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Opinión

Duermo como pobre, soy pobre /

Duermo como pobre, soy pobre

Perfil publicó la curiosa historia de un científico del Conicet que por las tardes es cartonero. Ayer, Clarin.com levanta una información de agencia que cuenta la "reveladora" experiencia de decenas de parisinos que optaron por dormir en una carpa para comprender cómo es la vida de los sin techo ¿Será una nueva tendencia? ¿Se puede conocer de qué se trata estar en la calle en dos noches de frío? Conozca qué piensan los que viven de ese modo (y nosotros).


Analía Reineri.
 

Susanita, la amiga de Mafalda (perdón por el remanido ejemplo) decía que los pobres eran pobres porque vestían como pobres, vivían como pobres y comían comida de pobres. Con esta lógica, si duermo como un pobre, lo seré. Al menos hasta que dure la experiencia.

Ayer, una nota publicada en Clarín.com, contaba la experiencia de “decenas de personas” que pasaron las noches en carpas instaladas a orillas de un canal” en París. Según la nota, dos hermanos pusieron un centenar de carpas el fin de semana para que cualquier persona que lo desee pueda alojarse en ellas “y tener una idea de cómo viven los indigentes”.

Quienes durmieron allí aseguran que tuvieron una revelación.

La intención era que los ciudadanos “comunes” reflexionen sobre los desamparados. En la misma nota, un indigente de nombre Fabien dijo que la iniciativa no le parecía mal, aunque opinó que "endulza" la realidad de los sin techo.

¿Se puede reflexionar durmiendo un par de días en la calle, sobre lo que significa vivir en la calle? Se nos ocurre que la diferencia es tan profunda como extrañar a alguien que amamos y que se fue por dos días y, sentir la ausencia de alguien que sabemos que nunca volveremos a ver.

Veninjer, un adulto en situación de calle (como los denominan los funcionarios) duerme en la explanada del Cabildo de la ciudad de Córdoba desde hace 20 años. “No creo que sirva ¿un par de días?, No, no sirve”, opinó. Y agregó: “Uno se convierte en un microbio allí, y es con el tiempo que te vas degradando ante la mirada de los demás”.

También le preguntamos a Beti ¿Te parece que puede servir vivir...?

“No. no”, contestó asustada. Veninjer sale en su ayuda: “Ella la pasó muy mal. Y no le desea esto a nadie”. Seguramente, Beti no entendió que la consigna implicaba una situación temporal, pero dejó claro que vivir en la calle es más que pasar frío dos noches.

Curiosamente, el domingo Perfil publicó una nota en la que cuenta que un investigador del Conicet, docente por la mañana -con pasar económico resuelto- decide todas las tardes, salir a cirujear: ser cartonero. Los motivos aquí son más confusos y hay un pasado que explicaría este comportamiento. De todos modos, esperemos no se imponga la moda europea de hacerse el pobre. Nos parece una liviana manera de “hacerse cargo”.

(foto del sitio antarcticassouthpole.free)

19/12/06


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adri

Las dos miradas de la pobreza. Por un lado en Europa se instalan carpas para que los parisinos intelectuales puedan internalizar la experiencia de sentir frío, de la carencia, de la ausencia del lujo asiático que brinda la sociedad de consumo; es decir por dos noches no tengo el aire acondicionado frío-calor, el equipo de música de última generación, la super King,la baguette, el jamón crudo, el vino añejado en la bodega,y esos amigos con quienes hablar de antropología de la pobreza, de filosofía de la mente, de investigaciones y proyectos para países pobres.Parece casi una experiencia religiosa, pues quienes participan reciben una revelación. Estos pseudo-intelectuales luego propiciaran apoyo a diversas O.N.G. para que implementen programas en los países que se encuentran por debajo de la línea de pobreza.Así nos encontramos con una institución de origen austríaco que ayuda a los niños ALDEAS INFANTILES S.O.S. y que tienen enclave a nivel internacional, la designación de por sí es agraviante para los derechos de los niños,y esta gente tan culturosa le designa a cada loco bajito un padrino internacional, que conoce al pequeño por foto y la misión es depositarle dinero en una cuenta para que cuando sea mayor de edad pueda disponer de una base para iniciar un emprendimiento o carrera universitaria.- El detalle es que en el devenir del crecimiento ese niño o adolescente tiene una historia vital, una familia de origen, lo que se llaman las raíces y una identidad que ningún depósito bancario puede modificar.Desde el norte creen que estos pobrecitos de tez mate y manos curtidas algún día pueden ingresar a una Universidad Privada y ostentar un título.Simplemente basta con sacar una foto del lugar de aldeas en Córdoba, pues están asentadas en un barrio urbano marginal y desde allí se destacan esas casas blancas estilo colonial que casi conforman un country cuasi perfecto, si no fuera por sus habitantes. La otra mirada es la de la pobreza real, la madre que se desprende de su hijo porque es conciente que no puede alimenarlo y el subsidio del estado llega tarde para leche y pañales.El niño que trabaja desde chiquito y aprende la calle, sus códigos, porque tiene que ayudar a sus hermanos más pequeños, la nena que esta semana recibió la bandera en la Escuela Grecia, viviendo debajo del puente Maipu entre gallinas y cartones, y con todo su orgullo dice que quiere ser abogada porque le gustan las leyes.El chiquito que tiene un problema de salud y no encuentra adultos que hagan interconsultas y lo curen como a un hijo.La pobreza del patio de tierra,de la vinchuca asesina,de la tuberculosis que vuelve,de una madre que trabaja que lava en fuentón, que cocina pan casero, que prepara yerbeado que lucha para que sus hijos se alimenten. La pobreza no se inventa, ni se recrea , simplemente se siente y es privativa de los pobres.Podrá luego ese niño correrse del lugar y mejorar sus condiciones de vida pero la sencillez queda dibujada en el corazón."Toma Luis llevalo a tu casa , así podrás festejar. Señora gracias por lo que me da pero yo no puedo esto llevar porque mi vida no es de Navidad" (Leon Gieco). Más que vestirme de pobre o hacerme el cartonero por hora, podría tener una opción màs jugada, como la tuvieron quienes eligieron la teología de la liberación y fueron pobres codo a codo.



eduardo

Excelentes comentarios ambos, el de Analía y el de la Adri. Las dos caras de la pobreza. Una vez leí,creo que en el diario Clarín tambien, que una joven trabajadora social nortamericana que había venido a Argentina a hacer "trabajo de campo" para su tesis sobre los movimientos sociales y sobre la pobreza en los paises latinaomericanos", que tanto en Europa como en Estados Unidos hay pobreza también, lo que pasa es que "allá no se debate sobre ella". Interesante. "Se lo ve como algo particular, personal, de capacidades. Allí la meta es el exito y este se identifica con el dinero. Si sos pobre es porque fracasaste", decía ella, y aclaraba que tambien en Estados Unidos existen pobres, y existen minorias discriminadas, por su raza,o por su credo, ahora más que nunca. En cuanto a lo nuestro, a nuestros países: estimo que hay un error en creer que el subdesarrollo es una especie de "infancia" del desarrollo, cuando en verdad es su consecuencia. Ninguna riqueza es inocente. La pobreza, la miseria en nuestra sufrida AMERICA LATINA, -el continente donde hay mayor DESIGUALDAD SOCIAL, (no digo mayor pobreza)- es consecuencia de la aplicación de políticas neoliberales de marginación y exclusión social. Aqui los pobres no son miles, sino millones y no pobres sino directamente "excluidos sociales". Si no comprendemnos esto, que en los ultimos 30 años la REALIDAD SOCIAL de nuestro país cambio sustancialmente nunca saldremos adelante. Aquí hubo una politica sistemática de EXCLUSION SOCIAL, que expulsó a miles y miles de personas de aparato productivo, y de las posibilidades de acceder a la educación, trabajo y salud. Es una consecuencia de un sistema neoliberal dependiente que ya se agotó. Bueno saludos y felicitaciones a ambas.



cofidis

Que no sirve, que sí, que tal vez... Buen artículo e interesantes comentarios. El tema, complicadísimo y de fondo. Puede mirarse desde distintas perspectivas: política, humanitaria, económica, sociológica, filosófica, religiosa, etc. Pero hay una que engloba a todas y podríamos llamarla antropológica, aunque no es definitivo. Diógenes fue un filósofo griego, de los cínicos, y andaba de linyera rodeado de perros y viviendo como uno. Dicen que Alejandro Magno sintió admiración hacia él cierta vez que sus caminos se cruzaron; uno iba a conquistar el mundo, el otro ya era su dueño. Creo que puede servir la experiencia, según quien la efectúe y cómo la interprete. Pero claro que nunca experimentará lo que aquellos que viven desde siempre en las calles. Me permitiré elucubrar qué tipo de sensaciones pueden presentársenos: primero extrañamiento; luego miedo e inseguridad; posteriormente desprendimiento, lo que puede llevarnos a sentir mayor espiritualidad; y finalmente, con suerte, libertad... Esto es, creo, probable, siempre y cuando seamos conscientes de que podemos retornar a nuestros "seguros" y acogedores hogares. El tema es cómo se llega a eso, si por implacable desgracia, o por elección. Toda situación puede verse desde distintos lugares. Bien vista, tal cosa puede ser positiva por cuanto nos somete a lo que fuimos y no dejamos de ser, sólo que ese animal libre que fuimos está ahora cubierto y muy escondido detrás de puertas, papeles, tecnología, enseres y lujos innecesarios, impuestos en general por la sociedad de consumo. No hace falta tal extremo, con experimentar y practicar la austeridad es suficiente. Para ello hay que dominar la ambición materialista y recanalizarla hacia una más espiritual. Pero puede servir... Ojalá.



Javier

En comentarios inútiles, actitudes igual de inútiles e intentos de negar la realidad se va el tiempo de hacer verdaderamente algo para cambiar, aunque sea un poquito, la realidad de cientos de miles por no decir millones, de pobres que existen en este mundo. Ir a caminar entre indigentes, tomar un mate entre ellos y hacerse amigo de alguno es nada. Nada de nada. Hay que actuar en cosas que sí cambian para mejor la vida de estos. No voy a nombrar alguna de estas cosas o actitudes que deberían tomarse. Quienes leen esto saben de que se trata. Y no es de escribir sobre, vestirse unas horas como, donarle ropa que no usamos y esas cosas. Digo, no sé, me parece.




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