
Enrique Gil Ibarra.
El recrudecimiento de los hechos de violencia interpersonal en la mayoría de los países del “mundo civilizado” ha vuelto a poner sobre los escritorios de los despachos gubernamentales una vieja discusión que la “década globalizadora” había recluido bajo la alfombra: el problema de los “excluidos del sistema”, de los marginados, y la estrecha imbricación que este tema tiene con la inseguridad creciente en todas las ciudades del mundo.
Hasta hace pocos años era un problema ajeno, propio de las grandes urbes, visualizado por los habitantes de las pequeñas ciudades como un mal lejano, provocado quizás por la pérdida de valores éticos característica de las metrópolis, por el “ritmo enloquecido” de un mundo extraño que se sentía (se suponía) externo, “de los otros”, que no llegaría jamás.
Lamentablemente, la realidad se ha encargado de desmentir tan bucólicas suposiciones. La inseguridad es hoy una realidad preocupante en ciudades como Río Gallegos (80.000 habitantes), Puerto Madryn (70.000 habitantes), Trelew, (90.000 habitantes), Esquel (20.000 habitantes) o El Maitén (4.000 habitantes).
Tiende a pensarse con razón que los acontecimientos críticos por los que ha atravesado nuestro país son causas necesarias de esta situación. ¿Pero son suficientes?
Es absolutamente lógico suponer que el desempleo, la miseria, las carencias familiares, educacionales, fectivas, son un condimento indispensable en el crecimiento de la delincuencia y, por consiguiente, de la inseguridad. Pero estos factores que son sin duda, un buen caldo de cultivo, no alcanzan para hacer una buena sopa. De lo contrario, estaríamos obligados a inferir que todo aquel que se queda sin empleo automáticamente se convierte en delincuente. Que todo padre que no logra alimentar convenientemente a sus hijos sale a robar (situación que inclusive sería comprensible), pero esto sin duda no es así.
Cifras mundiales que asustan
Más de 434 millones de personas sufren escasez de agua. Cerca de 2.000 millones padecen hambre y sufren deficiencias nutritivas crónicas. De hecho el número de hambrientos ha aumentado en 18 millones desde 1995. La pobreza afecta a la tercera parte de la humanidad.
Es indiscutible que un importante número de personas de los sectores mas carenciados (elegimos no escribir “carecientes”), especialmente los jóvenes, han incorporado el delito como un método de supervivencia. Pero lo que debemos analizar es hasta qué punto esta situación no responde, más que a las carencias, a la certeza intuitiva de que, de todas maneras, “da lo mismo”. Conversando con jóvenes de entre 16 y 25 años, puede notarse que existe en ellos una subestimación de la importancia “moral” de la honestidad como forma de vida.
Entendiendo la “moral” no como valor absoluto, sino como convención social (colectiva) en una determinada comunidad y en un período específico de su historia, está claro que la forma de razonar mencionada no carece de lógica: en una sociedad en la que desde hace décadas la mayoría de la dirigencia roba “legalmente”, la distancia o diferencia moral entre hacerlo de traje o con un pasamontañas y pistola en mano es mínima.
Entra a jugar entonces, otro concepto: “La Etica”. La concepción del bien y el mal que rige la conducta del individuo en relación con su medio. Hace años (1993), este cronista tuvo la oportunidad de escribir para otra publicación una nota que tituló “Cría cuervos”. En ella se planteaba qué pasaría con los niños y adolescentes que nacían y crecían en el marco del “Estado ausente”.
"Desde el punto de vista del sur, el verano del norte es invierno. Donde los hindúes ven una vaca sagrada otros ven una gran hamburguesa (...)". Eduardo Galeano
La pregunta clave era, sin dudas, qué sentido de ética podía tener un joven que había crecido mal alimentado y vestido, sin educación, sin padres contenedores, adoptando la calle como primer hogar. La respuesta obvia era (y es) “ninguno”.
La sociedad (en su significado de comunidad) se mantiene como elemento cohesionado y cohesionante en tanto reporta a sus miembros ventajas comparativas. Alimento, cobertura, vestimenta, cariño, solidaridad, son algunas de estas “ventajas” que los miembros de un conglomerado esperan obtener por el sólo hecho de “pertenecer”, aportando individualmente trabajo que beneficia a la comunidad, a cambio de las mismas. Este “pacto” es el que genera en el individuo la lealtad al grupo, a la sociedad que lo alberga. No obstante, si la comunidad niega esa oportunidad impidiéndoles aportar lo necesario para que ese pacto se complete, y subsecuentemente retaceándoles las “ventajas”, daría lo mismo para esos ciudadanos vivir como ermitaños, y buscar la autosuficiencia.
El coeficiente de Gini
El coeficiente de Gini es una cifra entre cero y uno, que mide el grado de desigualdad en la distribución de ingresos en una sociedad dada. El coeficiente es igual a cero desigualdad (0,0 = desigualdad mínima) en una sociedad en la que cada miembro recibe exactamente el mismo ingreso y registra un coeficiente de uno (1,0 = desigualdad máxima) si un miembro recibe todos los ingresos y los otros, nada. En la práctica, los valores del coeficiente van de cerca de 0,2 para países como Bulgaria, Hungría, las Repúblicas Eslovaca y Checa, Polonia y los países escandinavos, pasando por 0,3 en Alemania y 0,34 en EE.UU., hasta 0,6 para Brasil, que es el país del mundo con la mayor desigualdad. También otros países latinoamericanos se acercan a ese último guarismo, p. ej. México, Guatemala, Honduras y Panamá. El país latinoamericano con el menor coeficiente de Gini es Uruguay (0,43). América Latina tiene en promedio 0,48.
Fuente: Dirk Messner/ Inwent.org http:/www.inwent.org
Durante los últimos veinte años, nuestra sociedad ha creado una nueva generación que no ha recibido las ventajas pero a la que se le exige el cumplimiento de las reglas. Esta situación, que desde luego es imprescindible para la supervivencia del conjunto, se presenta a los ojos de esos “excluidos del juego” como radicalmente injusta e irracional: ¿Qué lealtad social podrían/deberían sentir? ¿Qué respeto hacia la moral (convención colectiva) o hacia la ética (dicotomía bien/mal) que no han visto jamás respetadas hacia sus propias personas o familias? Concluía la nota de marras afirmando que nuestra sociedad estaba criando cuervos y, por consiguiente, luego no debería asombrarnos que desearan sacarnos los ojos.
Es triste (aunque no original) acertar un pronóstico como éste.
Pero más allá del estéril diagnóstico sobre una supuesta realidad estática al que somos tan afectos los argentinos, lo que urge es analizar las potenciales soluciones del problema.
¿Estamos solos?
¿Es la Argentina un fenómeno aislado en el mundo globalizado? Refiriéndose a los atentados contra las torres gemelas en Estados Unidos, decía Noam Chomsky: “El gobierno de George W. Bush busca utilizar el clima de temor e inseguridad del pueblo estadounidense para promover su agenda política y controlar a la disidencia. Tal vez el hecho central de estos atentados es que los ricos y poderosos han perdido su monopolio sobre los medios de la violencia en el mundo".
Podrá argumentarse que el terrorismo es otra forma distinta de violencia. Es cierto, pero secundario. Lo importante es la conclusión de Chomsky sobre el monopolio de la violencia en el país más poderoso.
Nadie puede negar, asimismo, que la inseguridad en las grandes urbes argentinas llegó bastante más tarde que en otras ciudades importantes del mundo civilizado: turistas de Madrid, París, Londres, Nueva York, Berlín, se asombraban hace pocos años de que en Buenos Aires se pudieran transitar tranquilamente las calles hasta altas horas de la madrugada, privilegio que ellos ya habían perdido hace tiempo.
Lo malo de esto es que, si bien la realidad cotidiana nos demuestra que en el combate contra la inseguridad estamos acompañados por casi todos los habitantes del planeta, también lo estamos en la carencia de soluciones viables, ya que en ningún país han podido disminuirse los índices de la misma.
Un 57,8% de los españoles cree que el mundo de hoy es menos seguro que hace 10 años, frente al 17,1% que lo considera más seguro y un 20,2% que cree que no ha habido cambios, según la encuesta 'Globalización y Relaciones Internacionales' publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS-España/2005).
Según el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), la proliferación de la violencia en el continente americano está asociada al aumento de la miseria y de la indigencia. Uno de cada tres niños tiene hambre y el 60% de ellos son pobres en América Latina, a pesar de la enorme capacidad del continente para producir alimentos. Cada año 190 mil niños latinoamericanos mueren por males ligados a la pobreza que podrían ser evitados. Actualmente cerca de 40 millones de niños viven o trabajan en las calles de América Latina. Solamente en América Central más de dos millones de niños están en el mercado de trabajo.
Ya en el 2001, la Revista de la Cruz Roja Internacional afirmaba: “La seguridad de los individuos ha dejado de estar necesariamente garantizada por los Estados”. Y su conclusión era: “Al lado de un sistema de protección basado en el Estado, la comunidad internacional debe concebir soluciones de mayor envergadura y diversificación a fin de garantizar la protección de los civiles, soluciones en las que participarían no sólo los Estados, sino también entidades no estatales, grupos de la sociedad civil, actores del mundo empresarial, de los medios de comunicación de masas y las poblaciones mismas”.
Lamentablemente, la apelación de la CRI no ha obtenido mayor respuesta.
Redefiniendo la seguridad mundial
Cada año, el Worldwatch Institute publica su informe anual sobre “El Estado del Mundo”. En el año 2005, José Santamarta Flórez, director del Worldwatch en España, apuntaba lo siguiente: “para dar a todo esto una solución hay que reforzar la ayuda oficial al desarrollo, la cooperación internacional, los programas de la FAO encaminados a reducir el hambre en el mundo... Necesitamos un mundo multipolar, donde haya más cooperación, donde se refuercen esos mecanismos y se intente solucionar lo que realmente es el eje del mal, no esas fantasías alucinatorias de pensar que tres o cuatro dictadores son el eje del mal. No sustituir el enemigo de la guerra fría del comunismo por unos pocos sátrapas que en general tienen un papel relativamente marginal. Ya se vio en Iraq, donde no había ni armas de destrucción masiva ni relaciones con el terrorismo de Al Qaeda y ahora todo se ha agravado". La opinión de Eric Assadourian, codirector del informe, es que hay que impulsar los Objetivos del Milenio y para ello "hace falta que los países desarrollados dediquen más fondos a Ayuda Oficial al Desarrollo. El dinero que cada año se destina a gasto militar se tendría que redirigir e invertir en desarrollo, porque esto también es seguridad".
Bellas palabras, sin duda, pero este cronista tiene la impresión de que en eso quedarán. Quizás sólo un mundo que busque y logre la igualdad sea más seguro. Pero, mientras tanto, el problema subsiste y nuestras comunidades exigen un accionar más eficiente que los discursos.
Las estadísticas
La Organización Mundial de la Salud ha realizado exhaustivos estudios sobre las causales de muerte y lesiones en todos sus países asociados. Separando al continente americano en países de altos ingresos promedio (Estados Unidos y Canadá) y países de ingresos medios y bajos (los demás), obtenemos los siguientes datos en porcentajes, sobre el total de las poblaciones respectivas:

* Los datos del cuadro presentado provienen de un informe de la Organización Panamericana de la Salud, oficina regional de la Organización Mundial de la Salud. Se han modificado los datos relativos a la Argentina sobre la base del trabajo de la Dirección Nacional de Política Criminal. Asimismo, se completaron los datos de Estados Unidos y Canadá de acuerdo a los provistos por el FBI (Uniform Crime Reports) y Statistics Canada, respectivamente.

Puede observarse claramente que, mientras nuestros países superan ampliamente a los países desarrollados en casos de muertes y lesiones causadas por otras personas, el porcentaje se vuelca a nuestro favor en los casos de violencia autoinfligida y suicidios.
Un primer análisis (superficial, por cierto) parecería indicar que mientras las sociedades desarrolladas generan en sus habitantes frustraciones individuales y sensación de fracaso personal, tendientes al auto castigo, las nuestras generan rencor hacia el otro y la búsqueda de culpables externos. Tal vez no sea casual. Estados Unidos ha hecho un culto del triunfo y la competencia (el país de las oportunidades), inculcando en sus habitantes la noción de que “cualquiera puede lograr lo que desee”. El fracaso, con esos conceptos, siempre es “culpa de uno”. En nuestros países, donde las “oportunidades” han brillado por su ausencia durante décadas, autorresponsabilizarse del fracaso parece cuando menos excesivo.
Europa se asemeja más a nuestra realidad. Por ejemplo, en Inglaterra y país de Gales se registran cada año 2,7 millones de incidentes violentos. Las agresiones son la segunda causa de ingreso hospitalario en Inglaterra de los jóvenes entre 15 y 24 años. Se calcula que el costo global de la violencia inflingida por la pareja se eleva a 23.000 millones de libras esterlinas anuales.
Prácticamente la mitad de los jóvenes entre 10 y 14 años han sido víctimas de actos de intimidación en la escuela. Una cuarta parte de las mujeres y el 5% de los hombres han sufrido alguna forma de agresión sexual a lo largo de sus vidas.
Argentina: La década globalizada
La tendencia en lo que hace a distribución de los distintos tipos de delitos a través de los años, se mantiene en líneas generales constante, pero resulta notable el crecimiento sostenido que presenta la distribución de hechos delictuosos en la década 1990/2000, con cifras que en valores absolutos han llegado a duplicarse y que en valores relativos (tasas cada 100.000 habitantes) presentan una variación del orden del 77%.
Dentro de las diferentes jurisdicciones de nuestro país – provincias y Ciudad de Buenos Aires– en valores absolutos, la que concentra la mayor cantidad de registros de hechos presuntamente delictuosos es la provincia de Buenos Aires con 301.910 hechos (constituyendo esta cifra el 27% del total de denuncias de hechos delictuosos registrados a nivel nacional), seguida por la Ciudad de Buenos Aires con 199.587 hechos (18%), la Provincia de Córdoba con 116.250 (10%), la Provincia de Mendoza 91.675 (8%) y la Provincia de Santa Fe con 89.150 hechos (8%). Es de notar no obstante, la gran diferencia en el rango de valores que se maneja entre las primeras cinco provincias. Las jurisdicciones que menos hechos presuntamente delictuosos registrados concentran son la Provincia de Tierra del Fuego con 3.299 hechos (0,29%), la Provincia de La Rioja con 6.301 (0,56%) y la Provincia de Santa Cruz con 6.784 (0,60%).
Lo mismo sucede con los delitos contra la propiedad registrados, donde la Provincia de Buenos Aires lleva la delantera con 193.444 hechos (26%), seguida de la Ciudad de Buenos Aires (143.843 hechos, 19%), la Provincia de Córdoba (80.487, 11%), la Provincia de Mendoza (66.288, 9%) y la Provincia de Santa Fe (54.246, 7%), siendo del mismo modo las provincias de Tierra del Fuego con 1.956 hechos (0,26%), La Rioja con 3.647 (0, 48%) y Santa Cruz con 4.098 (0,54%) las que presentan las frecuencias mas bajas. Esta repetición se debe obviamente al importante peso de los delitos contra la propiedad en el total de hechos presuntamente delictuosos registrados a través de las estadísticas policiales.
Las provincias que presentan las tasas más bajas de hechos presuntamente delictuosos son: Misiones (1.708), Formosa (2.087) y Entre Ríos (2.091). El ranking de las jurisdicciones se repite de modos similares en el caso de las tasas de delitos contra la propiedad registrados, siendo siempre las primeras cinco jurisdicciones la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Neuquén, La Pampa y Chaco.
Curiosamente, si se compara el conjunto de hechos presuntamente delictuosos registrados en la Argentina (por ejemplo, en el año 2000) con el número de sentencias condenatorias dictadas en procesos penales en nuestro país en ese año, se observa que estas últimas representan sólo el 1.63% del total de hechos, y en Chubut ese porcentaje desciende aún más, alcanzando un exiguo 1,30%.
En las diferentes jurisdicciones esta relación entre el número de hechos presuntamente delictuosos registrados y el número de sentencias condenatorias en procesos penales varía. En algunos casos presenta formas más positivas como en la Provincia de Tierra del Fuego (3.70%), Río Negro (3.16%), Misiones (2.37%) y La Pampa (2.30%). En otros casos, formas mas negativas, como en el caso de la Provincia de Santiago del Estero (0.50%), Tucumán (0.55%), Catamarca (0.58%) y La Rioja (0.62%).
Durante el año 2004, se produjeron en la provincia de Chubut un total de 15.711 hechos delictuosos (un 5 % del total del país), creciendo mínimamente con respecto al 2003 (15.699).
De ellos, 2964 fueron delitos contra las personas y 9.418 delitos contra la propiedad.
Los delitos y las armas
Es importante analizar también la relación existente entre los delitos contra las personas y la posesión de armas de fuego, aunque sea una relación meramente estimativa y a título informativo, ya que es imposible medir certeramente si el arma utilizada en un delito de estas características es legal o ilegal. Desde luego, esta relación no puede ni siquiera intentarse con los delitos contra la propiedad, ya que en este caso la lógica indica que prácticamente en ningún caso el arma que se utiliza figura en los registros. De un total de 625.444 armas de fuego registradas (legítimo usuario) en el país, 6.326 (1%) están en poder (o deberían estarlo) de ciudadanos chubutenses.
Si en la provincia de Buenos Aires existen casi 290.000 armas registradas (46 % del total/país), quiere decir que un 2,41% de su población está armada, en tanto que el 1,53 % de la población de Chubut lo está.
En Buenos Aires se producen 55.374 delitos contra las personas anualmente (1 delito cada 5 armas) y en Chubut 2.964 delitos de iguales características (1 delito cada 2 armas). Parecería evidente (aunque la estadística peque por poco científica), que la idea de disminuir la cantidad de armas en poder de los ciudadanos chubutenses no es mala.
Vivir con lo nuestro
Pero el dicho afirma que “mal de muchos, consuelo de tontos”, y por consiguiente, si no queremos aprender a vivir con una violencia creciente, será necesario implementar medidas más eficaces que las utilizadas hasta la fecha. Los opinólogos han adoptado posiciones bastante definidas: por un lado, se encuentran los “garantistas” a ultranza, que propugnan un sistema comprensivo y liberal, afirmando que mientras subsistan las enormes desigualdades sociales nada podrá solucionarse. Son aquellos que no encuentran nada de malo en que, como lo dice el sentido común popular “los delincuentes entren al juzgado por una puerta y salgan por la otra”.
En el otro rincón, y siempre a la derecha de donde usted mire, se encuentran aquellos cuya frase predilecta para referirse a los delincuentes reincidentes es “hay que matarlos a todos”, y justificarían desde la tortura hasta el asesinato (de los delincuentes, claro) con tal de considerar bien protegidas sus propiedades y sus vidas, en ese orden.
Es evidente que ninguna de ambas posiciones -recordemos que en nuestro país se han experimentado ambas-, representa una solución viable y lógica.
¿Seguridad versus libertad?
Que las tendencias sociales oscilan pendularmente es una verdad de Perogrullo.
Este último y bienvenido período de desarrollo de las libertades está sin duda amenazado por el justificado reclamo social de mayor seguridad que, si se aplicara sin una profunda reflexión y cuidado, posiblemente terminaría limitando el ejercicio de derechos individuales. Este proceso, que ha ocurrido ya en varios países y cuyo mejor ejemplo es Estados Unidos, puede darse también en el cono sur.
Hace casi 400 años un pensador inglés, Thomas Hobbes (1588-1679) escribió un tratado de filosofía política que llamó “Leviatán” (ser mitológico monstruoso, mezcla entre serpiente de mar y ballena), en el que defendía el absolutismo del Estado como herramienta indispensable para combatir los males de la anarquía, el caos y la Revolución que, según él, estaban encarnados en la Reforma. La teoría de que libertad y seguridad son incompatibles no es nueva, como podemos observar.
¿Pero es real? ¿Necesariamente la búsqueda de la seguridad en el siglo XXI requiere una reducción de las libertades? ¿Hasta donde estamos dispuestos a perder libertades a cambio de seguridad? ¿Utilizarán los gobiernos el miedo para recortar derechos sin una justificación sólida?
De hecho son varios los países que en mayor o menor medida están "aprovechando" la actual situación de inseguridad mundial para realizar recortes en las libertades. Y lo curioso es que en algunos casos hasta son mayoritariamente apoyados por los pueblos a los que gobiernan.
¿Quién tiene la culpa?
Se critica a la Justicia por su lentitud, inoperancia (lo que es cierto) y hasta corrupción, pero podríamos pensar también que los jueces trabajan con leyes que no se adecuan a la realidad actual, por lo que deberíamos exigirles también a los legisladores un poco de labor creativa.
Por otro lado, quizás sería hora de solicitarle a la comunidad una mayor participación en el tema, tal como lo dice la Cruz Roja Internacional, y permitir que las personas comunes podamos intervenir, para ver cuán difícil es decidir sobre la inocencia o culpabilidad de un sospechoso. Me refiero, claro está, a la implantación del juicio por jurados, establecida por la Constitución Nacional en 1853 (arts. 24, 75 inc. 12 y 118), por la reforma constitucional de 1994, por la Constitución de la provincia del Chubut (arts 135 inc. 27; 162 y 172), etc.
Pero desde luego el juicio por jurados, si bien agilizará la administración de justicia, no resolverá el problema de fondo.
¿Y la policía?
Por su parte, la policía se queja, y bastante. Insisten en que constantemente detienen delincuentes y los ven, una o dos semanas después, caminando por las calles. Esta es una realidad comprobada por cualquier vecino y que aparentemente sería inevitable de acuerdo a las leyes actuales. Por otra parte, también muchos policías han cometido serios errores de procedimiento y, en varios casos, abusos y violaciones inaceptables de los derechos humanos. Algunos sectores de la estructura policial han llegado a proponer la instauración de la figura “del merodeador”, un método muy antiguo, que se utilizaba hace años cuando las actuales ciudades eran pueblos y todos se conocían, y que hoy no sería otra cosa que detener a cualquiera por “portación de cara”.
La necesidad de la reinserción social
Sin reinsertar social y laboralmente a los desplazados de nuestra sociedad, será inútil exigirles el cumplimiento de un “pacto” unilateral e injusto.
Es imprescindible comenzar a generar, desde el Estado, alternativas que excedan la simple asistencia social. Esta debe ser gradualmente remplazada por emprendimientos productivos viables, cuya ejecución y gerenciamiento no queden inicialmente a criterio del beneficiario, sino que el aporte del Estado sea precisamente (además de la financiación), la elaboración y seguimiento en el tiempo del “plan de negocios”, hasta que la empresa se demuestre autosuficiente.
Mientras tanto, el delincuente debe ser punido. La única “solución” que ofrecen los especialistas es construir nuevas cárceles, más grandes y seguras. No se toma verdaderamente en cuenta la realidad del interior de los penales: celdas atestadas, organizaciones delictivas jerarquizadas, complicidad y cobertura en muchos casos de los mismos guardianes y, por sobre todo, la realidad con la que se estrellará el recluso al terminar su condena: sin dinero, sin trabajo ni posibilidad de conseguirlo, en muchos casos abandonado por su familia, sin vivienda, etc. Es evidente que el actual sistema no sólo no prevé la rehabilitación del recluso, sino que lo empuja a volver a delinquir, ya que muchas veces ésta es la única alternativa inmediata que logra visualizar un ex convicto que, recordémoslo, generalmente tiene un pobre nivel educacional y reducidas capacidades intelectuales.
Menos reincidencia = menos delito
Es importante disminuir los niveles de reincidencia ya que, como bien han expresado muchos funcionarios, la mayor parte de los delitos son cometidos por personas que han cumplido condenas anteriores, de mayor o menor gravedad.
El Estado tiene la urgente necesidad de implementar un programa de atención especializada, sistemática y continua, orientada a modificar los comportamientos antisociales de aquellos reclusos con posibilidades ciertas de reinserción.
Para ello es necesario comprender en la práctica que no es lo mismo un violador y asesino que un falsificador de cheques o un ladrón de pasacassettes, y que el lugar común “ladrón una vez, ladrón siempre”, no es obligatoriamente un axioma.
Si esto se comprende, deja de tener lógica y racionalidad el criterio de reclusión indiscriminada utilizado actualmente, mediante el cual, en el mismo penal, conviven reclusos sin otra cosa en común que haber sido declarados culpables de un delito, cualquiera que éste fuera. La rehabilitación del delincuente debe ser una política de Estado. En la actualidad no existen presupuestos dignos para una verdadera rehabilitación del recluso en nuestro país, y por ello tampoco existe un Programa de Rehabilitación consecuente en el tiempo.
Las pocas actividades que se desarrollan dirigidas a modificar la conducta del reo, son encaradas por iniciativa individual de algunos funcionarios concientes, de personal técnico o de gestiones de organizaciones no gubernamentales con el apoyo de organismos internacionales.
No hay una explicación válida para no implementar las granjas de reclusión para reos de baja y media peligrosidad, método que se está aplicando desde hace años en otras partes del mundo y que ha logrado un mensurable índice de rehabilitación en los reclusos.
Derechos y Garantías
La ansiedad de eliminar o por lo menos disminuir la inseguridad que aqueja a nuestras sociedades no debe alentarnos a adoptar medidas que indefectiblemente limitarán nuestros derechos ciudadanos. Hemos aprendido, o deberíamos haber aprendido, que las libertades básicas y los derechos humanos son innegociables. La solución a la inseguridad no es la restricción de esos derechos, ni el abandono de la ley, ni el olvido de la justicia. Esto no hace más que dar la razón a quienes provocan la inseguridad. Por ello, el equilibrio y la mesura son una condición insoslayable para nuestros tiempos.
El libro de George Orwell “1984”, es una novela que me encantó leer, pero describe una sociedad en la que no me gustaría vivir.
Foto: igadi.org
Nota de Sosperiodista: el autor es periodista. Director de la radio Trelew Noticias y Director Editorial de la revista Patagonia Net.

El diario La Mañana de Córdoba, publicó ayer un artículo que hace referencia a que “Córdoba, está entre los distritos líderes del ranking de litigiosidad laboral” ya que la Provincia concentra el 21 por ciento de los reclamos judiciales por la Ley de Riesgos de Trabajo. Y agrega que las presentaciones en todo el país crecerán este año alrededor del 80 por ciento.
Para empezar, y al margen de lo importante que se desprende del artículo mencionado, la “litigiosidad” no existe. Por lo menos para la Real Academia Española, no sé por cuál diccionario se guiará la periodista pero sería bueno dejar de inventar palabras para que nos podamos entender y saber de qué se está hablando.
Volviendo al contenido del artículo: allí hace referencia a la cantidad de reclamos judiciales iniciados por trabajadores / trabajadoras según lo establecido en la Ley de Riesgos de trabajo Ley N° 24.557 sancionada en 1995 en el marco de las leyes de “flexibilización laboral” y la privatización de la seguridad social (creación de las ART y AFJP) que dejaron desprotegidos a los /las trabajadores /as convirtiéndose en un marco normativo establecido para garantizar más bien un negocio y no para proteger a trabajadores/as, quitando así mucho de los derechos alcanzados por la lucha de tantos y tantas.
Esta ley laxa y permisiva con el “empleador”, creó las Aseguradoras de Riesgos de Trabajo (ART) -que aseguran más al empleador que al trabajador- y protege de manera muy limitada los derechos de los trabajadores. Aún así, tiene por objetivo “La Prevención de los riesgos y la reparación de los daños derivados del trabajo”.
Si no se interpreta las estadísticas, es decir si no se las “lee” de nada sirven. Y dependerá de quiénes las interpreten para que surjan diferentes lecturas.
En un principio parecería que el artículo es “objetivo” en el sentido de que sólo quiere transmitir que Córdoba concentra el 21 % de los reclamos judiciales por la Ley de Riesgos de Trabajo.
Pero de nada serviría hacer un artículo para transmitir eso, porque en sí mismo nada quiere decir. Sería desaprovechar un espacio de información ciudadana. Sin embargo, en algunas párrafos dice cosas poco objetivas como lo que sigue: “Y aunque no es simple establecer los costos que generarán los juicios involucrados en las sentencias”, y agrega que para las aseguradoras los valores involucrados en las demandas “dejarán la categoría de muy elevados para entrar en dimensiones no administrables (…) “La Unión de Aseguradoras de Riesgos de Trabajo aseguran que la norma ya “colapsó” y que Argentina, por los niveles de litigiosidad, se ha convertido en un país “atípico”.
Es decir, los juicios son vistos como costos ¿para quién? ¿para las empresas? ¿y para el Estado en su caso como empleador? ¿Es decir para aquellos que no respetan lo que dice la ley por eso se les inicia una instancia judicial? ¿Para las ART que tampoco cumplen con la ley y que tienen intereses contradictorios, dar una cobertura satisfactoria al trabajador ante los accidentes o enfermedades laborales por un lado y el negocio (lucro) de las ART que lo que pretenden es ganar dinero por el otro?
¿Los derechos violados pueden ser medidos como costos? En esto, el artículo parece ser muy objetivo, es toda una postura frente a los derechos laborales.
¿No podría decirse mejor que en vez de “costo” es el reconocimiento de un derecho violado?
En tanto, nada dice el artículo de los derechos de los/as trabajadores/as de trabajar en un ambiente sano y seguro y digno que la Constitución Nacional establece.
Nada dice de todos los trabajadores que no “entran” en las estadísticas porque trabajan en “negro” y de manera informal y precaria” que no pueden reclamar y, nada dice sobre todas las enfermedades derivadas del trabajo que la ley no contempla y otras tantas que las aseguradoras han encontrado la manera de que no sean contempladas como tales y que no pueden ser por lo tanto presentadas ante la justicia.
Tampoco hace referencia sobre cuántos trabajadores no inician reclamos por miedo a perder sus trabajo.
Ah! Pero la norma “colapsó” según las aseguradoras ¿Qué querrá decir esto? ¿Que las empresas necesitan hacerse cargo de “menos cosas” para que la ley no colapse? ¿Que los trabajadores se enferman y se accidentan mucho? ¿Si las empresas cumplieran la ley, colapsaría? Si el fin de las aseguradoras no fuera el lucro ¿colapsaría?
Argentina ¿es un caso atípico porque sus trabajadores /as reclaman lo que dice la ley que se debe cumplir? ¿Será que en otros países los trabajadores reclaman menos o los empleadores cumplen las leyes?
Lástima que algunos medios se dediquen a mostrar sólo “estadísticas” y no contribuyan, por lo menos a mostrar la realidad de todos los actores que intervienen en ellas, lástima que no coadyuven a formar ciudadanía y a la concientización de los derechos.
Nota de Sosperiodista: la autora de la nota es miembro de CTA Córdoba Capital.
Imagen: alejandria.com
3/1/07




Carlos Esnaola.
Enmarcado dentro de las actividades programadas durante el corriente mes para recordar/ repudiar los 31 años del último y más terrorífico golpe de estado de la historia argentina, la A.P.D.H. DELEGACIÓN RÍO TERCERO ha programado una charla - debate en las instalaciones de la Biblioteca Popular Justo José de Urquiza el viernes 30 de marzo a las 21,30.
Estará a cargo de la Socióloga Inés Izaguirre miembro de la Mesa Directiva de la A.P.D.H. a nivel Nacional, entre otras actividades que realiza es investigadora del Instituto de Investigaciones “Gino Germani” de la Facultad de Ciencias Sociales en la UBA e incansable luchadora por la causa de los Derechos Humanos en todos sus aspectos.
Con la profunda convicción de que debemos continuar una incansable y permanente tarea por la Verdad, Justicia, plena vigencia del Estado de Derecho, castigo a los genocidas y toda otra actividad vinculada con los Derechos Humanos inherentes a la condición de una vida digna.
El pasado 15 de febrero hemos refundado la Delegación Río Tercero de la A.P.D.H., la que en la década del 80 funcionó en nuestra ciudad con una importante presencia en la lucha por afianzar la democracia para que nunca más vuelvan a ocurrir los aberrantes hechos provocados por la dictadura militar iniciada en 1976 como continuidad de un plan iniciado mucho antes, de concentración económica y simultáneo exterminio de los ciudadanos más concientes de esta situación.
Participan de la Junta Promotora de la A.P.D.H Delegación Río Tercero: Myriam Cruchiani, Carlos Esnaola, Ricardo Esnaola, Antonio García, Ana Gritti, Daniel Martinelli, Fernando Martinelli, Jorge Martino, Oscar Moya, Marta Salinas, Myriam Santo, Diego Pereyra, Graciela Pessina y Guillermo Vigliecca.
En la Foto: La presencia de la APDH de Río Tercero en el acto de traspaso del ex centro clandestino de detención La Perla.
29/03/07

Luis Gregoratti (*)
En el único lugar en el que las ciudades aparecen limpias de basura, de problemas y tensiones sociales, es en las revistas de urbanismo. O en algunas páginas de los suplementos de la sección turismo. En cambio en las ciudades reales las luchas permanentes por el espacio, por la visibilidad, por la inclusión o la exclusión, por la participación o la marginación, por la pertenencia o la segregación, por el ocio o por el descanso, por los residuos de autoritarismo o por los miedos a los derechos de los otros, por la confusión entre lo público y lo privado, digo en las ciudades reales, la lucha por los espacios es moneda corriente. En ocasiones es frenética, violenta o absurda. En cualquiera de los casos, Córdoba no es la excepción a esta condición humana y urbana en el siglo que afrontamos.
De hecho que no hablamos de acontecimientos inéditos. Desde la aparición de los burgos, la proximidad contagió recelos y proclamó escalafones con supuestos “amos del lugar”. Pero los fenómenos de desterritorialización y -su contrapartida- la lucha por los territorios, son los signos y sanbenitos de estos tiempos. Para el primer caso, las cadenas de e-mails, los blogs y todas las hendiduras que ofrecen Internet, el celular y la globalidad, son las armas para la defensa de los espacios que necesitan nuestros cuerpos y nuestras ideas. En el segundo caso la calle es la herramienta de lucha. El inconveniente surge que en esos dos espacios -el virtual y el real- ya no encontramos de un lado a los pretendidos buenos y del otro a los hipotéticos malos. Por el contrario, los intereses individuales, o mejor la suma de varios o cientos de intereses individuales es lo que agrupa a los sectores más disímiles a tomar la calle para que la ciudad visibilice, mire con atención sus pretensiones.
De allí que los desafíos de las políticas públicas hoy pasen por construir y edificar sobre lo heterogéneo dejando atrás lo homogéneo, lo exclusivo. Que a la postre resulta excluyente y segregacionista. Escuchar y volver a escuchar a la diversidad de sectores e intereses constituye el reto de nuestros días. Es una de las condiciones básicas para que los espacios públicos guarden correlación con lo privado. Y para que el umbral de la casa o la vereda de un sector de la ciudad no se conviertan en el punto de ruptura con las diversas formas de vida pública, solidaria y tolerante.
Desde nuestra actividad de gestionar distintos segmentos de la cultura de la ciudad, al cabo de estos últimos cuatro años hemos atravesado innumerables situaciones de conflicto. Conflicto que no es otro que la manifestación de la diversidad cultural de la ciudad actual. Nos encontramos con plazas sobre las que sus vecinos pretenden la erradicación de mascotas, de expresiones musicales juveniles, de artesanos, de vendedores ambulantes, “del humo de los choripanes”; espacios públicos sobre los que se precipitan festivales de denuncias por “ruidos molestos” a toda hora, localización de vagabundos que piden limosnas… Y en todos los casos nuestra conducta ha tenido por iniciativa la de humanizar cada uno de esos espacios. “Lugarizarlos” a partir de sus rasgos distintivos, de su historia, de los que tienen de excepcional o de extraordinario, pero jamás apelando al exterminio o deslocalización de una expresión, persona o práctica socialmente identificada con nuestra diversidad de culturas.
Es recomendable desde las ciudades hacer todo lo posible a nuestro alcance para que la proximidad con los demás, la diversidad de personas que encarnan los demás, no signifique una agresión. Que nuestra cercanía con las diferencias no se constituyan en expresiones de insalubridad. Que la vereda de nuestro barrio no signifique la muralla que impida el encuentro público de los jóvenes, de las familias, de los deportistas, de los artistas, de los ciudadanos.
Desde nuestra administración hemos planteado el diálogo, la conversación, la búsqueda de consenso con todo el mundo. Hasta con aquellos que sin esgrimir ningún derecho ni ley, afrontaron la calle como arma violenta –en lugar de herramienta de petición-. Es necesario reconocer el descanso, la privacidad, la pertenencia a mi barrio, a su historia, a un paisaje limpio y un ambiente confortable.
Pero tengamos cuidado, que en cada jardín pueden abonarse residuos de totalitarismos, esas conductas que nos llevan a levantar muros de incomprensión en cada esquina. Y nos hacen olvidar que habitamos nuestro departamento, pero también sus escaleras, el ascensor, la vereda, la calle, el club, las plazas, los colectivos, la vida pública, la paciencia, las creencias, la alegría, la música y “Los cosos de al lado”.
(*) El autor es Director General de Cultura Municipalidad de Córdoba.
25/10/07

Adriana Pozzo.
El 24 de octubre la Secretaría de Cultura de la Nación presentó el Manual de Auxilios Legales: una guía para conocer los derechos y saber como ejercerlos en la vida cotidiana.
Eugenio Zaffaroni, ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación manifestó que “Se trata de un texto único en su tipo en la Argentina, para conocer los distintos derechos incluídos en la legislación vigente y fomentar su mejor ejercicio en la vida cotidiana. Los derechos no se conceden, se concilian y se consiguen reclamándolos sino la ley queda en el papel. En este sentido la educación jurídica es importantísima y en nuestra formación primaria y secundaria existe un vacío: aprendemos algo sobre la constitución pero no sobre sus derechos.”
Este manual será entregado en forma gratuita a 80.000 bibliotecas de barrios de los sectores populares de todo el país.
Es una forma de re inventar la democracia, con la finalidad que cada ciudadano conozca cuáles son sus derechos y la forma de ejercerlos. Es decir que ante una situación de violencia familiar, de vulnerabilidad, de discriminación, de violencia institucional, el vecino contará con una herramienta para saber cuáles son sus derechos y a qué organismos debe acudir para canalizar su situación.
Es un paso para la construcción de ciudadanía. El desafío consiste en crear una política de redes para que este libro sea analizado por la comunidad, definiendo el perfil del actor social. Así de este modo cuando se vulnere un derecho el ciudadano podrá recurrir a consultar a su vecino que tiene una formación y juntos evaluar cuáles son los pasos a seguir, es lo que se denomina extensionismo jurídico vecinal. Estamos dando los primeros pasos. Esa es la consigna cuidar al niño, al adolescente, a todas y todos para deconstruir el abuso de poder en los vínculos.
Fuente Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación.
10/11/07

Juan Pablo Martínez Ghirardi.
Desde el fin de la segunda guerra mundial israelíes y palestinos se encuentran inmersos en una guerra con antecedentes milenarios e impiadosos, donde los ojos del mundo se posan diariamente para contar las muertes y las penurias que se viven en el punto geopolítico más conflictivo y de mayor audiencia en el mundo. No hay prensa internacional que ignore cualquier dato, por más insólito que parezca. Esto no significa que sean las únicas noticias del planeta, relacionadas o no.
Tomemos por ejemplo a una administración Bush, que desde el norte americano pareciera ignorar caprichosamente las voluntades y soberanías de pueblos ajenos, e incluso voluntades de su propio pueblo.
Si miramos hacia oriente encontramos a un Ahmadinejad, presidente iraní, que proclama la búsqueda inocente de tecnología nuclear con fines civiles; cuando al mismo tiempo expresaría en sus discursos deseos de la no existencia de otros pueblos. Nos preguntamos, que diferencia tendría entonces con su acérrimo enemigo; da la sensación que simplemente grados de poder…
Pero no nos quedemos allí, en nuestra América Latina contamos con un Chávez venezolano, y sólo para bolivarianos, que no reconoce reyes de ciertos pueblos ajenos, pero llama su majestad a quien detenta tal condición en Arabia Saudita ¿Será porque es de la OPEP? Organización que reúne a los países petroleros por excelencia. Sin olvidar que declama lo malo de intentar ciertos biocombustibles alternativos a un petróleo hoy más caro que nunca. Claro, él vende el oro negro, peleándose inclusive con “aliados” sudamericanos como Brasil que trabaja en este sentido desde años y en un proceso de elaboración totalmente distinto al practicado por Estados Unidos. A propósito, quien frena ahora al Brasil petrolero.
Sigamos cambiando de rumbos, volemos al viejo continente donde vive un rey, llamado Juan Carlos, que acostumbrado a recibir permanentes adulaciones no soporta la crítica y olvida que en América Latina efectivamente hubo una conquista manchada de sangre y que aun no cerró sus heridas. Lo digamos con un juego de palabras: Hace poco más de 500 años Europa no sabía de América, pero hace más de 1000 años Europa ya era Europa, y aunque América ya era, no es hoy lo que era hace 1000 años.
América Latina aun se descubre a sí misma y sufre los procesos de creación de identidades nacionales que, salvo en algún caso puntual, no se reconocen a sí mismos como países integrados y compactos. Las culturas originarias, un ejemplo claro es Bolivia, aun pujan por su espacio y los descendientes de quienes ocuparon este continente aun tratan de conciliar su propia idiosincrasia. Ya que hablamos de integración, no nos olvidemos de Colombia; escindido entre paramilitares, las FARC, el gobierno y su pueblo.
Pero crucemos el océano nuevamente para no dejar de lado a la nostálgica Rusia, que a través de su mega espía da señales de intentar recuperar espacios de poder que supo detentar. Tampoco olvidemos los males de África, continente generoso que soportó ocupaciones y “ayudas” a medida de intereses ajenos; teniendo en Somalía y Sudán exponentes de las miserias que puede soportar un ser humano. Esperando ahora que el gigante China -con un crecimiento que da vértigo a sus propios líderes- sea el salvador que aun no logra ser para miles de campesinos propios que no cosechan los beneficios de una economía in crescendo.
Para que seguir, debiéramos recordar los males de Haití y su violencia interna; Kosovo y su destino de dependencia; Pakistán y los excesos aleatorios de su líder, que nos llegan a través de la prensa.
Basta, los conflictos del mundo no parecen tener fin. Aunque no nos engañemos, siempre estuvieron. Hoy, la información es implacable. Y llega. En muchos casos en forma parcial o tergiversada, pero en la actualidad existen medios alternativos y plurales que contribuyen a que, quienes desean la armonía sobre la tierra puedan sacarse y sacarnos el vendaje que pesa sobre los ojos del planeta; ejemplificados en un líder como Nelson Mandela.
Volviendo a este vuelo rasante de las penurias terrestres cerramos con el principio. Israelitas y Palestinos dirimen una lucha que tiene a Occidente y Oriente como espectadores (y actores) para ver quien gana la batalla final, el gran espectáculo del choque de civilizaciones que fomentan intereses económicos y fundamentalistas de cualquier color.
Lo cierto es que hay una nueva conferencia. Ehud Olmert jefe del gobierno hebreo y Abbas (Abu Mazen), el líder de Al Fatah -partido que cuenta con mayor apoyo internacional para la búsqueda de una solución definitiva- se reúnen en cumbres que tienen protagonistas repetidos como la ONU, Egipto, Rusia, Estados Unidos, Siria, etc., y que han fracasado repetidamente en conciliar posiciones que establezcan la conformación de dos estados con límites satisfactorios para ambos pueblos. Es claro que siempre habrá intereses de paz, y también aquellos que cuidarán que palestinos e israelitas no concilien demasiadas posiciones. Pero pareciera que el contexto que se teje alrededor del ya sufrido pueblo palestino intentará forzar que continúe con sus desventuras y renuncie, de forma total y absoluta, a la zona denominada Franja de Gaza si quieren un estado finalmente palestino; dejando esta pequeña y rodeada región abandonada a su propia suerte, leáse israelí.
Si esto sucediera, el estado Palestino quedaría formado, pero por el territorio denominado hoy Cisjordania. El líder de Al Fatah lograría que se reconozca a Palestina como un estado y aplastaría a sus rivales de Hamás. Para comprender esto último no debemos olvidar que existen hoy dos Gobiernos paralelos y enfrentados que controlan las dos regiones palestinas. Hamás -más ligada al fundamentalismo religioso- en la Franja de Gaza y Al Fatah -más proclive a un estado laico- a cargo de Cisjordania.
En definitiva, el conflicto de mayor prensa mundial expone y enfrenta, una vez más, los intereses de paz con los de fundamentalismos económicos y religiosos de la raza humana.
Imagen: elfactorhumano.com
27/11/07




Andrés Alvarez (Gran Buenos Aires)
Hablar de Derechos Humanos (DD.HH) en estos tiempos resulta bastante confuso.
Sabemos que se han hecho numerosos tratados internacionales sobre Derechos Humanos, algunos de los cuales forman parte de nuestra Constitución Nacional. Al mismo tiempo sabemos que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es una institución, entre tantas otras, destinada en gran parte a asegurar la Paz entre los países que la componen, como también en hacer respetar los DD.HH, para eso aprobó en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, mas allá de los tratados y los tantos organismos internacionales, estos derechos se violan a cada instante; es decir, nada de esto alcanza, por ahora.
Todos hemos visto como Estados Unidos, en su rol de “policía del Mundo”, invadió a Irak desentendiéndose de la ONU, que había negado con anterioridad la existencia de armas químicas en el país oriental, excusa de los yanquis para desatar la guerra contra el pueblo iraquí, dejando en la actualidad aproximadamente 650.000 muertos.
También es de público conocimiento las torturas llevadas a cabo por el ejército estadounidense en la cárcel de Guantánamo a personas sospechadas de terrorismo; allí no existe en lo mas mínimo el concepto de Derechos Humanos. Allí, la Comunidad Internacional no llega.
En Latinoamérica, los DD.HH parecen ser, como dijo Mauricio Macri, “cosa del siglo pasado”. Aunque dudo seriamente de que haya sido así.
Hemos llegado a tal punto de que un presidente se cree con la autoridad y la legalidad necesaria como para enviar a su ejército a bombardear un país vecino, violando la soberanía de este último, para asesinar a un grupo de guerrilleros. Este fue el caso del Presidente Uribe de Colombia, que masacró mientras dormían en tierras ecuatorianas a soldados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Al mismo tiempo, este grupo de guerrilleros viola los Derechos Humanos de miles de personas prisioneras en la selva colombiana desde hace ya varias décadas.
Estamos hablando del derecho a la vida, del derecho a la libertad; derechos humanos básicos e inalienables. Miles de niños por día mueren de hambre en Latinoamérica y otros miles están condenados a la droga y a la delincuencia, sin ninguna perspectiva de futuro. Esto también es una violación a los Derechos Humanos.
Argentina ha vivido, desde mediado de los años ’70 y principios de los ‘80, una de las dictaduras más brutales que haya sufrido un país en este continente. Quizás esa es la razón por la cual en este país, como en otros países cercanos, se siguen violando permanentemente los Derechos Humanos. Quizás esto sea producto de un sistema que no es capaz de alimentar a las personas que lo reproducen, lo cual sería un problema mucho más serio porque la solución implicaría la necesidad de un cambio radical en el sistema. O a lo mejor tenga que ver con la falta de memoria.
En este sentido, el caso de Luis Patti es significativo. Sólo el hecho de conocer el testimonio de testigos que aseguran reconocer al ex comisario como uno de sus torturadores debería bastar para una condena pública generalizada, pero esto no pasa. Quizás lo sería en un país solidario, en un país con educación y memoria. O en un país donde las dictaduras militares (en especial la última de 1976-1983) no hubiese sembrado, a base de muerte, terror y censura, la desconfianza y el egoísmo en nuestra sociedad.
Los Derechos Humanos no son ni de derecha ni de izquierda, porque no tienen ideología. Son los derechos que nos corresponden a cada uno por nuestra condición de seres humanos. Son derechos irrenunciables, y es nuestro compromiso y nuestra obligación bregar porque se cumplan de igual manera para todos.
foto diario río negro
25/4/08

Martín Giachello (Villa María)
UNICEF ideó un proyectó que se realiza en todo el país y uno de los talleres esta nuestra ciudad.
Ayudadazo por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE VILLA MARIA, este proyecto consiste en convocar a chicos entre 14 y 21 años para que hagan un corto metraje de un minuto sobre los derechos del niño. A esta idea se la conoce como UN MINUTO POR MIS DERECHOS.
Hace cuatro años que el proyecto se está haciendo con fabulosas ideas de chicos villamarienses que tienen el propósito de mejorar la vida de los chicos en Argentina y a través de esta iniciativa pueden plasmar en un corto todo lo que sienten y quieren manifestar sobre este tema. En este momento, los chicos están terminando de confeccionar sus guiones y algunos ya empezaron a filmar.
Esto concluirá cuando los chicos vayan a Buenos Aires y lo presenten en INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), donde podrán intercambiar ideas y opiniones con adolescentes de otros lugares del país estos proyectos son muy buenos para que los chicos puedan valorar, aprender que tienen derechos. Y que deben ser cumplidos parta ayudar a nuestros niños y adolescentes.
2/08/09

Enviado por Claudio Ricardo Cisneros
Ya se encuentra lista la oficina virtual de DERECHOS HUMANOS para las fuerzas de seguridad en la cual todos podrán acceder ingresando a www.derechospoliciales.com , este espacio está dirigido a todos los integrantes de la fuerzas de seguridad, es decir policías, guardiacárceles y todos aquellos que estén interesados en esta temática con el solo objetivo de poder mejorar las condiciones laborales de los uniformados como también una mejor seguridad para toda la sociedad, allí estarán en contacto directo con el cabo Cisneros para los que necesiten asesoramiento de todo tipo, peticionar libremente, el personal no tiene que estar afiliado, ni abonar nada. Todo lo contrario, el espacio contará con elementos de contención para que vean que tienen cierto respaldo, desde aquí se elaboraran distintos proyectos los que serán presentados en las instituciones que puedan realizar todo tipo de mejora para el personal.
Cualquier información llamar a los te: 0351-4570267, 0351-152435229 o comunicarse por correo a: claudiocisneros@derechospoliciales.com, o bien Profcisneros1000@yahoo.com
7/09/09


Comunicado de la Asociación por los Derechos Civiles.
La Asociación por los Derechos Civiles (ADC) celebra la reforma del Código Civil argentino, mediante la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo. La ADC considera que es uno de los avances más importantes en materia de derechos civiles desde la década del ochenta.
Los cambios introducidos al Código Civil por el Congreso permitirán que las personas homosexuales desplieguen su vida familiar y afectiva de acuerdo a sus deseos y convicciones, asegurándoles el reconocimiento legal correspondiente y por consiguiente una adecuada protección jurídica. Especialmente, la nueva norma tendrá un efecto igualitario, ya que le permitirá a una minoría acceder a los mismos derechos que el resto de las personas.
Esta reforma no ha sido forzada ni caprichosa, responde a un notorio atraso del sistema normativo argentino que, hasta ayer, desconocía los profundos cambios sociales acontecidos en el seno de nuestra sociedad y no se adecuaba a nuestro sistema constitucional. En tal sentido, la reforma no generará un cambio en la vida familiar, sino que reconoce la diversidad ya existente, reflejada en las miles de familias compuestas por dos padres o dos madres.
Debe destacarse la seriedad con que algunos legisladores y legisladoras debatieron un tema controvertido para algunos sectores de nuestra sociedad. Esto refleja la madurez de nuestro parlamento y la solidez de nuestras instituciones políticas, y nos empuja a creer que en nuestro país los cambios importantes pueden acontecer de manera civilizada y en el marco de una discusión política razonable e informada.
El Director Ejecutivo de la ADC, Álvaro Herrero, señaló que “el matrimonio entre personas del mismo sexo es un hito histórico en la lucha por los derechos civiles y especialmente por los derechos de las minorías”. Recordó que este recorrido se inició en la década del ochenta con la aprobación de la patria potestad compartida y el divorcio vincular. Más recientemente, se destaca la creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable (Ley 25.673).
La ADC advierte que los cambios sancionados ayer por el Congreso reflejan la vigencia del debate por los derechos civiles y le da sustento a las discusiones sobre la agenda pendiente. De la misma manera el Congreso debería tratar, a la brevedad, temas tan importantes como la interrupción voluntaria del embarazo y el derecho al acceso a información pública.
La ADC alentó la sanción de esta ley aportando a cada legislador y legisladora fundamentos a favor del proyecto. También adhirió, con otras 73 organizaciones de derechos humanos, a una nota presentada a cada senador y senadora, en la que se manifestó el apoyo al proyecto que ayer se convirtió en ley.
15/7/10

Por Magdalena Rodríguez y Lucia Villarroel
Obtener y conservar una fuente de trabajo digna es el motivo por el cual distintas cooperativas de la ciudad de Córdoba emprendieron una lucha colectiva. Desde febrero de 2010, Aparcar, CVA, El Progreso, Alberdi y La Carpa conformaron Cooperativas Unidas con el objetivo de articular sus reclamos a través de un proyecto de Ordenanza Municipal que ampare sus derechos laborales.
La desigualdad en las condiciones de trabajo y la inestabilidad económica son los principales perjuicios que sufren las cooperativas que brindan servicios a la Municipalidad de Córdoba. Es este escenario el que propició la unión de las problemáticas particulares en busca del fortalecimiento de sus demandas.
En este contexto, las cooperativas de los trabajadores del estacionamiento en la vía pública (CVA, Aparcar y El Progreso) exigen la devolución del permiso para trabajar en zonas geográficas y franjas horarias que actualmente están controladas por parquímetros y tiqueadoras. Otro de los aspectos que los “Naranjitas” denuncian es el vínculo entre el poder político y empresas privadas a las que se les garantizan ganancias. Teniendo presente la importancia del apoyo de la sociedad, estas cooperativas presentaron una Iniciativa Popular con el fin de dar mayor visibilidad a sus problemas cotidianos.
Otra de las organizaciones que integra Cooperativas Unidas es la Cooperativa de Trabajo Alberdi, cuyo servicio es la elaboración de raciones de comida para hogares de personas de la tercera edad. Su principal reclamo es el incremento del precio de la ración, el cual, a diferencia del de otros prestadores, se mantiene fijo desde hace años.
La Cooperativa La Carpa nuclea a los trabajadores que realizan el servicio de limpieza de la Municipalidad. Al igual que las organizaciones arriba mencionadas, esta cooperativa sufre el congelamiento de los pagos, la disminución ilegal de los precios de servicios ya prestados y la rescisión de contratos. De este modo, la precarización laboral y la desigualdad de condiciones frente a empresas privadas son los ejes que articulan el trabajo colectivo de Cooperativas Unidas.
A partir de esta situación, estas cinco cooperativas en conjunto con la Secretaría de Desarrollo Social y Empleo de la Municipalidad de Córdoba y el Instituto de Investigación en Formación y Administración Pública -IIFAP- (U.N.C), han elaborado un Proyecto de Ordenanza Municipal. El mismo establece un régimen de contrataciones con empresas y/o efectores sociales basado en principios de solidaridad e igualdad, desarrollo humano y comunitario, progreso económico con justicia social, productividad de la economía local y generación de empleo.
Durante la realización del proyecto los actores implicados hicieron hincapié en el reconocimiento de las cooperativas de trabajo como estructuras jurídicas idóneas para la ejecución de obras y prestación de servicios.
Algunos de los puntos que la Ordenanza trata son: la prioridad de la contratación de mano de obra de Empresas Solidarias y/o Efectores Sociales por parte de la Municipalidad en caso de que dicha mano de obra no pueda ser cumplida con personal de planta permanente; el establecimiento de un vínculo de tercerización de servicios y/o provisión de bienes entre el Municipio y la Prestadora; la exigencia de capacidad técnica en el oficio, idoneidad y conocimientos para producir el bien o prestar el servicio que se necesite contratar; entre otros.
Debido a que una de las irregularidades que más preocupa a las cooperativas es la inestabilidad de precios con los que trabajan, la Ordenanza incluye la regulación de los mismos. Con el objeto de fijar objetivamente un precio justo para las partes, la determinación del precio de referencia se hará por acuerdo entre ellas, con participación de la Secretaría de Desarrollo Social, y será actualizado en función de los plazos de vigencia contractual previstos.
El trabajo conjunto entre Cooperativas Unidas, Secretaría de Desarrollo Social y Empleo de la Municipalidad de Córdoba y el IIFAP, tuvo como propósito crear un marco legal que proteja a los trabajadores y garantice la continuidad de sus fuentes de trabajo. El Proyecto de Ordenanza Municipal será presentado en el Consejo Deliberante donde se debatirá su implementación. Igualmente, Cooperativas Unidas continúa su lucha por el respeto de los derechos laborales de las organizaciones sociales que prestan servicios a la Municipalidad.
Imagen: www.gestionparticipativa.coop
18/7/2010

Norma Ferreyra
Como escritora recibo, permanentemente, correos de distintas entidades del quehacer literario, siendo Creatividad Internacional, una de las más prestigiosas. Pero hoy me sorprendí con este mensaje de su administrador, Ismael Lorenzo, que reproduzco, aquí:
En ‘Creatividad Internacional’ tenemos el lineamiento de no salir del los marcos de la literatura y el cine, esperábamos la semana próxima mandar este comunicado celebrando nuestro arribo a las 700,000 visitas. Pero abusos que están sucediendo en las prisiones del Servicio de Inmigración estadounidense no nos permite quedarnos impávidos. En la prisión ‘Glade Detention Center’, del sur de la Florida,para mujeres detenidas por la Inmigración estadounidense, como son ilegales, las consideran basura, nada. Tenemos información de una que ha sido golpeada, pateada, encadenada y arrastrada a confinamimento, y ella no es la única, esto es algo usual ahí. Estos son los llamados ‘Derechos Humanos’ en Estados Unidos.
En realidad, lo que me sorprende es que la entidad literaria, haya decidido mandarme este mail, pero no lo que hace este país con los inmigrantes ilegales, que por otra parte, van allí para trabajar, engañados por la publicidad de sus falsos valores.
Es bueno que los argentinos sepan esto, ya que, a veces, se llenan la boca con las bondades del mal llamado primer mundo y que yo llamo “Dictadura comunicacional, económica y global del Wall Street”, donde también están incluidos países de la Unión Europea, para llevar adelante las increíbles masacres de los pueblos que no se rinden a sus mandatos. ¿Esto es el primer mundo?
17/07/2011
Recomendar esta nota"Es un error considerar al subdesarrollo como una infancia del desarrollo, sino que es su consecuencia". EDUARDO GALEANO dixit). El nivel de desarrollo de los paises centrales, se debiò a la expoliación de los paises periféricos, especialmente LATINOAMERICA Y AFRICA. El capitalismo nació así. Estados Unidos noes una democracia, es una plutocracia donde gobierna el complejo industrial-militar-financiero, cuyos presidentes son tteres del mismo. Sino mirenlo al negor Obama, hijo de los pueblos originarios, premio nobel dela paz, que enviò 30.000 marines a Irak, prometio levantar la clandeswtina prisiòn de Gnautanamoy todavia esta y bombardea pueblo sosberanos solamente porque les aumento elprecio del petroleo..Estados unidos esta manejado por grandes coproraciones. No existe el capitalismo competitivo y liberal. Eso es una falacia de exportación. Su mayor rentabilidad viene de la venta de armas y drogas. El mayor vendedor de armas en el mundo es Estados Unidos. Luego le siguen, Francia e Israel.
La minera rechazada por Famatina llegó a relocalizar un barrio en Canadá para poder explotar el oro
Otra mirada sobre el subterráneo
La Resolución de la Unión Europea que prohibió la megaminería con cianuro
A favor de la reforma para gravar la renta financiera
Ahora la discriminación viene de barrio Juniors

En La Décima de febrero, la zona sur después de la tormenta del 30 de enero. La emergencia expuso las deficiencias estructurales,la responsabilidad y la desidia estatal y la consecuencia del desarrollo inmobiliario descontrolado. Además: Mujeres hartas de la violencia: en sólo tres meses, huno 500 exclusiones de hogar. Y Más. Ingrese y baje La Décima en PDF.