
Juan Pablo Martínez Ghirardi.
El protagonismo de El Líbano en el conflicto ocurrido en julio pasado ha disminuido.
El mismo se inició con enfrentamientos en la frontera entre Israel y el Líbano, donde Hezbolá desafió abiertamente al poderoso ejército israelí. Esta guerra no declarada tuvo su fin con la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, con ella se logró, aunque tardíamente, el cese de las hostilidades que sumían en un caos de horror ya vivido por los libaneses.
Recordemos que en 1982 Israel invade el Líbano en búsqueda de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina).
Para comprender un poco el rompecabezas de la región podemos tomar al año 1919 como un buen punto de partida. Poniendo a esta zona, como centro de intereses políticos mundiales, en este año se firma el Tratado de Versalles, que pone fin a la Primer Gran Guerra. Este final estableció un nuevo orden; que aunque cuestionado durante la segunda guerra mundial, marcó los escenarios donde aun se dirimen los conflictos geopolíticos.
En cuanto a los cambios territoriales producidos por la guerra, podemos decir que hubo un nuevo lápiz que demarcó países sobre la base de Mandatos. Palestina, Siria y el Líbano formaban parte de un solo territorio bajo el desaparecido Imperio Otomano, aquí serían divididos. Palestina bajo mandato británico, Siria y el Líbano bajo dominio francés.
Pronto despertaron deseos de independencia, allí donde las minorías quedaron bajo el mando de los países vencedores. Pero fue luego de la devastadora segunda guerra mundial, y con el auge del principio de libre autodeterminación de los pueblos, donde tienen lugar grandes conflictos; ya no de sólo de las potencias, sino de los pluralismos religiosos (cristianos, musulmanes, judíos, chiítas, sunnitas, etc.) que convulsionadamente trataban de generar nacionalismos; pugnando por la formación de nuevos estados que lentamente comenzarían a surgir.
Por ello, es interesante apuntar que el Líbano es un país donde conviven diferentes culturas, y la multiplicidad de opiniones políticas parecen tener lugar; al menos en forma diferente a sus vecinos países. Transformando a esta nación en un lugar donde los grupos de presión, cultivan y fomentan la disgregación de este país.
Hoy resta mucho por hacer, mientras a la UNIFIL (creada en 1978) se suman las fuerzas multinacionales que se trasladaron al país para asegurar el fin del conflicto, las diferentes facciones gobernantes en el Líbano (incluyendo Hezbolá) se endilgan culpas por las debilidades de un Estado que se encuentra ante el desafío de emprender la extenuante tarea de reconstrucción, una vez más.
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En la foto: Beirut.
31/10/06
Recomendar esta notaCoincido con el periodista. Quienes deseamos la paz debemos tomar a El Líbano como un ejemplo de país donde la cultura multipolar es posible. A los enfrentados no les sirve que se demuestre que esto es posible.
Coincido con la opinión del periodista. La Paz se construye y éste es un ejemplo.
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