
Santiago Areosa.

En la plaza de Pumamarca - a la hora de la siesta- se reunieron los miles de jóvenes que en enero coparon los diferentes circuitos turísticos de la Quebrada de Humahuaca. A pesar de la edad, la atípica vestimenta y los códigos de convivencia juvenil, a esa hora no se alteraba la quietud norteña.

Luego de que se encienden las farolas, comienzan las peñas y fiestas populares. Algunas son como verdaderos boliches con música del altiplano interpretada por diferentes grupos locales y chaya....


Tukuta Gordillo, renombrado musico tilcareño, arma su pequeño recital en su propia casa, convertida en barcito, lo acompañan dos hermanitos. Tukutya, no pierde oportunidad de protestar, entre tema y tema, por los jóvenes capitalinos (de Salta y Jujuy) que vienen a "enfiestarse a la quebrada, tomando en exceso,drogándose y orinando, la ciudad", dice. Son hijos de funcionarios, niños bien, que no saben como derrochar la plata que les dan sus familias. Vienen a la ciudad, con equipos de gran potencia e inundan el ambiente con cumbia villera.


La eficaz promoción turistica ha permitido la creación de diferentes ofertas en gastronomía, hotelería y entretenimiento que conviven con las formas culturales del lugar. El fashion llego a la Quebrada de Humahuaca, en "restó y livings rooms para la hora del lunge". Las prendas de vestir típicas, aparecen en las vidrieras y en la calle mixturadas con ribetes de diseño moderno. Ni la merecida categoría de Patrimonio de la Humanidad pueden frenar la vorágine del consumo.

Mientras la maquinaria turística avanza, algunos habitantes del lugar aprovechan para vender sus cositas. A unos metros y, abstraidos de toda movida turística, una familia traslada hacia su barrio una Virgen de la Candelaria itinerante. La imagen, con atuendo coya, visitará las zonas periféricas, un intento de hacer prevalecer las antiguas costumbres religiosas .

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13/2/07
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