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Ya pasaron cinco años /

Ya pasaron cinco años

Según el Centro de Estudios Nueva Mayoría, entre el 19 de diciembre de 2001 (cuando cayó De la Rua) al 31 de marzo de 2002 se realizaron 2.014 cacerolazos, promediando 19 por día. El 9% de esas manifestaciones se concretaron en Córdoba. En la provincia, tuvieron lugar en ese lapso once asambleas barriales. Los clubes de trueque pasaron por un período de exponencial incremento en el país y, en Córdoba llegaron a funcionar 95 ¿se acuerda de todo eso? Pasaron 5 años. Nuestro periodista repasa como llegamos a esa crisis y plantea los nuevos desafíos.


Eduardo Alberto Planas.

 

La crisis de diciembre de 2001 significó el fin de los paradigmas neoliberales aplicados durante los últimos 25 años y especialmente, en la década pasada.

Desde el “hay que achicar el estado para agrandar la nación” de la dictadura militar genocida, hasta el “efecto derrame” de la copa” de los gurúes económicos, que nunca se dió, pasando por el “nada del Estado en manos del Estado”, del decálogo menemista.

 

Después del derrumbe del muro de Berlín, en 1989 vinieron los adláteres del “pensamiento único”, del “fin de la historia”, la “era tecnotrónica”, de la “ aldea global”, la “postmodernidad” y el “nuevo orden mundial”, implementándose en América Latina las políticas liberales a través de lo que se conoció como “El Consenso de Washington”. Se olvidaron que en esto de la globalización hay "globalizadores" y "globalizados".

Es que se parte de un error inicial. De algo que se ha tomado como apotegma y es totalmente falso: la creencia que el "subdesarrollo" es una especie de "infancia"diriamos así, del desarrollo, cuando es su consecuencia.

America Latina en los siglos pasados y actuales fue esquilmada tanta en su oro, plata, caucho,café, cobre, etc. como ensu memoria para que no separ de dónde viene y por ende, no pueda decidir a donde va. Pareciera que recién vamos recuperando lo perdido.

Todo ello estalló en diciembre de 2001, donde hubo heridos, y muertos, algunos todavia impunes. El autor del gran robo del siglo da conferencias en EEUU sobre economía ¡y tiene seguidores en el país!

Los agoreros pronósticos de aquellos acostumbrados a la rapiña privatizadora y la especulación rentística-financiera, no se cumplieron. La culpa de los sucedido no la tuvo solo una clase política impresentable, cuyo unico objetivo era cambiar "su calidad de vida" , y no la del pueblo precisamente, sino tambien una clase empresarial, económica, y una cúpula sindical que apoyó todo esto.

Luego del desastre, nuevos vientos soplaron en estos lares, no fueron los perfectos, pero si los mejores que había en ese momento histórico.

Era como si saliéramos de una guerra, que no habíamos librado, pero que si veíamos sus consecuencias: desocupación, desnutriciòn infantil, hambre, marginalidad, precarización laboral, entrega vil de los activos del Estado, concentración económica, distribución regresiva de la riqueza nacional, y sobre todo una sistemática política de exclusión social, que llevo no a miles sino a millones de seres humanos a la indigencia y la pobreza. Excluidos totalmente de aparato productivo, y de las posibilidades de acceder a niveles de educación, trabajo y salud.

La exclusión social no vino porque sí, la produjeron las politicas neoliberales y eso sí, ha venido para quedarse. Si no entendemos que se ha modificado sustancialmente en estos ultimos 30 años la realidad económica y social de Argentina nunca saldremos adelante y no sera una empresa fácil.

En nuestro país se ha dado un proceso de desigualdad social casi único en toda Latinaomérica.

Indudablemente que aires frescos –pasadas las dictaduras militares y las democracias fondomonetaristas- se respiran en Argentina y en toda Latinoamérica, especialmente en el Cono Sur. Con todos los vaivenes, diferencias, matices, propios de todo proceso, vemos que hay un horizonte común.

El tema de los derechos humanos, asumido por primera vez por un gobierno democrático como política de Estado, y la política internacional tratando de manejarse en forma autónoma dentro de las posibilidades actuales, en un mundo sedicentemente hegemonizado por una superpotencia belicista, apostando al multipolarismo terminó de ese modo, con las épocas de las “relaciones carnales”.

La política de integración regional, especialmente el Mercosur con nuestros hermanos latinoamericanos es otro aporte notable.

 

Indudablemente que el tema pendiente es el económico. La cuestión central en Argentina es la redistribución equitativa de la riqueza nacional, que evidentemente los grupos del capital concentrado que todavía conservan poder en las estructuras financieras y, sus contactos aceitados en los medios masivos de comunicación social, no van a permitir que se dé sin ofrecer batalla.

 

Por una delgada línea deben recorrer los gobiernos de signo popular en América latina. De como se desenvuelva la ecuación desarrollo / equidad social, va a ser la clave y el futuro no de éste u otro gobierno, sino de varios y la suerte de generaciones de argentinos. Nuestros hijos y nietos.

El desafio es grande, nada más y nada menos: lograr una verdadera distribución justa y equitativa de la riqueza nacional.

 

Foto: cta.org.ar

27/12/06


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