Ricardo Taborda.Nuestro consumo per cápita de energía es muy inferior al registrado en países civilizados porque sencillamente es más caro y la gente se cuida más.
¿Cuántas personas tienen lavaplatos, hornos eléctricos, aire acondicionado? En alguna medida, la gente se cuida, tiene un cierto control del consumo. De todas maneras, el
impacto que eso tenga en la crisis energética actual es relativamente
ridículo. (Nota Sosperiodista: No obstante, el ministro de Planificación Federal Julio De Vido insiste con un consumo “racional” de energía en los hogares al volver al criticar los pronósticos
"agoreros")
Aquí el problema viene por el lado de la oferta de energía, que es baja. Nuestro país, por un rasgo típico del
inmediatismo de la política,
dejó de pensar a largo plazo. Entonces, todas las inversiones (que se anuncian ahora) tienen plazos de cinco a diez años, y no parecen estar enmarcadas en planes estratégicos de mayor alcance.
Cuando yo estudiaba ingeniería electricista y electrónica –
hace de esto 30 años- veíamos todo lo vinculado desde la generación al consumo de energía. Recuerdo que en la materia Electrotenia III, aue trataba la transmisión y distribución de energía, nos mostraban los planes de construcción del sistema interconectado de Argentina y nos explicaban las centrales de generación que estaban en funcionamiento, las que estaban en construcción, y las que estaban planificadas a largo plazo. Podríamos decir que
había una conciencia del consumo de energía porque es matemático saber cuánto va a ser necesario incorporar a la economía cada año. Se preguntaban: ¿Qué inversiones estamos haciendo para cuando la necesitemos?, para después no tener que andar a las corridas como hoy.
Siempre (en otras épocas, claro está) existieron grandes obras en marcha en el país. El Chocón, por ejemplo, le dio de comer a una genración de obreros, técnicos y profesionales. Es una obra que llegó a tener 16 mil empleados. También en esa época se inauguró Atucha, y cuando estaban estas dos, se lanzó Yacyretá. Había planes de largo alcance como parte de una tendencia a monitorear el crecimiento de la economía. No es complicado: si la economía crece, también lo hará el consumo de energía a tasas previsibles.
Todo lo que hay que hacer es planificar el crecimiento de la oferta energética (las inversiones en generación) para así anticiparse a la crisis. Nos alegramos del crecimiento de la economía, pero nos olvidamos de los pilares fundamentales que la alimentan: energía, combustibles, comunicaciones, caminos y otra infraestructura cuyo crecimiento debe acompañar, sino, tarde o temprano, consituirán un freno al crecimiento. Pretendemos que la economía continúe creciendo cuando hay que peregrinar para poder cargar gasoil o se anuncien cortes de energía eléctrica ?
Ahora yo me pregunto: ¿
qué obra importante se está construyendo AHORA en el área energética? ¿Cuánto hace que las reservas de petróleo y gas vienen disminuyendo por falta de inversión en exploración? ¿Sabe el lector que hace años que exportamos derivados del petróleo pero que, al disminuir la producción, muy pronto, tal vez este año o el próximo, pasaremos a ser importadores netos, pero con precios internacionales ?
Si la persona no es consciente. Si da lo mismo una canilla que gotee o una luz prendida innecesaria; eso, multiplicado en millones de usuarios, tiene un impacto. Para uno que puede pagar, eso no significa un daño personal, pero es una contribución al bienestar social.
Ahora, hay aparatos y aparatos.
Una radio tiene un consumo despreciable comparado con un lavarropas automático o un aire acondicionado. Las radios de autos, por caso, que son las más poderosas, puede llegar a 10 vatios. Un equipo de música puede gastar entre 40 y 50 vatios, un televisor o computadora entre 100 y 200 vatios,
mientras que una heladera y un lavarropa consumen el doble (400 vatios). Pero con un agravante: la heladera funciona las 24 horas en comparación a una plancha, que también tiene un alto consumo, pero uno no plancha todos los días. Un lavado diario en lavarropas automático consume entre 1 y 1.5 kilovatios/hora. En un consumo familiar, 30 kw/hora lo aporta sólo el lavarropas.
Pero
no hay que mezclar.
El impacto que el consumo
micro puede tener en el consumo energético total de la Nación,
es mínimo. Aquí el impacto se da en la industria. Es como decir que todo el problema del gas está en el GNC (gas natural comprimido), cuando cementeras como Corcemar y Minetti, por caso, consumen más gas que todos los autos de Córdoba. Pero tampoco se le puede pedir a la industria que no produzca.
El Fiat 600 –recordemos- fue un invento para una época como la posguerra, donde la energía era tan escasa y cara que se trató de hacer lo mínimo. Ahora, uno se olvida, y con el tiempo pasa a buscar cosas de mayor consumo. Hace treinta años el vehículo más vendido era el Ford Falcon. Hoy en día, si no es con gas, nadie lo podría mantener.
Lo que quiero decir es que hay que tomar decisiones entre el conjunto
de la economía: en lo micro y en lo macro. Podemos elegir achicar o
agrandar; recortar gastos o producir más. Son dos visiones que deben
atenderse en una situación social compleja como la de hoy.
Lo más
molesto en todo esto, es
la conducta reactiva del Estado, que sale a multar y se enoja con las multinacionales, con la industria, con los particulares, cuando, en realidad,
lo que hay que hacer es tener planes de largo plazo, que tengan como objetivo la generación de energía, incluidas las alternativas. Son planes estratégicos que deberían exceder a los gobiernos de turno e inscribirse en otras escalas de tiempo, mas en las décadas que en los años.
Nota de Sosperiodista: el autor de esta nota es Director del Laboratorio de Investigación Aplicada y Desarrollo de la Facultad de Ciencias Físicas, Exactas y Naturales de la UNC.
14/09/06