El periodista ciudadano deconstruye las incoherencias que cometen los que reinvidican a los caídos por la subversión. Estos "abnegados pacificadores" piden amnistía en vez de reclamar justicia y pretenden hacer del pasado algo pisado. Invocan además la Constitución para defensa de quienes la violaron de forma alevosa.
Raúl Antonio Oyola.
Marchas, páginas webs, interrupciones a los discursos presidenciales, cartitas a los medios... los métodos que ha elegido un grupo de personas que comienza a hacerse notar en la opinión pública nacional. Son los que afirman que la historia argentina está siendo contada por la mitad. Los que aseguran que en nuestro país hubo una “guerra”. Y que los que comandaron aquella “guerra en defensa de la Patria”, vencieron, y hoy son el objetivo de un gobierno “revanchista” y “rencoroso”. Creo profundamente, que los argumentos que vociferan y deshilachan en cuanto medio les da cabida, no resisten ni el menor análisis. Por citar un ejemplo, valdría interpretar a uno de los personajes que intentaba sostener una posición menos ... provocadora (si es que vale el término). Este personaje ( y no voy a hacer nombres, en ningún caso, porque me resisto a hacerles publicidad ), sostenía que la fracción que representaba, abogaba por una gran “amnistía nacional”. Que estaba dispuesto a “ofrecer su mano abierta, aún a los asesinos” de su padre. Y que nada tenía que ver con los ex – represores. Que su intención, era solamente la “pacificación nacional”.
Lo verdaderamente triste de los dichos de este señor, fue que cuando intentó ejemplificar, no se le ocurrió mejor idea que acordarse de De Gaulle, y su baño de sangre argelino, recordando que la historia y la justicia francesa se hicieron las “zonzas” ante semejante crimen. Sentenció, este muchacho, que la figura de “crimen de lesa humanidad”, fue un “invento jurídico” creado exclusivamente para el juicio de Nuremberg, ignorando que autores como Mijail Bakunin, ya utilizaban esa construcción gramatical en el siglo 19, en ensayos como “Dios y el Estado”.
Pero lo más llamativo es que NO RECLAMEN JUSTICIA, SINO AMNISTÍA.
¿Qué persona normal, ante la muerte o cualquier tipo de sufrimiento de un ser querido, a manos de un tercero no pide justicia? ¿Cómo construye su futuro un país que no revisa los errores que cometió?
Esta gente me hace acordar a los adolescentes con quien convivo diariamente por mi labor. Es una lucha hacerles comprender a los chicos que deben prepararse para ir por la vida tomando decisiones. Y que esas decisiones, derivaran en consecuencias que deberán asumir. De las gratas...y de las otras.
Los adolescentes de hoy estudian muy poco (casi nada), pero son una queja persistente a la hora del “bochazo”, por citar algún ejemplo. Del mismo modo, estos “abnegados pacificadores” de la Nación, pretenden el “pasado...pisado”, sin detenerse en el hecho de que ese rencor social del cual tanto reniegan, se hace más y más grande, en la medida en que la justicia tarda en resolver.
De cualquier manera, lo más hilarante de su discurso, no es esta posición “pro-no-me- acuerdo-de-nada”, sino las invocaciones que hacen de las Convenciones Internacionales de Derechos Humanos, la Convención de Ginebra, y... la CONSTITUCIÓN NACIONAL!!!.
Pero bueno, muchachos...!!!..., a ver si nos ponemos de acuerdo!!!. ¿Invocan nuestra Carta Magna, abogando en defensa de aquellos que la perpetraron de la manera más alevosa, deshonrosa y significativa? ¿A la Convención de Ginebra...hay que leerla parcialmente? ¿O incluimos los párrafos que hablan del trato de los derechos de los prisioneros? ¿El Pacto de San José de Costa Rica eleva a la calidad de legal a la “picana”?
El abogado de uno de los asesinos más despreciables que tuvo nuestro país a lo largo de nuestra historia, dijo el otro día por un medio radial, con el tono típico del abogado oligarca que se siente un “argentino superior”, que su defendido era un “héroe nacional” que había combatido valientemente en defensa de la Patria, contra el agresor terrorista, asociado al terrorismo internacional. (...ya me imagino yo la de dólares que debe haber mandado Cuba y Nicaragua en auxilio del ERP...!!!!.).
Seguramente, derrochó tanta “valentía” combatiendo la subversión local, que se quedó sin una pizca para enfrentar a los ingleses.Porque en Malvinas, estos “intrépidos” patriotas, no dispararon ni un tiro antes de rendirse, y se limitaron a esconderse detrás de las tropas de “colimbas” y el arrojo de los aviadores. Eso sí: cuando a alguno de ellos se le había encargado, unos años antes secuestrar, torturar y desaparecer a unas monjitas extranjeras, no dudó en actuar con el mayor de los “celos profesionales”.
Para cerrar esta alocución (... para nada indispensable, ya que el pueblo argentino ya no se come algunos “sapos” tan fácilmente como antes...), me gustaría declamar una vez más por el ejercicio de la memoria. Porque la justicia divina ( para quien crea en ella...), no va en desmedro de nuestra vapuleada justicia terrenal. En estos asuntos de fe, debo declararme un discapacitado. Pero de veras me gustaría que existiera. Y que las dos justicias condenen en simultáneo.... para los genocidas: CARCEL E INFIERNO.
(foto Página 12 tomada en un acto organizado por Cecilia Pando)
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