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Macri dice que hay que tomar de los que más tienen para darle a los pobres /

Macri dice que hay que tomar de los que más tienen para darle a los pobres

El diputado de la provincia de Buenos Aires de Compromiso para el Cambio, Jorge Macri es la versión pyme, morocha y bonaerense del político y empresario famoso. Asegura que en el seno del macrismo hay visiones progresistas, "de centroizquierda" y que esa fuerza política toma lo mejor de la UCR y del PJ.


Mario Albera.

"El Estado debe tomar de los que más tienen para darle a los que menos tienen". Lo dice Macri, pero no Mauricio. Sino Jorge, hijo de Antonio Macri, hermano de Franco y tío de Mauricio, el presidente de Boca Juniors y de Compromiso para el Cambio.

Si Mauricio es la imagen, Jorge es el cuerpo del partido. En su labia fecunda, en su papel de conductor y animador de los mitines partidarios, en su pretensión analítica y organizativa, y en su afán de estadista, se vertebra la filosofía del partido macrista.

Si Mauricio es el ingeniero, Jorge es el albañil que va poniendo ladrillo por ladrillo, usando como amalgama más eficaz la fe, porque -lo dice él- ser macrista “es un verdadero acto de fe”. Así es como arengó a la militancia, reunida hace un tiempo en un selecto hotel de la capital cordobesa para afianzar los lazos partidarios entre 400 delegados del interior del país:

"Cada uno de ustedes debe ser el eje del cambio", les advierte para que no piensen que al poder se llega sólo por tener dinero y una popularidad amasada al calor del fútbol. "Hay que caminar los barrios", les pide a esos muchachos, vestidos de elegante sport, muy clásicos, que están cruzados de pierna escuchándolo atentamente. Es que a éste Macri le sobran verbos.

Actúa entre la militancia como un jefe espiritual. Es el pastor encargado de mantener viva la llama del partido. Pero es más que eso: es el hombre de Mauricio en el conurbano bonaerense, el que tiene la misión del armado partidario en el principal distrito del país, donde vive el 38 por ciento del electorado nacional. Allí, Compromiso para el Cambio obtuvo casi 500 mil votos en las últimas elecciones legislativas, cifras que lo catapultaron a una banca en el parlamento bonaerense. Es el primero y único diputado de ese partido, además de jefe máximo del partido en la provincia de Buenos Aires.

Este Macri es el que se ensucia el calzado en el fango, el que se mete en las villas y barrios carenciados, mientras Mauricio concentra los flashes y atiende al periodismo, según me confiesan algunos hombres que comparten viajes, hoteles y fines de semana con ambos.

Aunque él también lo atiende y demuestra saber hacerlo. Lo hace con Sosperiodista, tras bajar del escenario y devolver decenas de besos y abrazos. “Como siempre, estuviste bárbaro Jorge. Permitíme una foto”, le dice una mujer de andar elegante, que lleva camarita digital y una cartera de cuero negrocon reluciente hebilla plateada.

- Usted es el alma de este partido, su gestor en las sombras- lo interrumpo.
- Yo sólo le pongo corazón- responde humilde.
- ¿Desde cuándo trabaja con Mauricio?
- Hace cuatro años comencé a construir los equipos de salud pública y hace dos años me encargó la formación del partido y sus juntas promotoras en todos los distritos del país.
- ¿Es la primera vez que participa en política?
- Sí, aunque mi padre (Antonio Macri) hacía política en el conurbano y me transmitió siempre la visión del interés común. Luego Mauricio me abrió las puertas.
- Y antes ¿a qué se dedicaba?
- Empresario pyme.
- ¿Integrante del grupo económico comandado por Franco, el hermano de su padre?
- No, para nada. Digamos que soy la versión pyme, morocha y bonaerense del macrismo (sonríe).
- ¿Y su profesión?
- Licenciado en Administración y Finanzas.
- ¿Qué le puede aportar su primo a la política?
- El saber hacer. Antes de decir y prometer, nosotros nos manejamos con planes y programas. Usted verá que ante cada problema, Mauricio responde con una propuesta. En vez de invertir el ochenta por ciento del tiempo en pensar cómo llegar al poder y ver qué pasa, nosotros actuamos al revés; vemos qué pasa y luego pensamos en el poder.
- Suena simple esa fórmula
- No te creas. Desde Frondizi (por Arturo Frondizi, ex presidente argentino) que no hay un proyecto de país. No hay planificación en serio. Venimos a aportar eso.
- Luego de los noventa, la figura del empresariado argentino y de los grupos económicos que encarna su primo quedó desprestigiada. ¿No cree que esto puede jugarles en contra?
- No, porque la gente se ha dado cuenta que Mauricio no es un empresario, sino un líder con vocación política y de trabajo. Así que no lo creo.
- ¿Ustedes ya se han consolidado como la centroderecha en el país?
- No nos manejamos con encasillamientos ideológicos. Es la prensa la que nos pone en ese lugar. Tomamos lo mejor de otros partidos. Por ejemplo, de la UCR tomamos el respeto por las instituciones, y del PJ, su vocación de poder y sus banderas sociales. Por eso en nuestro sector, también hay visiones progresistas, de centroizquierda.
- ¿Y dónde aplican esas visiones?
- En el criterio de la distribución. En los noventa nos decían que el efecto derrame traería la justicia social, pero eso termina siendo una falacia porque nunca llega. Creemos que el Estado debe tomar de los que más tienen para darle a los que menos tienen.
- ¿Usted se escuchó bien? Dijo sacarle al rico para darle al pobre. ¿No tiene miedo que lo cataloguen de subversivo en su propio partido?
- No, ¿por qué? Mauricio, si le prestas atención, dice lo mismo. No veo porqué debería sonar de ese modo. La teoría del efecto derrame no genera distribución. Es así.

Jorge tiene 41 años, tres hijos -de ocho, seis y dos años- vive en San Fernando

En Córdoba, la mayoría de los dirigentes del partido provienen de la Unión del Centro Democrático (Ucedé). Son ex kammerattistas, cavallistas y ex de ex, que buscan su lugar en el mundo después de la dispersión provocada por la caída de sus jefes políticos. Juan de la Colina, un abogado cordobés, que viene de la Ucedé, es uno de ellos, además de ser el presidente mediterráneo de Compromiso para el Cambio.

De la Colina me cuenta que el primer objetivo es el reconocimento como partido de la justicia electoral. Para ello, deberían duplicar las 2.000 afiliaciones actuales. Me dijo que están en camino. Y que, además, buscan sumar a otros partidos cordobeses que pueden llegar a comulgar con este espacio. Mencionó al Partido Demócrata de Córdoba, la Ucedé, Recrear, y Primero la Gente.

Este abogado tampoco cree que el perfil empresario de Macri pueda resultarle negativo:

- No tiene esa impronta. Su impronta es la de ser político y así lo ve la gente. El siempre dice que una cosa son las empresas que maneja su padre y otra cosa es él. El está retirado de las empresas hace tiempo.
- ¿Qué es lo más parecido a Macri en el mundo?
- Macri es a la Argentina lo que Berlusconi a Italia. Es un hombre de negocios y presidente de un club de fútbol.
- Espero que no termine como aquel.
- Bueno, después de todo, a Berlusconi no le fue tan mal. Gobernó Italia muchos años.
- ¿Qué diferencias hay entre Macri y (Jorge) Sobisch?
- Muchas. Macri es más conocido y el gobierno provincial de Sobich (en Neuquén) tiene aristas que lo vinculan con la vieja política y eso lo hace atacable.

Si habría que elaborar un vocabulario político del macrismo las palabras que sobresalen son: “líderes”, “cambio”, “equilibrio”, “equipos”, “desafíos”, “gestión”, “jóvenes”, “compromiso”, “diagnóstico”, “fiscalización”, o “estrategia”. Para los macristas, estas palabras demuestran acción. Ellos se encargan de traducirlas en cuadros sinópticos, diagramas, recuadro de barras y tortas porcentuales, para diagnosticar mejor los problemas de cada distrito y buscar las soluciones.

Foto: www.168horas.com

16/08/06


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