
Gustavo Lazzari (*)
Las caídas en las cotizaciones bursátiles en casi todas las bolsas del mundo experimentadas en los últimos días es vista con cierta desatención en la Argentina. Superávits gemelos (fiscal y comercial) sumado al stock de reservas internacionales constituirían una muralla contra las contingencias internacionales.
El exceso de optimismo es peligroso.
Los resultados de las ruedas bursátiles de la tercera semana de enero, no brindan información adecuada para inferir si la crisis es sólo bursátil (acomodamiento de precios de los activos financieros) o si se trata de una crisis económica que repercute en las cotizaciones. Es decir si los mercados son el problema o el reflejo del problema.
La diferencia no es menor. En el primer caso, la Argentina estaría relativamente aislada. No tiene relaciones fuertes con los mercados financieros. No está emitiendo deuda relevante ni recibe flujos de inversión extranjera de consideración. (La IED en 2006 fue de 4500 millones de dólares, detrás de México, Brasil, Chile y Colombia, en la región).
Sin embargo, si la crisis es el coletazo de un problema económico, nuestra vulnerabilidad aumenta fuertemente.
El actual programa económico se basa en tres pilares que tienen relación directa con los flujos comerciales mundiales. (Viento de cola)
Los pilares son:
Superávit Fiscal: Por cuarto año consecutivo el Sector Público muestra un superávit primario (antes de intereses). En 2007, representó 3,2% del producto, unos 25.670 millones de pesos. De esta cifra, el 80% correspondió a ingresos por retenciones a las exportaciones, especialmente de commodities agropecuarios y energéticos. (Soja, Maíz, Trigo y Petróleo).
Es decir que cuatro de cada cinco pesos del superávit depende de la demanda externa de productos agropecuarios la cual es una función directa de la bonanza económica de nuestros principales mercados. (Brasil, Estados Unidos y China)
Cabe destacar que el superávit fiscal garantiza la gobernabilidad política. El gobierno central basa su poder político en el manejo del superávit. Por cada peso de superávit se recaudan 1,4 pesos en la suma de retenciones e impuesto al cheque.
Superávit Comercial: En 2006 el superávit comercial fue de 12.306 millones de dólares. Se estima para el 2007 un superávit de 10.200 millones.
El índice de precios de las exportaciones está en el nivel mas alto de los últimos 20 años, empujado por el precio de los commodities.
El 66% del total exportado tiene como destino doce países. Los cuales están directamente afectados por una posible recesión en Estados Unidos dado que los americanos son los primeros socios comerciales de estos países individualmente considerados. Es decir que las compras de Brasil, Chile, Estados Unidos, China, España, Países Bajos, México, Italia, Uruguay, Alemania, India y Rusia, se verán afectadas.
A su vez, el 60% de las exportaciones corresponden a los complejos directamente relacionados con la demanda de commodities (Complejos Sojero, cerealero, cárnico, combustibles, frutihortícola y pesquero).
Esta excesiva concentración de mercados (especialmente comprometidos por esta crisis) y de productos (directamente relacionados con el boom mundial) nos hace aún mas vulnerables.
Un dato adicional, por cada medio punto que merma la tasa de crecimiento de China, su volumen de compras se reduce en un valor equivalente a todas las exportaciones argentinas.
Stock de Reservas: La información al 11/1/2008 del BCRA da cuenta de un nivel de reservas de 46.748 millones de dólares. Muchos analistas que dicho nivel es suficiente para afrontar cualquier crisis. Sin embargo, el stock de Letras del Banco Central, (títulos de deuda que emite la entidad bancaria a los efectos de absorber pesos que de otra manera tendrían destino inflacionario) es de $ 49.980 millones (al 11/1/2008).
Es decir que por un lado el BCRA tiene Reservas por 46.748 millones de dólares pero en el otro bolsillo debe 15.618 millones de dólares. Si descontamos el Stock de Lebac las reservas rondarían los U$S 30.000 millones.
En conclusión: si la actual crisis fuera solamente bursátil, nuestro país estaría relativamente aislado y por lo tanto no deberían esperarse mayores consecuencias. Ahora si la crisis es de origen económico (recesión fundada en Estados Unidos, con impacto en la demanda global y en el crecimiento de los BRIC – Brasil, Rusia, India y China) entonces nuestra preocupación debe ser mayor.
Nuestro antiamericanismo y nuestro sentimiento antiglobalización no nos debe llevar a conclusiones equivocadas.
Imagen: cyemh.org
28/1/08

Eduardo Planas.
En diciembre del 2001 asistimos al agotamiento del modelo que se implementara en el país al compás de los dictados del Fondo Monetario Internacional. La política del ajuste sobre ajuste, la enorme concentración de riqueza y la injusta distribución de la misma trajeron como consecuencia la exclusión social, marginación, desocupación, subocupación, miseria y pobreza.
Un modelo que en rigor se aplicó en el país desde 1976 hasta nuestros días. Primero bajo las bayonetas de la dictadura militar y luego, impune y democráticamente "en la década menemista, mal llamada “liberal”, cuando en verdad es un modelo neoconservador, que se impuso en toda Latinoamérica merced al Consenso de Washington.
Con el cuento de la “globalización” nos dijeron que íbamos a entrar al llamado primer mundo. La globalización tiene dos caras: los “globalizadores” y los “globalizados”. Nosotros formamos parte de estos últimos. En un país dependiente como el nuestro, privatizar significaba desnacionalizar.
El pueblo en las históricas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, dijo BASTA YA, cuestionando principalmente a la dirigencia política, a quien apuntaron como la causa de todos los males. Pero más allá de la corrupción existente en esa clase, no debemos olvidar a la dirigencia empresarial, responsable junto con los profetas del mercado y los grandes banqueros de esa situación.
Pero la crisis en verdad estaba basada en la estructura económica-social de nuestro país. Argentina es un país capitalista, pero no es sólo “periférico”, también dependiente. Nuestra economía sufrió una deformación estructural por la penetración imperialista.
La deformación estructural de nuestra economía nace primero como economía dependiente de la metrópolis española y luego de la potencia industrial de aquella época: Inglaterra, que produjo la destrucción de las economías regionales y la implementación del modelo de la generación del 80 de convertir a Argentina en granero del mundo. Los ferrocarriles fueron la muestra palpable de eso: su construcción en ramales que se dirigen todos al puerto de Buenos Aires, en forma de pulpo, marcó un símbolo lo que se pretendía: extraer las riquezas de nuestro país.
Ese fue la argentina del siglo19, de la oligarquía ganadera, que tiraba manteca al techo en Europa. Se basaba en la tierra usurpada al indígena, campaña del desierto mediante y la explotación del peón de campo. País de vacas gordas y peones flacos. Extraían nuestra lana y nos vendían los casimires ingleses.La Argentina granero del mundo era una burda falacia. Éramos, solamente el granero de Inglaterra. Civilización o barbarie fue la gran zoncera madre.
La famosa “generación del 80”- tan cara a nuestros liberales, a Marianito Grondona y a algunos “peronistas de mercado”, no pensó en el país grande, sino en el país pequeño; sólo la pampa húmeda. Nunca miraron al interior, destruyeron las economías regionales. No se propusieron integrar las distintas regiones del país.
Pero el país fue cambiando, merced a la inmigración impulsada por aquella misma generación del 80. Ello produjo el crecimiento de pequeñas industrias: mataderos, frigoríficos, curtiembres, los hijos de los inmigrantes –incipiente clase media- tuvieron su primera representación política en el radicalismo irigoyenista. Ello después de una larga lucha librada por el voto secreto, universal y obligatorio, que llevara inclusive al levantamiento en armas de sectores liderados por Leandro N Alem, como la famosa Revolución del Parque de 1890 donde se destacaron “las boinas blancas” de los rebeldes.
No obstante el carecer popular del gobierno radical de Irigoyen, la oligarquía logró hacer valer su influencia para reprimir las demandas obreras, produciendo las matanzas en la Semana, y luego, la Patagonia Trágica.
Tras el golpe del 30 y los gobiernos conservadores que se pretendía la restauración del viejo país oligárquico y con el con fraude patriótico se quería evitar que las “chusma radical”, es decir el pueblo, llegara nuevamente al poder. Pero ese modelo agropexportador ya estaba agotado, desde el punto de vista económico, social y político.
Los sectores sociales marginados y los nuevos actores, producto de la inmigración interna del país, produjeron el 17 de octubre de 1945, que más allá de banderías partidarias, fue un hecho relevante porque se trataba de una nueva clase social: los trabajadores que reclamaban su lugar en la historia, la política y la economía argentina.
De los primeros gobiernos peronistas se pueden escribir ríos de tinta, muchas cosas y opiniones son contradictorias y discutibles: pero hay cifras que son insoslayables:
-Los aumentos de salarios entre 1946 y 1952 alcanzaron un promedio del 56 por ciento anual.
-A finales de 1951 había siete millones de obreros, esto es el 39 por ciento de la población y el 70 por ciento de ellos, unos cinco millones, estaban sindicalizados, lo que significa amparados por convenios y con los correspondientes aportes jubilatorios y obra social.
-En 1952 la argentina presentaba el mas alto nivel de vida de América latina.
En 1949 la deuda externa era cero pesos.
-En 1954 los obreros argentinos alcanzaron la mayor participación de la historia local en lo que se refiere a la distribución del ingreso nacional: el 50,8 por ciento.
Ellos en alianza con un sector del incipiente empresariado nacional y de un ejército que apostaba al insdustrailismo construyeron la Argentina moderna.
Después de la famosa revolución fusiladora de 1955, vinieron 18 largos años de proscripción del peronismo y tras el golpe de 1966 de todo tipo de expresión política, gremial y/o universitaria. El paritod militar era el que marcaba el rumbo. Frondizzi empezó una era de apertura hacia el peronismoy de incipiente desarrollo, pero las multinacionales, la visita del Che y otras cuestiones llevaron a los militares a voltearlo. También a Illia lo voltearon los laboratorios de medicamentos. Es en esta época cuando argentina se asocia al FMI y se acentúa la dependencia, no ya de Inglaterra sino de la nueva potencia victoriosa de la segunda guerra mundial: los Estados Unidos de América.
El dulce encanto de la burguesía
La ausencia total de un empresariado dinámico llevó en la década del 50, a que el Estado se hiciera cargo del proceso de industrialización del país: En un primer momento de la industria liviana, no llegando a hacer obras de infraestructura de industria pesada, que estaban previstas en el segundo Plan Quinquenal por el golpe del 55. Así el Estado incentivaba la producción de heladeras, lavarropas, sino que también producía el mismo acero, petróleo, gas, carbón y automóviles, luego el Graciela, tractores y aviones. Incluso debió hacerse cargo del turismo y la seguridad social.
La burguesía argentina, carente de conciencia y sentido nacional, ya había fracasado a fines del siglo pasado, cuando devenida en patriciado, continuó ciegamente con su política de país pequeño, centrado en la pampa húmeda, no realizando la necesaria industrialización del país, como ocurrió en otros países, como Australia o Canadá, e inclusive en Estados Unidos, que utilizaron el proteccionismo arancelario y el subsidio a sus productos, cuando no la directa prohibición de importación de productos agropecuarias extranjeros para fomentar y fortalecer el proceso de industrialización. Nosolamente eso: en muchísimas oportunidades el Estado a fin de resguardar la fuente de trabajo, se hizo cargo de empresas quebradas o fundidas por la mala administración privada.
La burguesía argentina se creyó “nobleza “, “patriciado”; económicamente dependía de Inglaterra y culturalmente vivía en Francia, no cumpliendo el papel histórico que le correspondía.
Así el Estado argentino se convirtió en macrocefálico. A consecuencia de las malas administraciones del 55 en adelante, toda vez que colocaron al frente de las empresas estatales a funcionarios de las empresas privadas, aquellas la tornaron ineficientes. Algunas empresas lo eran porque el estado prestaba un servicio social, no se movía con el fin de lucro del área privada. Pero otras no, como YPF, IME y muchas más, como luego comprobamos. Era un engaño en el que caímos todos para que unos pocos vivos de adentro y de afuera las puedan comprarse a precio vil. Vino el verdadero desguase del Estado.
Desaparecida la generación que luchó, destruido el tejido social y ante el terror a la hiperinflación, las clases dirigentes aceptaron las recetas de los mercaderes y usureros vernáculos e internacionales.
Los señores del anillo
Vinieron entonces los “adlateres” del mercado y nos dijeron: la crisis argentina se debía a que el Estado era ineficiente. Que debíamos vender todo y así, el Estado podría dedicarse a lo suyo: seguridad y justicia.
Al compás de un Bernardo Neustad sonriente y de un presidente que nos prometía el ingreso al “Primer Mundo” con tonada riojana, comenzó la mayor y más grande destrucción y entrega del patrimonio nacional que se tenga memoria. Así vendimos todo: el petróleo, el gas, el carbón, el agua, las líneas aéreas, las flota mercante, los puertos, las rutas, los teléfonos, la energía eléctrica, etc. El agua, la tierra, el subsuelo, el aire: todo. Y el voto-cuota funcionó a la perfección, así como el clientelismo-asistencialismo y la farandulización de la política, mientras obscenamente se alardeaba de la riqueza de pocos frente al hambre de muchos.
Paso más de una década y en el 2001 nos dimos cuenta que estábamos peor que antes. Con más deuda y con niveles de pobreza, marginación y miseria inimaginables y con un empobrecimiento general de la sociedad. El orgullo argentino, nuestra clase media esta al borde del abismo, en vías de desaparecer. Se desarrolló -como nunca antes- un proyecto político-económico de destrucción y entrega del patrimonio nacional, exclusión social, redistribución inequitativa de la renta nacional, y concentración de la riqueza, al servicio del capital concentrado. Con la dictadura, los argentinos aprendimos una nueva palabra que ocultaba una dolorosa realidad y nos hicimos famosos en el mundo por ella: los DESAPARECIDOS. Con Menem aprendimos la otra: los EXCLUIDOS.
Con la convertibilidad, los capitales vinieron: al flujo de las privatizaciones y a la especulación financiera.
La convertibilidad pudo servir –en su momento- para parar la hiperinflación, pero a la larga terminó destruyendo todo atisbo de industria nacional y favoreciente la especulación rentística-financiera, ya ciertos grupos minoritarios nacionales y extranjeros, privatizaciones mediante.
El empresariado argentino, a diferencia del de Brasil que es eficiente, dinámico, arriesgado y exitoso- ha sido siempre prebendario. Ha vivido siempre de la protección estatal.
Llama la atención cuando ciertos empresarios critican al Estado, cuando ellos se han enriquecido por haber sido casualmente contratistas del Estado, realizando pingues negocios con la dictadura militar.
El modelo neoliberal estaba en una crisis terminal que se veía venir hace unos años, pero que fue agravada por la ineptitud del gobierno delaruista. Pero conserva su poder en el capital concentrado y en la mayoría de los medios masivos de comunicación social.
El Kirchnerismo
El grupo Calafate liderado por Néstor Kirchner se planteó en el inicio recuperar al peronismo para el campo nacional y popular, y junto con otras fuerzas políticas y sociales relanzarlo en un proyecto integrador, distribucionista y liberador. Todo, en medio de una tremenda crisis de representatividad, quizás única en nuestra historia. Lo intentó con el transversalismo pero chocó con la tremenda cohesión del aparato duhaldista bonaerense y de las otras provincias. Entonces, optó por pactar con los caciques provinciales para arribar a presidir el PJ.
Se propuso además mirar a Latinoamérica, integrar plenamente el Mercosur. Se planteó la inclusión social, primero en forma de paliativos para en otra etapa, convertir a ello en genuinas fuentes de trabajo. También era su meta recuperar la política como instrumento de cambio.
En definitiva, conformar una nueva visión del país. Un proyecto que tuviera en cuenta los intereses y las necesidades del pueblo y la nación. La inclusión social y la redistribución de la riqueza nacional. Además, por primera vez en 30 años de gobiernos democráticos, tomó los derechos humanos como política oficial, derogando las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final así como los indultos que posibilitan ahora el juicio a los genocidas.
La idea – al parecer- era que articular un frente nacional y popular, que recree esa visión del país justo, solidario e integrado a nuestra América Latina.
Nuevos actores sociales serían llamados a andar por este camino, que no será corto, entendiendo esto como un proceso de construcción de poder popular porque las circunstancias histórico-sociales han mutado, pero teniendo al peronismo como fuerza principal.
Así también se entendió que debían modificarse las prácticas políticas y aprender del pluralismo, de la tolerancia, de la diversidad, sin caer en dogmatismos.
Nuevas herramientas, nuevas políticas, para una misma cuestión: la concreción de un país liberado, más justo, más digno y más humano.
El nuevo modelo
Adelantamos que para nosotros el nuevo modelo planteado por el kirchnerismo es distinto al del neoliberalismo. Aquél plantea –dentro del sistema capitalista- un nuevo esquema de acumulación de capital, aprovechando las excepcionales circunstancias internacionales de aumento del precio internacional de los productos agropecuarios, para mediante el uso de las retenciones, usar esos fondos para la inclusión social y obras de infraestructura. Por supuesto, hay muchas cuestiones que no se tocaron, como las privatizaciones de sectores estratégicos de la economía, leyes de la dictadura militar cono la ley de radiodifusión y la ley de entidades financieras, que destruyó todo atisbo de mutualismo y cooperativismo. Pero la alta rentabilidad agraria permitió tener reservas para para abonar gran parte de la deuda externa y mantener bajos los precios internos de los artículos de primera necesidad, entre otras cosas.
Compartimos con José Pablo Feimann que: “Las retenciones al agro, por medio de un Gobierno con tenues tendencias a intervenir en la economía, son importantes para una paulatina redistribución de la riqueza, aun cuando, como todos sabemos, ese Gobierno no quiere ir más allá de un proyecto democrático, capitalista, con toques de distribucionismo, de un keynesianismo que lo acerca, aunque levemente, al Estado de Bienestar del primer peronismo, el que se explayó, sobre todo, entre 1946-1952(…)”.
En el plano económico, el golpe de 1955 vino para destruir el intervencionismo estatal peronista (expresado, sobre todo, por el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio, IAPI) e implantar la economía de la libertad absoluta del mercado respaldada por el apoyo financiero externo, ya que es, en ese momento, cuando nuestro país ingresa al Fondo Monetario Internacional.
En otros artículos, analizaremos en profundidad este nuevo modelo y la crisis actual con el “campo”, como se ha dado en llamar ahora a los que viven de la renta agraria.
Todo, en aras de la DEMOCRACIA, LA JUSTICIA Y LA VIDA REPUBLICANA.

Augusto Varas.
Como era previsible, la crisis financiera de estos días en la provincia iba a producir finalmente un crecimiento de su ya abultada deuda pública.
Lo curioso de este fenómeno es que se trata de deuda que no se ha originado para financiar obra pública, sino para cubrir gastos corrientes como los pagos de jubilaciones y el refinanciamiento de los pagos de los servicios de la deuda. Es decir que en este análisis no se considera la deuda que se pueda generar por la colocación del título por 500 millones de dólares ni de aquella otra con origen en el BNDES brasileño por 500 millones de pesos anunciado recientemente por el gobierno para financiar distintas obras de infraestructura, deudas que de concretarse, también significarán un significativo aumento del pasivo provincial.
Los nuevos acreedores
De modo que la deuda a la que hacemos referencia y que es objeto de esta nota es la que se detalla en el siguiente cuadro:
Nueva Deuda de la Provincia al 30 de Agosto de 2008. En millones de pesos

1 Nota: se ha calculado sólo el ingreso efectivo de 33,3 millones de pesos para 8 meses del año hasta completar los 400 millones. Fuente: Ejecución Presupuestaria al 30/6/08, Informe del Defensor del Pueblo de la Nación, Boletín Oficial y Legislatura de Córdoba.
Fondo Complementario: como se puede apreciar, estas nuevas obligaciones han tenido su origen -principalmente- en la forma de financiar el déficit previsional provincial. El hecho de haber usado indebidamente la provincia la totalidad de los recursos del Fondo Complementario con el objeto de completar el pago de pasividades ha generado una deuda que hasta ahora no se conocía en su verdadera magnitud, ascendiendo su saldo neto a los 1.389,3 millones de pesos, acumulados desde enero del 2003 al 31 de julio pasado según el reciente informe del Defensor del Pueblo de la Nación.
Títulos de Cancelación Previsional: en segundo lugar, siempre como consecuencia de la crisis previsional, le sigue la deuda relacionada con los recortes a las jubilaciones mayores a 5 mil pesos a través de la emisión de los Títulos de Cancelación Previsional ley 9504 de Emergencia Previsional, por un valor nominal de 100 millones de pesos a devolver en un plazo de 2 a 8 años.
Fondo Anticíclico: debido al complicado desempeño de las cuentas provinciales, aparece un nuevo pasivo para la Provincia de Córdoba, esta vez con origen en la utilización completa del Fondo Anticíclico, de modo que ahora se verá en la obligación de reponer su saldo al inicio de cada ejercicio fiscal mientras se encuentre vigente la ley 9175 de creación de dicho fondo.
Programa de Asistencia Financiera: finalmente, los ingresos del PAF computados los 33,3 millones de los primeros 8 meses del año han agregado 264,5 millones a esta nueva deuda con el mayor acreedor que hoy tiene el Gobierno provincial que es la Nación.
Cabe advertir que el total de este nuevo pasivo provincial se verá incrementado en la medida que se completen los envíos del PAF para lo que resta del año, 135,5 millones hasta alcanzar la suma de 400 millones de pesos según lo convenido con la Nación, a lo que habría que sumar la eventual emisión de títulos para afrontar los pasivos de condenas judiciales por obligaciones previsionales previstos en la ley 9504, suma estimada en 130 millones de pesos por el propio organismo previsional. Todo lo cual redundaría, usando un criterio sumamente conservador, en un aumento del stock de deuda de casi 2.170 millones sólo en el 2008.
Sin perjuicio de los arreglos a los que se llegue con la Nación para el envío de fondos por la deuda previsional y los que se trasfieran en el marco del Convenio de Armonización, la provincia no podrá aplicar dichos recursos a otros destinos que no sean los establecidos en el art. 32 de la ley 9504, donde no se considera la deuda con el Fondo Complementario, por lo que se deduce que a partir de ahora será el Superior Gobierno de la Provincia el que deberá afrontar ese pasivo en su totalidad.
Recordemos que el Fondo Complementario se conforma en su gran mayoría con el aporte adicional de trabajadores y su saldo líquido y disponible debía ser destinado a inversiones para garantizar el 82% móvil de futuros jubilados.
Teniendo en cuenta que la deuda reconocida oficialmente en la ejecución presupuestaria al 30 de junio asciende a los 8.829 millones de pesos, los 2.170 millones representan un 24,6 % de incremento. A todas vista un desproporcionado aumento que complica cualquier intento de saneamiento de las cuentas públicas.
Como comentario final decir que por regla general las deudas se extinguen por cancelación o por condonación y, por lo visto, con el nivel que ha adquirido la deuda pública de Córdoba las cancelaciones no han alcanzado para achicar la deuda ni tampoco se han conseguido condonaciones de ningún tipo. Por el contrario, la deuda ha continuado creciendo peligrosamente convirtiéndose en una pesada y onerosa carga para las finanzas públicas condicionando así toda la actividad del Estado. Al parecer, esta política de endeudamiento rutinario y permanente que se viene practicando desde hace 9 años, no muestra ningún signo de cambio, más bien, da la sensación que se profundiza.
23/9/08
El autor es legislador provincial por el Frente Cívico y Social.
Foto Prensa Provincia.
Recomendar esta notaLa provincia esta FUNDIDA. ¿y vos Flequilletti donde estabas?
¡NOS PELARON! Y QUE HACEMOS AL REPECTO?
Yo le recomendaría a Varas que lo asesore a "su" intendente, Giacomino, en el manejo de las finanzas. Con el aumento de hoy al SUOEM (9%), ni el subsecretario de Economía sabe bien cómo va a hacer para pagar los sueldos. Esto de hablar y hablar de los problemas ajenos y no reconocer los propios es muy común en la política y nos ha llevado al lugar en el que estamos. Todos miran los problemas ajenos y no los propios. Saludos.
Charles de Gaulle en la entrada de su tienda/comando de campaña teñía un letrero que decía: "Ud. me trae la solución del problema o forma parte de él". Casi todos los políticos en nuestro país (y aquí coincido con Martín), cuando son oficialismo "crean varios problemas para cada solución", por el contrario, la oposición (aunque es exactamente lo mismo), para cada solución propuesta por el oficialismo encuentra un sinfín de problemas. Aquí los políticos mayoritariamente se preparan para VIVIR DE LA POLITICA, uno de los más claros ejemplos a nivel nacional de VIVIR DE LA POLITICA ES LUIS ZAMORA, que SIEMPRE fué minoria, SIEMPRE fué oposición oponiéndose a todo (ideologicamente), pero NUNCA dejó de vivir de un sueldo proveniente de la política. Señor Varas, con todo el respeto que me merece y sumándome a la opinión de Martín le pregunto ¿Porqué no ordena su casa (el municipio) y al mismo tiempo,con su vocación de servicio que seguramente tiene, sugiere soluciones viables para alguno de los problemas que tiene la provincia?.
¡Muy bueno el apunte de Martín!. Las cuentas del Intendente Giacomino (de su mismo partido), no son muy claras que digamos o si lo son, el rojo es llamativo y los vecinos deberán afrontar los errores del pasado y del presente, por excesos de gastos o egresos. Pero, lo explicado por Augusto, nos ilustra de las "otras malas cuentas" de la provincia y el artículo publicado por éste medio, estimo que lo ha confeccionado con los antecedentes brindados por su asesor legislativo en temas económicos y que es el Lic. Eduardo González Olguín, profesional que debería integrar la "Comisión Elettore" para el seguimiento de las cuentas públicas. El amgio Olguín, conoce de cuentas presupuestarias. O sea, el Ministro Elettore, le interesa una comisión bastante cortita y renguita.
Concuerdo en untodo con Argentino D Veras. Que vaya a la comisión del Cara de piedra eletorre Gonzalez Olguín. Ahora digo yo hasta cuando vamos a aguantar a estos politicos de comite, cavallistas disfrazados de peronistas... Decian que el gobiernode flequillete era paz y progreso,,la "continuidad de un gobierno exitoso", el de DE LS SOJA. La PROVNCIA ESTABA FUNDIDA Y AHORA LA HAN FUNDIDO MAS AUN...AUMENTO DE IMPUESTOS, RECORTES A JUBILADOS, ETC.NO HAY QUE VOTARLOS NUNCA MAS .Esa es la consigna...NO HAY QUE VOTARLOS MAS. Votemos a LILIANA OLIVERO A QUIEN SEA....Nunca mas a quienes estafan al pueblo.
Muy buena la Nota, pero no se olviden que estamos en "la continuidad diferenciada", hasta el 2011 "mis queridos cordobeses". Saludos
Continuidad fundida.
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