
Analía Reineri.
El erke es un instrumento gigante, que tiene de tres a cinco metros de largo. Se construye con varios trozos de caña ahuecados y unidos, y en el extremo se coloca el pabellón, hecho con un cuerno o con latón. En el otro extremo se coloca una embocadura para el soplo. Les puede ayudar para reconocerlo: es lo que suena en la versión de Mañana en el Abasto de Divididos en el disco “Vivo acá” .
Empieza a tocarse después de las fiestas de carnaval en el otoño y el invierno. La creencia dice que los bramidos del erke provocan las heladas por lo que los erkeros se cuidan de tocarlo durante el verano. “Está mal el carnavalito cuando dice erke, charango y bombo…, el erke no se toca en verano", cuenta Oscar Branchesi, reconocido guía de Tilcara, que hace 25 años decidió con su esposa vivir una vida distinta y dejó atrás el trabajo contable en Cañada de Gómez ( Santa Fe).
- ¿Invocan heladas? pregunto, delatando mi cultura sojera que proviene de estas pampas.
- Acá la creencia es que nada es bueno y nada es malo, las heladas sirven para asentar la tierra. En el tiempo preciso. La gente de acá tiene una visión mas concreta del cielo y el infierno, todo es útil. Todo es armónico y todo vuelve, hay respeto por la tierra y la naturaleza, si vas en contra de eso, vuelve. Tengo un vecino en Tilcara que invoca la propiedad de tierras no productivas a través de un presunto decreto del rey de España otorgado a sus antepasados por el 1750. Con eso, amenazó con pasar la topadora para sacar a la gente que vive allí. Un día, en un viaje a la ciudad de Jujuy se accidenta y le tienen que amputar dos dedos: el tipo es músico. Se me dio por comentar su desgracia y todos me miraron extrañados: para la gente de aquí era un obviedad lo que le sucedió. La concepción de equilibrio es muy fuerte.

El erke, así empezó todo esto, acompañó la procesión de la virgen del Rosario, patrona de Iruya (Salta). Detrás, venían los caches, adorando a la virgen. Entre los caches sobresale “el rubio” (el diablo), paradójicamente con máscara negra, quien danza con otros que representan la familia y el ganado. El ritual da cuenta de la seducción del rubio que trata de ganárselos. Después, le siguen los sacerdotes; el domingo participó monseñor Olmedo, obispo de Huamahuaca de la procesión.
Detrás, los patronos de comunidades vecinas y después, la virgen del Rosario coronada de flores de papel rosas, alumnos, caballos, etc. ¡Qué viva nuestra patrona la virgen del Rosario! ¡Qué viva!
Iruya es un bello pueblo de unos mil habitantes enclavado en la montaña. Queda a unos 50 kilómetros de Humahuaca (Jujuy). El camino es lento pero vale la pena.
- ¿Cuánta gente hay? pregunto a un devoto.
- Duplica los habitanes, serán unos dos mil, dice.
Hay personas de comunidades vecinas, turistas (españoles y franceses, según escucho), cientos de cámaras fotográficas y toda la policía del lugar protegiendo la imagen de la virgen.
- Esto fue una fiesta desde ayer, me dice un joven salteño.
- ¿Estuvo muy festivo?
- Bueno, mucho no recuerdo, dice mientras rechaza la chicha (bebida a base de maíz) que se bebe comunitaria y gratutitamente “por hoy sólo agua mineral”, asegura.

Otra estampa típica de las patronales son las ferias, no las de artesanías para los turistas, sino un verdadero intercambio comercial entre comunidades vecinas de los productos que cada uno tiene para ofrecer: lana, tintura, papas, especias, productos bolivianos. "¿Hace falta plata o se puede trocar", pregunto. "Sí sí hay trueque, bastante", me responde un feriante. En ese encuentro paralelo, que tiene lugar en la cuenca del río Iruya (vacío en esta época del año), había también muchos comerciantes "caídos" por el alcohol. No todo se compra y se vende, después de todo.

En el recorrido desde Tilcara (Jujuy) hasta Iruya, uno pasa, entre otros lugares por Uquía donde se encuentran huellas de arte colonial, como los Angeles Arcabuceros, íconos medievales. Unos arcángeles medio dudosos con cara de buenos, alas, y armados. El rastro indígena se ve en la figura plana. Esas pinturas se encuentran allí y en Casabindo.
También uno encuentra apachetas. Montículos de piedras, levantados en honor a la Pacha Mama. Cada vez que se llega a un apacheta se deposita una o más piedras junto con un regalo, que pueden ser hojas de coca, en señal de respeto al espíritu que allí habita. El caminante pide entonces protección y salud para continuar su viaje, y evitar las desgracias de su camino.
En la que está en el límite de Jujuy con Salta (a 4000 metros sobre el nivel del mar), además de hojas de coca, había puchos, botellas de alguna bebida alcohólica y todo lo que ayudó a llegar allí. Y banderitas rojas homenajenado al gauchito Gil. Sincretismo puro.

También cementerios en los cerros, hay muchos. Cada una de las cruces que identifica las tumbas está adornada por coronitas de flores hechas de papel crepe. Un cementerio por comunidad. Muchos caseríos de adobe se confunden con los cerros del lugar por el color.

“Acaso para que me quieras, loco de amor, loquito”, “al pobre nadie le presta”, suena la cumbia del vehículo que nos transportaba…. La cumbia suena por todas partes: “A ver los jujeños y los bolivianos” arenga una banda desde la radio local.
Dormí en Tilcara, una localidad de unos 6000 habitantes que crece al ritmo de la expansión turística, y porque es dífícil que los chicos se puedan ir a la universidad. También, es el lugar preferido por neo “hippies” de todas partes del país y extranjeros. Lugareños y gente que se instala alli, forman una paisaje interesante que convive en armonía. El sábado a la noche, Horacio Fontova captaba la atención de los artesanos y nuevos habitantes del lugar. En la Iglesia, los lugareños esperaban la fiesta de San Francisco de Asís -se celebra el 4 de octubre- danzando en el templo, chacareras y ritmos típicos.
Escuchado sobre la zona de la quebrada de Humahuaca. Se cosechan la mayor variedad de papas andinas (unas 20 en la región). Que se paga un peso el kilo al productor y en Buenos Aires se vende a ocho pesos.
Ya casi no queda producción a gran escala de quinoa (cereal con muchas proteínas), muy usado en la cocina europea –especialmente Alemania, que ya tiene patente para su producción- y paradójicamente lo que se consume acá, se trae de Perú y Bolivia.
Los turistas, hay de todas partes. Desde Europa, predominan los franceses y españoles. “Los alemanes planifican a muy largo plazo” y recién ahora incluyen a “los andes” en el recorrido", dicen los guías.
Datos oficiales indican que en promedio los extranjeros gastan unos 30 dólares diarios. "Aquí gastaran unos 10 dólares. Pelean hasta el último peso -me comentan- se explica por parte de los jóvenes ya que Jujuy es el primer paso de un recorrido por Argentina que durará entre seis meses y un año”.
No vi llamas, excepto ofrecidas en estofado en la mayoría de los restaurants. Es recomendable, su carne es magra y no tiene colesterol.

04/10/06
Recomendar esta notamuy linda nota, completa y seria, yo soy de jujuy y estudio periodismo en cordoba. Si te interesa informarte sobre cosas del norte escribime un mail. dispongo de mucha bibliografia e informacion. ignacio
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