
Sosperiodista.
Están casi instalados en la sucursal del Correo Argentino de Córdoba los puestos del centro de cómputos que trabajarán en la elección legislativa del 28 de junio.
En total, son 76 puestos los que funcionarán ese domingo procesando la información que vaya llegando de los lugares de votación. Setenta de los puestos están reservados para los data entry (los ingresantes de los datos) cuyo trabajo será ir cargando a la computadora el resultado de los telegramas que arriban al Correo vía fax.
Los otros seis puestos se los reparten, dos personas que escanearán los telegramas para enviarlos al Correo Argentino Central, en Buenos Aires, y cuatro fiscales que tendrán a su cargo la tarea de control y fiscalización de todo el proceso.
La semana pasada comenzaron a probarse los equipos, aunque el testeo más importante, con todos los eslabones de la cadena funcionando, sería el 12 de junio.
La proveedora del sistema informático que se usará el 28 es Indra, la multinacional de Tecnologías de la Información que en la Argentina incursiona en la informática electoral desde 1995.
Lo hizo, por ejemplo, en la última elección de presidente de la Nación, no así en la provincial donde Luis Juez denunció un fraude orquestado por funcionarios del Correo Argentino en favor del candidato oficial, el hoy gobernador Juan Schiaretti.
Aquella vez, el sistema informático había sido contratado por el Correo y el Tribunal Superior de Justicia, en representación de la justicia electoral de Córdoba. Se había pagado más de un millón de pesos; 4 millones dijo la oposición. Lo cierto es que varios de los que hoy montan el centro de cómputos en el Correo recuerdan lo poco capacitados que estaban los data entry y lo precario que era el sistema pagado. "El software era trucho", recuerda crítico una fuente que estuvo ese domingo.
Asegura la fuente que el que se usará el 28 es mejor así el personal que aportará Mampower estará capacitado, no obstante no se puede desconocer que hay componentes de este sistema que son arcaidos. Como por ejemplo, el envío por fax de los telegramas, o sea de los documentos que reflejan el resultado declarado en las actas del escrutinio.
Ya hemos señalado desde este sitio que es un disparate y una desprolijidad que con la calidad de las tecnologías de información disponibles se siga apelando a un aparato de una antigüedad de veinte o treinta años, como el fax, para transmitir algo tan importante como el resultado de una elección.
2/6/09

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