escribi tu nota

publica tu articulo

el surprensa red

El País

Los Cóndores en las islas /

Los Cóndores en las islas

El 28 de septiembre de 1966 dieciocho jóvenes estudiantes y obreros asestaron un golpe a la flamante dictadura oligárquica-militar de Juan Carlos Onganía: secuestraron un avión de línea, lo aterrizaron en las Islas Malvinas y allí izaron siete banderas argentinas que flamearon durante 36 horas.

Eduardo Planas

El 2 de abril de 1982 una de las más feroces dictaduras militares -que escasos días antes había reprimido, encarcelado  a miles de trabajadores- inicio la aventura militar de recuperar las Islas Malvinas. En ese hecho murieron muchos jóvenes que lucharon por nuestra soberanía. Vaya nuestro recuerdo a ellos y a los que sobrevivieron. Pero una cosa es reinvindicar nuestra soberania permanente en las Islas Malvinas y otra,  recordar un hecho de la dictadura que forma parte de su política de genocidio de toda una generación. En esta nota quiero recordar un hecho anterior realizado por jóvenes peronistas y patriotas.

Hace 40 años un grupo de jóvenes peronistas realizó el Operativo Cóndor.

El 28 de septiembre de 1966, dieciocho jóvenes estudiantes y obreros asestaron un golpe a la flamante dictadura oligárquica-militar de Juan Carlos Onganía: secuestraron un avión de línea, lo aterrizaron en las Islas Malvinas y allí izaron siete banderas argentinas que flamearon durante 36 horas. Reclamaron la soberanía sobre ese territorio y aguardaron que un sector del Ejército –presuntamente nacionalsita- aprovechara esa irrupción y desembarcara en las islas para recuperarlas.

El Operativo Cóndor, primer secuestro aéreo del país, se gestó tres años antes de su concreción.
Veinte fueron los elegidos para el operativo, entre militantes nacionalistas y de la JP, dirigidos por Dardo Cabo. La logística se basó en tareas de inteligencia que Cristina Verrier, tercero al mando del operativo, había hecho durante unos viajes a Malvinas como turista. La instrucción militar había sido adquirida junto a quienes luchaban por el retorno de Juan Domingo Perón en la llamada Resistencia Peronista.

La elección del día se basó en dos hechos. Estaba en el país el esposo de la reina de Inglaterra, Felipe de Edimburgo, en carácter de presidente de la Federación Ecuestre Internacional y la única preocupación del tirano Onganía era el partido de polo. Y el contralmirante José María Guzmán debía volar al territorio del que era gobernador, Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur.

"Muchachos, aunque nos cueste la vida. Lo de menos es que nos lleven presos a Inglaterra. Lo más glorioso, que caigamos en el intento”, dijo Dardo Cabo antes de salir.

Partieron a la 0.30 del día 28 en un Douglas DC4 del vuelo 648 Buenos Aires-Río Gallegos de Aerolíneas Argentinas. Iban 48 pasajeros. Durante el vuelo, Dardo Cabo y Alejandro Giovenco, el segundo al mando, entraron armados a la cabina y ordenaron el cambio de rumbo al comandante Ernesto Fernández García.

A las 8.42, aterrizaron en Puerto Stanley, detrás de la casa del gobernador inglés sir Cosmo Dugal Patrick Thomas Haskard (ausente ese día), sobre una pista para carreras hípicas. Abrieron las puertas, se tiraron con sogas, desplegaron delante del avión en forma de abanico e izaron siete banderas argentinas.

El suceso convocó a kelpers y jefes de la milicia de la isla, inmediatamente tomados como rehenes “hasta tanto el gobernador inglés reconozca que estamos en territorio argentino”, advirtió Dardo Cabo desde la radio del avión. Bajo esa presión, se aprestaron a cantar el Himno Nacional. “
De pie y frente a la mirada de todos, Cabo proclamó: “Ponemos hoy nuestros pies en las Islas Malvinas argentinas para reafirmar con nuestra presencia la soberanía nacional y quedar como celosos custodios de la azul y blanca (...) O concretamos nuestro futuro o moriremos con el pasado”.

Luego rebautizó al lugar como Puerto Rivero, en homenaje al gaucho Antonio Rivero que en 1833 se alzó contra los ingleses y gobernó las islas por unos meses.

Una hora después del aterrizaje, Cabo avisó al continente: “Operación Cóndor, cumplida”. Los medios de comunicación británicos y argentinos se hicieron eco del hecho, hasta el avión de un periódico intentó llegar a las islas, pero la Fuerza Aérea lo obligó a volver al continente. Cientos de militantes se movilizaron en varias ciudades y el flamante dictador, sobresaltado, se preocupó en calmar las intranquilas aguas diplomáticas, por entonces a cargo de su canciller, Nicanor Costa Méndez, el mismo de la aventura de Malvinas de 1982.

 El reclamo de soberanía se había hecho y no tuvimos el apoyo de las tropas argentinas. Entonces, ante el comandante (Fernández García), la única autoridad que reconocimos, depusimos las armas.”

El grupo firmó un acuerdo en el que también intervino el cura Roel, que antes había celebrado una misa en el avión para los miembros del comando. Después fueron hospedados en la iglesia del puerto durante una semana hasta que fueron trasladados al buque Bahía Buen Suceso, el ansiado buque, en una lancha carbonera.

Una vez resuelta la tensión, el gobierno de Onganía emitió un comunicado en el que expresó que “la recuperación de Malvinas debe ser resuelta por la vía diplomática y no por un acto de piratería”.

Los dieciocho jóvenes de entre 18 y 32 años, a quienes la CGT calificó de “héroes”, fueron llevados al penal de Ushuaia y luego juzgados en Tierra del Fuego. Como ése había sido el primer secuestro aéreo y en el país no había jurisprudencia al respecto, las figuras con que se los condenó fueron privación ilegítima de la libertad, portación de arma de guerra, asociación ilícita, piratería y robo en descampado. Tres años de prisión fue la condena para Cabo, Giovenco y Rodríguez; para el resto, nueve meses.

El jefe del Operativo Cóndor, Cabo, tenía por entonces 25 años, y fue una de las figuras más renombradas de la resistencia peronista fue fusilado en 1977. Tambien fueron desaparecidos durante la última dictadura Pedro Cursi y Edgardo Jesús Salcedo. Por su parte, Juan Carlos Rodríguez fue asesinado por la Triple A. Aldo Omar Ramírez y Ramón Adolfo Sánchez fallecieron por causas naturales, una vez recuperada la democracia.

Once son los sobrevivientes: la compañera de Cabo, María Cristina Verrier, que hoy tiene 67 años; Fernando José Aguirre (60), Edelmiro Ramón Navarro (67), Andrés Ramón Castillo (63), Juan Carlos Bovo (61), Víctor Chazarreta (72), Luis Francisco Caprara (60), Ricardo Alfredo Ahe (60) años, Fernando Lizardo (60), Norberto Eduardo Karasiewicz (61) y Pedro Bernardini (69).
Fuente: Página/12, 28/08/06
www.rodolfowalsh.com

2/4/2010


Recomendar esta nota





Pepe el Viejo

Recuerdo tan brillante gesta de patriotas y peronistas. Brillante la nota recordatoria. Estos actos de valientes, son mensajes claros que algún día Las Malvinas serán recuperadas.



Andrés Broda

¿Estas soñando pepe viejo?. Nunca serán nuestras y el día que así sea, vendrán totalmente esquilmadas. La perdimos por el etílico de Galtieri.




Completa este formulario para recomendar esta nota:

Tu email:

Tu nombre:

Email de tu amigo:


escribi tu nota