
María Consuelo Cabral.
¿Dónde está Jorge Julio López? La desaparición del albañil, secuestrado y torturado por el ex comisario Héctor Etchecolatz, pone de manifiesto un pasado que hoy se vuelve presente: la Dictadura y sus desaparecidos. Porque Jorge López hoy no aparece y porque la posibilidad de que sea el último desaparecido de la dictadura o el primer desaparecido en democracia se vuelve, cada día que pasa, más fuerte.
Desde el día que asumió como presidente de los argentinos, Néstor Kirchner enarboló su política y su discurso centrándose en la defensa de los derechos humanos y en la urgente necesidad de revisar una etapa de la historia nacional teñida de odio, sangre y violencia.
Nos fuimos acostumbrando a ver en los medios masivos de comunicación cada vez más contenidos relacionados con la Dictadura y sus terribles consecuencias. Por primera vez en muchos años, comenzamos a sacarnos las manos de los oídos y a correr la venda que tapaba nuestros ojos temerosos.
Kirchner inaugurando el Museo de la Memoria; Kirchner abrazando a Hebe de Bonafini; Kirchner impulsando la anulación de las malditas leyes del perdón... Desde el gobierno y con la “amable” colaboración de los medios, se construyó la imagen de un Kirchner justiciero nacional.
Sin embargo algo falló...o no. El principal testigo del caso Etchecolatz, Jorge Julio López de 77 años y pieza clave en el juicio que puso tras las rejas al ex comisario y genocida, aun no aparece.
Por todo lo enunciado antes no resultaría descabellado pensar que esta desaparición ha sido planeada y llevada a cabo desde sectores pertenecientes a instituciones tales como la Policía Bonaerense o el Ejército. Dos actores que llevaron adelante y sin ningún tipo de remordimiento, el plan sistemático de violencia estatal más profundo que haya sufrido nuestro país durante el siglo XX.
Es probable, muy probable, que el artífice de tal secuestro pertenezca a una u otra institución; entonces el miedo se instaurará de nuevo...y nuestras manos volverán a tapar nuestros oídos y la venda del temor caerá sobre nuestros ojos otra vez.
Y nuestro Presidente tendrá la oportunidad perfecta para mostrarnos a todos cuán valiente y progresista es al luchar contra los fantasmas de aquellos años de plomo y sangre, y como siempre, nos hará creer que sólo él es capaz de salvarnos del retorno a la oscuridad. Entonces, asustados y con el tiempo corriendo bajo nuestros pies, acudiremos a las próximas elecciones presidenciales, y al pensar a quién votar, el miedo enceguecedor le ordenará a nuestra mano tomar el papel que empieza con K. Y recién después de mucho o poco tiempo sabremos que fue lo que sucedió con Jorge López. Si la Dictadura se cobró su última víctima o si fue algún macabro plan vinculado a nuestro actual gobierno con el fin de instaurar un miedo tal que nos empuje a todos a votarlo nuevamente. Ambas alternativas ponen la piel de gallina.
Foto: noticias.uol.com.ar
27/2/07
Recomendar esta notaEstoy en desacuerdo con la teoría audaz que desde la llegada de este gobierno no hemos acostumbrado a repasar la historia de los 70, o que estamos sacando recién ahora las manos de los oídos o descorriendo el velo de nuestros ojos. La desición del presidente Kirchner de avanzar fuerte en el campo de los derechos humanos es fruto, más allá de una convicción personal o no, de largos años de lucha de miles y miles de argentinos. Algunos que ya conocían la espantosa realidad de la dictadura desde su inicio y otros que tuvimos la oportunidad de conocerla de Malvinas en adelante. Marchas, escraches, pintadas, afiches, volantes, revistas, películas, libros, programas de radio y televisión han jalonado la historia de esta lucha por más de 25 años... Y resulta que algunos recién ahora se dan por enterados. Y lo que es peor, a partir de este tardío entendimiento juzgan globalmente una política acertada e inevitable de derechos humanos. La desaparición de Julio López no debe servir para separarnos de lo mucho que se ha hecho en estos pocos años. Por el contrario debe unirnos cada vez más fuertemente porque el aparato represivo no ha sido desactivado y tiene dos víctimas principales: el pueblo argentino y el gobierno actual. Elucubraciones de tipo maquiavélico, sobre que es el propio Kirchner quien promueve este retorno del terrorismo de estado, están emparentadas con el pensamiento de cierta izquierda desplazada por la realidad y es socia directa de los editoriales revulsivos de La Nación. Esa forma de pensar, tan del mediopelo que describiera Jauretche, y que anda en la búsqueda casi metafísica de la quinta pata del gato para justificar su inercia (o su complicidad), es la que realmente nos tiene que poner la piel de gallina.
Totalmente de acuerdo con Esteban. Excelente tu comentario.
Que loco, voy a hacer un comentario que nada-que-ver, pero buscando compiladores Python termino en esta nota, que leo con atención, y cuando me fijo en detalle quien la firma, veo que tiene un nombre similar (bah, es una homonima) a una compañera mia de primaria, podrá ser? Igual, dudo que lea esto... mejor que vuelva pronto a lo mio, son las 3am...
Marcelo! Seguramente vos tampoco leas esto, ya que pasaron muchos pero muchos meses desde que lo escribì, pero quería decirte que me dió mucha gracia ver tu comentario. Me acuerdo de vos tocando el violín. Un gusto saber de vos.
Quiero aprovechar para responderle a Esteban, quien parece haberse molestado con mi comentario. Me da la sensación que mal interpretaste mi opinión. No me parece mal que defiendas a los Kirchner, pero es injusto elevarlos por encima de la lucha cotidiana que, desde hace más de 30 años, vienen llevando muchos argentinos. Y la mediocridad de no cuestionar...de no buscar esa quinta pata al gato es lo que hace que la historia se repita una y otra vez. Y aunque en los 70 yo ni siquiera habìa nacido, me he interesado por conocer qué fue lo que pasó realmente en esos años. Y aunque sigo sin entender muchas cosas, sé que la violencia no es el camino y el hacer de cuenta que no pasa nada, tampoco. Si viviste en esa época debes saberlo mejor que yo, la mayoría de los argentinos miró para otro lado. Y cuando digo en mi comentario que recién ahora se están destapando los oídos, me refiero, de forma irónica, a que tuvieron que esperar que el discurso de la pseudo izquierda se legitimara desde el gobierno, para recién ahí tomarlo como propio. Por eso no confío en los Kirchner, porque la defensa de los derecho humanos es sólo un pieza más en su tablero. No es necesario llegar a ser presidente para comenzar a ser justo y bueno, siendo ciudadano y, como lo fue Néstor, gobernador, también se puede. Entonces ¿Por qué no comenzó antes? Julio López sigue desaparecido y todos nos vamos acostumbrando.
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Carta abierta al intendente Daniel Giacomino

Los medios de comunicación locales aburrieron ayer hasta el hartazgo comentando las implicancias del operativo que se realizará hoy para censar a la mayoría de los hogares provinciales. Los medios centraron sus notas y comentarios en las particularidades del operativo (las credenciales con que se identificarán los censistas, las preguntas que harán, las sanciones previstas para los que no respeten el feriado, etcétera); pero poco se indagó sobre la necesidad real del censo, el uso posterior de esa información y la aplicación de esa información para un fin específico. Por caso, ¿qué hará el gobierno para impedir que información tan sensible se filtre y sea usada con fines deshonestos o ilícitos? ¿Qué garantías existen en este sentido? La sensación es que se perdieron minutos preciosos discutiendo sobre la presunta espectacularidad de un operativo, que no es más que un gran encuesta donde unos preguntan y otros responden, o mostrando los aspectos más superficiales del hecho como la bolsita que llevarán los censistas (foto). Lo verdaderamente interesante es qué hará el gobierno con esa información y si, finalmente, los cordobeses tendremos accesos en el futuro al procesamiento más fino de esos datos, no a los datos vagos y generales que seguramente el poder buscará difundir.