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Demasiadas sutilezas, demasiadas /

Demasiadas sutilezas, demasiadas

Mientras el poder político no repara en las formas a la hora de postular como integrante de la alta magistratura a un juez cuya esposa ha sido recientemente senadora por el partido gobernante y es actual concejal en Marcos Juárez, sus críticos se siguen moviendo con sutilezas sin hacer público lo que piensan en privado.


Mario Albera.

"Que no tiene demasiados antecedentes académicos", "que su esposa fue senadora nacional por la coalición gobernante en la provincia..."

Cuando se conoció que el camarista de Marcos Juárez, Carlos García Allocco, era el hombre propuesto por el gobernador José Manuel de la Sota para integrar una de las vacantes del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), los comentarios de pasillo más pesimistas arreciaron en el teléfono.

Lo decimos porque nos consta.

Fue este diario el que el miércoles 15 de setiembre pasado reveló que la esposa del camarista propuesto, Norma Bermejo, había sido senadora nacional por Unión por Córdoba, entre agosto y diciembre de 2003. De la novedad se hicieron eco los legisladores juecistas quienes después la ventilaron a los medios tradicionales, adelantando su impugnación en la Legislatura.

En la actualidad, Norma Bermejo es concejal en Marcos Juárez por el peronismo.

Tanto el Colegio de Abogados de Córdoba como la Asociación de Magistrados y Funcionarios Judiciales respaldaron ayer la nominación de García Alloco y nada dijeron de la afiliación política de su esposa, en la audiencia pública realizada en la Unicameral. El aval del titular del Tribunal Superior de Justicia, Luis Rubio, fue previsible, por eso nos eximimos de algún comentario.

Los que presentaron impugnación por escrito y sin asistir a la audiencia -según da cuenta el Boletín de Prensa legislativo- fueron el Colegio de Abogados de Río Tercero y el interventor de Correo Argentino, Eduardo Di Cola. Este último denunció al juez de haber violado el Código de Ética para Magistrados al desempeñar actividades comerciales y con fines de lucro siendo magistrado.

Es la esposa la que milita en el peronismo y la que fue legisladora por el partido del gobernador, y no el propuesto. Si uno es lineal y no desconfía demasiado, debería concluir que eso no lo descalifica. Pero ni la política ni el comportamiento de la justicia lo son. Al contrario, son poderes zigzagueantes, y a veces demasiados imbricados como para abrigar pensamientos inmaculados.

García Alloco tendrá buenas intenciones, pero hubiésemos preferido un juez que no ofrezca ningún flanco débil que alimente dudas, quizá injustas, respecto a su imparcialidad e independencia futura.

Hay un poder político que no repara en sutilezas al momento de hacer sus designaciones. Los que cuestionan en privado y después se desdicen en público, alguna vez deberían abandonar las sutilezas, si es que pretenden una justicia de ojos vendados.

(foto Archivo Prensa Gobierno cuando De la Sota presentó a García Alloco)

19/12/06

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