Jorge Herrera Marín (Barcelona).Chené Gómez, artista plástico malagueño, estableció su sede de trabajo en Barcelona, pero ésta no es la única ciudad donde ha desarrollado proyectos artísticos y solidarios. Ha residido también en Florencia y en Nueva York, donde abrevó en las cunas del Renacimiento y del Modernismo respectivamente hasta internalizar el arte como un modo de vida.
Un
gen aventurero, que no sabe de dónde le viene, lo impele a recorrer el mundo: el sudeste asiático, África y otros tantos países de Europa han impresionado igualmente sus pupilas. Por eso habla varias lenguas, aunque confiesa que para asimilarlas ha tenido que sufrir ansiedades indecibles como: aguantar los embates de las pulgas en hoteles de mala muerte y en escuelas en medio de la selva, sacarse callos en todos los dedos de los pies, y dejarse calar hasta los huesos por el hedor de los cadáveres del tsunami.
Este
muchacho rayano en los cuarenta, que mide uno sesenta y cinco, se viste como un adolescente, se rapa como un skin e ilustra cuentos infantiles, enamora por igual a hombres y mujeres y es el
fundador de Creart, Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD) que mediante talleres artísticos para niños impulsa proyectos en lugares económicamente depauperados del Tercer Mundo. Como él mismo lo explica:
“El arte me permite acercarme a las personas, jugar con ellas y compartir, por lo tanto, es el vehículo idóneo para educar”.Chiquilines de Senegal, Palestina, Thailandia y la India, entre otros, se han beneficiado de sus proyectos que pretenden “sanar a través del arte la rabia y los padecimientos que llevan los niños en los lugares más remotos” y para dármelo a entender me cuenta que la mayoría de esas criaturas no ha visto nunca un lápiz de color.

Convicciones e ilusión; en eso se funda todo proyecto y cuándo indago a través de nuestro diálogo en sus motivaciones me explica, sin más, que está convencido de que “el arte cura psíquicamente y constituye una herramienta para solucionar problemas sociales”.
Chené va pregonando con vehemencia por el mundo la necesidad de
“hacer creativo al niño” alegando que la creatividad es como un músculo que no hay que dejar atrofiar. “Ese músculo es el que impulsa a la humanidad y la lleva a superarse”, me dice.
Me ha citado en su casa en el barrio de la Barceloneta, que era barrio de pescadores antiguamente y me invita a muchas cosas. Me niego a todas, menos a un vaso de agua. A pesar de que Europa vive las postrimerías del verano todavía hace calor y me sudan hasta las manos. Barcelona es muy húmeda.
La casa todavía huele a comida sabrosa y se lo digo. “Es que mi padre tenía en Málaga un restaurante” me aclara. ¿Ah sí?, murmuro. “Sí, de lujo”, afirma, y me cuenta que de joven le tocaba oficiar de camarero. “Sin embargo, pronto quedó claro que lo mío no era arte culinario”, me dice riéndose. Cómo hiciste, entonces, para decirle a tus padres que abandonabas el negocio, le pregunto. “¡Qué buena forma de empezar!”, me apunta, y comienza a explicarme cómo se llega de camarero a filántropo.
Yo me voy contigoLa constitución de Creart ha sido el corolario de su historia personal. Para entenderlo hay que remitirse a Torremolinos, cuando de adolescente, Chené trabajaba junto a sus dos hermanos en el restaurante de la familia. Él era el único de los tres hermanos Gómez que además de trabajar estudiaba. Con vocación innata por las acuarelas y los pasteles, dividía la jornada entre las obligaciones y el arte.
Por aquel entonces, hace de esto más de veinte años, el Ayuntamiento de Torremolinos, en Andalucía, buscaba un profesor de pintura y allí se presentó. Lo eligieron, pero a la familia no le sentó nada bien; su nuevo trabajo no era compatible con el restaurante. Sin embargo, como la decisión estaba tomada de antemano, les ofreció a sus padres lo que ganara para que estos se pagaran un nuevo camarero.
Así anduvo el asunto durante seis meses, hasta que se largó a Granada a estudiar Bellas Artes y ganó una beca Erasmus para ir Florencia; y en este punto sí, es donde empieza verdaderamente la historia de su emprendimiento.
“Tuve la suerte –cuenta- de conocer allí a un profesor que era la cabeza artística de Bambinni in Emergenza, una ONG que trabajaba en Rumania con niños huérfanos enfermos de Sida, que nos pidió a los de Bellas Artes que le presentáramos proyectos para pintar las habitaciones de los niños. Yo esperé a que terminara la clase, me acerqué y le dije: o me voy contigo”.
Esa vez no pudo ser, pero a posteriori Chené fue tres veces a Rumania a organizar talleres de pintura en el hospital. “Esta experiencia me marcó”, me indica. Por su emoción al describirme éstas cosas, adivino que se ha convertido en un explorador, ya no de la naturaleza, sino de las almas de los niños y se lo digo. “¡Es eso! –consiente. Reflejan su problemática, les sirve para sacar las cosas malas propias de su sufrimiento.
El arte educa, el arte sana”, asegura. 
Nunca paró. Su periplo lo llevó cuatro meses como voluntario a la India. Los dos primeros trabajos con la gente del Servicio Civil Internacional y los otros con la Fundación Vicente Ferrer, una ONGD española que desarrolla su actividad en una de las zonas más pobres de la India, Anantapur. Allí hizo talleres de pintura y de manualidades con el barro que se usaba para hacer ladrillos, trabajando exclusivamente con niños discapacitados (ciegos, sordos y retrasados). Los trabajos se expusieron y asombraron a los mismos directores de la Fundación. Cuenta Chené que a partir de esa experiencia los niños discapacitados participan todos los años de la muestra.
Posteriormente, emprendió por cuenta propia, un viaje de seis meses al sudeste asiático. Se negaba en redondo a que fuera solamente un viaje de placer, así que le propuso a Ramón Malvar, arquitecto que ha colaborado con él en varios proyectos y compañero de viaje, organizar sus talleres con los niños de la calle, allí donde las circunstancias se lo permitieran. Y como cuando uno va buscando las cosas se presentan, en la montaña realizó sus talleres reclutando a los niños de las familias que huían perseguidas por guerras o por motivos políticos desde el Tibet, China, Miamar y Laos.
El fruto de un desengañoCreart es el fruto de la experiencia y del esfuerzo pero también halla su génesis en un profundo desengaño. Cuando Chené vivía en Nueva York anhelaba poder dedicarse al trabajo con niños de manera exclusiva, pero al mismo tiempo necesitaba poder encontrar como sufragar los gastos casi prohibitivos que implicaba cada proyecto. Entonces, le llegó desde España una invitación para incorporarse al equipo de trabajo de una ONG española que recibe donaciones de artistas de todo el mundo y con el resultado de sus ventas desarrolla sus propósitos.
La propuesta era pobre, pero al menos era algo. Chené se embarcó rumbo a Barcelona y se incorporó de inmediato al trabajo. Desinteligencias sobre cómo se administraba esta ONG y la desilusión de comprobar que su organización distaba mucho de los objetivos que él siempre había perseguido, lo llevaron a alejarse en no muy buenos términos y a tomar la decisión de
jugarse por un emprendimiento propio. Recrear el concepto organizacional que pretendía lo llevó a reflexionar sobre la cooperación: “Veo la cooperación como un paso que necesitan dar los
países desarrollados por su responsabilidad que les compete y por su carga histórica. Para ello
han utilizados principalmente el dinero, muchas veces dado como donativo para limpiar conciencias; pero existen
otras formas más comprometidas personal y socialmente. Hay otras herramientas” me dice, agregando que “así tenemos hoy a
Payasos sin Fronteras, que cura a través de la risa o a
Hip Hop Fundation que utiliza la música, otra expresión del arte. Es lógico que donde hay una guerra o una catástrofe llegue primero Médicos sin Frontera, pero lo suyo es trabajar en la coyuntura. Nosotros queremos llegar para quedarnos a través de nuestros proyectos. Tomamos al arte como una parte más de la educación y pretendemos integrar al proyecto a los agentes locales que pueden enseñar sus disciplinas y abrir caminos vocacionales a los niños”.
Hace una pausa. “¿Entiendes lo que digo?”, me azuza. “O acaso ¿cuántos artistas negros del tercer mundo conocés?”, me desafía, con los ojos bien abiertos para continuar alegando taxativamente que “hay partes del ser humano que la medicina no cura”.
“Nosotros estamos para aliviar la herida que no ha sanado el médico; estamos para atender el alma”.
Creart en acción Palestina fue la prueba piloto previa a la constitución formal de Creart y también la experiencia determinante. Allí Chené organizó talleres con niños de la Franja de Gaza y Cisjordania ya que la Media Luna Roja (equivalente en los países islámicos de la Cruz Roja) sostiene que las discapacidades de los niños están potenciadas por el conflicto bélico crónico entre Palestina e Israel.
Durante un taller una niña de unos catorce años se indignó cuando le pidieron que hiciera algún dibujo alusivo a la paz. Entonces se paró, se dirigió a Chené y firmemente le explicó que ella no sabía lo que era la paz, que lo único que se le ocurría expresar era la venganza... Punto de partida para empezar a remover cosas. “El arte es una terapia perfecta para sacar todo el odio que se tiene adentro”, me dice.
El puntapié inicial de Creart lo dio Chené Gómez en Senegal. El proyecto: la reconstrucción de la Escuela Coránica que está literalmente en ruinas y que es donde van a clase los niños más pobres de la población de M’Boro Sur Mer, además de poner en funcionamiento talleres de dibujo gestionados por y para la comunidad. La escuela, no deja de llamarse así, pero es apenas un cascarón de barro derruido que amenaza con caerse: está lleno de pulgas, no tiene pupitres y cuenta por toda iluminación con una sola ventana desvencijada. Pues ahí es donde fue a trabajar Chené, acompañado en esa oportunidad de Raquel Boquet, una joven psicóloga.
Para Creart queda todo por delante. Es todo demasiado incipiente. La vuelta a Palestina se presenta como inminente y hay en estudio varios proyectos más para los cuáles tendrá que ponerse a trabajar en breve buscando financiación, pero la ilusión que transmite este
Indiana Jones del arte hace ver que no hay imposibles.

Deberíamos saber que los niños son personitas especiales. Personitas que se están buscando y que en ese proceso se nutren de lo que les damos. Deberíamos darnos cuenta que así crecen hasta perder la inocencia y se convierten en algo como tú y como yo. Pero hay algunos adultos que se quedan niños, que conservan la capacidad de soñar, de compartir, de crear. Cuando termino la entrevista lo sé,
Chené Gómez no se rapa el pelo como un skin, es que apenas le está creciendo. (fotos Ramón Malvar -las tres primeras y la principal- y Carme Esteve -la última-)
11/09/06
PAULA VAZQUEZ DIEGO
Soy Paula de Pontevedra, queria darle la enhorabuena a Chené por toda esa gran labor que realiza y reconocer el merito que tiene este gran artista. Ojala su arte sea siempre bien reconocido y ojala pueda seguir ayundando y haciendo feliz a tanta gente.
Desde Pontevedra mando un abrazo a Chené y a ese gran arquitecto Ramon Malvar.
Paula Vazquez
carmelo
Chene Gomez es una esplendida persona! gracias Chene
Karina celi
Hola Chenè, decirte te felicito es poco por tu gran admirable labor, continua asi para donar mas sonrisas a los ninos. Tu arte sera siempre el camino para la felicidad!
Gloria
Grazie Chené, per tutto quello che fai e per essere quello che sei, sono contenta di sapere che esistono persone come te che aiutano con la sensibilità dell'arte a liberare le paure dei re del domani:i bambini.
Gerard
Felicitats Chené! El artículo es bueno, pero no creo que las palabras lleguen donde tu lo has hecho. Gracias por dar esperanza.
JOSE CARLOS
ES GRANDIOSO LO QUE ESTAS ASIENDO DIOS TE LO RECOMPENSARA,SIGE DESPERTANDO Y CULTIVANDO LA CREATIVIDA DE LOS NIÑOS POBRES YA QUE DE ELLOS SERAN EL FUTURO......FELICITACIONES
Fernando San Martín Zamác
Hola ,acabo de leer el artículo recomendado por Ramón Malvar y quiero darte mi mayor enhorabuena por tu gran labor que haces.Soy maestro en un colegio de Catoira y, si alguna vez te apetece darles una charla para concienciarlos ,no dudes en contar conmigo. Un saludo y animo y gracias
Jesus
Hola,mi enhorabuena a Chene y a su gran labor que ha realizado y todos sabemos que seguira realizando. YA sabes que desde aquí tu Málaga tienes todo nuestro apoyo...
Marialba
me he alegrado mucho de conocer estos proyectos. Mi vocacion tambien esta en la educacion a traves del arte. Me encantaria poder participar en los proyectos de Creart, pudiendome acercar a otras realidades lejanas. Mientrastanto seguire en territorio occidental donde tambien hay mucho trabajo por hacer. viva la creatividad! muera el miedo !
José Pérez
El "ser pequeño" te hace grande.Ojalá tod@s l@s adult@s del mundo apreciaran la magia de un pincel y un color.En muchos de los lugares llamdados "desarrollados" l@s niñ@s casi que pasan desapercibida esa fantasia.El arte es vida,conocerse a un@ mism@.Sorprendamonos!
Enhorabuena Chené y periodistas,mucha energía al caminar!*
Begoña
Ole con Ole y Olé!!
Dra.Graciela Robles
Quisiera saber si hay manera de contactar a CHENÉ GOMEZ, habrá algun e-mail. Soy de la ciudad de México. Mil Gracias
Cesar
Hey che! Bien x ti! y x lo que haces! xx
cynthia Lázaro (Perú)
hola,es admirable la labor de este hombre, son pocas las pesonas que se toman dedicacion en ayudar o beneficiar la vida de otros, mucho menos si son niños, concuerdo en q el arte es una excelente forma de motivar la creatividad y libera el alma a la imaginacion pura, pero me gustaria saber más d su técnica, soy estudiante de educación inicial.
alyari
yo se lo bien que se siente ayudar asi
todos podiran seguir el ejemplo
Maria Glória Dittrich
Seu trabalho é fantástico.
Eu também trabalho com o ensino da arte como um caminho para salvar vidas em situação de risco social.
Atualmente, estou desenvolvendo uma pesquisa sobre a arte como um caminho de cura, para minha tese de doutoramento. Peço-lhe a gentileza de mandar-me maiores informações sobre seu trabalho e outras informações que tiver, artigos, pesquisas.
Agradecendo à sua atenção lhe felicito pelo nobre trabalho.
Maria Glória Dittrich
soledad
"El Arte sana, el Arte educa"... estoy totalmente de acuerdo con esto!!! es maravilloso saber que existe Chene, un hombre con mucho amor para dar, Felicitaciones... no dejes nunca de brindar tanto amor por los niños que son las sonrisas del mañana!
Juan naranjo fritz
la labor mas encomiable es trabajar con niños, felicitaciones por tener ese gran privilegio que muchos no pueden disfrutarlo
Ma. de Lourdes Monsalve V
Felicidades y mis respetos enormes por lo que haces .Yo estoy empezando un proyecto casualmente para dar pintura a niños con discapacidad neuromusculoesqueletica pero necesito mucha asesoria, ojala me la pudieras dar! te lo agradezco de antemano y otra vez felicidades !!!!
Macu y Alexis
Hacer felices a los niños, nos hace sentirnos felices a todos. Enhorabuena por tu gran labor. Un beso desde torremolinos.
Martha Lucía
Te felicito. Soy artista como tú. Ojalá algún día pueda colaborarte con este hermoso objetivo en un país como el mío que tiene tantos problemas de violencia y donde muchos niños no saben sonreir...
nicole
hola chene quiero decirte que tienes un gran corazon para con los niños ya que ellos no pueden tener mayor ilucion k una pintura muchas felicidades hombre y sigue adelante con tu labor que todo lo que uno hace da frutos mayores haci k sigue adelante y que dios te vendiga hoy y siempre
elquefuimientrastanto
No es para tanto
patricia requena gilabert
me parece muy especial la opciòn de chene... ya que toma elementos que estan dispersos como necesidades y oportunidades y crea el a su vez una obra de arte... la solidaridad y la educaciòn de los desfavorecidos
me gustaria saber si se ha pensado en algun seminario mundial sobre el tema de fondo de este trabajo
yo en chile trato de allegarme a este tipo de iniciativas pero estamos muy faltos de reflexiòn y contactos...
Graciela
Ver lo que haces es darse cuenta que tu corazon es diferente, Dios trabaja atraves de ti.
Magua Sandoval (La Paz, B
Me he quedado fasinada con la labor que haces Chené, muchas Felicidades y espero que sigan muchos proyectos más, de verdad que gran tarea de realizar este acercamiento con nuestros niños alejados de su niñez, pero con este granito de arena que dejas, construyes miles de sonrisas, muchas bendiciones para ti!! Me encantaria tener contacto contigo, tengo el sueño de trabajar con niños discapacitados en rehabilitacion, complementeando de la rehabilitacion fisica a la estimulacion psicomotriz, en este caso por medio de la pintura, bueno estamos trabajando para ello...saludos cordiales!!
xxx
pero que arte ni que arte,
lo que sana y cura son medicinas, alimentos, infraestructuras, etc...
menos gilipoyeces!!
Ronnie Nickorson
Desgraciadamente "amigo" xxx las medicinas no lo curan todo, los alimentos nutren al cuerpo pero no al espíritu y las infraestructuras de asfalto y hormigón están tapando el planeta. Atrévete a crearte a ti mismo. ¿O vas a esperar que te midan por lo gilipollas que eres?
alejandra
Es importante curar el alma de los demas dejar una huella en la vida eso es muy valioso felicidades chene mis saludos y un abrazo enorme.
Mercedes de Cádiz
Me llena de ilusión saber que existen personas como Chené, que dan al mundo lo mejor de ellos. Gracias Chené. Si puedo hacer algo por tu proyecto desde mi humilde posición, lo haré.
Nines
Hace 11 años iba con mi niña recien nacida ha trabajar a una casa. Allí vivía Chené. Estaba con sus clases de Arte, sus cuadros. Pero nunca olvidaré las veces que me ayudó, me hizo compañía, y cuidó de mi hija. Pero sobretodo, la gran humanidad que erradia, la bondad de su mirada, y una gran personalidad, que hace, que nadie que le conozca, pueda olvidarse de él. Gracias por todo.
María José Díaz Z.
Soy María José Díaz de México, me da mucha alegría conocer el trabajo de Chené, apoyo lo que él realiza y me sumo a la causa. Felicidades Chené. En unos meses me iré a Barcelona y me encantaría poder contactarlo.
Mahmoud Alhawajru
Chene Gomez really nice human, i meet these person here in Gaza, and i learn so many things that make me good person and make good future