
Eduardo Planas
El viernes 12 de noviembre, en la Casa de España-Córdoba, ubicada en Av. 24 de Septiembre 946, a las 19, se realizó un homenaje al poeta Miguel Hernández, en el centenario de su nacimiento. El evento fue auspiciado por la Fundación Cultural Miguel Hernández, Centro Cultural Casa de España Córdoba y organizado por el Centro Valenciano de Córdoba, dividiéndose el mismo en tres etapas.
La primera “El poeta pastor”, la segunda el “El poeta soldado” y la tercera “El poeta prisionero”. En la primera etapa la presentación estuvo a cargo de la prof. Graciela Ferrero, existiendo un recital poético musical, en donde el narrador Eduardo Chávez, coordinador de El Andén de los Juglares, leyó varios poemas entre ellos Barro que a continuación se transcribe. Los artistas Patricio Yacante, en canto, Germán Zurbriggen, en Guitarra, interpretaron hermosos poemas de Miguel Hernández, algunos de ellos musicalizados por Joan Manuel Serrat, como el famoso “Para la libertad”.
Se realizó una donación de libros y DVD sobre la figura del poeta a distintas escuelas de la Ciudad de Córdoba. Se destacó que en su columna de El Balcón del Diario Comercio y Justicia el historiador Silverio Enrique Escudero escribió un artículo recordando al poeta de la libertad.
Luego de las bellas danzas valencianas a cargo del Ballet Casa de España, el evento terminó en un brindis.
Un sincero y emotivo homenaje a un grande de la literatura universal y a un hombre comprometido con los ideales de libertad y justicia de su época..
Barro
Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.
Soy un triste instrumento del camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro desplegada.
Como un nocturno buey de agua y barbecho
que quiere ser criatura idolatrada,
embisto a tus zapatos y a sus alrededores,
y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores.
Coloco relicarios de mi especie
a tu talón mordiente, a tu pisada,
y siempre a tu pisada me adelanto
para que tu impasible pie desprecie
todo el amor que hacia tu pie levanto.
Más mojado que el rostro de mi llanto,
cuando el vidrio lanar del hielo bala,
cuando el invierno tu ventana cierra
bajo a tus pies un gavilán de ala,
de ala manchada y corazón de tierra.
Bajo a tus pies un ramo derretido
de humilde miel pataleada y sola,
un despreciado corazón caído
en forma de alga y en figura de ola.
Barro en vano me invisto de amapola,
barro en vano vertiendo voy mis brazos,
barro en vano te muerdo los talones,
dándote a malheridos aletazos
sapos como convulsos corazones.
Apenas si me pisas, si me pones
la imagen de tu huella sobre encima,
se despedaza y rompe la armadura
de arrope bipartido que me ciñe la boca
en carne viva y pura,
pidiéndote a pedazos que la oprima
siempre tu pie de liebre libre y loca.
Su taciturna nata se arracima,
los sollozos agitan su arboleda
de lana cerebral bajo tu paso.
Y pasas, y se queda
incendiando su cera de invierno ante el ocaso,
mártir, alhaja y pasto de la rueda.
Harto de someterse a los puñales
circulantes del carro y la pezuña,
teme del barro un parto de animales
de corrosiva piel y vengativa uña.
Teme que el barro crezca en un momento,
teme que crezca y suba y cubra tierna,
tierna y celosamente
tu tobillo de junco, mi tormento,
teme que inunde el nardo de tu pierna
y crezca más y ascienda hasta tu frente.
Teme que se levante huracanado
del blando territorio del invierno
y estalle y truene y caiga diluviado
sobre tu sangre duramente tierno.
Teme un asalto de ofendida espuma
y teme un amoroso cataclismo.
Antes que la sequía lo consuma
el barro ha de volverte de lo mismo.
Miguel Hernández
15/11/2010
Recomendar esta notaLa crónica es veraz. Fui una de las asistentes al homenaje y resulta reconfortante el artículo sobre Miguel Hernández es que yo tambien tuve un abuelo combatiente en la guerra civil.Gracias por ayudar a recordar,
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