
Mario Albera.
El 19 de mayo pasado pasaba frente a la parroquia Santa Mónica y San Agustín en barrio Altos Vélez Sársfield de la Ciudad de Córdoba, y me detuvo la importante afluencia de gente en el lugar.
Afuera había personas ofreciendo a los fieles todo tipo de cosas, desde estampitas y collares religiosos hasta pan casero y porciones de torta. Adentro, la multitud empezaba a copar el salón principal del templo para participar de dos misas continuadas en honor a San Expedito, el patrono de las causas justas y urgentes, que tiene al 19 de abril como su día estelar donde sus seguidores van en busca de su imagen para tocarla, pedir y agradecer su ayuda. Ese día asistieron a la parroquia 5000 personas, según estimaciones de la secretaria parroquial Clery Maguis, muchas de las cuales se quedó en el umbral de ingreso.
No obstante, todos los 19 hay misas en homenaje al santo. Pero como esta vez la celebración coincidía con los festejos por los 200 años de la constitución del primer gobierno patrio, las autoridades parroquiales junto con los vecinos confeccionaron una bandera argentina de cincuenta metros y la colgaron en las paredes de la iglesia para que los fieles dejaran allí sus mensajes alusivos al festejo patrio. Es decir escribir en un papel que se añadiría con un alfiler a la bandera el sentimiento o reclamo que le produce el bicentenario.
La mayoría de los mensajes que en ese momento estaban colgados en la bandera versaban sobre lo mismo y caían en el lugar común de cuestionar a la clase gobernante por los males que aquejan a la patria. “Que los gobernantes tengan conciencia de las necesidades del pueblo”; “Para que los gobernantes no sean corruptos”; “Pido que nuestra patria se limpie de gobernantes corruptos e inservibles”; “Deseo que la patria tenga gobernantes serios que respeten al pueblo”; “Que haya mejores gobernantes”.
En fin, salvo algunos mensajes que invitaban a los argentinos a hacer un examen de introspección, mirarse un poco más el ombligo para salir del círculo del “egoísmo y la violencia”, la mayoría usó los mensajes para reclamar por mejores y más honestos políticos y volver a expresar su bronca e impotencia con la política actual, dando muestras de que la herida abierta en el 2001 sigue sin cerrarse.
En los mensajes se advierte que una mayoría sigue pensando que los males de este país radican solamente en que tenemos políticos ladrones, sin ideas e incompetentes. Ojalá fuera así porque, en ese caso, sabríamos por dónde pasa la solución. Pero no es tan fácil.
Es cierto que si la cima de la pirámide dirigencial está corrompida el efecto contagio hacia la base no puede ser de otro polo sino negativo. Es cierto que harían falta gobernantes con otra estatura moral, y que con una estatura tan fuerte, que avergüence al resto de los mortales a la vez que obligue intentar imitarlo, generando así un contagio positivo.
Pero mientras esto no ocurre habría que revisar que hace uno para que esto no sea mejor, desde su minúsculo lugar en este mundo, y preguntarse qué puede mejorar o hacer que no viene haciendo, para que esto no sea una jungla donde descalifiquemos al otro por pensar diferente, por sus apariencias y por su elección sexual.
Así como tenemos afinada la puntería para denunciar las miserias de la política, habría que abrir la cabeza también para analizar y cuestionar críticamente el discurso de otras instituciones que en forma silenciosa, nos atraviesa, formateando un modo de ser y de pensar que no ayudan para tener una sociedad más plural, tolerante, humana y libre.
Todo: lo que traemos de familia, lo que nos predican desde el púlpito, lo que nos recitan de memoria en la escuela, lo que se dice en el vecindario, en la carnicería o en el lugar de trabajo y se acepta como verdad; todo hay que pasarlo por la saranda del espíritu crítico, rescatar lo que verdaderamente sirve para vivir con libertad y desechar lo contaminante y perjudicial para la vida comunitaria.
Quizá de esa forma tengamos en la política mejores representantes de los que tenemos hoy, y ante cada cumpleaños patrio, no tengamos que andar lamentándonos de lo que somos y no pudimos ser para, con espíritu constructivo, empezar a mirar el futuro que descuidamos.
23/5/10
Recomendar esta notaHola Mario!. Buena nota. Vivo en Parque Atlántica y verdad las notas de los vecinos o fieles a dicha parroquia. Pero la gente es así, quejosa, algo hipócrita, simplemente siguen votando a los mismos. Tampoco se movilizan para las respectivas protestas con sanas propuestas. Los recuerdos de tantos cordobasos, son para la historia, escrita por hombres.
Mi mensaje para la Bandera:¡QUE SE VAYAN A LA MIERDA!
Es tan difícil construir y alimentar el espíritu crítico. Generalizaciones y frases hechas que son consumidas a diario como verdades universales nos inmovilizan. La libertad de expresión debe ir acompañada de libertad de pensamiento y para ello debe estar presente el acceso a la información, entre muchas otras cosas y si agregamos que algunas personas eligen la apatía y la falta de compromiso resulta más dificultosa la idea de mejorar nuestra Nación. Aún así es posible. Felicitaciones por la nota.
Muy buena la nota, es cierto, mientras criticamos a los políticos, por otro lado vemos o preguntamos cómo hacer lo mismo que ellos, es decir, cómo acomodarnos, cómo vivir bien sin trabajar, cómo eludir las normas y reglas de tránsito sin pagar la multa, o saber si tenemos algún conocido que nos salve de tal o cual cosa, algún amigo en el poder. Es que la corrupción es un problema tan visceral, que no nos deja ver que estamos inmersos en ella tanto como lo están nuestros dirigentes, que lo único que ha hecho es ser más vivos que nosostros y han sabido "llegar". Y es cierto que no solo son los "malos" los culpables de esto, sinó que también lo son los "buenos" que no hacen nada por cambiar la situación, como dice Mario, desde nuestra minúscula participación social. Pero por otro lado hay que reconocer, que donde aprietes sale pus, por lo cual el que está al lado tuyo cree que todo lo honesto y normal que uno hace es por algo o por alguien o por alguna dádiva. Lo bueno de haber llevado una vida honesta, es que a la vuelta de las cosas se tiene autoridad moral para enrostrar y denostar, aunque parezca una tontería peligrosa, a los deshonestos y ladrones.
Muy buena nota y valientes comentarios. Me incluyo en aquellos de vida honesta y con autoridad moral para disentir, como apunta Capilla. Aprovecho la oportunidad de este medio libre, en brindar un debate público y a traves del presente, a punto y contrapunto con el "buenito" del Lic. José María Las Heras, que pretende una candidatura a Intendente y los vecinos deben conocer "el otro costadito" del colega. Asi que sin machetes pero con probanzas de rigor en lo moral y ético, sería de interés un ping pong recordatorio de ambas partes. Seguramente, éste pedido o simpático desafío le llegará a sus oídos y allí quedará. No se animará, estimo. Fuerza Pepito e invitame a una charla debate sobre cuestiones de funcionarios que han recorrido el camino de la mejor administración de la cosa pública en beneficio del pueblo.
Felicitaciones por la nota Mario. Lamentablemente gran parte de la sociedad no se hace cargo de lo que les toca como ciudadanos y prefieren por comodidad u otros tantos motivos que otros decidan por ellos para no asumir responsabilidad y arrojar las culpas a otros. Guillermina
Adhiero al debate o desafio del Prof. Cmet, dado que siempre he tenido (y sigue) dudas de quien se presenta con rostro obispiano y según en los pasillos de la militancia política, no es lo que parece ser.
me asombra que los comentarios en general SON en tercera persona...creo que TODOS debemos reflexionar sobre "nuestro" compromiso ciudadano.
El colega Las Heras no es el mismo de los años 70/80. Ahora tiene otros aires de grandeza. Pero no irá a ningún debate con Cmet. Le aconsejo, que vaya a uno de esos tantos ciclos o charlitas que el auto-candidato a intendente se propone.
Vamos pepito, futuro candidato a intendente, no dejes de compartir la fórmula con Jorge Agüero como gobernador. Seguramente tendrá una aceptación popular de magnitud. Mandate una jornada abierta a los fines de evaluar tus condiciones patrimoniales y éticas, en especial si has cumplido antes del cargo judicial, que todos deben tributar el impuesto a las ganancias, sin excepción. Acompañá las boletas o constancias de abono. Caso contrario, Dios te va a tirar las orejitas por.....mentiritas piadosas.
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En La Décima de febrero, la zona sur después de la tormenta del 30 de enero. La emergencia expuso las deficiencias estructurales,la responsabilidad y la desidia estatal y la consecuencia del desarrollo inmobiliario descontrolado. Además: Mujeres hartas de la violencia: en sólo tres meses, huno 500 exclusiones de hogar. Y Más. Ingrese y baje La Décima en PDF.