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Paseo y Esperanza

Nuestro periodista ciudadano visitó a familiares en Esperanza, provincia de Santa Fe, y regresó regocijado por haber hallado un lugar donde valores como "la cordialidad, la amistad, el respeto y el amor al arte" aún se conservan. La imagen pertenece al Colegio San José, "ornamentado en recuerdo de sus muertos".

Juan Vanadía.

Después de mucho tiempo, regresé a la ciudad de Esperanza, en Santa Fe. Una visita familiar fue la excusa para reencontrarme con “cosas” como las que a continuación les cuento:

- Una ciudad de 50 mil habitantes limpia, sin graffitis, con muchísimas bicicletas, aire limpio (no hay transporte público), con gente saludable, negocios que cierran los sábados a la tarde y domingos todo el día. Ritmo tranquilo, muchos deportes, vida comunitaria, artistas y artesanos por doquier.

- No tienen diarios locales, sino sólo dos periódicos semanales que resumen las actividades políticas y sociales de todos los niveles. Como ejemplo vaya el extracto de la noticia social destacada: 140 familias han quedado sin empleo y ya están en marcha varias organizaciones para asistirlos de manera integral.

- Las plazas y paseos públicos son una delicia: bien cuidados, muy arbolados y equipados con juegos para niños en perfecto estado.

Sorprendido por la eficiencia del ritmo tranquilo, indagué en dos instituciones:

- Una es La Casa de la Colonia, donación al municipio de la familia Denner (molineros de los de antes) convertida en museo “Héctor Borla” y albergue de obras de artistas merced a la acción de la Asociación de Artistas Plásticos de Esperanza. Una belleza construida en 1882 que por estos días exhibe una muestra del artista Andrés Dorigo y que, por la escasez de fondos, sólo abre tres días a la semana.

- De allí a la Fundación Ramseyer Dayer hay unas siete cuadras que, deambuladas con ojo crítico, muestran veredas anchas, arbolado variado y relativamente poca cartelería comercial. Casona de principios del siglo XX, en excelente estado, con una directora/guía (Celina Zimmermann) a prueba de curiosos, quien enterada de nuestra necesidad de un plano de la ciudad no vaciló en ir hasta su casa y traerlo presurosa. Reseña de la Fundación: pareja de arquitectos locales, actualmente radicados en el exterior que dejaron la casa familiar para la promoción de las artes plásticas y diseño local.

- Como postre del sábado a la tarde, nos fuimos hacia el oeste del trazado urbano. Siguen las construcciones bajas, farolas con sus tulipas blancas, todas funcionando. Así llegamos al Colegio San José de los SVD (Siervos del Verbo Divino). Son seis manzanas con equipamiento de todo tipo; hasta cementerio propio, cuidado y ornamentado en recuerdo de sus muertos, todos servidores de la orden  desde su radicación hace ya cien años.

- Enfrente, un viejo almacén y despacho de bebidas el “Bar San José”, más conocido como el Almacén de Lorenzón, familia que desde su instalación allá por 1910, lo regentea. No sólo eso, son la historia oral y a veces gráfica de la ciudad. Muestran almanaques realizados por diversas promociones del colegio vecino, recuerdan anécdotas y personajes a los que conocieron como visitantes como los casos de: Domingo Amaizón, múltiple campeón de atletismo, olímpico argentino o el “Tiburón de Quilla”; y Dn. Pedro Candiotti, gran nadador de aguas abiertas. Charlando con ellos de tantas cosas, llegamos al tema de la cultura de los pueblos originarios y nos obsequiaron una botella de Caña con ruda, para abrir en agosto y brindar por buena salud y fortuna.

Resumiendo: una visita que se transformó en la Esperanza de rescatar los valores de siempre: amistad, cordialidad, respeto y amor al arte, que sólo son posibles, cuando el hombre vive entre los hombres, sin prisas falsas ni expectativas mezquinas. Gracias esperanzinos y ¡salud!

20/4/09


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ernesto azua

Funes 20/04/09 Hermosa semblanza El 8 de septiembre de 1856 es fundada oficialmente la Colonia Esperanza por Aaron Castellanos, siendo gobernador José María Cullen. Es un hito histórico que señala el camino de los inmigrantes en Santa Fe, tanto es así que en el año 1887 31 años después en esa provicia había 4 mil 23 propietarios: 3 mil 300 eran extranjeros y 723 nativos. "Vinieron de la tierra del roble milenario/a esta lejana tierra del pajonal dormido/cambiaron su paloma de alero y campanario/por la calandria india de lo desonocido" José Pedroni




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