

18/04/07

Jorge Herrera Marín (un cordobés en Barcelona, España)
He seguido con atención a través de los medios la última gira internacional del presidente de Estados Unidos Barak Obama. Tengo que decir que como muchos, no puedo evitar sentirme esperanzado por el vuelco que este presidente ha dado a la política exterior de su país.
Tampoco puedo abstraerme de su concepción de las nuevas relaciones internacionales cuando afirma que hoy ya no son los países del G8 los que pueden hacer uso de la prerrogativa de definir en una mesa la suerte y los roles de cada una del resto de las naciones. Que este es a partir de ahora un mundo marcado por relaciones distintas, con más apertura al diálogo y menos coerción.
Evidentemente, uno tiene la impresión de que ha dejado de observar impotente el obrar de una bestia enloquecida y egoísta como la administración Bush y sus halcones neocon y que un hálito de redención puede comenzar a fructificar si se sabe aprovechar el momento.
¿Ingenuidad? Nunca
Es clara la máxima que reza que EE.UU. no tiene amigos permanentes sino intereses permanentes; pero justamente por eso cobran hoy más importancia las palabras que Obama, este presidente negro, con apellido negro, ha desgranado en su discurso en la ciudad de Accra, en Ghana, instando a este continente a tomar las riendas de su futuro.
Y es que este discurso, en el que llama a los pueblos de África a retomar la lucha por su dignidad como único camino posible para mejorar sus paupérrimas condiciones se puede extrapolar perfectamente a nuestra realidad. El presidente norteamericano exhortó a las naciones de África a recuperar el respeto por las instituciones; al rechazar a los líderes que se enriquecen a costa del Estado, explicó que la democracia no es hermosa, sino útil, y que la libertad no es una meta, es un medio.
“Los Gobiernos que respetan las libertades de sus pueblos son más prósperos, más estables y más exitosos que los que no lo hacen. Ningún país va a crear bienestar si sus líderes se dedican a enriquecerse, si la policía se vende a los traficantes de drogas. Nadie va a querer vivir en una sociedad donde el imperio de la ley da paso a la brutalidad y a la corrupción”, dijo. Y continúo: “África no necesita hombres fuertes, necesita instituciones fuertes”.
Obama advirtió que el mundo está cambiando y que África tiene la oportunidad de cambiar a su ritmo. Y exactamente lo mismo es lo que cabría pensar para nosotros. La opacidad en el manejo de la cosa pública, las instituciones atrofiadas y poco respetadas, el caudillismo y la corrupción que se han cebado con el país durante muchas décadas. No cabe esperar que nadie desde el exterior haga las cosas por nosotros. No vale seguir pensando que somos las víctimas de un sistema internacional que nos esquilma. Que la culpa de todo los que nos pasa la tienen los de afuera. Hacer autocrítica, mirarnos el ombligo y ser conscientes de que si bien hubo y seguramente hoy también hay, fuerte ingerencia internacional; somos nosotros mismos, los ciudadanos de los cacerolazos los que podemos exigir respeto para nuestras instituciones y para nuestro sistema democrático.
No vale un INDEC que nos mienta. No vale una gripe que estalla de repente el día después de las elecciones. No vale decir ahora que somos el segundo país con mayor índice de mortalidad de esta enfermedad porque damos todos los datos del caso. No vale que nos quieran seguir tomando el pelo.
África se detuvo tras conquistar su independencia, dijo Obama. “Ahora hay que recuperar el tiempo perdido. “Recibisteis la herencia de la libertad. Ahora tenéis que construir sobre esa herencia”. Y es que es justamente ésta herencia, que también conquistamos hace casi 200 años, la que nos obliga con nosotros mismos a ser responsables; y está claro que obliga tanto a los ciudadanos dirigentes como al ciudadano de a pié. Podemos exigírnoslo, debemos exigírnoslo. Pero todos.
No puedo evitar mirar con esperanza hacia adelante. No después de oír discursos como éste. El modelo del líder es contagioso. Nos miramos en él. Nos reflejamos, y queremos imbuirnos de su espíritu. Espero sinceramente que mirando lo que pasa en el mundo seamos capaces de descubrir qué rol queremos jugar en el concierto de las naciones, pero si algo queda claro es que no conseguiremos nada si no partimos del respeto a nosotros mismos.
16/7/09
Recomendar esta nota¡Gracias por compartir ésta contundente nota!. Porque la pobreza en zonas ricas, son sólo consecuencias de la corrupción de sus dirigentes y de un sistema propio que lo sustenta. El tema es que lo comprenda la ciudadanía y no se deje confundir con politiquería barata para que todo siga igual.
Una gran verdad: "somos responsables de lo que construimos o destruimos" y hacerse cargo es pensar de otra manera ¿estaremos preparados para reconocerlo? Qué va...tengo pocas esperanzas. Ahora eso de "resaltar" el color de piel me parece una tontería, quizás para la gilada sirva. Lo demás MUY BUENO.
Para muchos es más importante negar la ciencia, como que el hombre no llegó a la luna, ¡en fin! EN ESTE ARTICULO HAY UNA EXELENTE EXPOSICION DE IDEAS . Para los negadores de la realidad: "Es imposible que el chancho chifle"
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