

José Muzzio.
1996-1997 El viento produce sonidos que parecen voces. Los sonidos de aquellos tiempos eran traídos por la gente, el viento solo soplaba entre las ramas lastimadas por la furia del plomo.
La gente del lugar, a media voz, casi como con temor que se la llevara el viento, comentaba que los "PALOMEROS" desembarcados en aeropuerto eran trasladados a sus alojamientos en vehículos de las empresas promotoras del aberrante juego de "la caza de palomas" (declaradas por las autoridades pertinentes o impertinentemente interesadas, PLAGA) .
Los palomeros ataviados con el mejor y más similar ropaje de cazadores de rinocerontes, portaban escopetas automáticas, obsequiadas algunas a Lores Mayores listos para colaborar en el exterminio de la fastidiosa ave depredadora de los "sembradíos" de los cotos de caza, en especial al atardecer.
Despertaba curiosidad o una aguda, crítica duda, enterarse que las palomas, aunque salvajes, eran "cazadas" durante la noche. Cazadas dormidas en los ramajes de molles, espinillos, talas...? Un escondido pero molesto desprecio por la caza y, en especial, por la invasión de gringos estadounidenses o europeos y el plomo desparramado a mansalva por cuanto la puntería es nula cuando el whisky es abundante, despertaron un creciente interés por saber más, por aclarar por qué la paloma muere al amanecer.
Con pocos elementos y ningún comentario por parte de vecinos apenas conocidos, la tarea de investigación periodística comenzó. Las respuestas de funcionarios municipales, vecinos, policías, eran evasivas, excusas, siempre con las miradas lejanas como extraviadas. En general, se decía que las empresas palomeras incrementaban el turismo y beneficiaban asi a las poblaciones de las Sierras Chicas. Por entonces, la zona embellecida por las montañas mas viejas del sistema orográfico cordobés, conformaba con su belleza natural y su micro clima libre de bacterias, virus y antenas para altas frecuencias, un lugar ideal para el descanso, recuperación de la salud y recreación de la mirada, de la memoria visual obstruida por los altos bloques de cemento ciudadano.
Por entonces, sólo pocos científicos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) estudiaban y alertaban acerca de los efectos altamente dañinos que indefectiblemente produciría a la flora, la fauna animal y humana, el venenoso óxido de plomo.
El viento arrastró de pronto rumores con tonalidades distintas, el asesinato de una persona conocida y dedicada a la organización del dudoso juego palomero, las idas y venidas de las fuerzas del orden, de la justicia y el zumbido molesto de abogados y plumíferos...pero también, el viento trajo tonalidades frías y horrorosas: violetas, verdes bajos y negros quebrados, ultrajados, sucios, tan sucios que espantaron, que espantan a la moral más simplona: las palomas eran niños y niñas a los que los gringos -en las festicholas nocturnas- hacían morir sus inocencias, sus pudores, sus no saber por qué.
Imagen: southdoves.com.ar
23/03/08
Recomendar esta notaEs una obra de arte, una prosa poética muy original y sensible . Felicitaciones ...!!!!
Felicitaciones a José Muzzio por este artículo de redacción ejemplar y profundo en su denuncia acerca de lo que esconden los cotos de caza de palomas, es decir contaminación, abuso de menores, etc. Es un tema que merece ser profundizado e investigado por las autoridades provinciales con la seriedad que corresponde.
por que matan las alomas ellas que les iso a ustedes malditos canallas
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