
Mario Albera
Nació el 7 de mayo de 1919, en un rancho cercano al pueblo de Los Toldos, a 200 kilómetros de distancia de Buenos Aires.
Su madre, Juana Ibarguren, fue asistida por una comadrona indígena durante su nacimiento. Juana trabajaba como sirvienta en la estancia del padre de la niña, un arrendatario agrícola llamado Juan Duarte, con quien había tenido cuatro niños.
Si bien tenía esposa legítima y tres hijos viviendo en la ciudad pampeana de Chivilcoy, Duarte había reconocido a los hijos concebidos con su concubina y les había dado su nombre, aunque cuando su quinto descendiente vino al mundo “él dudó en reconocer su paternidad y, como consecuencia, ni la partida de nacimiento ni la fe de bautismo llevan su nombre. Sin embargo, se la llamó María Eva Duarte”.
“Evita o Chola, como llamaban todos a María Eva, sufrió pobreza y ostracismo social durante sus primeros años en Los Toldos”.
Un día Juana se cansó del pueblo y decidió probar una vida mejor en Junín. Por ese tiempo, la joven Eva ya se “devoraba las revistas con crónicas de la vida de los artistas de cine, teatro y radio y empezaba a vislumbrar su propia imagen bajo las luces deslumbrantes de la calle Corrientes, en el corazón de la zona de espectáculos de Buenos Aires”
De adolescente, era “una joven atractiva, menuda y de pelo castaño, con la tez pálida y grandes ojos marrones”.
“Un relato, generalmente aceptado como verídico, dice que Evita partió junto con Agustín Magaldi, un popular cantor de tangos conocido como “la voz sentimental de Buienos Aires”.
Llegó a la gran ciudad a comienzos de 1935, “a la tierna edad de 15 años”.
Consiguió un papel de sirvienta en una pieza teatral y, en rápida sucesión, le llovieron roles menores. “En 1937 hizo su primera aparición en una película y debutó como artista de radioteatro”. Siempre en papeles secundarios. Aunque “en abril de 1939, se le brindaría la gran oportunidad de ser co-protagonista en un melodrama radiofónico”.
“Aunque no hay duda de que ella perdió su virginidad durante estos años difíciles, no es cierto de que haya llegado al éxito por la vía de la cama”. La aspirante a actriz llegada de Junín era “insegura”, pero no menos “inquieta y ambiciosa”.
Desapareció de la vista del público los primeros meses de 1943, presuntamente por una “enfermedad seria”, pero reapareció el 21 de setiembre del mismo año y firmó contrato “para encarnar los papeles principales en una serie de programas de radio titulada “Heroínas de la historia”, donde interpretaría a la zarina Alejandra, entre otras.
Conoce a Perón
Un amigo en las altas esferas llamado Oscar Nicolini la presentó a su jefe, el teniente coronel Aníbal Imbert, “quien fue su escolta la noche del 22 de enero cuando se realizó, en el Luna Park, el espectáculo a beneficio de las víctimas del terremoto de San Juan. Fue Imbert quien la presentó al coronel Perón”.
“Dado que se conoce de las personalidades de ambos, es probable que haya sido Evita la que tomó la iniciativa en la solidificación acelerada de la relación. Encontró nuevo domicilio para ambos en un edificio de la calle Posadas, detrás del lujoso hotel Alvear Palace y no muy lejos de Radio Belgrano, donde ella trabajaba. Perón debe haber quedado fascinado con la agresividad desinhibida de su nueva compañera”.
“Aunque no poseía gran belleza, ni atractivo, ni talentos especiales, Eva Duarte (Evita para sus amigos) había sido dotada con una tenacidad que la había conducido de una obscura ciudad provincial a una carrera teatral, cinematográfica y radial”.
Por entonces Perón compartía con una adolescente de 17 años, llamada María Inés (“Piraña” la apodaban), “su gris apartamento situado en la esquina de Arenales y Coronel Díaz”. “Él la llevaba a las peleas del Luna Park y la presentaba como m’hija”
“La inclinación de Perón hacia “Piraña” evidenciaba un desprecio por las convenciones…” “Era también una precoz indicación de su debilidad por las niñas muy jovencitas”. “Aunque no se conocen muchos detalles de este affaire una cosa es segura: cuando Evita se instaló a vivir con Perón, “Piraña” tuvo que mudarse y, según una buena fuente, regresó a Mendoza”.
Aunque la aparición de Evita “también marchitó otra floreciente relación”. Se trataba de una de las cuñadas de Aurelia Tizón (su primera mujer), que era maestra. “… el coronel había llegado a anunciar que se casaría con ella, pero Evita le hizo cambiar de idea”.
La cuestión es que la joven actriz de 24 años y el coronel de 49 años ya estaban viviendo juntos. Ese día, el de la reunión en el Luna Park, sus destinos se unieron para siempre “y la energía que sería liberada a través de tal alianza iba a cambiar la historia argentina”. “El magnetismo que los unía resultó ser un fluido poderoso”.
La muerte
“Que de mí se diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia dedicará seguramente a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevar al presidente las esperanzas del pueblo, y que, esa mujer, el pueblo la llamaba cariñosamente Evita”, dijo “la noche del renunciamiento” (31 de agosto de 1951) a la candidatura a la vicepresidencia de la Nación promovida sin suerte por la CGT de los Trabajadores y la rama femenina del partido. De ahí su frase más recordada durante el frustrado anuncio de su proclamación: “Yo no renuncio a mi puesto de lucha. Renuncio a los honores”.
Luego, sobrevino la agonía y la muerte, el sábado 26 de julio de 1952, a las 20.23 horas. Enferma gravemente de cáncer de cuello uterino, cayó en coma y ya no se recuperó. Tenía 33 años. Atrás dejaba una vasta obra social realizada desde la Fundación Eva Perón.
"Nunca pensé que la quisieran tanto", dicen que le musitó Perón a su secretario de Prensa Raúl Apold al ver la ola de congoja y angustia colectiva (más de dos millones de personas siguieron la procesión) que generó su muerte. Hoy se cumplen 60 años de aquel día.
*El entrecomillado pertenece al libro "Perón", de Joseph A. Page, Primera Parte (1895-1952), Editorial Círculo de Lectores.
Recomendar esta notahermosa la mirada..........muy lindo el textodelfina
Guardiacárcel hirió mortalmente a joven en Villa El Libertador
El transporte urbano ya es un serio problema
Sobre las compras y contrataciones del Estado
El vaciamiento ideológico del PJ cordobés
Las antenas de Cristina y la guerra por el relato de De la Sota
Estudio de ADN funcionó con Ricardo III, pero no con Bustos

La Justicia federal de Córdoba consideró poseedores legales a los ocupantes de un asentamiento en Villa El Libertador sobre el que pesaba una orden de desalojo del Banco Nación. Cumplimos cuatro años (nos acordamos un mes más tarde). La Tamse proyecta una estación de colectivos en la Villa. La UCC y los pueblos originarios. Organizaciones contra la opobreza. De la Sota "reacciona" ante las críticas y suma 41 mil beneficiarios al Paicor. El año que se va según los vecinos. Niños de Villa El Libertador grabaron videoclip con Piñón Fijo. Y más: ingrese a la sección y baje la versión en PDF. (Paciencia que tarda un poco)