
Romina Degiorgis y Juan Pablo Ferrín.
El fin de semana nos fuimos de campamento a Río Ceballos. Allí optamos por una canción de fogón: Mariel y el Capitán (Sui Generis sigue vigente en los fogones).
Resultó elegida entre Nena boba, Mañana en el abasto y El oso. La elección se debió a la simpleza del tema, inspirado por el hermoso paisaje.
El mito que encierra este poema es que la protagonista en realidad era "Ariel", pero la analizamos tomando literalmente a Mariel.
La canción no es actual, pero la situación sí lo es. Los prejuicios y el gusto por inmiscuirse en la vida ajena es moneda corriente. La mayoría de la gente se cree con derecho y poder para opinar sobre quién debe o no ser amado, cómo, y por quién.
Desde el comienzo nos alerta sobre la posibilidad de que una desgracia sorprenda a la despreocupada Mariel, que toma el ascensor “sin temor a que se caiga”. Sin realizar “escándalo” se dirige al departamento del capitán, lo visita y él le sirve té con limón o café dependiendo de la “euforia” del momento.
Ante esta indignante situación es que el consorcio (que bien representa a un sector de nuestra sociedad que cree ser juez de la moral) programa una reunión para hablar sobre los hechos reiterados. El capitán no asiste.
La rutina se repite hasta que de manera impune se boicotea el plan de la protagonista costándole la vida. Absolutamente abatido el capitán, contrario a los preceptos de lo que la moral indica, decide quitarse la vida por amor.
Otra vez, los jueces se reúnen para festejar su triunfo ante los indóciles qué, igualmente, no se separaron ¿Hasta donde nos pueden llevar los prejuicios?.

Mariel y el Capitán (Sui Generis)
Ella toma el acensor a la mañana,
sin temor a que se caiga.
Baja en el quinto piso
y toca con dos golpes,
a la puerta C
Se abre y entra Mariel.
En el quinto vive el
es el valiente capitán,
de la fragata.
Y cuando llega Mariel deja la gorra y sirve té,
con limón
o al mejor café.
El consorcio se reunió,
y del capitan se habló,
y las damas indignadas protestaban.
Pero el capitán faltó,
y a la reunión no asistió,
era natural esaba con Mariel.
Ella toma el acensor,
al noche sin temor
a que se caiga.
Pero al quinto no llegó,
alguien la cuerda le cortó...
y se cayó,
Y asi Mariel murió.
Y el pobre capitán,
lleno de espanto y de dolor,
se suicidó.
Y al instante el consorcio
una fiesta organizó
¿Adonde fué?
Fue en el quinto C.
El consorcio festejó,
Y del capitán se habló,
y las damas satisfechas sonrieron.
Pero el capitán faltó,
y a la reunión no asistió
era natural estaba con Mariel.
¿Adónde estaba él?
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31/01/07
Recomendar esta nota"Triste época la nuestra, es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio" Albert Einstein
Los amores prohibidos parecen no tener espacio social. Este hermoso tema de fogón me recuerda la explicación que da Platón en el Banquete de las uniones.En el comienzo éramos díadas algunas femeninas, otras masculinas y las"normales", hombre-mujer, hasta que nos separaron. Desde entonces estamos buscando a nuestra alma gemela y pareciera que la elección depende de esa unión primigenia.- Cuando la encontramos es inevitable sacude nuestro cuerpo, mente y espíritu y volvemos a ser dos con la fuerza de los leños encendidos.- Es tan fuerte la unión que el consorcio no podrá separarla, como dice Benedetti en Gracias por el fuego, yo tuve mi minuto de felicidad total.
me gusto siempre esta cancion creo que fue una muy buena manera de describir este famoso prejuicio que recorre todo el mundo. no creo que el amor distinga sexo: el amor es amor, donde y como sea. yo tengo un amor y se llama mariel.es la mas hermosa del mundo. pero ese no es el maldito prejuicio que nos separa
Una chica que me gusta se llama Mariel por esta hermosa canción, casi tan hermosa como ella.
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