
Javier LLorens
PAPEL PRENSA
Entre mentiras se disimula la verdad
Carta a Carlos Saccheto, periodista de Clarín
(y a los opositores por la oposición misma)
Estimado Carlos Saccheto: leí su Análisis "Entre verdades se disimula la mentira" que publicó La Voz del Interior del 25 de agosto pasado, relacionado con la presentación del informe "Papel Prensa: La Verdad" por parte del gobierno. Compartiendo enteramente las prevenciones que manifiesta en ella respecto los verdaderos motivos de los Kirchners, del contenido de ella me surgió la simétrica impresión de que entre mentiras se disimula la verdad.
Con motivo de haber efectuado en el año 1986 una investigación en torno la cuestión, que plasmé en una carta documento de once hojas que envié al entonces presidente Alfonsín, en oportunidad de la sanción de la ley que puso punto final a los juicios por crímenes de lesa humanidad seguidamente me explayo los más brevemente posible en los siguientes puntos.
Procuro primero sacar de la mentira verdad respecto la postura adoptada públicamente por Clarín y La Nación, en una cuestión que tiene una importancia fundamental para el porvenir argentino. Al estar relacionada con la comunicación social, que en una comunidad es casi tan importante como el aire que respiramos, y el agua que bebemos. Y cuya calidad depara el fracaso o el éxito de cualquier organización. En tal sentido es tristísimo para cualquier país que se precie de tal, que sus principales diarios se hayan visto aunque sea mínimamente rozados, por las atroces sospechas recaídas sobre Clarín y la Nación.
Luego aporto información inédita y documentación concluyente, que además de demostrar la profundidad de la complicidad que existió entre las cúpulas de Clarín, La Nación, La Razón y la del gobierno militar; pone de manifiesto que el banquero Graiver en complicidad con Martínez de Hoz, fue una pieza clave en la preparación y concreción del golpe militar. Y que además el caso Graiver fue un acontecimiento clave en el transcurso de la dictadura militar, al disparar el establecimiento del “terrorismo de Estado” generalizado, y la corrupción estructural de ella.
Le pido disculpas si el texto parece un policial negro del norteamericano Hammett, pero lamentablemente se trata de algo mucho peor que eso; al estar referido a la preparación y perpetración de un negro golpe de Estado, que hundió a nuestro país en la noche más luctuosa de su historia.
I) La mendaz coartada de Clarín y La Nación
La inverosímil sustancia del descargo de Clarín y La Nación
En la postura de CLARIN trasuntada reiteradamente por sus periodistas, resulta absolutamente inverosímil que la Junta Militar, que estaba al tanto de la conexión Graiver - Montoneros, haya permitido la venta de Papel Prensa a Clarín, La Nación, y La Razón... para que los Graiver devolvieran la plata a Montoneros. Y que por esa razón los Graiver estaban tan urgidos en vender.
Por otro lado si estaban urgidos de vender por las supuestas amenazas de esa organización declarada ilegal, es claro que no vendieron muy libremente que digamos. Además los ingeniosos muchachos de la ESMA y el Batallón 601, para hacer sus fechorías y asegurarse el derecho a botín, solían disfrazarse entre otras cosas de Montoneros. Según viejas declaraciones de Lidia Papaleo, los “montoneros” que la amenazaban durante la dictadura, se desplazaban con mucha displicencia por las calles de Buenos Aires. Por su parte Rafael Ianover, el testaferro de Graiver, afirma que en el curso de las tratativas con Clarín, La Nación, y La Razón, una “fuerza de tareas” que ni se molestó en identificarse, allanó y ocupó su casa una noche entera.
Si a ello le sumamos que el que instó la operación de compra de Papel Prensa a los Graiver fue -como es público y notorio- Peralta Ramos del diario La Razón, ya está casi todo dicho. Cualquier periodista de aquellos tiempos sabía que ese diario se había convertido en el órgano oficioso del Ejército, a partir de su estatización por parte del primer peronismo, y la entrega de sus acciones a la SIDE. Además el eterno director de ese diario era Felix Laiño, emparentado estrechamente con altos jefes militares.
Por su parte el ex socio de Papel Prensa José Pirillo, declaró que Peralta Ramos le confió que la Junta Militar le ofreció el negocio, porque junto con Clarín y La Nación eran los dueños de FAPEL. Firma que había presentado al gobierno un proyecto similar al de Papel Prensa. Y que recibió la recomendación de que no tomaran contacto con los Graiver para la compra, hasta que la Junta Militar les avisara. Afirmó también que Gainza Paz del diario LA PRENSA se abrió, porque “había que acordar con la Junta “condiciones” para ser compradores”.
Esas condiciones fueron casi obvias. La Prensa, junto con el Buenos Aires Herald escrito en inglés, fueron los únicos dos diarios que intentaron de una manera u otra hacer periodismo en esa negra noche del periodismo argentino, que hasta el momento no ha producido una mínima autocrítica por parte de Clarín y La Nación.
Respecto la compra venta de bienes relacionados de una u otra manera con la “subversión”, tengo una penosa experiencia familiar. A mediados de 1975 a mi padre le volaron su casa, un chalet de dos plantas que tenía en Argüello (Córdoba) en inmediaciones al colegio La Salle. Mi padre era un católico practicante, que incluso había sido tildado de facho, por haber asesorado como ingeniero industrial al gobierno provincial, durante la dictadura de Onganía. Tuvo once hijos, y varios de ellos eran simpatizantes o miembros del ERP, estando entonces algunos de ellos detenidos, siendo luego otro muerto, y otro desaparecido.
Unas semanas antes le habían puesto un petardo que dañó la puerta principal, y previamente había sufrido numerosos allanamientos por “fuerzas de tareas”, las cuales últimamente ni se molestaban en identificarse. Razón por la que dejó de vivir en ella. Trascartón apareció un escribano notoriamente enrolado en las filas de la derecha, proponiéndole comprársela, a un precio vil y en cómodas cuotas. Pese que tenía interés en desprenderse de ella después de los allanamientos y esa clara amenaza, en base a mi torpe asesoramiento mi padre dijo que por ese importe no vendía, porque en definitiva equivalía al valor del terreno.
A la semana siguiente de esa negativa, al chalet lo volaron profesionalmente, poniendo el techo a la altura del piso, sin daño alguno a las casas vecinas. A través de discretas relaciones, hice entonces averiguaciones respecto quiénes habían sido. Y obtuve como respuesta confidencial que había sido la "banda de los escribanos y comisarios", que se dedicaba a lucrar de esa manera de los familiares de detenidos y desaparecidos. La integraban entre otros el comisario Telleldin, cuyo hijo apareció luego en la voladura de la AMIA. El comisario Choux, quién en los noventa se desempeñó en la SIDE, a la par de la voladura de la AMIA. Y el comisario Rosales, que era una especie de sacerdote de la dinamita, y lo que más lo conmovía era hacer una hermosa voladura.
Esa banda, practicando una derivación del “derecho a botín” con enorme semejanza con lo de Papel Prensa, había constatado que no hay nada mejor que un vendedor asustado, por la razón que sea, para decidirlo a vender, pese que no había pensado hacerlo. Y para obligarlo a vender de apuro, sin escuchar ninguna otra oferta. Y así hacer el pingue negocio de comprar a vil precio.
No obstante los escribanos que integraban dicha banda, bien podrían decir ante la justicia, como lo acaban de hacer Magnetto y Mitre en su presentación espontánea ante la justicia federal de La Plata, que esas compras fueron “operaciones comerciales, voluntarias y lícitas, llevada a cabo por personas libres, con total discernimiento, cuyo precio pactado fue efectivamente pagado”. Salvando las distancias, parece haber poca diferencia entre la modesta banda provinciana de “los escribanos y comisarios” que afectó a mi padre; y la banda de “los editores y comandantes en jefe” que afectó a los Graiver.
La estrecha connivencia de la Junta Militar con los tres diarios
Es más que sugestivo que los Graiver hayan sido detenidos y desaparecidos, inmediatamente después de que se perfeccionara la venta; y de que sus compradores Clarín, La Nación, La Razón depositaran en la justicia el saldo de su precio -que era la parte sustancial del mismo- a favor de los Graiver. Quedando de esa manera esos fondos interdictos por la CONAREPA, razón por la que luego el Estado Nacional los indemnizó por esos importes.
Esto para nada fue fruto de la casualidad. En las actas de la Junta Militar de diciembre de 1976 (Nº 14 y 20) constan por un lado, la aceptación de la Junta a la negativa de Clarín, La Nación, y La Razón, a participar con el 49 % de las acciones a los restantes diarios argentinos. Y de transferir los beneficios que había obtenido FAPEL (la empresa que detentaban los tres diarios, con prebendas parecidas a la de Papel Prensa) a los ex accionistas de Papel Prensa que habían vendido a Graiver, que seguían interesados en el negocio. De esta manera, al no incorporar a los restantes diarios como accionistas; y al obstaculizar la existencia de un competidor, quedo ensamblado el monopolio del papel a favor de los tres diarios, tal como lo pretendían.
La Junta ordenó dos cosas mas en sus actas, a cual más grave y elocuente. Ante la caducidad y disolución de FAPEL (sociedad propiedad de los tres diarios, que compró las acciones al grupo Graiver el 2 de noviembre de 1976, para transferirlas a Clarín, La Nación, y La Razón a la semana siguiente) estipuló que los tres diarios debían “asumir los riesgos y consecuencias de las posibles acciones judiciales que pudieran ocasionarse con motivo de la compra de las acciones de Papel Prensa” y “liberar expresamente al Estado de cualquier responsabilidad emergente de las mencionadas acciones judiciales”. Esta estipulación de la Junta pone de manifiesto que existían serios reparos respecto el carácter de comprador de buena fe de FAPEL, Clarín, La Nación, y La Razón, por las modalidades de la compra y el precio vil pagado.
Dispuso también, sórdida y arteramente, que se evitara “que la suma correspondiente a las acciones ingrese al grupo Graiver o su sucesión”, instruyendo a los Secretarios Generales de cada fuerza al respecto. La única explicación que tiene esta ilegal disposición inserta en el Acta Nº 20 de la Junta Militar, es que a esa altura tenía pleno conocimiento de la conexión Graiver – Montoneros. Y estaba a la espera que Clarín, La Nación, y La Razón finiquitaran la compra, para caer sobre los Graiver.
Estas disposiciones de la Junta Militar ponen en evidencia la existencia de una estrecha connivencia entre la Junta Militar y los tres diarios, en relación al posicionamiento estratégico del negocio de Papel Prensa. Y una deliberada inacción por parte de quienes detentaban el máximo poder del Estado, mientras se perfeccionaba la venta. Para pasar inmediatamente a la acción, apenas concretada ella. Confirmando la “libertad ambulatoria” a la que se refirió la Presidenta, era evidente que los Graiver y Papaleo estaban en “libertad condicional”. ¿Condicionada a que? A que finiquitarán la operación de venta de Papel Prensa, a favor de Clarín, La Nación, y La Razón.
La falsa coartada urdida por Clarín y La Nación
Esta conducta por parte de la Junta Militar, a la par que Clarín, La Nación, y La Razón hacían su pingüe negocio, evidencia claramente la existencia de una gravísima complicidad entre los conspicuos compradores de Papel Prensa, y el poder dictatorial de turno. Que dejó hacer la venta; y trascartón como si se tratara de una mexicaneada, se quedó con el producido de ella. Combinación que uno no sabe si es delito de lesa humanidad, pero le anda cerca.
La coartada urdida por Clarín y La Nación para evitar esta criminal composición de lugar, tiempo y modo, consiste en afirmar, que la Junta recién descubrió la conexión Graiver Montoneros, en enero de 1977. O sea después de concretada la venta de Papel Prensa a favor de los tres diarios. Tal como lo expresa en el “machete” titulado “Papel Prensa / AGOSTO 2010 - Informe preparado por los accionistas privados de Papel Prensa S.A.”, que hizo circular entre sus empleados y políticos de la oposición, quienes lo repiten mecánicamente.
Al respecto existe un hecho notable, que nadie parece haber tomado en cuenta. Ni los supuestamente inquisitivos periodistas de Clarín y La Nación. Y tampoco los presuntamente perspicaces políticos de la oposición. El mismo consiste en ¿Porque la Junta Militar tenía que tratar la cuestión de los Graiver, si sólo era una cuestión administrativa, bajo la férula del secretario de Industria Podestá y el ministro Martínez de Hoz; y que como máximo habría requerido la intervención del presidente Videla, a cargo del Ejecutivo?
La única respuesta a este interrogante, es que se trataba de una cuestión estratégica en lo que estaba empeñada entonces la Junta Militar; la lucha contra la subversión emprendida en forma conjunta por las tres armas, apelando al terrorismo de Estado. En consecuencia, el mero hecho de la intervención de la Junta Militar en la cuestión Graiver, revela que esta tenía pleno conocimiento de la conexión Graiver – Montoneros, siendo por lo tanto una cuestión vinculada con crímenes de lesa humanidad. Mal que le pese a Clarín y La Nación.
Esta conclusión esta plenamente refrendada con el hecho de que fue el ex presidente Videla por su cuenta, quién ordenó mediante decreto la intervención y auditoria de Papel Prensa, a mediados de 1977. Lo hizo a requerimiento de la Marina, comandada por Massera, razón por la que designó como veedor interventor al capitán de Navío Alberto D’Agostino. A quién Videla a través del Ministerio de Justicia, dio instrucciones para cumplir con su misión. Está claro entonces que la intervención de la Junta Militar en la cuestión de Papel Prensa, no estaba motivada por la cuestión del papel para la prensa, sino por la conexión Graiver - Montoneros ya descubierta.
Pero eso no es todo. Existen múltiples y unánimes testimonios, incluso provenientes desde el exterior, que afirman que la conexión Graiver – Montoneros habría sido descubierta por la inteligencia militar argentina exactamente un año antes, a principios de 1976. ¿Por qué taxativamente esta fecha? Porque a fines de 1975 fue secuestrado y desaparecido Roberto Quieto, el tercero de la cúpula de Montoneros. Que había sido el cerebro del secuestro de los hermanos Born, de donde provenía el dinero prestado a Graiver. ¡Y también había sido el artífice de los entendimientos financieros clandestinos con Graiver!
Inmediatamente después de su secuestro, la cúpula de Montoneros condenó a muerte a Quieto, por deserción y delación. Incluso existen fuentes que afirman que Quieto habría concurrido a cobrar los intereses de las inversiones de Montoneros a las oficinas de Graiver, en los meses de enero, febrero, y marzo, hasta antes del golpe militar, siendo reemplazado posteriormente por el Dr. Paz, de porte militar. El “derecho a botín” que estimulaba al accionar antiguerrillero, estaba en plena operación. Esa delicada información habría sido “tabicada” por un tiempo por un sector del Ejército, ya que Quieto habría permanecido secuestrado en Campo de Mayo. Y recién a mediados del año 1976 habría comenzado a circular por la comunidad de inteligencia avocada a la represión.
Por esa razón el grupo Graiver cayó en desgracia en marzo de 1976, apenas se produjo el golpe de estado, pese a los notables padrinos con que contaba: Martínez de Hoz, Martínez Segovia, Anchorena, Aberg Cobo, Lanusse, Manrique y otros, según más adelante se detalla. Y por esa razón en octubre del ’76, inmediatamente después de la muerte de Graiver, la Junta tomó la decisión de liquidar el grupo, tal como da cuenta el dictamen del fiscal Molinas.
¡Caramba! ¡Qué lamentable de Clarín y La Nación, que supuestamente son la excelencia del periodismo argentino, no accedieran a esa información, que es pública, notoria, y de diversas fuentes, y esta disponible para el que la quiera ver!
Patricia Bulrrich autora de la falsa coartada de Clarín y La Nación
Por contrario, ambos diarios hicieron una especie de revisionismo histórico -peor aún que el que critica a su contrincante- mediante notas que por pudor carecen de firma en Clarín, o que sólo se anima a firmar el inefable Carlos Pagni en La Nación. Contaron para ello con la ayuda de la ubicua ex montonera y actualmente diputada del ARI, Patricia Bulrrich. Que también fue menemista, delaruista, cavallista. Y además es pariente de Martínez de Hoz, que está casado con una Bullrich.
Basándose en supuestas confidencias de su difunto cuñado Galimberti, Bullrich afirmó que los militares habrían conocido la conexión Graiver Montoneros en enero de 1977, tras la caída de Juan Gasparini. De su confidente y cuñado Galimberti, solo puede hacerse una penosa presentación, que pone en evidencia su dudosa calidad tanto de guerrillero como de confidente. Tras ser un fanático integrante de Tacuara, organización de extrema derecha, pasó a integrar la cúpula de Montoneros, que propugnaba una patria socialista. Tras intervenir en el secuestro de los hermanos Born, con el regresó la democracia pasó a ser socio y amigo de estos. Y resultó ser una pieza clave para que los Graiver le devolvieran a los Born, parte del dinero que supuestamente habían pagado a Montoneros por su rescate, que habían ido a parar a manos de David Graiver.
Seguidamente Galimberti se convirtió en un personaje del Jet Set. Se casó con la niña de sociedad Dolores Leal Lobo, y los Born fueron sus invitados especiales en la fastuosa fiesta que con ese motivo organizó en Punta del Este. Luego junto con "Corcho" Rodríguez, el entonces novio de Susana Giménez, creó la empresa Hard Comunication. Que se extinguió tras el sonado episodio de la estafa contra la fundación "Felices los niños", regenteada por el cura Grassi, condenado hoy por abuso de menores. Grassi abusaba de los menores, y Galimberti y Rodriguez abusaban de Grassi y de los niños de Grassi. Paralelamente en sociedad con los Born, creo una empresa de seguridad que se decía vinculada a la CIA.
A partir de su nueva vida, Galimberti se dedicó a coleccionar motos de alta cilindrada; a comer desaforadamente, pese ser cardíaco; y a proclamarse "ganador"; hasta que su corazón en el 2002 le dijo basta. Su muerte estuvo lejos de ser la de un guerrillero heroico, y ni siquiera una caricatura de ello. Quedando el interrogante si su actuación en Montoneros, también fue sólo una caricatura de ello. El hecho de que sabiendo anticipadamente lo que se venía con el golpe del ’76, se las haya tomado para Francia; y que desde allá haya regresado vivo; sumado a su posterior comportamiento carente de un mínimo respeto por sus compañeros caídos, parecen ser una prueba de ello.
La coartada de Clarín, La Nación y Bulrrich se cae por sí sola
Respecto los dichos de Bulrrich, Gasparini en el libro que escribió referido a los Graiver, dice lo contrario. Y en cuanto la credibilidad que se merece la veleidosa diputada, Gasparini apuntó:
“Patricia Bullrich es una diputada que fue montonera, que después de haberse escindido de los Montoneros en un grupete que estaba dirigido por su entonces cuñado Rodolfo Galimberti y ese grupete está acusado de crímenes que no tienen nada que ver con los crímenes políticos de los que están acusados los Montoneros… éstos señores del grupo de Galimberti, que integraba "la Patricia Bullrich", fueron señalados en vinculación con un secuestro extorsivo contra pago de rescate en Paris, el asesinato de la mujer de Galimberti que era la hermana de la Patricia Bullrich, el asesinato en Paris de uno de los hermanos Cedrón que era cineasta, eso no tiene que ver con ninguna lucha política. O sea, estos señores sacan de la cartera nombres y los tiran a rebolear, en vez de ponerse a limpiar el umbral de su casa.”
La versión de Clarín, La Nación, y la Bullrich, trajo lógicamente el derecho a réplica de Gasparini. Que Clarín se vio obligado a publicar para no comerse una querella por calumnias e injurias (“Gasparini desmiente haber sido montonero” 12-9-10). Y a la par en una nota anexa (“Se reedita un libro sobre la relación entre David Graiver y Montoneros”) transcribió la versión de Gasparini, de que el artífice de los entendimientos entre Montoneros y Graiver fue Quieto: “… fue durante una comida en una quinta bonaerense junto al jefe montonero Roberto Quieto, que Graiver aceptó manejar 14 millones de dólares de los secuestros de Born: “La suma me interesa. Les ofrezco 9,5 % anual, que está por encima de lo que paga cualquier plaza internacional”.
Al día siguiente de ese recule de Clarín, la que reculó con una nota en el mismo diario fue la Bulrrich (“Polémica por Montoneros: replica de Bullrich a Gasparini”) quién dijo que sus aseveraciones eran solo vagas evocaciones en una charla de sobremesa, durante una cena que había departido con los líderes de la oposición Carrió, Aguad, Pinedo, Guidici, y Solá. Casualmente el día anterior a la presentación del informe “Papel Prensa – La verdad”, como esperando a este. Al mismo tiempo, como acostumbra todo aquel que debe dar cuenta de su pasado, Bulrrich propuso dejar de mirar para atrás y mirar para adelante. La falsa coartada pergeñada por Clarín y La Nación con el aporte de Bullrich, no tiene ni sobre que sostenerse.
El fiscal Molinas desbarató la coartada de Clarín y La Nación
Respecto esta cuestión brilla el aporte demoledor del fiscal Molinas, quien en 1988 consideró que los integrantes de la Junta Militar habían cometido el "delito de encubrimiento", al autorizar la venta de Graiver a Clarín, La Nación y La Razón a fines de 1976 "a pesar de conocer y estar investigando, según sus propios dichos, la vinculación entre Graiver y Montoneros". Molinas textualmente expresó en su dictamen:
“La Junta Militar que usurpó el poder en 1976 invocó como fundamentos básicos para su ilegítima actitud combatir la subversión representada por las organizaciones terroristas ERP y Montoneros y terminar con la corrupción que, según lo dicho en el Mensaje Preliminar y Bases del Proceso de Reorganización, asolaban al país. Este caso, el del Grupo Graiver, fue el más famoso de la época y se caracterizó por conjugar ambos ingredientes; por un lado el vaciamiento en gran escala de empresas y, por el otro, la participación de capitales provenientes de una de aquellas organizaciones terroristas.”
“Era el caso ideal para que la autoproclamada autoridad máxima de la Nación llevara a la práctica su publicitada cruzada contra la corrupción y subversión; sin embargo, insólitamente, pese a la publicidad que adquiría el ya para entonces, "escandaloso affaire Graiver", la Junta asistió impávidamente al enajenamiento de todos los principales bienes del Grupo y, recién después que aquéllos fueron transferidos, procedió a detenerlos e intervenir su patrimonio.
Resta interrogarse si la Junta Militar permitió esto por desconocimiento, de todos modos injustificado por la pública repercusión, o si lo hizo conociendo ya las relaciones del Grupo Graiver con Montoneros. Y no cabe sino contestar que la Junta conocía esta situación. Así lo han confesado en la Fiscalía algunos de sus integrantes. Al respecto es contundente la declaración prestada por el entonces integrante de la Junta Militar Almirante Eduardo Emilio Massera.”
“Queda pues, plenamente acreditado que las máximas autoridades del país no sólo sabían la gravedad de la situación económica del Grupo sino, además, habían realizado investigaciones que según sus propios dichos probaban la vinculación del Grupo con Montoneros. Pese a ello, llevado al seno de la Junta el problema de la transferencia accionaria del Grupo, lejos de oponerse y ordenar las acciones judiciales pertinentes, trataron y resolvieron la aprobación de la misma como si fuese una cuestión estrictamente comercial. Ello surge con claridad del Acta N° 14 de la Junta Militar, fechada en diciembre de 1976.”
“A pesar de conocer la situación financiera del Grupo, a pesar de haber investigado y comprobado, según sus propios dichos, la vinculación de David Graiver con Montoneros, en ese entonces, declarada al margen de la ley, la Junta de Comandantes sin hacer ninguna referencia a estos hechos y sin realizar ninguna acción tendiente a desbaratar el negocio realizado entre Graiver y Montoneros, trató y aprobó la transferencia del paquete accionario, cuidando sólo de dar un plazo de noventa días para que los acreedores ejercieran sus derechos pero sin ejercer los propios del Estado ni denunciar las irregularidades comprobadas para que el Órgano Jurisdiccional pertinente tomara las medidas necesarias para investigar y desbaratar estas operaciones ilegales en esa fecha, llevadas a cabo por una Organización que el propio gobierno manifestaba querer destruir en todos sus aspectos.”
“Recién después de tres meses se produjo la ilegal detención del Grupo y la inconstitucional interdicción de los mismos por la CONAREPA, pero cuando ya gran parte de los bienes habían sido enajenados, lo que derivó en los juicios emanados por los integrantes del Grupo contra el Estado Nacional y la posterior transacción a que haremos referencia más adelante. En la práctica la Junta Militar ocultó todo lo referente a la vinculación Graiver - Montoneros, hasta la finalización de la transferencia del paquete accionario de Papel Prensa S.A., impidiendo la actuación de los Órganos pertinentes del Estado que hubiesen podido demostrar la ilegitimidad de los bienes administrados por Graiver.”
“La Junta de Comandantes, como máximo organismo del Estado, como se autoproclamó, tenía la obligación de denunciar la vinculación entre Montoneros y Graiver, de la cual habían tomado conocimiento según los propios dichos de Massera. Y al omitir tal procedimiento, los integrantes de la Junta Militar, Jorge Rafael Videla, Eduardo Emilio Massera y Orlado Ramón Agosti, resultaron, prima facie, responsables del delito de encubrimiento (Art. 277 del Código Penal).”
Por estos motivos el punto 4º de su dictamen Molinas se expidió diciendo:
“4o) Que la Junta de Comandantes, integrada por Jorge Rafael Videla, Eduardo E. Massera y Orlando R. Agosti, máxima autoridad de facto del país a fines de 1976 a pesar de conocer y estar investigando, según sus propios dichos, aquella vinculación entre Graiver y Montoneros, autorizó al Grupo Graiver a transferir las acciones Grupo " A" a los periódicos "Clarín", "La Nación" y "La Razón" apenas un mes antes de la detención, desaparición e interdicción de aquéllos, ocultando todo lo referente a dicha vinculación hasta que la transacción quedó concretada, lo que constituía el delito de encubrimiento por omisión de denuncia.”
El escape de Clarín y La Nación frente el demoledor dictamen de Molinas, seguramente consistirá en decir que si bien la Junta Militar podía conocer la conexión Graiver – Montoneros, ellos por su parte no estaban obligados a conocerla. Pero como se verá mas adelante en IV), esa información había sido publicada a mediados de 1976, y estaba en los kioscos argentinos, y por ende como periodistas no podían desconocerla.
La mendacidad en la coartada corrobora la culpabilidad de Clarín y La Nación
Prima facie la coartada de Clarín y La Nación resulta incongruente, porque no explica porque si la Junta Militar desconocía la conexión Graiver – Montoneros en el año 76, se había empeñado tan fieramente en la disolución del grupo. Como si tuviera conocimiento de esa conexión. Pero lamentablemente, la postura de Clarín y La Nación no es incongruente, sino mendaz. Porque del “machete” antes mencionado, que hicieron circular, surge que Clarín y La Nación no ignoran la existencia del dictamen de Molinas, al citarlo a su favor en cuanto a una supuesta falta de pruebas contra ellos. Al respecto Molinas, que carecía de jurisdicción para actuar contra los dueños de los diarios, apuntó:
“Consultados los integrantes del Grupo sobre el precio convenido, coincidieron en señalar que no era el que ellos esperaban pero que no tuvieron una oferta mejor dado lo exiguo del tiempo. Sin embargo, este precio fue objetado por bajo en el juicio sucesorio de David Graiver por el representante del Ministerio Público, lo que motivó que nueve años después la venta no estuviese aún aprobada, por la oposición de quien tutelaba los intereses de la hija menor de David Graiver… El problema del precio es ajeno a la competencia de la Fiscalía, y además fue aceptado por los vendedores y sólo se trajo a colación para demostrar el apuro en la negociación”
Clarín y La Nación de esta manera toman del dictamen de Molinas lo que les viene bien, debidamente aderezado; y escamotean el resto, que les viene decididamente en contra y pone en evidencia su culpabilidad.
“Miente, miente que algo queda” parecen decir los acorralados directivos de Clarín y La Nación. Parafraseando los titulares escraches de Clarín, podría decirse “crecen las mentiras en Clarín y La Nación”. Y entonces surge un claro interrogante ¿Por qué mienten Clarín y La Nación? ¿Por qué han inventado una patraña como coartada? La respuesta criminológicamente es sencilla: porque son culpables de lo que se les acusa. Salvo que aporten otra explicación valedera y debidamente fundada respecto su necesidad de mentir.
Ante la vehemente adhesión al contenido de ese mendaz “machete” por parte de los periodistas del conglomerado de Clarín y La Nación, y los líderes políticos de la oposición, uno se pregunta que es peor para un país. Si un periodista acrítico, o un político acrítico. Como los que hoy brillan en la oposición, repitiendo mecánicamente las incongruencias y mendacidades del “machete” de Magnetto y Mitre.
II) Otros aspectos en contra la postura de Clarín y La Nación
La dudosa autoridad de los autores del cargo y del descargo
Respecto esta cuestión, la postura de Clarín y La Nación, repetida también por los políticos de la oposición, es que sus autores materiales son dos mentirosos: Moreno y Paglieri. Habiendo ambos mostrados sus malas artes en relación con la verdad en el INDEC. Lo que es cierto. Pero respecto el descargo de Clarín y La Nación, también nos encontramos ante una paradoja. El periodismo supuestamente se basa en la verdad; pero a la par rige el derecho de todo acusado a no auto incriminarse y mentir. Razón por la cual uno no sabe muy bien en calidad de qué han cubierto en forma tan estentórea el asunto Clarín y La Nación; su constelación de otros diarios y medios, y la agencia de noticias DYN. Si en calidad de periodistas desvelados por la verdad. O en calidad de imputados de un muy grave delito de lesa humanidad, con derecho a mentir.
De tal manera en relación a los autores, siendo unos mentirosos; y estando los otros autorizados a mentir, como lo vienen haciendo según se pone en evidencia, la cosa esta equilibrada. Ambos carecen de lo que se llama autoridad, como para creerles de por si. Cuestión que se agrava al estar ambos bandos enfrentados entre sí, en un conflicto a matar o morir, donde las reglas de la verdad nunca son respetadas. En toda guerra lo primero que desaparece es la verdad, y lo que abunda es la mentira.
La credibilidad de los testigos de cargo y de descargo
Respecto este punto no encontramos por un lado, con testigos de cargo (los hermanos Papaleo, Pirillo y otros) al que se les achaca que nunca antes en la vida dijeron nada al respecto. Mas adelante en III), en “La explicación respecto la tardía aparición de la cuestión…”, se aclaran las ominosas razones de este prudente silencio por parte de ellos.
Como contraparte, uno se lleva una más que pobre impresión de los testigos de descargo de Clarín y La Nación. Uno de ellos es Isidoro Graiver, quién dos meses antes de plegarse a favor de Clarín y La Nación, en un reportaje que concedió al diario Tiempo Argentino, efectúo afirmaciones totalmente distintas a las que luego, a instancias de Clarín y La Nación, efectuó ante un escribano público y repitió ante la Justicia. Lamentablemente, en demérito de la postura de Clarín y La Nación, el reportaje previo de Tiempo Argentino fue registrado ante un grabador. Siendo esta posiblemente la razón por la que Isidoro puso prudente distancia embarcándose para Londres, inmediatamente después de sus declaraciones ante la Justicia, ante la probable imputación de falso testimonio que se le vendrá encima.
En el reportaje de Tiempo Argentino, Isidoro entre otras cosas afirmó que el grupo Graiver había sido acosado mediáticamente por Clarín, La Nación, y La Razón. Denunció concretamente que en el mes previo a la venta, el grupo había sido continuamente escrachado por esos diarios, con editoriales y titulares en tapa inclusive. Lo que se puede corroborar actualmente en cualquier hemeroteca. Y que ante una nueva oferta de compra por parte de ellos, les requirió que como muestra de buena fe, por 24 horas cesaran con los escraches. Cese que también se puede corroborar en cualquier hemeroteca. Pero que no se produjo del todo.
Con una actitud sesgada muy propia de Clarín, el 2 de noviembre de 1976 el escrachado por Clarín fue el ex ministro de Economía Gelbard, que era carne y uña con el grupo Graiver; en una nota donde también se hacia también mención al Banco Comercial del Plata, propiedad de estos. Así se precipitó la venta de las acciones de Papel Prensa ese mismo día, al ser simultáneamente advertido el grupo Graiver por funcionarios del gobierno bajo la órbita de Martínez de Hoz, que no se iba a aprobar la venta por parte de los anteriores accionistas a favor de los Graiver. De esta manera fueron compelidos a vender inmediatamente (no por los Montoneros precisamente) ante el riesgo de perder todo lo que habían invertido en la compra subrepticia de las acciones de Papel Prensa.
Respecto el testimonio de descargo, correspondiente a María Sol, hija de David Graiver y Lidia Papaleo, su utilización por parte de Clarín y La Nación linda con el infantilismo… o la mala fe periodística. Testigo es una persona que presencia un acto o una acción. Contando con dos años de edad en aquella época, evidentemente María Sol no estaba en condiciones de ser testigo de nada, y mal podría presentar testimonio alguno ante la Justicia.
Otro testigo que sacaron de la galera Clarín y La Nación a su favor, fue Strassera, que de fiscal de las Juntas, pasó a ser defensor de oficio de Clarín y La Nación. Quienes lo citan repetidamente, diciendo que este nunca oyó de Lidia Papaleo, la ex esposa de Graiver, mención alguna a Papel Prensa. Pero sin aclarar en que circunstancias Strassera le habría tomado declaración a Papeleo. Dejando implícito así que habría sido en oportunidad del juicio a la Juntas. Cuando en realidad lo hizo como fiscal federal durante la dictadura militar, en la causa penal incoada contra ella, oportunidad en la que pidió que se la condenara a diez años de prisión.
Por un lado Strassera se presenta como confesor de los Papaleo, cuando en realidad fue su fiscal acusador en los años de plomo del Proceso, ante el cual todo acusado goza del derecho de negarse a declarar. Salvo que lo haga bajo apremios ilegales. Y por el otro lado Clarín y La Nación, abusando de sus lectores, parecen haber olvidado enteramente la obligación básica del periodismo, de contextualizar la noticia. O sea que entre testigos que por un lado, no lo son o se desdijeron de anteriores afirmaciones. Y que por el otro lado mantuvieron un largo silencio antes de hablar, resulta evidente que la credibilidad se inclina hacia estos últimos, en detrimento de la postura de Clarín y La Nación. Máxime si se explica el motivo de esa demora, como se hace mas adelante.
Caraballo, el testigo que no lo es, que saltó “espontáneamente” al ruedo
Gustavo Caraballo es otro testigo de descargo que saltó en apariencia espontáneamente al ruedo, en defensa de multimedio Clarín y el multimillonario Magnetto. Aunque en sustancia, mas allá de sus declamaciones de honradez, como curándose en salud, no dijo ni fu ni fa. Dado que ni siquiera estaba en Argentina en el momento de los hechos. Por contrario dijo algo lindante con la estupidez: que los Graiver Papaleo ni en el campo de concentración, ni en los calabozos le comentaron nada respecto Papel Prensa. Como si alguien después de haber sido sometido a la atroz experiencia de la tortura física para extraerle una confesión, anduviera con ganas de narrar sus memorias ante cualquiera. Salvo claro su torturador inquisidor, faena que parece haber asumido Caraballo.
Clarín y La Nación se encargaron de refrescar los antecedentes públicos de este supuesto testigo, que fue secretario de la Presidencia en los tiempos de Perón. Pero acríticamente no le pidieron explicaciones de donde provenía la deuda de seis millones de dólares que les cobró a los Graiver, por cuenta y orden de Gelbard, el ex ministro de Economía peronista.
Se ve que el oficio de ministro de Economía es muy rentable en Argentina. Al punto tal de convertir al pequeño empresario Gelbard en multimillonario. Claro que el recurso para eso es el de siempre. El fiscal Molinas probó que Gelbard habia percibido una coima por un monto parecido al cobrado por Caraballo a los Graiver, proveniente de la empresa italo canadiense que construyó la central nuclear de Embalse. Caraballo habría sido por lo tanto el encargado de cobrar las coimas de un coimero, cosa que Clarín y La Nación se encargaron prolijamente de disimular.
Como también ocultaron que Gelbard como ministro de Economía, tal como lo puntualiza el fiscal Molinas en su dictamen, fue un artífice esencial para que las acciones de Papel Prensa fueran acaparadas subrepticiamente por los Graiver. Al “desalentar” a sus anteriores dueños, la familia Civita propietarios de Editorial Abril y Celulosa Argentina, a proseguir con el negocio. Peor aún, los Civita sufrieron amenazas y el secuestro de un familiar por parte de Montoneros. Y por ello optaron en 1975 por liquidar sus bienes en Argentina y mudarse a Brasil. Cabe entonces conjeturar si el inicio de la relación de Graiver con Montoneros, no se habría producido a los efectos de lograr que Montoneros “colaborara” para que los Civita se decidieran vender Papel Prensa, y se mandaran a mudar. Al respecto más adelante se explica para quién en realidad habría estado operando Graiver.
A ello se le suma el hecho de que el dinero con que los Graiver acapararon las acciones de Papel Prensa, provenía de los secuestros de los Montoneros, entre ellos el de los hermanos Born. Con el agregado que el mencionado Caraballo es hijo de una Hirsch, que era una de las familias dueñas de Bunge y Born. Firma que pagó el rescate a Montoneros por el secuestro de los Born, que estos a su vez reciclaron financieramente con Graiver. A esta altura la madeja, además de sórdida y siniestra, ya parece enredada en muy pocos personajes. Los cuales más que victimas y testigos, parecen tahúres jugando un sombrío juego dúplice, cuya inusitada profundidad también se explica más adelante.
La construcción social de la falacia por parte de Clarín y La Nación
Es notable la incoherencia y mendacidad por parte de Clarín y La Nación, y la extrema endebles de las pruebas y testimonios que esgrime a su favor, a cual mas lábil y dudoso; que en cualquier momento se pueden volver como un bumerang en contra de su postura. Sin embargo esos dos medios, descargando toda su artillería comunicacional, “construyeron el acontecimiento”, de que con esos testimonios se había “caido”, “derrumbado”, “desplomado”, “derribado”, “colapsado” y no se cuantos mas “ados” los cargos del gobierno. Con el agregado incluso de que como consecuencia de ese “papelón” o paso en falso dado por la Presidenta, habría graves fracturas y disidencias dentro del gobierno, pero sin brindar dato alguno al respecto.
Apelaron para ello antiperiodísticamente, al tutti cuanti periodístico. Desde notas y crónicas, que tergiversaron incluso los cargos del gobierno, hasta carta de lectores y chistes. Pasando lógicamente por editoriales, comentarios, y artículos de opinión, en donde los periodistas notables de Clarín y La Nación, al unísono, como mandados por el amo, salieron a dar ese enfoque, sentido, e interpretación de la noticia. Destacándose entre ellos quienes hace un tiempo fueron escrachados con afiches callejeros. Con solo poner el buscador de Clarín uno encuentra una pléyade de notas de opinión, que bien podría llamarse “Papel Prensa recargado versión Clarín”; con abundancia de adjetivos de toda índole y ninguna sustancia periodística, entre las que a titulo de ejemplo, se pueden entresacar los siguientes párrafos:
“… una historia inventada 30 años después para violar la libertad de expresión … los errores que cometió Cristina… un tiempo político que solo anuncia malos presagios… el testimonio de Isidoro Graiver derrumbó la operación oficial… una enorme operación destinada a quedarse con los diarios… el kirchnerismo ha quedado en estado de estupefacción y perplejidad… estupor externo… en las orillas del juicio político… la maniobra naufragó sobre el final… historia fraudulenta sobre Papel Prensa… el escándalo, la locura y el descrédito… refutadotes de los mitos de nuestra historia… Papelon Prensa… durísima derrota que sufrieron en su embate contra los medios…. Historia o historieta”, etcétera.
Todo eso con la clara finalidad de crear la sensación en la audiencia, de que los cargos contra Clarín y La Nación eran una grotesca burrada, absolutamente inconsistente, improvisada, y con fines inconfesables. Confiando quizás que luego en la Justicia argentina, las cosas se puedan arreglar de alguna u otra manera. Como siempre se arreglan las cosas en ella, cuando los acusados no tienen las manos manchadas con sangre. Y con la esperanza que la frágil memoria de la audiencia argentina, acostumbrada a soportar una catástrofe tras otra, haga el resto. En este mundo virtual lo importante no es lo que pasa, sino la sensación de lo que pasa. Y la sensación que evidentemente quisieron instalar Clarín y La Nación, es que no había pasado nada.
Este esfuerzo de “construir el acontecimiento” por parte de Clarín y La Nación, se trata de un notable ejemplo de manipulación de la opinión pública, digno de figurar en la obra del semiólogo Eliseo Verón “Construir el acontecimiento”, la que podría retitularse: “Los medios de comunicación masiva y el caso Graiver que los incriminaba directamente”.
Que este alarde manipulativo no sea percibido por el gran público, totalmente ajeno a la noticia, es explicable. Pero lo que resulta inexplicable es que esa manipulación haya alcanzado a la oposición política, que adoptó acríticamente la postura de sus manipuladores. Dando razón a los sarcasmos de la Presidenta, que les reprocha seguir las instrucciones del gran titiritero Magnetto. Que ni siquiera necesita entrevistarse con ellos, dado que les basta que sean lectores bobos de su diario, o de La Nación.
Es cierto que el gobierno por su parte trató de construir el acontecimiento del cargo contra Clarín y La Nación, con un ostentoso acto, en el que no faltaron las imprudentes pullas y sarcasmos a los que acostumbra la Presidenta. Con un decorado recargado centrado en una pila de papeles sobre una mesa. En el cual sin embargo, brindó una versión congruente de los acontecimientos, que luego trató que se difundiera por la prensa que controla.
Pero por su parte Clarín y La Nación, cometiendo un inusual abuso periodístico que da plena razón a sus críticos, no solo procuraron construir el acontecimiento de la caída del cargo del gobierno. Sino que además, vulnerando las más elementales normas periodísticas, generaron por su propia cuenta la noticia sobre la que construyeron ese acontecimiento. Con la solicitada que Isidoro Graiver publicó -y seguramente no pagó- en todos los diarios del conglomerado Clarín y La Nación, al día siguiente del acto en la casa de gobierno. A la que se sumó la presentación paralela ante la Justicia que el nombrado efectuó ese mismo día; aunada a las manifestaciones de María Sol Graiver, que posteriormente se vieron reflejadas en una solicitada publicada por el mismo conglomerado.
Clarín y La Nación, no solo construyeron así un falso acontecimiento, en torno de una mas que endebles y falsas noticias, sino que mecánicamente, como una jugada preparada de pizarrón, fueron los impulsores e instigadores de esas endebles y falsas noticias. A esta altura cabe decir que esto no es periodismo, ni tampoco una operación de prensa, sino directamente guerra psicológica, disciplina que esta muy alejada del periodismo.
Guerra que cada vez parece más degradante, si a esta jugada de pizarrón de generar la noticia misma, para construir sobre ella el acontecimiento, se le suma la relacionada con el análisis de ADN de los hijos de la Noble. Que habría sido frustrado mediante el promiscuo expediente de hacer usar la ropa interior de ellos por otras personas. Uno se imagina al general Magnetto rodeado de su Estado Mayor planeando estas jugadas de inusual bajeza, que mas que sucias parecen desesperadas; y la pregunta que surge es cuan culpable de todo lo que se le acusa es el grupo Clarín, para caer en estos extremos.
El horrible precio pagado por Clarín, La Nación, y La Razón por Papel Prensa
La misión social de la prensa en democracia, es brindar claridad, para que los ciudadanos tomen conciencia de su realidad, y se comprometan en su modificación o perfeccionamiento. Por contario, la misión de Clarín y La Nación en esta cuestión, ha sido evidentemente la de sembrar confusión, para que los ciudadanos ignoren la verdad y realidad, creando así indiferencia o rechazo por ella. Pero esta misión de sembrar confusión, para que florezca la ignorancia, y suscitar la indiferencia, no parece ser la primera vez que lo hacen Clarín y La Nación.
Lamentablemente para Argentina, eso viene sucediendo asiduamente desde hace tiempo. Y en especial a partir del nefasto negociado de la adquisición de Papel Prensa, que hizo a Clarín, La Nación y La Razón socios conspicuos de la sangrienta dictadura militar. Razón por la cual la palabra “desaparecidos” no aparecía nunca en esos diarios, pese a que los desaparecidos desaparecían a la luz del día en las calles, casas, fábricas, y oficinas argentinas. Esta defección absoluta a su misión periodística, no solo nunca fue explicada por ninguno de esos diarios, sino que por contrario durante la democracia prosiguieron con sus inconductas de sembrar confusión, para que no haya conciencia, y florezca la indiferencia. Lo que explica buena parte de los gravísimos problemas que Argentina a soportado a lo largo de ella.
La moneda con que Clarín, La Nación, y La Razón pagaron a la sangrienta dictadura a cambio de Papel Prensa, fue convertirse en cómplices mediáticos de ella. En especial con el silencio con que ocultaron todo lo relacionado con sus gravísimos crímenes de lesa humanidad. Sin embargo actualmente esos diarios y sus periodistas, se mofan de los Kirchner, diciendo que durante la dictadura no presentaron un solo recurso de amparo. Y por contrario se dedicaron a enriquecerse con la usuraria 1.050, invento de la Fundación Mediterránea y Cavallo. Lo que es verdad.
Pero así el leproso se burla del que tiene picazón, dado que los Kirchners como abogados no estaban obligados a presentar recursos de amparo, salvo moralmente. Y esos medios si estaban obligados a transferir de alguna manera la realidad, aunque sea de manera mínima, tenue y vacilante. Como lo trataron de hacer de alguna manera el Buenos Aires Herald y La Prensa. Clarin y La Nación lo podrían haber hecho, por ejemplo, dando cuenta de los recursos de amparo presentados ante los tribunales por los abogados de los familiares de los desaparecidos. Cosa que nunca hicieron esos diarios.
Clarín y La Nación en su ferviente postura contra el gobierno, declaman hoy que el periodismo es contrapoder. Y por eso lo ejercen hoy en forma casi panfletaria. Trayendo como apoyo al tutti cuanti de organismos extranjeros relacionados con la comunicación y el periodismo; con la SIP a la cabeza, y gobiernos extranjeros incluidos. Es lástima que ese valiente ejerció de contrapoder con apoyos de múltiples organismos locales y extranjeros, no lo hayan intentado hacer, aunque sea mínimamente, en los sangrientos años de plomo de la dictadura, dedicándose por contrario a hacer pingues negocios con ella.
El lapidario juicio de Robert Cox, ex director del Herald y ex presidente de la SIP
Recientemente Clarin publicó una nota del ex presidente de la SIP Robert Cox, publicada días antes por el Buenos Aires Herald (¿La Argentina seguirá siendo una democracia?, 15/12/10). Cox es un calificadísimo testigo de la negra noche tanto de la dictadura como del periodismo argentino, al haber sido director del Buenos Aires Herald durante ella. Y al haberse visto obligado en 1979 a exilarse de Buenos Aires, junto con su familia, por la cobertura que trató de hacer respecto los hechos relacionadas con la salvaje violación a los derechos humanos emprendida por ella.
En la nota, lindando con el sarcasmo, Cox expresa que los dibujos caricaturescos de Sabat, y una nota pérdida de María Elena Walsh en un suplemento cultural de Clarín, fueron los únicos gestos que hizo CLARIN contra la dictadura. Respecto lo primero parece darle la razón a la Presidenta, que consideró un mensaje mafioso la caricatura con una mordaza en la boca, que hizo de ella Sabat durante el conflicto con el campo. Respecto lo segundo la nota de Walsh probablemente se deslizó por error; o por obra de la mano traviesa de algún periodista de Clarín cansado de tanto oprobio.
En la misma nota Cox reprocha que la compra de Papel Prensa por parte de Clarín, La Nación, y La Razón, fue “algo muy deshonesto”. Y profundizando el sarcasmo agrega “la deshonestidad fue especialmente marcada en el caso de La Nación, que siempre se enorgulleció de su independencia”. Dando a entender que Clarín no. Y agregó, “en el momento en que el gobierno militar dio su aprobación para la compra de Papel Prensa pensé que era un soborno para que los diarios garantizaran su cooperación en el encubrimiento del plan de los militares de exterminar a todo aquel considerado “subversivo” haciéndolo “desaparecer”.
Esa complicidad en el encubrimiento, lógicamente Cox no la hace extensiva a las torturas al expresar, “no creo que el CEO de Clarín, Héctor Magnetto, ni el editor de La Nación, Bartolome Mitre, puedan ser vistos como responsables de forma alguna, por las depravadas acciones de los torturadores de Lidia Papaleo”. Solo faltaría ahora que apareciera alguna foto de Magnetto y Mitre con la picana en la mano, cometiendo esos sádicos desmanes. Sin embargo su responsabilidad social es muchísimo mas grave que eso. En un reportaje que concedió a la revista NOTICIAS en el 2002, Cox expresó:
"Creo que si hubiese habido una prensa libre e independiente, la Argentina no hubiera vivido el horror que vivió. Yo aquí entendí el Holocausto. Hubo un gran silencio. Y un gran cinismo. Los periodistas en reuniones privadas hacían chistes de humor negro sobre la gente que volaba y caía en el Río de la Plata. Los secuestros se veían en la calle... No es cuestión de tirar culpas, pero "La Nación" parecía el "Pravda" de Moscú.”
"Un día un periodista de la BBC que vino a cubrir el tema de los desaparecidos, les preguntó: ¿Cómo es que ustedes no publican absolutamente nada de los secuestros de los militares? Obviamente era un hecho político. Y le respondieron: "A nuestros lectores no les interesa ese tipo de noticias". La orden era hacer silencio. Yo estaba muy cercano a "La Nación" y hablaba con Claudio Escribano sobre las atrocidades de los militares y el me contestaba: "Son cosas que pasan en la guerra"... Recuerdo cuando secuestraron al periodista Oscar Serrat, en el mismo edificio de "La Nación". Después de muchas presiones publicaron la noticia y apareció."
"… entre periodistas y militares había una simbiosis demasiado peligrosa. Cuando los militares tomaron el poder, Timerman no estaba particularmente preocupado, porque estaba a favor de ellos... Y Mariano Grondona estaba de acuerdo, porque estaba acostumbrado a trabajar con los militares. Grondona siempre trataba de convencernos de que los militares iban a ayudar. Y después, cuando se fueron los militares, dijo que la democracia es buena para nosotros".
Cox consideró en consecuencia al periodismo argentino, cómplice de la dictadura, o al menos, responsable por haberle dejado el camino libre. "Creo que hubo buenos periodistas, pero muy malos dueños de medios... Todos los diarios en la Argentina han sido culpables de estos hechos en mayor o menor grado". En el libro "En honor de la verdad" publicado por su hijo David, Cox dijo:
¿Qué había pasado que los cronistas no reproducían mas las noticias? ¿La realidad se había tergiversado, deformado, vuelto perversa, acaso? ¿Dónde estaban los editores? ¿Dónde estaban los directores? ¿Dónde estaban los desaparecidos? Era el miedo a la respuesta que golpeaba la pregunta y adormecía la conciencia ¿Cuáles serían las consecuencias de la curiosidad, del desafio a la autoridad, esa sustancia tan fundamental para el periodista? ¿Deberá el doctor, por miedo a contagiarse, dejar de asistir al paciente? Pero la sociedad ya se había contagiado. No era entonces imprescindible buscar una cura ¿Qué silencio tan despiadado y que interés tan vital había creado ese monstruo?
A esa gravísima defección de la prensa argentina en el pasado, que llama "la época del gran silencio", Cox le agregó su opinión negativa respecto la actual: "lógicamente, las noticias que publican está influenciadas por sus intereses". Se burló además de la “Academia de Periodistas” a la que calificó de "pomposa". "Es un invento reciente, creo que ningún país del mundo tiene una academia. Los periodistas no somos científicos ni médicos. No somos tan importantes. Instituciones como esas muestran una forma de egocentrismo y esa no debe ser la vocación de un periodista". Cox no se equivocó, la prensa Argentina se tornó “pomposa”, porque en realidad es hipócrita. Como un sepulcro, blanqueado por fuera, y podrido y repugnante por dentro. Y esta apreciación no solo alcanza a los editores de Clarín y La Nación, sino a sus detractores también.
Los descalificantes antecedentes de Aguad, el abanderado de Clarín
Es notable que sea el diputado Oscar Aguad, el que lidera la postura de la oposición, vehemente y acrítica a favor de Clarín y La Nación. Aguad debería haber confesado a sus pares, que tiene intereses en conflicto; al haber sido abogado y director de La Voz del Interior, que actualmente es propiedad de Clarín; y que mantiene fluidos contactos con ese medio. Además Aguad les debería haber confesado a sus pares sus muchas inconductas, algunas de las cuales son muy parecidas a las que hoy achaca airadamente a los Kirchners.
Entre ellas se destacan las salvajadas que perpetró como ministro de gobierno del gobernador de Córdoba Mestre; como si tratara de una dictadura autoritaria, obsesionada solo por la caja. Recortando jubilaciones, que luego la Corte Suprema revocó. Y cerrando manu militari hospitales, y escuelas técnicas y rurales, que luego hubo que reabrir aceleradamente. O el pleno control que logró sobre la Justicia de Córdoba, con un Tribunal Superior que logró integrar con amigotes. Con un Fiscal General del mismo palo y compinche. Y con jueces y fiscales nombrados “en comisión”.
A los que también hizo compinches, para que a cambio de impunidad, o de persecución al inocente, se ganaran el cargo. Como lo soporté personalmente, al ser perseguido judicialmente en esa época, con motivo de una denuncia penal que había efectuado contra el ex intendente radical Rubén Martí, que había perpetrado negociados inmobiliarios a los que acostumbran los radicales. A ello debe sumarse las modificaciones que introdujo Aguad a la ley de ministerio Publico Fiscal, estableciendo una competencia territorial por zonas de la ciudad, para que las causas contra los funcionarios cayeran únicamente en los fiscales compinches.
Eel ministro Aguad, conocido en Córdoba como “el milico Aguad”, se nutría además de inteligencia policial y política generada por ex represores, que hoy se encuentran detenidos y juzgados por crímenes de lesa humanidad. A los que sostuvo y ascendió en sus cargos, hasta que eso se hizo escandaloso, y tuvo que soltarles la mano. Los cuales en sus pesquisas políticas, practicaban escuchas, seguimientos, y amedrentamientos, similares a las de los años de plomo de la dictadura. Tal como las soporté personalmente, con motivo de las denuncias que efectué contra Martí. Quien ahora no por casualidad se desempeña como jefe de los equipos técnicos de Aguad. En consecuencia no es extraño que por entonces el ex general Menéndez se trepara a los palcos oficiales, como Pedro por su casa. Por eso su imagen aparece pegada a las de Aguad y Mestre en múltiples fotografías.
A ello se debe agregar el enriquecimiento ilícito del gobernador Mestre y sus funcionarios, con las obras públicas y las privatizaciones a lo Menem. Quienes de esa manera de políticos cualunques –igual que los Kirchner- pasaron a vivir en mansiones inteligentes, edificadas en los más selectos countries de Córdoba. Habiendo aparecido posteriormente una punta de iceberg de ese enriquecimiento delictivo, en la disputa por la cuantiosa herencia del fallecido Mestre. Quien sin embargo dejó un vástago con su mismo nombre y apellido, que hoy disfruta de una banca en el Senado de la Nación, y de esa fortuna malhabida.
Mestre y Aguad demostraron además ser dos pequeños rufianes de política. Para favorecer al countrie en que Mestre se fue a vivir tras la privatización del servicio de aguas corrientes (Las delicias, el más selecto de Córdoba) fijo una insignificante tarifa de agua a granel a favor de estos, además de eximirlos totalmente de impuestos. E incluso dispuso la ubicación de la casilla del peaje, exactamente después de la entrada a Las Delicias, para no tener que pagar todos los días peaje, como el resto de los ciudadanos. No es extraño entonces que ante este menemismo, tardió y miserable; y trasnochado autoritarismo, que no se diferencia para nada del kirchnerismo; la ciudadanía cordobesa haya decidido a los cuatro años decirle ¡chau!; y prefirió votar por lo peor, antes de seguir soportando a Aguad y Mestre.
Las temibles andanzas de la yunta Aguad y Mestre no terminaron allí. En 1999 fueron designados interventores en Corrientes. El primero a cargo de la gobernación, el segundo a cargo de la intendencia. Para hacerse cargo de ellas, requirieron como medida previa que la Gendarmería Nacional despejara expeditivamente el puente General Belgrano, que une Corrientes con Resistencia, que estaba cortado por piquetes. Operación que arrojó como saldo dos muertos y 28 heridos de bala.
¿Por qué esta exigencia sine qua non de Mestre Aguad? Porqué en Resistencia el empresario compinche Bugliotti, de oscuras leyendas en cuanto el origen de su fortuna, tenía un hipermercado (Libertad) que iba a reciclar los bonos provinciales y municipales, que Mestre y Aguad pensaban emitir para hacer frente al déficit crónico correntino. Igual que lo hicieron en Córdoba con ese mismo empresario. Y para eso era indispensable contar con el libre tránsito sobre el puente General Belgrano.
Esas recetas economicistas en base a seudo monedas sin valor, necesariamente tienen que venir acompañadas de otros enjuagues para hacerlas viables. Como la emisión clandestina de bonos, para cebar la bomba de su aceptación por el comercio, entregándoselos por anticipado al amigo Bugliotti. O como el préstamo solicitado al Banco Nación por Aguad, por 60 millones de dólares, cuyos importes fueron sustituidos en gran parte por bonos carentes de valor. Lo que derivó en una causa penal por administración fraudulenta que Aguad tiene actualmente en Corrientes, respecto la cual Aguad no dice que no perpetró la fechoría, sino que está prescripta.
No obstante este deplorable pasado, el “milico” Aguad, como el monstruo Gerión de la Divina Comedia del Dante, se presentó en Buenos Aires con una facha de hombre democrático y honorable, pese tener el trasero inmundo. Y como tiene ambiciosas aspiraciones políticas, necesita imperiosamente de una prensa buena y piadosa, que le haga la gamba de presentarlo con su nueva cara. Tal como la necesitaron los Kirchners cuando vinieron de Santa Cruz, pese sus antecedentes autoritarios y de corrupción. Ahora para perpetuarse en el poder, estos optaron por enfrentarse con Clarín. Mientras que Aguad optó por ser el abanderado de Clarín, igual que en un tiempo lo hicieron los Kirchners.
El porqué de la tardía aparición de la cuestión: Magnetto, Don Corleone de la prensa
Es muy interesante el interrogante planteado, de porqué en veintisiete años de democracia, nunca se habló de la cuestión de Papel Prensa. Al mismo, aunque no sea enteramente verdad, tal como se verá más adelante, lo plantearon, inocentemente o no, muchos políticos. Como el referido Aguad. Luis Juez que fue síndico de Papel Prensa. Y también el ex director de Papel Prensa y ex Jefe de Gabinete de los Kirchners, Alberto Fernández. Quien recientemente afirmó que “todo el mundo le dice al Gobierno que no le dan los números (por las fechas de los hechos de Papel Prensa) y entonces empiezan las agresiones: Gil Lavedra es un papanatas, Strassera un borracho, Alberto Fernández es un pelotudo”. Conforme lo expuesto, parecería que esto efectivamente es así.
La respuesta ante este interrogante es notable. En la mafia tiene un nombre, la Omertá. El código de honor siciliano, que prohíbe hablar de los delitos de la mafia, cuya violación se paga con la muerte. Ante ella, los testigos y personas implicadas optan por el absoluto silencio, por miedo a la represalia. Que en el caso de Papel Prensa nos es la muerte física, sino como se verá, la muerte civil, política, o social, mediante la lapidación por parte de la prensa, dirigida por Don Corleone Magnetto.
El caso Imbelloni
Quien denunció públicamente el negociado de Papel Prensa en los primeros meses de la democracia en 1984, e instó las actuaciones de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, fue el diputado de origen sindical Norberto Imbelloni. El que como consta en el dictamen del fiscal Molinas, hizo especial hincapié en la compra de ella por parte de Clarín, La Nación, y La Razón. En 1985 Imbelloni fue acusado del asesinato de Raúl Cuervo, un custodio del sindicalista Triaca.
Según la ex mujer Cuervo, este junto con Imbelloni traficaban droga para Triaca, y ello habría motivado el asesinato de Cuervo en el año 1973. A esta noticia Clarín la sacudió hasta el hartazgo, al nivel de escrache, como acostumbra hacerlo con las cosas que le “interesan”. Y a Imbelloni no le quedó otra que exilarse al Paraguay, donde permaneció hasta 1990, oportunidad en que regresó al país, fue detenido, y finalmente cumplió una condena hasta el año 1999.
Después de ese primer escarmiento brindado por Magnetto, los valientes gobernantes y legisladores argentinos, cuya imagen pende del hilo del poder mediático, ni se animaban a cuchichear mal de Clarín, Magnetto, o Papel Prensa. No sea que las paredes oyeran, y que apareciera algún muerto del pasado, que en sentido figurado casi todos los políticos tienen. Y parece que ese virus de temor reverencial permanece en el grupo de legisladores “A”; que con sospechosa vehemencia se han puesto A favor de Clarín.
Recomendar esta notaEXCELENTE, EXCELENTE, EXCELENTE, EXCELENTE LO MEJOR QUE HE LEIDO EN ESTOS TIEMPOS. DESNUDA A LA VOZ, CLARIN Y LA NACION.
EXCELENTE, Y PARECE QUE CONTINUARA DESNUDANDO A LAS MAFIAS QUE HAN MANEJADO ESTE PAIS A SU ANTOJO DURANTE DECADAS ......!!
MEMORIA POPUAR:Un ex gobernador de jopo y traje a rayas ( mafia?) que prometio y prometió tantas cosas que nuncahizo y que despues tuvo que decir via su ministro De La Rua que era imposible hacer todoeso (radicaciónd ela Honda en Cruz del Eje, Polo informatico en Salsacate, Planta de manganeso cobalto, AQUÍ, POLO INFORMAÁTICO ALLÁ, POLO INDUSTRIAL ACULLA) PRIVATIZO EL ZOOLOGICO. Nada más. No obstante hizo buenos negociados por el norte el pais, quizas previamente luego el auge sojero que viniera posteriormente, po resa zona donde yha nohay animales, ni aves, ni ganado. Solo soja y cuatgro por cuatro, algunas de su hijo y otras de su yerno, o de su intima amiga una jueza palomera. Esa peersona uizo privatizzar el AGUA de la DIPAS. Pero no llego a hacerlo no bstante junto con FELIPE RODRIGUEZ EL FISCAL DE ESTGADO JAIMOVICH Y OTROS FUNCIONARIOS, ELDE OBRAS PUBLICAS, CAMINOTTI DE ECONOMIA ETC. HABER HECHO TODO PARA QUE EL GRUPO LLAMADO "AGUAS CORDOBESAS" SE QUEDARA, CONFORMADO POR UNA EMPRESA INTERNACIONAL Y POR OTRAS DE CORDOBA, UNA E ELLAS AMIGA DE LOS RADICALES. Ese NEGOCIO DEL AGUA estuvo llenode irregularidades desdeel inicio. Por ejemplo, la empresa esta NO TENIA EXPERIENCIA EN EL TRATAMIENTO DE AGUAS EUTROFICAS, QUE SON LAS AGUAS LLENAS DE MATERIA FECAL, COMOES EL CASO DELDIQUE SAN ROQUE. Esodicho pooir una OCEANOGRAFA PERITO DE BUENOS AIRES. UN CUESTIONAMIENTO TECNICO. Pero ademas TODO ESTABA DIRIGIDO PARA QUE ESE GRUPO QUE FINALMENTE FUE ADJUDICADO AGUAS CORDOBESA SE ALZARA CONEL NEGOCIO DEL AGUA ENCORDOBA.IGUAL QUE HABIA HECHO CONDUHALDE EN BUENOS AIRES Y EN OTRAS PROVINCIAS. DICEN que hubo aproximadamente cuatgro mnillones de dolares: uno para ANGELOZ, otro para JAIMOVICH, otgro para MESTRE y otro para el MINISTGRO DE OBRAS PUBLICAS, cuyo nombre no recuerdo. LO LAMENTABLE ES QUE LA JUSTICIA NOESTUVO A LAALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS. No obstante ello el FISCAL PEREZ VILLALOBOS - actual Vocal de la Camara que esta juzgando a los genocidas Vidala y Menendez, este ultimo asiduo visitante de Angeloz cuando este tenia el estudio sobre el pasaje Santa Catalina,en su momento PROMOVIO ACCION PENAL POR DEFRAUDACION CALIFICADA, Y OTROS DELITOS EN CONTRA DE ANGELOZ Y SUS COMPLICES, entre ellos una persona de CALVA ILUSTRE, artifice del NUEVO CODIGO PROCESAL PENAL y que era MINISTGRO DE GOBIERNO cuando el ASWESINATO DEL SENADOR MADER. Recordaemos que en ese momento el GOBERNADOR A CARGO ERA EL SR MARIO NEGRO, YA QUE EL JOPOSO ESTABA DE CAMPAÑA ELECTORAL, EN LA QUE GANO LUEGO MENEN. Y hay mas todavia...
Seria de intres publico que se investigara a la famosa banda de Comisarios y Escribanos queen L Docta se dedicaban ( dedican todavia ?) al robo y apropiacion de propiedades inmuebles, muebles, automotores, etc.etc...!!
excelente señor periodista,excelente.no podria publicar un minilibro con esto.la nota mas completa que he leido hasta ahora del tema.las caretas van cayendo.el maquillaje de la complicidad civil se esta desdibujando.
Javier: merece usted un reconocimiento público y Sosperiodista una medalla de valor, al publicar tal documento.
Usted ,Javier, ha hecho un verdadera docencia escribiendo este excelente documento.Reciba mis felicitaciones por su compromiso ciudadano y, felicito también este espacio que, generosamente, permite la expresión de los mismos.
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Indignación, transporte público y las enseñanzas de Sthépane Hessel
En el reino del Ramón, un botón sirve de muestra

El municipio insiste en provincializar el Hospital del Sur. Intervención, robo y asamblea en el centro vecinal de Villa El Libertador. ¿Por qué la Caja de Jubilaciones es deficitaria? responde un especialista. Un club busca recuperar el nombre que la dictadura censuró. Un muro de tierra separa un asentamiento de un barrio cerrado. Un experto indica cómo deben proceder los trabajadores comunitarios en salud. El problema de la vivienda en la ciudad. Y más: ingrese y descargue La Décima de mayo 2012.