

Gustavo Bello (RíoCuarto)
Sabemos que quedó atrás el boticario que preparaba sus ungüentos, salvo honrosas excepciones. Los tiempos cambian, pero lo que no debería cambiar es la misión que tenemos como farmacéuticos y es la de ser el primer contacto con el paciente, sin barreras de acceso y sin turno previo.
Entre otros, a mi entender, los cambios que se sucedieron son:
1- La desregulación de la actividad, lo que convirtió al medicamento en una mercancía atractiva de ser vendida para dejar de ser un bien social. Desde ese momento el sistema se descontroló ya que cualquiera con recursos financieros accedió a este negocio jugoso que maneja varios miles de millones de dólares, luego aterrizaron cadenas de farmacias que han generado en la población un impacto importante en la forma de adquirir un medicamento con atención 24 horas. Hoy estas cadenas concentran un 30% de la facturación total de las farmacias.
2- El cambio de las formas de financiamiento del medicamento (a través de obras sociales y prepagas) algunas de las cuales con farmacias llamadas “sindicales”, siendo éstas un perjuicio para cientos de colegas que pelean desde su oficina de farmacia propia, ámbito natural desde el cual se originó la profesión ya que antes no había propietarios no farmacéuticos. Si bien podemos ejercer en muchos ámbitos, como profesionales liberales, éste sigue siendo el lugar por excelencia donde somos independientes.
Ambos cambios transformaron esta profesión de gran significado social en una actividad de mercenarios ajenos a la profesión.
Crisis es igual a oportunidad y desde la crisis económica del año 2002 tenemos una herramienta fundamental para ser protagonistas y es la Ley de Prescripción por Nombre Genérico, donde paciente y farmacéutico interactúan para elegir la marca más conveniente. En los cursos nos dicen que somos expertos en medicamentos, pero debemos demostrarlo en nuestro mostrador frente al paciente. Recordemos que el médico es el que diagnostica una enfermedad, no el que elije una marca, y nosotros conocemos de medicamentos, cómo se elaboran y sus ínfimos costos de producción, conocemos de farmacología, etc. Ahora, por favor, no dejemos el acto de la dispensa en manos de un empleado de farmacia ya que no condice con la ley, nos desprestigia ante el resto de la sociedad y después no hay derecho a réplica. Escucho todo el día que “en tal o cual farmacia te atiende cualquiera y no el farmacéutico”. Fue muy difícil empezar a erradicar los medicamentos de los kioscos, pero en el imaginario de la gente es lo mismo cuando va a una farmacia y no es atendido por un profesional. No dejemos la puerta abierta para que aparezca una ley que permita farmacias sin directores técnicos presentes en la farmacia ya que sería nuestro fin.
Concluyo con un pedido respetuoso a mis colegas, tanto las cadenas de farmacias como las obras sociales, mutuales y prepagas necesitan por lo menos un director técnico farmacéutico para brindar atención a sus clientes o afiliados, tanto a través de las redes de farmacias como desde sus farmacias sindicales; no nos vendamos al mejor postor regalando nuestros honorarios ya sea con bonificaciones exorbitantes o conformándonos con “poner el titulo” para cobrar unos pesos, total “trabajo una vez por semana”.
Imagen: Institutotaladriz.blogspot.com
11/11/2010
Recomendar esta notaAtento lus roja: éste es un problema. Que débe preocuparnos dado que se trata de nuestra salud, alerta a tener encuenta; ante la compra de medicamentos, que nos prescriva nuestro facultativo: cuidado que nos vendan los indicados.
HOLA BUENOS DIAS,SOY UN COLEGA DE GUSTAVO, DE SAN FRANCISCO ( CBA ). OPINO EXACTAMENTE LO MISMO Y PODRÍA AGREGAR AGUNAS COSAS Y EXPERIENCIAS MAS, QUE ESTÁN DESPRESTIGIANDO NUESTRA PROFECIÓN.Y ADEMÁS ME SIENTO TOTALMENTE DESPROTEGIDO, LEGAL Y PREFECIONALMENTE. GRACIAS.
Buena nota. Pero es lamentable, todas o casi todas las profesiones hoy son mercantilistas, pero de los farmaceúticos en sus aplicaciones de su carrera terciaria, para terminar siendo empleados de las multinacionales y en vender caramelos, galletitas, pagos fáciles, etc. no es comprensible. Lo aconsejable; que cierren las facultades de esta disciplina o no engañen a los estudiantes.
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