escribi tu nota

publica tu articulo

el surprensa red

El Mundo

Chávez y la oportunidad de no perder /

Chávez y la oportunidad de no perder

El presidente venezolano tiene sueños de grandeza e impulsaba un socialismo casi único en el mundo. El autor de este artículo advierte que "es un romántico" pero que "si no conoce límites, puede perder la noción de lo que desea su pueblo". El NO a las reformas propuestas por Chávez triunfó ¿Habrá perdido el mandatario venezolano?


Juan Pablo Martínez Ghirardi.

Referéndum. Resultado, triunfan quienes a lo largo de la previa enarbolaban los colores azules del NO. Un NO a los cambios que proponía el presidente. Las modificaciones propuestas apuntaban sobre la constitución vigente, y tenían como principal fin dirigir la nación a un socialismo casi único en el mundo. Cambiaba conceptos de organización nacional, conceptos de propiedad privada y conceptos de poder relativas a las influencias sobre la economía que rige actualmente.

Y claro, incluía una reelección que seguramente –más allá de las ambiciones lógicas de poder- tenía como objeto asegurar la continuidad del modelo que ha venido sosteniendo. Chávez, nadie lo puede negar, sueña con una Venezuela con poderosas influencias a nivel mundial, recordemos para ello el afanoso intento de integrar el Consejo de Seguridad de la ONU. Y por supuesto, poderosa sobre el resto América Latina; y peca un poco de lo que acusa a sus amigos del norte. Estados Unidos siempre creyó que el mundo lo necesitaba, que era una suerte de nación superhéroe que tenía la obligación y el derecho, de poner orden en el mundo, claro que, un orden según su óptica y que les permita sostener sus negocios a nivel mundial.

Pero sigamos con Hugo Chávez, quien negocia con las FARC, quiere una confederación con los solitarios cubanos, apadrina a Bolivia, Nicaragua y por supuesto no quiere dejar de vender petróleo. Para ejercer su influencia comprará deuda ajena y sostendrá modelos inciertos en países amigos. El presidente venezolano tiene sueños de grandeza, imaginamos una infancia plagada de lecturas sobre la vida de Bolívar y el Che Guevara. Amante leal de la resistencia de Fidel Castro, a quien siente le debe su despertar ideológico, en fin, un romántico que si no conoce límites puede perder la noción de lo que desea su pueblo.

El pueblo, más allá de los ideales, necesita seguridad, saber que mañana podrá darle de comer a sus hijos, y ello no es menos romántico. Sí tiene miedos al cambio, al profundo y aventurado cambio hacia un destino de un protagonismo acaso no deseado. Afirmamos, al igual que la prensa de todo el mundo, que triunfó el NO a las reformas propuestas. ¿Pero Chávez perdió? Tal vez no, tal vez con el correr de los días sepa aprovechar la oportunidad y gane en moderación, porque a pesar de sus enojosas declaraciones ha chocado con límites, aquellos que el propio pueblo le ha impuesto, mal que le pese y por más que acuse al imperio.

Y si respeta estos límites quizá tenga la posibilidad de un mandato más productivo y sin perder el rumbo del socialismo lírico que pregona. Sí, Chávez no perdió. Ganó una posibilidad; ayer el mundo entero hablaba del dictador venezolano. Hoy, se habla de la fortaleza de la democracia venezolana, vitalidad que debe cuidarse teniendo en cuenta el alto porcentaje de abstención, pero que tiene lugar bajo la tercera presidencia del bolivariano y este no es un dato menor, porque respetando -aun con pataleo y sólo por ahora- los deseos de su pueblo deja que un planeta observe y hable de una madurez democrática en Venezuela.

7/11/07


Recomendar esta nota





LATINAOMERICANOV.COM

Transcribo una noticia que es reinteresante sobre este tema: Un artículo de Atilio borón, conocido sociólogo. Dialéctica de una derrota Atilio A. Boron ¿Cómo explicar la derrota del SÍ, y hasta que punto fue solo una derrota? Chávez se enfrentó a una fenomenal coalición política y social que aglutinaba a todas las fuerzas del viejo orden, carcomido hasta sus entrañas pero con sus agentes históricos librando una batalla desesperada para salvarlo. La gran burguesía autóctona; los terratenientes; el capital financiero; la dirigencia sindical corrupta; la vieja partidocracia; la jerarquía de la Iglesia Católica; la embajada norteamericana, obsesionada con derrocarlo y, coronando todo este rejunte, una confabulación mediática nacional e internacional pocas veces vista en la historia que reunía en sus ataques a Chávez a los grandes exponentes de la “prensa libre” de Europa, Estados Unidos y América Latina. El líder bolivariano atrajo contra sí todos los esperpentos sociales con los que debe lidiar cualquier gobierno digno en América Latina, y los combatió casi en soledad y a mano limpia. Lo que unificó a los conservadores no fue la cláusula de la “re-elección permanente” sino algo mucho más grave: la reforma le otorgaba rango constitucional al proyecto socialista en gestación, algo totalmente inaceptable. Pese a tan descomunal disparidad el resultado electoral fue prácticamente un empate. Para muchos venezolanos la elección no era importante, lo que explica el 44 % de abstención. La gran mayoría de quienes no concurrieron a votar lo hubieran hecho por el SÍ, lo cual revela la debilidad del trabajo de construcción hegemónica y de concientización ideológica de los bolivarianos en el seno de las clases populares. La redistribución de bienes y servicios es imprescindible, pero no necesariamente crea conciencia política emancipadora. Por otro lado, algunos gobernadores y alcaldes chavistas no se jugaron a fondo por una reforma constitucional que democratizaría, en detrimento de sus atribuciones, la organización política del estado al crear nuevas instituciones del poder popular. Hay que tener en cuenta, además, que luego de nueve años de gestión cualquier gobierno sufre un desgaste o deja de suscitar el entusiasmo colectivo de antaño. A esto hay que agregar, además, algunos errores cometidos en la intermitente campaña electoral de un presidente que, por su papel protagónico en el escenario mundial, no dispone de mucho tiempo para otra cosa. De todos modos, pese a la derrota Chávez sale muy bien librado. Sus credenciales democráticas se fortalecieron notablemente. La oposición llegó a los comicios diciendo que jamás aceptaría un triunfo del SÍ. En caso de producirse lo repudiarían por ser producto del fraude y pondrían en marcha el “Plan B” de la Operación Tenaza. Los sedicentes demócratas confesaban que sólo se comportarían como tales en caso de ganar; si no, su respuesta sería la sedición. Chávez, en cambio, les dio una lección de republicanismo democrático al aceptar con hidalguía el veredicto de las urnas. Imaginemos que hubiera ocurrido si por esa ínfima diferencia hubiera triunfado el SI. Los voceros de la “democracia” habrían incendiado Venezuela. Pese a su derrota, la estatura moral de Chávez y su fidelidad a los valores de la democracia convierte en pigmeos a sus oportunistas adversarios, que sólo respetan el resultado de las urnas cuando los favorece. Y, de paso, deja en una posición insostenible a los senadores brasileños que pretextando la débil vocación democrática de Chávez quieren frustrar el ingreso de Venezuela la MERCOSUR.



Miguel A. Ortiz Morán

Coincido plenamente con el autor de la nota, Juan Pablo Martínez Ghirardi... y es un punto de vista muy interesante, cuando muchos medios han interpretado el "No" contra Chávez. Felicitaciones al autor.-



Gachi Martínez

Como siempre, disfruto de las notas del autor y de los debates que se generan a partir de sus publicaciones. Una forma interesante de plantear los pro y los contra de una realidad que muchas veces se nos escapa de las manos. Vale la pena leer este tipo de artículos una vez que pasó la tormenta y descubrir qué trajo consigo la creciente.



Carlos V.

Aprovecho para transcribir un artículo publicado hoy en el periódico "EL NUEVO DIARIO.com.ni",de la República de Nicaragua, sobre el tema del Triunfo del "NO" ,en Venezuela : Así va : *El NO golpeó “por gusto” a la izquierda* “El gobierno nicaragüense es burgués y camina como una vieja mal maquillada" Edwin Sánchez END - 09:39 - 06/12/2007 Los petrodólares también pueden volver “antimarxista” a un presidente que de manera contradictoria propone un “socialismo” no del siglo XXI sino del “que-me-dé-la-gana”. Por eso, el doctor Julio Briceño Dávila describe cómo el propio Hugo Chávez construyó su derrota, que al final de cuentas se convirtió en un golpe contra la izquierda latinoamericana. Briceño, un marxista de trayectoria, criticó al mandatario venezolano el hecho de que por contar con enormes recursos económicos, puede desdeñar la falta de un partido de los obreros, darse el lujo de despreciar las leyes sociales y pretender un odioso “poder vitalicio”, que sólo recuerda a toda una galería de la infamia: Hitler, Stroessner, Somoza y Duvalier, entre otros. “Por una parte, por sentido común, las masas trabajadoras no ven muy coherente la lucha por un socialismo que va a convivir con el sistema capitalista en Venezuela, y, por otra, es que las leyes sociales no funcionan de esa manera”. “Mas bien así pensaban los filósofos franceses del siglo XVII Saint Simón, Fourier y Owen que no consideraban que primero debía emanciparse una clase social, los trabajadores, sino de golpe toda la humanidad”, agregó. “Fijate, a 124 años de la muerte de Carlos Marx, su legado es una arma poderosa de la Filosofía y de la Economía Política, arma poderosa para escudriñar las leyes sociales y una guía para su aplicación. “Un columnista antimarxista del Washington Post, uno de los más influyentes periódicos de Norteamérica, decía no hace mucho: ‘En alguna parte del mundo anda hoy el próximo Marx, para recalcar que el marxismo no desaparece porque se haya extinguido la URSS’. El autor fue funcionario de la Secretaría de Comercio Interior de la Administración Clinton”, señaló el doctor Briceño. Tengo que recurrir a este dato porque Chávez aseguró que “el Partido Socialista de Venezuela no puede calificarse como “marxista-leninista” porque esa “es una tesis dogmática que pasó y no está acorde con la realidad de hoy”. Dijo que para el siglo XXI son categorías “obsoletas”. “El trabajo hoy es otra cosa, es distinto, está la informática y la telemática, y Carlos Marx ni siquiera podía soñar con estas cosas”, insistió el mandatario venezolano. El Presidente pretende ignorar que el Partido con el que debe construir el socialismo tiene que ser necesariamente el Partido de la Clase Obrera. Allí están los resultados de sus concepciones antimarxistas, cuestionó. Asimismo, subrayó que “el proyecto de reformas no pudo ser suficientemente bien explicado, y, por consiguiente, no pudo ser digerido por una inmensa mayoría de población, los tres millones que se abstuvieron”. Proyecto contradictorio de socialismo La derecha tuvo tiempo y la experiencia de siglos para distorsionar perfectamente el contenido de las propuestas, y la gente no puede entender fácilmente en nueve años un proyecto contradictorio de socialismo mientras permanece la propiedad privada sobre los medios de producción. ¿Qué tanto pesó en el electorado, la oferta de un poder vitalicio, desde una perspectiva de socialismo del siglo XXI? La idea del poder vitalicio se relaciona con la autoridad y el mando hasta la muerte, y estos conceptos, para los pueblos con su historia, trae la remembranza de toda una galería de dictadores nefastos que han pasado por la humanidad, como Hitler, Stroessner, Somoza, Duvalier, Suharto, Hugo Banzer, y decenas de otros más. En la misma Venezuela, en la Constitución de 1999, se puso fin a la figura de los ex presidentes ejerciendo el cargo de senadores vitalicios. Realmente es odiosa esa figura para cualquiera, para todos nosotros, aquí en Nicaragua se habla en la propuesta de reformas constitucionales de poder vitalicio para distintos personajes. La gente repudia lo de vitalicio. Las muletas prestadas La derecha supo sacarle el jugo a la idea de eliminar el límite de los mandatos presidenciales, y la izquierda no supo defender el planteamiento de concentrar todo el poder en la presidencia, dijo el doctor Julio Briceño. “Esto me recuerda el mandato del peronismo en Argentina cuando Perón había desarrollado un movimiento policlasista, donde el elemento estatal se imponía sobre el elemento clasista de la central obrera argentina. Perón supo maniobrar su populismo con una clase obrera desarrollada, a la cual logró incorporar a la vida política”. “Si Chávez fuera un marxista contribuiría a conformar una organización revolucionaria de la clase obrera para que ésta tuviera una intervención consciente de clase con su propio plan de acción para llevar a la práctica un programa socialista”. Dado que el gobierno de Venezuela es muy cercano al nicaragüense, ¿qué influencia podría tener esto en la política nacional y el comportamiento del propio presidente Ortega? El gobierno nicaragüense es un gobierno burgués y camina como una vieja mal maquillada, y de ajuste agarrada de muletas prestadas. Una muleta se la presta Venezuela y la otra la cúpula de la Iglesia. De tal suerte, que el golpe dado por la oligarquía venezolana ha hecho traquetear la muleta del presidente Ortega, pero también golpea a toda la izquierda latinoamericana, nos golpea a todos nosotros. La cuestión está planteada de tal manera que cualquier derrota que se propine al Socialismo del Siglo XXI en Venezuela va a repercutir negativamente de alguna forma también contra las fuerzas de izquierda de Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Chile, Argentina y Uruguay de manera particular. Y ese golpe a cada país, si no nos prevenimos, va a rebotar de nuevo contra Venezuela porque así funciona la naturaleza rapaz del imperio. Con todo, el doctor Briceño dijo que “visto así el Socialismo del Siglo XXI que preconiza Chávez merece mucha simpatía, por cuanto es un movimiento social progresista que apoyamos en medio de esta vorágine neoliberal, pero que científicamente no es viable”.



Valeria Martinez Ghirardi

Es cierto, se puede hacer una lectura postiva para el triunfo del "no" en favor de Chavez, sobre todo para el resto del mundo, a nivel internacional. Pero no debemos olvidar que el "si" triunfo por el pueblo y para el pueblo venezolano, no debemos olvidar que los principales afectados serian ellos mismos, ellos deberían padecer la tiranía de su presidente por tiempo indefinido, deberían convivir con la certeza de que cada medio opositor iria desapareciendo con el correr del tiempo y sus poderes extralimitados y sin fin. Ya deben soportar que gracias a sus problemas con el resto del mundo sus propios gobernados tengan que padecer horas interminables de colas para poder comprar apenas dos kilos de leche para sus hijos (porque los adultos ya hasta nos olvidamos de su sabor) y que sean marcados como animales para evitar que vuelvan a hacer la fila. La escasez cada vez es peor ultimamente ni azucar conseguimos, ni pollo, ni aceite de maiz o harina de trigo... La lista cada vez es mas extensa. Mientras su pueblo vive diariamente esas humillaciones el esta ocupado tratando de comprar al resto de latinoamerica solucionando sus problemas. No debemos olvidar que con el no, triunfó un pueblo.



Juan Pablo MG

Gracias Vale!! Creo fervientemente que, como digo en el artìculo, ha chocado con límites, aquellos que su propio pueblo le ha impuesto. Y esto, que sea su propio pueblo y durante su propio mandato quien le ponga lìmites le brinda esta oportunidad. Màs teniendo en cuenta que, como digo, puede hacerlo en un contexto donde el planeta entero habla de una madurez democrática en Venezuela.



Silvina M. Lorenzo

Muy buena la nota.




Completa este formulario para recomendar esta nota:

Tu email:

Tu nombre:

Email de tu amigo:


escribi tu nota