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El País

Cinta violeta /

Cinta violeta

Más de 5 millones de argentinos es mayor de 60 años. Este es uno de los países más envejecidos de Latinoamérica. El periodista ciudadano recuerda cuáles son los derechos de los viejos y pretende generar un debate respecto a la gerontofobia que padece parte de nuestra sociedad en la que uno de cada cuatro ancianos internado deja de ser visitado por sus familiares y en la que nos han hecho creer que unas cuantas píldoras podrán hacernos sentir más memoriosos, enérgicos y hasta nos harán crecer el pelo, es decir: volver a ser jóvenes.

Pedro Strezelecki.

Hace unos días me entregaron una cinta de color violeta y me explicaron que era para llamar la atención de la gente ya que el 15 de Junio es el día internacional de la toma de conciencia del abuso y maltrato de la vejez.

Decidí ver qué pasa y cuál es la situación en mi país en lo que refiere a derechos de los ancianos.

Compromiso argentino. La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el 16 de diciembre 1991 los principios a favor de las personas de edad que fueron adoptados por el Gobierno argentino. Se trata de garantizar la independencia, cuidados, participación, autonomía y dignidad de las personas mayores. Uno por uno:

Independencia. Tener acceso a alimentación, vivienda, vestimenta y atención de salud, ingresos dignos, apoyo de sus familias, de la comunidad. Oportunidad de trabajar, tener ingresos, autosuficiencia. Acceso a programas educativos y formación.Vivir en entornos seguros y adaptables a sus capacidades. Derecho a residir en su hogar lo mas posible.

Cuidados. Poder disfrutar de los cuidados de la familia, comunidad, de acuerdo a su cultura.
Acceso a servicios sociales, jurídicos y de salud, de prevención y atención. No perder sus derechos humanos fundamentales cuando vivan en Hogares o Instituciones colectivas.

Participación. Permanecer integradas a la comunidad, como ciudadanos sujetos de derechos.
Participar activamente en la vida social, pública, política y cultural de su comunidad. Formar y participar en movimientos y asociaciones que los representen. Compartir su experiencia y habilidades con las demás generaciones. Realizar trabajos voluntarios y solidarios en su comunidad. Autorrealización. Desarrollar plenamente sus potencialidades. Acceso a los recursos educativos, culturales, espirituales y recreativos de la sociedad.

Dignidad. Poder vivir con dignidad y seguridad, libres de malos tratos, abusos, discriminación y explotaciones. Recibir trato digno, independientemente de su sexo, religión, edad, raza o discapacidad o dependencia física y/o económica.

Lo que indican los números. Según el último censo nacional, el 13,9% de la población total es mayor de 60 años (5 millones). Nos ubica como el país mas envejecido de Latinoamérica. A este aumento de la longevidad, con una expectativa de vida promedio en 75 años, se le suma la baja tasa de fecundidad de las mujeres. Esta presentación muy somera de la situación de la vejez en el país hace pensar que el Estado debe reconsiderar hasta las consecuencias económicas de esta población que ya es dependiente de los aportantes jóvenes.

Cómo es ser viejo. A comienzo del Siglo XX, Illya Mechnikov (1845-1916), Premio Nobel de Fisiología, introdujo el término de Gerontología (gerontos = viejo y logo = estudio o tratado de). El mismo creador definió a la Gerontología como "La ciencia que estudia el envejecimiento en todos sus aspectos: biológicos, psicológico y social, como ciencia básica, pura y académica".

La respuesta de la sociedad con respecto del envejecimiento es hacia la edad cronológica, edad social y legal. La actitud de la sociedad puede ser de considerarla como ancianismo, lo que conlleva a otra actitud llamada gerontofobia. Cuando una sociedad está cargada de preconceptos con respecto al anciano le genera el aislamiento, por lo tanto decreta su inutilidad. Así es como se aleja a los jóvenes de la posibilidad de comprender a la vejez como parte de la vida y prepararse para ella. El amplio y fecundo conocimiento del tema de la vejez queda prácticamente circunscripto al círculo de élite de la medicina. La gerontología debería tener mayor proyección hacia fuera de ese círculo para una toma de conciencia social.

Cómo se discrimina. La discriminación puede ser directa e indirecta. Directa es aquella en forma de violencia física, arrebatos a la salida de bancos, empujones, golpes, violaciones, abandono físico aún por los mismos familiares o cuidadores.

La violencia moral -discriminación indirecta- se da en forma de segregación, indiferencia, aislamiento, desprecio, insultos, desamparo. También ingresa en esta categoría el sistema de salud, la inserción obligada en contra de su voluntad en establecimientos geriátricos (mal alimentados, descuidados y abandonados por parientes que según estadísticas uno de cada cuatro internados dejan de ser visitados), largas colas para percibir haberes jubilatorios, hacer trámites, etc., y le podemos sumar otra larga lista.

Cómo se curan. Por ley todo el sistema de salud tiene obligación de prestar atención, pero existen largas esperas para atenciones médicas, análisis, operaciones, encarecimiento de medicamentos y su disminución en la lista de descuentos, las coberturas parciales en situaciones críticas como odontología, anteojos, y prótesis varias. Ese cuado indica que en materia de salud hay discriminación.

¿Y la TV? Desde la óptica de este siglo consumista y cholulo se debe ser jóven, atlético y desprovista de afecciones. Desde los medios se incita al consumo de sustitutos y el mercado farmacéutico promete recuperar el bienestar perdido, el sueño, la memoria, la energía, detener el envejecimiento, etc. De esa manera se legitima un fetiche, y se instala la fármaco-filia (automedicación y necesidad compulsiva por los medicamentos).

Esto también es maltrato sicológico que trata de hacer escabullirse al viejo de la realidad y dar la solución mágica pero perjudicial en el tiempo, y así “evita” una posible intervención traumática o dolorosa del médico o aún más onerosa.

Debemos revalorizar a los viejos que son nuestro futuro seguro. Creo que viene bien una mirada profunda a este tema y es necesario no escatimar propuestas para el debate: la vejez es un estado de la vida y no una enfermedad.

13/06/08


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adri

Pedro nos regala hoy la cinta violeta, para que pensemos en los viejos. Hace unos días en la Televisión Pública en el programa Pinturas argentinas pasaron la adaptación de un cuento "Esta es su casa abuelo", que narra esa historia casi lineal, de los hijos que tienen su vida resuelta y el padre, el abuelo que molesta, aunque goza de la mejor salud. Ese recorrido de caracol hasta que deciden internar al viejo en un Geriátrico, despojándolo de los amigos del barrio, de su taller, de su dignidad.Don Julio dice al final "entonces me recibieron con un afectuoso esta es su casa abuelo, sin embargo quiero aferrar una mano aunque sea por un instante pero mi gesto se diluye en un espacio desconocido." Abandonar a los viejos es un camino sin retorno, porque forman parte de nuestra vida. A veces me pregunto qué es ser viejos, cuando los veo llenos de vida. Gracias Pedro, por la cinta violeta en la que late tu perfil de humanidad.



monica

Tendrìamos que vivir un tiempo con la comunidad toba,wichi y asì vamos aprender como tratar a un anciano, VOLVER A LAS RAICES.El anciano es declarado persona descartable, ya que produce gasto y no ganancia...por supuesto para el estado.



Rolando

¡SOMOS TODOS BUENOS MUCHACHOS PERO EL PONCHO NO APARECE!. El artículo está bastante completo pero falta algo FUNDAMENTAL //En ningún lado se dice de que los jubilados percibimos MISERAS JUBILACIONES//. Solo se roza lo de la jubilación en el párrafo que dice "largas colas para percibir haberes jubilatorios". Mi estimado señor, si ese fuera uno de los problemas más serios que vivimos los jubilados para percibir los haberes que nos corresponden y por los que hemos aportado durante TODA UNA VIDA, le firmo yá y me compromento a pasar 4 horas por día durante una semana, por cada mes y por el resto de mis días, en la puerta de un banco que Ud. elija, con tal que nos paguen lo que nos corresponde (todo lo anterior certifícado por escribano público). Si tuviéramos el haber que por leyes aplicadas por el gobierno del "Calo y el Mingo" nos quitaron, y que este gobierno en aras de la distribución de la riqueza NO NOS DEVUELVE HACIENDOSE EL DESENTENDIDO, muchas de las otras falencias enunciadas en su nota desaparecerían. Ej: Poder acceder a una mejor atención médica, tener derecho al esparcimiento cuando sea necesario abonar una entrada para acceder a este, tener la posibilidad de comprar mejores alimentos y adecuados a nuestra edad, etc., etc. Quisiera creer que fué una omisión involuntaria lo de no reflejar el problema del haber jubilatorio.



Pedro Strzelecki

Estimado Rolando: Indudablemente que el estado se hace el tonto con respecto a cual es la remuneración adecuada para los tiempos que corren. El tema de la nota quiere hacer ver que mas allá de las remuneraciones, por mas buenas que sean, los ancianos en la sociedad moderna y la argentina, pasan casi a la categoría de molestia. Lo de las discriminaciones varias no tienen que ver con lo que se tiene en el bolsillo sino con la incomprensión social de que todos llegamos a viejos y, como digo en la nota "es un estado de la vida y no una enfermedad". Gracias



Rolando

PEDRO: Agradezco su deferencia por lo expuesto en su comentario. Reciba mis saludos.



Selva

Que bueno reflexionar respecto a la ausencia de AFECTO hacia la gente mayor, quienes hemos disfrutado del privilegio de tenerlos y de haber recibiodo su AMOR no comprendemos que el paso de los años se transforme en UNA CULPA que hay que purgar en un geriatrico, lo que equivale a convertirse en UN ENTE, olvidamos hijos y nietos el INMENSO CAUDAL DE CARIÑO recibido? olvidamos la valiosa experiencia de vida que tienen para transmitir?...hay algo mas hermoso que lucir NATURAL con arruguitas y cabellos blancos lo que demuestra que se ha vivido?...pero estos valores se enseñan en el hogar y en la escuela???



juan c. olmos

14.40 Horas,estoy de paso,¡no me hablen de pildora y menos de la "celeste".hasta mañana si Dios quiere.



Paula

Lo felicito Pedro, es muy bueno el llamado a la reflexion que despierta su texto..debemos exigir el cuidado de nuestros abuelos argentinos, pero tambien desde lo personal cada uno hacerse cargo y tratar con absoluta dignidad a los abuelos del propio nucleo familiar...Un saludo afectuoso



Pedro Strzelecki

Gracias por su concepto Paula. Quizás aprendamos de otras culturas ancestrales a darle otro lugar a los ancianos, empezando por el respeto y el cariño. Países como Japón y Alemania ya han implementado planes de servicio público para hacerlos nuevamente útiles; entre ellos algunos llamados intergeneracionales, pues la saben de la hermosa alquimia que existe entre viejos y niños y adolescentes. Podemos pensar en propuestas para que nuestro estado lo implemente alguna vez.




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