Nuestro periodista ciudadano plantea en esta nota algo que, no por conocido, deja de ser preocupante: la sangría de jóvenes futbolistas al exterior. Y nos da un dato interesante, para que reflexionemos: de los once jugadores que integraron el equipo titular de la selección argentina campeona del Sub 20, en Canadá, ocho ya no juegan en nuestro fútbol. Para el autor de esta nota, Argentina vive una especie de "africanización futbolera".
Martín Menditto.
Una de las mayores alegrías deportivas que tuvimos durante 2007 fue el Campeonato Mundial Sub 20 conseguido por la Selección Argentina, en Canadá. Pero esa alegría inicial trocó en un gesto de preocupación y amargura cuando descubrimos que la mayoría de los integrantes de la oncena campeona ya no juegan en nuestro torneo, porque han sido rápidamente negociados a ligas con mayor poder económico.
De los once titulares que integraban la formación base de esa selección, ocho ya se fueron de nuestro fútbol sin llegar a los 20 años de edad. El arquero Sergio Romero juega en Holanda; Federico Fazio, Sergio Agüero y Ever Banegas pertenecen a equipos españoles; destino inglés tuvo Emiliano Inzúa; el Benfica de Portugal se llevó al volante Ángel Di María; a las frías tierras rusas partió el hábil Maximiliano Moralez; y a la extraña liga de Qatar fue a parar Mauro Zárate, a cambio de una montaña de dólares.
Debemos agregar también a dos jugadores que participaron de ese plantel aunque no llegaron a disputar el mundial de la categoría: uno es el mediocampista de Banfield, Cristian Maidana que fue transferido Spartak de Moscú; y el otro es Franco Di Santo, un argentino criado en Chile, que pasará del club trasandino Audax Italiano al poderoso Chelsea inglés.
Es probable que mientras estoy escribiendo este artículo, en algún escritorio se esté cerrando la transferencia de otro pibe a Europa o a cualquier destino del mundo.
Esta sangría no es nueva; lo mismo pasó con la generación campeona del mundo sub 20 en Holanda 2005. Velozmente, y con poquísimos partidos en primera, partieron Urstari, Zabaleta, Gago, Biglia, Ezequiel Garay, Archúbi, José Sosa, Agüero, entre otros.
Tampoco escapa a la fuga de noveles talentos el caso de Lionel Messi, un ejemplo paradigmático, ya que el Barcelona se lo llevó en los primeros años de su adolescencia; esto plantea una paradoja, puesto que el jugador argentino, en actividad, más representativo en el mundo jamás jugó en el campeonato local.
El voraz apetito de los equipos europeos por llevarse en masa a juveniles talentos nacionales se acrecentó notablemente desde 1995 a nuestros días, interés que es consecuencia de los éxitos obtenidos por las selecciones argentinas de categorías menores.
Muchos de los jugadores que se exportan, ni siquiera pasaron la etapa de ser promesa. Son pocos los que se van debidamente formados en lo futbolístico y en lo humano, con una edad acorde pero también con una cantidad de partidos jugados que permitan hablar de una trayectoria en el fútbol doméstico.
Cuando se fueron Aimar, Riquelme, Milito, Saviola, D´Alessandro; si bien eran jóvenes, jugaron en Argentina dos o tres temporadas, tiempo suficiente para hacerse un nombre e incluso sacar chapa de ídolos. En cambio, los muchachos que se están yendo ahora, no le dan tiempo al hincha ni de recordar los apellidos.
Las increíbles cifras que se manejan seducen a los jugadores y sobretodo a los clubes que viven eternamente en una debacle económica muy marcada.
A principios de los ´90, Fernando Redondo y Juan Esneider emigraron a Europa con un puñado de partidos en primera. Eso representaba toda una rareza para la época, una anormalidad que por repetida se ha transformado en cotidiana.
Por aquellos años, era muy común que los futbolistas africanos emigraran muy jovencitos al viejo continente, cuando por estos lados aún eso causaba cierta sorpresa. Pero ahora, nos hemos igualado a ellos, produciendo una suerte de “africanización” futbolera, donde los talentos ni pasan por los torneos locales, apenas si los vemos cuando vuelven para jugar en la selección. O lo que es más grave: los vemos jugar en combinados de otros países para los que se han nacionalizado.
Esta situación, que desangra al fútbol argentino, es mal de muchos en Latinoamérica, mayormente en Brasil. Sin ir más lejos, en estos días, sus dos mayores promesas, el zaguero Breno y el atacante Alexandre Pato ficharon para el Bayern Munich y el Milan respectivamente, cuando ninguno de los dos jugadores supera los 20 años. No sólo eso: Breno, que se desempeñaba en el Sao Paulo, tiene dieciocho recién cumplidos. Algo similar ocurre con el novel goleador uruguayo Stuani transferido al Reggina italiano. Rozando la veintena de años también marcharon para el viejo continente los chilenos Arturo Vidal y Alexis Sánchez.
Incluso México, que es habitualmente comprador de futbolistas, ha visto como sus mejores juveniles han cruzado el Océano Atlántico para enrolarse a instituciones europeas. Es el caso de algunos mexicanos campeones mundiales sub 17 en Perú 2005: Héctor Moreno juega en Holanda, Carlos Vela y Giovanni Dos Santos en España, este último, mexicano descendiente de brasileños, esta llamado a ser una de las grandes figuras del Barcelona en los próximos años.
Lo descrito es sólo una muestra, ya que se pueden llenar páginas enteras con casos de pibes transferidos a temprana edad. Todo este sistema de fuga no hace otra cosa que empobrecer el espectáculo futbolístico de este lado del mundo.
¿Acaso no sería más lindo, por ejemplo, un River que tenga a Aimar, D´Alesandro, Saviola, Cavenaghi, Demichelis, Mascherano; o porque no, un Boca con Tévez, Burdisso, Gago, Banegas, Clemente Rodríguez? Piensen que poderío tendrían Newell´s, Rosario Central o Argentinos Juniors si no se hubieran desprendido de todas las figuras surgidas de sus inferiores que andan diseminadas por el mundo. Si los principales futbolistas emigraran recién a los 24 o 25 años, nuestro campeonato sería un espectáculo lujoso y con un altísimo nivel de competitividad.
Pero lamentablemente, es de esperar que la migración de jugadores se incremente en los próximos años, incluso que mute a otros modelos más extraños de vaciamiento de talentos, que vayan minando las inferiores de los clubes, es decir, que empiecen a llevarse en cantidad a preadolescentes o directamente a niños.
y no me equivoque mientras escribía este articulo el pibe ansaldi de newells pasó al fútbol ruso, ansaldi tiene solo 29 partidos en primera, ni siquiera completa una temporada de 38 partidos.
El municipio insiste en provincializar el Hospital del Sur. Intervención, robo y asamblea en el centro vecinal de Villa El Libertador. ¿Por qué la Caja de Jubilaciones es deficitaria? responde un especialista. Un club busca recuperar el nombre que la dictadura censuró. Un muro de tierra separa un asentamiento de un barrio cerrado. Un experto indica cómo deben proceder los trabajadores comunitarios en salud. El problema de la vivienda en la ciudad. Y más: ingrese y descargue La Décima de mayo 2012.