
Martín Menditto.
La vida no vale nada, menos ante los intereses del show y su insensible lógica de eterna continuidad. En el marketinero Rally Dakar, un auto se despista pasa por encima a un puñado de personas, incluso asesinando a una, pero el espectáculo no se inmuta, no se suspende, ni siquiera se detiene a llorar la muerte de sus víctimas. Seguir, siempre seguir que lo que vale es otra cosa, no es la vida lo que vale sino el compromiso con los sponsors, con la televisación.
El Dakar no es otra cosa que un megamontaje para que los chicos ricos de otros lados se diviertan en los países pobres, destruyendo, contaminando y hasta matando, porque tal como se planteó la muerte es una variante que puede suceder sin que preocupe de mayor manera a los participantes ni a los organizadores de tan difundido circo de motores. Como una nueva conquista ellos ponen los espejitos, ahora más espectaculares y ruidosos, nosotros entregamos el resto, lo que no se recupera.
Es justo mencionar que no sólo el Dakar anula el valor de la vida. Hace poco, hemos visto discursos presidenciales sobre la sangre aún caliente de un joven fallecido en ese acto, la liga nacional de básquet no paró ni siquiera una semana cuando Gabriel Riofrío se murió en el medio de un partido.
Dudo mucho que los artículos siempre tengan que presentar propuestas o soluciones. A veces sirven para decir la impotencia que aprieta en el pecho y se anuda en la garganta, para que alguien escuche un grito que nunca llega a los sordos oídos del poder que es cómplice del show, lo paga, lo auspicia de forma millonaria, lo prioriza sobre otras necesidades.
17/1/10
Recomendar esta notaTengo entendido que el conductor que propició ese tremendo acontecimiento se bajó de la competición y que la persona que falleció estaba mal ubicada. Creo que uno debe gritar su impotencia, pero que hay medios y medios para hacerlo. Hace varias notas que noto que la tuya parece una situación generalizada entre los que escriben acá. Es una lástima, porque si bien no quiero parecer insensible y/o irrespetuoso ante el dolor o indignación de quienes escriben, pretendía leer este medio para encontrarme con otras cosas. Un saludo.
pero a lo que voy es que el show no se paró, no se suspendió ni una etapa. un ejemplo es lo que hicieron los jinetes de Jesus María que apararon dos noches en señal de duelo. aparte por mal ubicado que estuvieran, se bajo un piloto el resto siguio como si nada pasara. de hecho el dakar es un show donde la muerte es parte, ya sean pilotos, espectadores, mecanicos, etc.
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