborado una teoría implícita que se asimila a la del “winner and loser”, del ganador y el perdedor, de tan fuerte arraigo en la cultura estadounidense y que expresa la competividad de esa sociedad. Aquí, sin embargo, esa feroz puja que caracteriza al universo norteamericano no se advierte –afortunadamente- por ningún lado y la infatuación clasista se limita a la exhibición de algunos signos emblemáticos: el auto, el colegio privado, el color de la piel –“Yo soy rubia incluso por dentro”, dice Mirtha Legrand- y la voluntaria reclusión en barrios cerrados. La conciencia política, para “la gente como uno”, tiene entonces que adolecer de una superficialidad lamentable. Y esa superficialidad se refleja en el ámbito legislativo, donde la consigna opositora parece ser hacerle cuantas zancadillas pueda al gobierno, ocupándose de derruir cualquier posibilidad de debate serio en torno de las cuestiones que efectivamente cuentan. A saber: la necesidad de profundizar las medidas dirigidas a aumentar el empleo, la indispensable reforma del mercado laboral para eliminar algunas de las lacras del más viejo capitalismo redivivo, como es el trabajo en negro que en algunos casos roza el trabajo esclavo; la importancia de debatir una reforma de la ley de entidades financieras, la renacionalización de YPF y de la riqueza minera, y la política de Estado a fijar respecto del avasallamiento de los derechos soberanos de nuestro país en Malvinas, en estos días vulnerada por enésima vez por el comienzo de la prospección y explotación, por parte de Gran Bretaña, de la cuenca petrolera submarina que se extiende cerca de las islas. De este último tema se ha ocupado, afortunadamente, la reciente reunión en México de la Cumbre del Grupo de Río y la Cumbre de América latina y el Caribe, donde además se ha parido a una nueva organización de integración latinoamericana y caribeña que no incluye ni a Estados Unidos ni Canadá, y que debería dejar a la Organización de Estados Americanos (OEA) relegada al desván de los recuerdos. Al menos en lo que hace a cualquier fin práctico. Pero este asunto, el de la reunión en Cancún y sus resultados, merece un examen más circunstanciado, que quedará para otra ocasión. Aquí, sin embargo, los temas fundamentales se diluyen en el juego de masacre que se practica en las Cámaras. Es difícil encontrar un momento de nuestra historia democrática en el cual el nivel del debate haya caído tan bajo. El país está pagando todavía la devastación –física e intelectual- que produjo el período negro que enganchó a la dictadura con su sucesión legalmente constituida, pero sometida al espejismo de la libertad de mercado y del desguace del Estado. Volver a construir una conciencia realista en torno de estas cosas llevará tiempo y esfuerzo. Sin embargo, a pesar de los errores cometidos a lo largo del período que arranca con la náusea popular que desbancó al neoliberalismo en Diciembre del 2001, se ha recorrido un trecho en este camino. Es importante que la vía continúe expedita.
Y BUENO , NO SE PUEDE NEGAR QUE LA OPOSICION TIENE LO SUYO, YENDO A LA JUSTICIA PARA MEJORARLE LA VIDA A LOS ARGENTINOS, IGUAL PIENSO QUE VAN A TENER QUE CAMINAR BASTANTE DENTRO DE ESOS "LABERINTICOS PASADISOS JUDICIALES" ¿Encontraràn ahì lo que no pueden hacer en el Congreso?
POR FAVOR, LA EXTENSION DE LOS COMENTARIOS!!
Con razon,no tenia papel para escribir..
que la oposiciòn en argentina es golpista no hay duda alguna. Ya arreglaronconla Embajada, y con Londres ( ver fotitos de Aguad y toda la oposiciòn enla enbajada de l Reino Unido). El proximo golpe en america latina es en Paraguay..Atenti!!!Como en Honduras pero peor....
escuche el discurso de la SEÑORA PRESIDENTA y me parecio claro y contundente LA PRESIDENTA ELEGIDA POR EL PUEBLO HASTA EL 2011 es CRISTINA FERNANDEZ, creo que la desesperacion de la cavernaria derecha gaucha al ver que se le escapa "la tortuga" les hace hacer tristisimos papelones...todavia NO PUSIERON A CONSIDERACION DEL PUEBLO ningun proyecto alternativo viable...slo despliegan acciones que benefician a sus socios de siempre y a ellos mismos...OJALA quienes votaron al rejunte opositor puedan reflexionar por si mismos sin que la banda clarinete y sus lacayos impresentables "les pasen letra". ¡¡¡VAMOS CRISTINA...TENEMOS PRESIDENTA!!!.
La bolsa de gatos llamada oposición, alentada La junta de gatos locos de la llamada "oposicion" formada por el por el Grupo Clarín, ha mostrado claramente sus intenciones: destituir a la presidenta Cristina para que Cleto Cobos gobierne en beneficio de los intereses oligárquicos; de los reaccionarios y monopólicos medios de comunicación; de los bancos y especuladores. En realidad, Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín, se ha convertido en el comandante en jefe de este nuevo intento, cuyos oficiales y soldados son las figuras espectrales y repudiadas de Carlos Menem, Lilita Carrió, Adolfo Rodríguez Sáa, Adolfo Prat Gay, Federico Pinedo, Patricia Bullrich, con la participación especial de Pino Solanas, en el papel de bufón de izquierda. Si la comparsa gorila se propone realizar un juicio político y destituir a Cristina con cualquier argumento leguleyo, en los que los liberales de todo pelaje, han sido y son expertos, encontrará la resistencia del pueblo argentino en las calles, en las fábricas –reabiertas por los dos últimos gobiernos-, en las universidades y en los barrios populares de todo el país. Argentina ha establecido desde siempre un régimen presidencialista por el cual, quien gobierna es el Poder Ejecutivo de la Nación, o sea Cristina Fernández de Kirchner. Cualquier intento del Congreso de modificar de hecho este régimen conforma una maniobra tendiente a modificar el espíritu de la Constitución Nacional, violentar la convivencia democrática y, por ende, crear las condiciones para alterar el orden político institucional. En suma, pretende usurpar la legítima soberanía popular expresada en la Presidenta de la República Argentina. Nuevamente la historia nos pone en la disyuntiva de los grandes momentos: se trata de Cristina, el pueblo argentino y su luminoso futuro o del rejunte anidado en el Congreso, los responsables de la crisis de 2001 y el oscuro pasado de la entrega, la desnacionalización y la Argentina sin fábricas ni trabajadores ocupados. Se terminó el tiempo de los ni, es hora de estar o seguir hablando. La CGT, la CTA, los movimientos sociales, las Madres y Abuelas y los partidos y agrupaciones políticas populares, empezando por el Partido Justicialista, deben expresar claramente su apoyo a Cristina y su repudio a cualquier intento de golpe “institucional”. La Corriente Causa Popular convoca a todos los argentinos de bien, a los trabajadores y a los empresarios con conciencia patriótica, a los jubilados y a los desocupados, a los militares herederos de San Martín, Savio, Baldrich y Mosconi, a las amas de casa y a los estudiantes para impedir, de todas las formas, que se lleve a cabo esta nueva contrarrevolución oligárquica y para desnudar la hipocresía de los destituyentes y desarmarlos políticamente. Queremos que se sigan abriendo fábricas, que aumente la cantidad de trabajadores, que nuestros jubilados mantengan el nivel de sus ingresos, que el crecimiento de nuestras reservas genuinas contribuya al desarrollo nacional. Resistiremos la vuelta de los muertos vivos del “uno a uno”, del corralito y las cuasi monedas. Con Cristina, a enfrentar y resistir la conjura mediático-parlamentaria
Que GENEROSO...Que PATRIOTA...Nestor dono todo su sueldo como diputado...Vieron alguien mas digno de lastima!
diariamente los argentinos vemos y oimos en el congreso a un rejunte de inservibles integrantes del llamado "grupo A" que son DIGNOS DE LASTIMA...
Diariamente los argentinos tuvimos viendo y escuchando a "Pichoto" del "Frente De La Derrota"ahora tenemos que escuchar a "Moraleja" de los "Radichetas" una manga de inservibles,hoy mi candidato para solucionar el grave problema de los argentinos,son:400 LADRILLOS Y 6 BOLSAS DE CEMENTO!!
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