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Foto ciudadana

Aldo /

Aldo

Aldo. (Hace 20 años que vende pilas, lapiceras, portadocumentos, pañuelos, portamonedas, cuerdas para anteojos, algún que otro paragua cuando llueve, en la esquina de Rivadavia y 25 de mayo, al frente de la sucursal del Citibank. Todas las mañanas se toma el colectivo en la zona de Ferreyra hasta el centro. La mercadería la guarda en el kiosco de enfrente. Me cuenta que la venta ha caído, que lo que sale es poco y nada, y que el culpable de que pase esto es enero, "porque todos se van". Aldo es ciego y me cuenta que muchas veces lo "mejicanearon" pagándole con billetes falsos. Hoy dice que hay menos en circulación. Y me dice que a las personas de su condición no les queda otra que trabajar de ambulantes. "Es muy limitado el margen que tenemos") Foto: Mario Albera.

 
Dirigentes de saldos y retazos /

Dirigentes de saldos y retazos

Martí blanqueó su apoyo a Kirchner y a su idea de concertación. En ese marco no descarta acordar hasta con el delasotismo. Los radicales quedaron boquiabiertos, no entienden nada, están hundidos en el desconcierto. Pero saben bien que el individualismo, hoy es afín al modo de hacer política en Argentina; no sólo se manifiesta en lo económico. Para el presidente la concertación es juntar retazos.


Mario Albera.

No hay política sin diálogo. Cuando el diálogo falta, la política muere.

Pero hay diálogos que también matan a la política. Eso pasa cuando no hay equivalencias entre los que dialogan. Cuando alguien asume un rol de jefe y el otro de simple escucha.

Ese que escucha, luego hace de mensajero. Sale a pregonar la palabra del Dios-Jefe entre los fieles, los seguidores.También se preocupa porque otros se sumen. Pero siempre bajo los lineamientos prefijados. Ni una coma más, ni una menos. Así, la política es ficticia. Es sólo la transmisión de la voluntad de una persona, o la propagación de una verdad que termina aceptándose como irrefutable.

“Yo estoy retirado de la política activa, no estoy por una candidatura personal, estoy mucho más allá, tratando de hacer una concertación para que todos los argentinos levantemos de una vez por todas este país”.

Las palabras pertenecen a Rubén Américo Martí, ex intendente de la ciudad de Córdoba, luego de reunirse con el presidente Néstor Kirchner.

El mentor de las ciclovías y de los diez mil (corríjanme si me olvidé de algunos) árboles plantados en parques y paseos, oficializó ayer sus intenciones de trabajar para el armado de la concertación plural que impulsa el presidente. Luego de su paso por el gobierno de Fernando de la Rúa, el radical vuelve al ruedo. En este caso, no como político activo. "Yo estoy mucho más allá", advierte. Sino como otro vocero del kirchnerismo en Córdoba.

Se ve que con su maestría en Gestión Local, que dicta en el Centro de Estudios Avanzados de la UNC, no le alcanza para sentirse pleno. Por eso vuelve. Regresa para iluminar el camino y conducir a los radicales indecisos por la alfombra roja que desemboca en Balcarse 50. Claro, lo hará a su manera: con discreción, esa virtud que inexplicablemente le asigna una buena intención de votos entre los cordobeses.

Pero él no quiere votos, ni volver a caminar las fangosas villas y los "decadentes" barrios periféricos para captar voluntades, sino jugar de estratega, ser una especie de operador en las sombras, sin la incomodidad de los flashes. Martí sabe que su fuerte no son las cámaras.

Los radicales no entienden. O mejor dicho, empiezan a entender ahora. Martí ha decidido apostar a la candidatura de Héctor "Pichi" Campana para la intendencia y trabajar para una fórmula a gobernador, que hasta puede incluir un acuerdo con Juan Schiaretti.

Pero Martí no es la Unión Cívica Radical. Tampoco es un dirigente más. Si lo fuera, no habría tanto revuelo. Se trata del dirigente con mejor imagen del partido. Dicen que las encuestas así lo marcan. Muchos no entienden este comportamiento de la opinión pública.

"El radicalismo no es una oficina de saldos y retazos", afirma Mario Negri, las veces que tiene un micrófono delante. El titular de la UCR Provincial se queda corto; la casona de San Juan y Vélez Sarsfield, como su símil en Buenos Aires, ya se parecen a una casa de remate. Los radicales están de moda, todos los quieren captar, aunque como figuritas de segunda, para una coalición, alianza o concertación. Lavagna los busca, Carrió los busca, López Murphy los busca. En esto, vaya sorpresa, se parecen a Kirchner.

Mientras tanto, el presidente redondea su estocada final al sistema de partidos en Argentina. Juega por fuera del peronismo y desconoce a las autoridades partidarias como interlocutores. Lo mismo hace con el radicalismo. Busca entre las grietas, entre los escombros, y así encuentra a figuras como el gobernador mendocino Julio Cobos, y ahora a un hombre como Rubén Américo.

Si hoy la política es hoy una cuestión de hombres y no de partidos, es previsible que se impongan los individualismos, los personalismos, las mezquindades y los intereses de ciertos hombres. Estas no son sólo facetas de la economía de mercado; la política hace rato que se mueve en función de ellas.

En este marco, actitudes como la de Martí no sorprenden. Tampoco la de otros intentendes y jefes comunales radicales descontentos con cierta soberbia, inacción y desorientación partidaria.

Lo risible es la genuflexión ante el jefe, ante una idea de concertación falsa. Concertar, nos enseña el diccionario, es darle identidad de fines y propósitos a intenciones y puntos de vista distintos. Pero la única postura que parece contar aquí, o al menos tener mejor prensa, es la que baja del poder, con letra y música de un solo autor. Los demás, son meros mensajeros que la difunden acríticamente.

Dirigentes de saldo, parafraseándolo a Negri.

(foto presidencia de la Nación)

31/3/07
Caldo en Angelelli /

Caldo en Angelelli

Caldo en Angelelli. (En el barrio-ciudad Obispo Angelelli, los líquidos cloacales no dejan de brotar, en unas de las esquinas de la manzana 39. El derrame se parece a un caldo espeso y pestilente, a punto de fermentar, ayudado por las altas temperaturas y la humedad reinante. Los vecinos buscaron neutralizar la salida con un escudo casero pero no dio resultado. Los chicos pasan por ahí, a veces chapoteando, sin saber el riesgo que eso significa como fuente transmisor de enfermedades) Foto Mario Albera.

 
Un joven que estuvo en la UCA dice que a Mauricio Maldonado lo 'golpearon por un malentendido' /

Un joven que estuvo en la UCA dice que a Mauricio Maldonado lo 'golpearon por un malentendido'

Este diario pudo dar con una persona que compartió el pabellón con Mauricio Maldonado que murió en el hospital San Roque a causa de una meningitis. En la ex cárcel de Encausados el comentario era que el joven de barrio Yapeyú habría sido golpeado y castigado por un hecho que no cometió. "Pensaron que se estaba peleando con otro interno cuando lo que tenía era un ataque de epilepsia".


Sosperiodista.

El testimonio de un joven que compartió pabellón con Mauricio Maldonado y que aceptó hablar con Sosperiodista bajo la condición de no revelar su nombre, dijo que el joven de barrio Yapeyú habría sido golpeado por personal policial producto de un malentendido ocurrido al segundo día de su ingreso a la Unidad de Contención del Aprehendido (UCA), que funciona en barrio Güemes.

La UCA depende de la Policía de Córdoba y a sus vetustas instalaciones, van a parar los contraventores y supuestos delincuentes en flagrancia que la Policía detiene en la calle.

Maldonado ingresó vivo al edificio de la ex cárcel de Encausados por infringir el Código de Faltas, el 2 de enero y salió en grave estado, el 6 de enero, lo que motivó su internación en el hospital San Roque y su fallecimiento, seis días después. La información oficial, recogida por los medios de fuentes policiales y judiciales, afirma que murió por meningitis. La pregunta es si recibió golpes durante su detención que pudiera derivar en la enfermedad.

Para la familia y su abogada Adriana Aubrit, no hay dudas. En declaraciones formuladas ayer a La Voz del Interior, la letrada afirmó que Maldonado "estaba lacerado, lastimado los brazos, tenía un ojo en compota y el otro amarillo, como si hubiera sido golpeado anteriormente". “Está clarísimo” que esos golpes no fueron producto de las convulsiones de las que habla la Policía, completó Aubrit.

Pero, ahora, Sosperiodista pudo dar con un testigo cuyos dichos darían verosimilitud a la hipótesis de la golpiza.

Esta persona compartió el Pabellón B con Maldonado y según su relato, dijo que el pibe de barrio Yapeyú habría sido sancionado por un hecho que no cometió.

Resulta que en la noche del 2 enero, desde el interior de una de las celdas, le piden a Maldonado (que limpiaba el pasillo junto a otro interno) que consiga fuego. “El pibe se va a la zona de los baños, se escuchan unos gritos y no volvió más. Al otro día, cuando nos sacaron de las celdas, el comentario era que los guardias pensaron que Maldonado se estaba peleando con otro y, en represalia, lo encerraron en la celda de abajo. Dicen que lo retiraron del pabellón desmayado junto a otros dos y que lo llevaron al médico”, contó el testigo.



La celda está en planta baja y funcionaría con las características de un calabozo. Allí serían encerrados los que se comportan mal. “A los dos días (sería el 4 de enero) yo bajé al lugar y me levantó la vista cuando pasaba. Lo vi con un ojo machucado, como si le hubieran pegado. Estaba tirado en el piso, como durmiendo”, confesó el joven, que se puso pálido cuando vio el rostro de Mauricio en Canal 8.

Horas antes, nos habíamos comunicado telefónicamente con el director del Departamento Alcaidía (así se la conoce a la UCA), comisario Pedro López, que hizo un relato casi telegráfico de los hechos.

“El sujeto ingresó por merodeo y negativa de identificación. A la tarde, solicita ver al médico por una crisis histérica, nerviosa. Se lo medica y el personal médico manifiesta que está en condiciones de seguir alojado. Al día siguiente, se lo lleva al neurólogo, que solicita la realización de estudios complementarios, y como son análisis que no hacemos, se lo entrega a sus padres”.

El comisario sorprendió al admitir que “aquí se lo medicó. A lo mejor (los medicamentos suministrados) no fueron los adecuados y nadie se imaginó que era una meningitis lo que estaba incubando”.

¿Cómo se explica que recién al cuarto día de detención se decida el traslado de una persona que, según la Policía, desde el primer día evidenciaba crisis nerviosas, propias de un epiléptico, y un cuadro de meningitis? Si a esto sumamos la presunta golpiza, la salud de Maldonado estaba rodeada.

Tampoco debe pasarse por alto las inhumanas condiciones de detención que seguirían sufriendo los internos. El recurso de habeas corpus presentado por el Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, para mejorar esas condiciones aún no ha logrado conmover a las autoridades provinciales pese al tiempo transcurrido desde esa presentación, ya cuatro meses.

El domingo, La Voz indicó que el recurso “motivó que desde la Policía, el Ministerio de Gobierno y la Fiscalía General se dieran instrucciones específicas para mejorar esas condiciones”. Si se dieron, sus destinatarios la ignoraron, porque algunos de los que pasaron recientemente por el lugar, aseguran que todo sigue como entonces.

Así lo corroboraron tres jóvenes que ayer fueron a firmar para quedar liberados de culpa y cargo tras pasar por la UCA y hablaron con nosotros. Dijeron que los internos siguen durmiendo en el piso, hacinados en grupos de ocho o nueve en celdas de tres por tres, sobre colchonetas finas y mugrientas o sin ellas, con un pozo que hace de letrina para hacer sus necesidades a la vista de todos, porque a los baños no se puede ingresar por el olor a excremento y orina; y con chinches verdes (también pulgas) que pican de noche y dejan el lomo lleno de ronchas y granos. “Apestoso todo”, dijeron.

Consultado sobre los problemas más frecuentes de salud de los internos, el comisario López dijo que es frecuente que pidan asistencia médica al presentar “cuadros como diarrea y vómitos”. ¿Tendrá alguna relación con la situación que describen los jóvenes?

“De ocho a 13 horas, te sacan de las celdas para desayunar y almorzar, luego te guardan hasta las 18, y a las 22, te vuelven a encerrar hasta el otro día”, cuenta un joven, al que no dejaron firmar porque concurrió a hacerlo en bermudas. Otro estaba con la mamá y cuando ésta quiso entrar, una policía le puso la mano en el pecho. “Usted no”, le dijo.

En el viejo edificio de barrio Güemes, los familiares no entran. Sólo pueden hacerlo los empleados, los internos y los abogados; aunque, en realidad, son pocos los que están en condiciones de pagar 300, 500 o más pesos en honorarios, para acelerar la salida.

Uno de los jóvenes contó que la tercera vez que cayó, se “comió” 11 días por una contravención porque “debía firmas”. Es así, no firmar equivale a sumar días de detención en contra para el futuro. Los que entran, no saben exactamente cuándo van a salir, pues el Código de Faltas vigente, estimula los comportamientos más arbitrarios.

Reparemos, por un momento, en el artículo 86, sobre la insólita figura del Merodeo: “Serán sancionados con multa de hasta cinco Unidades de Multa (5 UM) o arresto hasta cinco (5) días, los que merodearen edificios o vehículos, establecimientos agrícolas, ganaderos, forestales o mineros, o permanecieran en las inmediaciones de ellos en actitud sospechosa, sin una razón atendible, según las circunstancias del caso, o provocando intranquilidad entre sus propietarios, moradores, transeúntes o vecinos”.

Ayer, a un chico que fue a pedir un certificado para justificar sus días de ausencia en el trabajo, le indicaron que antes debían pintarle los dedos porque no existía su ficha. “Mirá si me voy a dejar pintar por pedir un certificado”. A otro, que firmó, le advirtieron que no vuelva antes del año, porque tendrá que “comerse” varios días. Y a otro, denunció que cuando lo detuvieron, le hicieron figurar en la planilla que sólo presentaba “portadocumento” cuando les había mostrado el DNI.

Los protagonistas de estas historias se niegan a identificarse porque eso supone ser perseguidos. Pero son reales, de carne y hueso, y son los que todas las tardes golpean la ventanita del portón de acero de la UCA para decir: “Vengo por la firma”. Son cientos.

15/1/08

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Selva

"QUE VERGUENZA" el poco valor que se le da a la vida y luego hablan de regenerar a los delincuentes, pero lo increible es esto: El domingo, La Voz indicó que el recurso “motivó que desde la Policía, el Ministerio de Gobierno y la Fiscalía General se dieran instrucciones específicas para mejorar esas condiciones”. Si se dieron, sus destinatarios la ignoraron,.... aseguran que todo sigue como entonces, esta CLARO que ademas de instrucciones deben destinar PARTIDAS DE DINERO...D I N E R O ...eso que de manera tan voluminosa se destina como presupuesto para pagar sueldos del PODER JUDICIAL....¿no estara haciendo falta una redistribucion de los ingresos provinciales?...digo...menos sueldos de privilegios a lo mejor permite mejorar las carceles.



Superagente 86

Hace tres años un juez de Córdoba tuvo un despelote con el Ministro de Justicia Hector David porque había chicos en la UCA y pasaba de todo. Consiguió que sacaran los chicos, pero siguió pasando de todo... con los grandes presos. Es que solamente los chicos merecen buen trato?




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