
Diego Cazorla Artieda (Corrientes).
Ya se encuentra probado que existió un centro de detención, la defensa de los imputados no lo niega pero refiere que no era clandestino y lo llama "lugar de reunión de detenidos" pero no ha podido presentar una sola acta o libro de ingreso de los presos, ni nada que le dé viso de legalidad, incluso los testigos de la propia defensa describen a ese lugar como "siempre cerrado, totalmente restringido y que nunca ingresaron a Mesa de Entradas, fichas, objetos o documento alguno de los detenidos en ese lugar.
Están todos los imputados señalados por testimonios que hablan de su responsabilidad en torturas, algunas con secuelas permanentes, violaciones sexuales aberrantes, la "parrilla", la picana, golpes con objetos contundentes, etc.
La defensa trata de desvincular al principal acusado, el ex-Capitán De Marchi debido a su supuesto retiro en agosto de 1976, cuando -según refieren- empezó a dedicarse a la actividad agropecuaria inmediatamente después, incluso en el mismo mes de agosto (apurado el hombre) cuando plantó sorgo en la estancia "Santa Rosalía" de propiedad de la familia de su esposa, de apellido Millán. Sin embargo, el Ingeniero Agrónomo Víctor Rodríguez, narra que él mismo preparó el campo de la familia Millán, de tierra muy ácida e incompatible con el cultivo del sorgo, lo que lo llevó a realizar un largo tratamiento con cal para cambiar el Ph del terreno, consiguiendo su cometido recién en el año 1977. Considerando que el sorgo se planta en agosto o septiembre, éste no pudo plantarse antes de esos meses del año 1977. Rodríguez es testigo propuesto por la defensa, hay que aclararlo.
Otro testigo de la defensa señala que el ex-Capitán, apodado "el electricista" por su destreza con la picana, fue convocado al servicio activo en el año 1978 ante el conflicto con Chile por el espacio de varios meses y eso no le impidió atender (según su propio cuñado Augusto Millán) las tareas productivas de su estancia "Santa Rosalía". Es fácil inferir que tampoco le habría impedido ser el jefe del Grupo de Tareas del RI9 que le demandaba mucho menos tiempo, debido a que las sesiones de torturas y operativos eran nocturnos y espaciados en el tiempo, ya que en Corrientes no existieron miles de detenidos como en las ciudades grandes sino unas pocas decenas.
Muchos testigos además refieren haber visto en el ex Regimiento 9, a De Marchi, Barreiro y Losito en el tiempo en el que el primero "se retiró", el segundo estaba en un "Curso de Comandos" y el tercero "había sido trasladado". Algunos incluso afirman que están seguros y son muy categóricos al respecto. Hay que aclarar nuevamente que insólitamente dichos testigos (suboficiales y ex-colimbas) fueron propuestos por la defensa también.
Respecto del Gendarme Reynoso, fue visto dentro del CCD (Centro Clandestino de Detención) y además aparece imputado como quien generara lesiones permanentes al padre de uno de los testigos, Miguel Ángel Miño. Sin embargo el testimonio que más sorprendió fue el de Eduardo Bestar. Colimba en el "76 reconoce que hubo un lugar de detención custodiado por soldados santiagueños, y no solo eso, cuenta que los sobornaba para que le acerquen a un primo que estaba detenido en el Centro Clandestino de Detención (CCD) lo que éste le pedía, tras enterarse que tenía afuera de la cuadra un benefactor: espirales para los mosquitos y cuestiones nimias pero importantes en ese contexto deshumanizado, como maquinitas de afeitar. También veía a Barreiro en la diana en todo momento pese a que éste decía haber ido a un curso de Comandos. "No querían que nos acerquemos al CCD porque los detenidos eran correntinos y podíamos reconocerlos" dijo.
Ante la pregunta concreta de porqué no debían acercarse a los detenidos respondió "porque eran enemigos nuestros, así nos decían los oficiales" señaló. Sorprendida ante tantas revelaciones que complicaban a los imputados la Dra. Badaró, integrante del tribunal le preguntó lo que muchos en la sala querían saber ¿quien lo trajo como testigo? No sé, a mi me entregó una citación la policía dijo, yo a todos les dije que iba a declarar y a decir la verdad, tanto a la gente de DDHH como a un Comisario que vino a hablarme, "espero haber cumplido con todos" dijo el testigo de "la defensa".
Complicados por sus víctimas, pero mucho más por sus propios testigos, los cuatro militares y el Gendarme que se animó a incursionar en la política como Concejal y candidato a Intendente de Orán, Salta, cambian de estrategia y tratan de presentar batalla mediática, poniendo la pelota en terreno más propicio, sobre todo teniendo en cuenta que algunos empresarios de prensa son sus amigos, cómplices o acólitos. Es que adentro, donde se juega el verdadero partido...están perdiendo por goleada.
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Imagen:enviada por el autor del artículo.
17/03/08
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