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Pacientes no atendidos y profesionales enfermos, la salud hoy /

Pacientes no atendidos y profesionales enfermos, la salud hoy

Una profesional de la enfermería denuncia la precariedad laboral que se vive en la salud pública y privada y la complicidad entre la corporación política y médica en no sancionar aquellas leyes que harían falta para frenar la mercantilización de la salud, que concibe al paciente como un número de historia clínica y no como una persona que necesita acompañamiento frente a la enfermedad y a la muerte.

Marcela Cárcamo.

Alguna vez cuando fui joven, tuve un sueño, un ideal, una vocación por el servicio.

No había otro motivo para elegir el camino del servicio a los demás a través de mi vocación como enfermera: acompañar al enfermo, aliviar su dolor, estar presente para consolar, ayudarlo en su recuperación, trabajar cotidianamente para que otros, los que sufren, tuvieran la oportunidad de no encontrarse solos frente a la enfermedad y la muerte. Esos momentos tan difíciles de atravesar para todos.

Este es un pedido de ayuda: ¿Cómo sobrevivir y conservarse dentro de un sistema donde todos esos valores se transforman en nada?

Trabajamos inmersos en una realidad donde la vida pierde valor, donde lo que le sucede al enfermo y su familia no tiene vital importancia, porque si la tuviera, recibiría la ayuda que realmente necesita.

Las personas que se encuentras enfermas, limitadas en sus capacidades, atravesando una situación crítica como es un proceso de enfermedad, necesitan ser cuidadas por otras personas con capacidad de disponerse a su servicio. Pero ¿cómo estar al servicio de sus necesidades si nos encontramos superados por una demanda excesiva, tanto en cantidad como en calidad de atención?

El sistema es perverso, porque alimenta la ignorancia de todos los que necesitan de servicios de salud capaces de responder, responsable y sobre todo, “humanizadamente”.

El enfermo y su familia no saben ¡cuánto peligro corre su salud y su vida cuando es asistido por personas superadas por una situación de precariedad laboral!

Esto sucede cuando hay escasez de personal suficientemente preparado y formado para asistir la demanda de los pacientes.

Para este sistema alimentado y mantenido por los políticos de turno, deshumanizado y perverso, un enfermo no es una persona, con un rostro y una historia. Es sólo un número, en todo caso un número de historia clínica, un número que no cierra en sus recortes presupuestarios.

Para el sistema, las personas que trabajamos en el equipo de salud, también dejamos de serlo, cuando en situaciones de trabajo precario nos encontramos superados por la demanda y en ese intento de responder, nos enfermamos.

Es necesario que los que no conocen el sistema de salud por dentro, sepan que los enfermeros y médicos, también nos enfermamos.

Es alarmante y urgente que se den a conocer las cifras que aumentan, cada año, de licencias prolongadas por enfermedades psiquiátricas y enfermedades laborales que se presentan actualmente en esta situación. También se puede observar, como en otros ambientes laborales, privados o públicos, se produjo un cambio de valores, donde el individualismo pasó a suplantar el valor de lo colectivo y del trabajo en equipo. De manera que esto se transforma en un círculo vicioso: nos supera la demanda de las necesidades, nos sobrecargamos, nos exigimos más y nos enfermamos, generando menos recurso humano aún.

La consecuencia inevitable de toda esta situación es el aumento de casos de mala praxis, de actos iatrogénicos, así como el aumento de complicaciones de un proceso de enfermedad en los pacientes internados.

Menos recursos, más muertes

Existe evidencia científica donde se comprueba cómo a medida que disminuye el recurso humano, aumentan la morbilidad y mortalidad de los pacientes.

Como verán quienes lean estas palabras que intento compartir, es demasiada la indignación y la impotencia que uno siente frente a esta realidad.

Cuando observo que entre políticos de turno y sindicalistas que no nos representan negocian desde sus intereses mezquinos, ignorando absolutamente las necesidades de todos, uno necesita desahogarse y dejar de callar.

En un intento por conservar la ética que me llevó a elegir ser enfermera para servir al prójimo, no puedo dejar de denunciar lo que sucede, todo el daño que se causa sobre los pacientes y sobre los trabajadores de salud.

A este sistema de salud lo necesitamos todos, no solamente los que necesitan del hospital público, sino también aquellos que pueden pagar servicios médicos privados, ya que este sector también explota a sus trabajadores obligándolos a hacer su tarea como si se tratara de atender un gran hipermercado, donde lo que se factura es lo prioritario.

El paciente es tratado como un cliente, es así como se le presenta y “pinta” un servicio de atención de salud, pero desconoce que quienes lo atienden son médicos becarios, esto es, pasantes que están formándose en su profesión, puesto que el sueldo de un becario, nunca se compara al de un médico de planta efectiva.

Lo mismo sucede con los enfermeros, ya que en sanatorios privados se elige contratar a estudiantes avanzados para no “gastar” en enfermeros profesionales matriculados y con experiencia.

Lucro

Todo esto la corporación médica lo conoce muy bien, ya que el lucro de la medicina, está repartido entre un grupo reducido de socios.

Por eso existen tantas dificultades y trabas legislativas para que se apruebe la Ley de Colegiación de Enfermeros Profesionales, pues esta entidad controlaría y regularía el ejercicio de enfermería en todos los ámbitos; una ardua tarea que está llevando a cabo la Asociación de Enfermería de Córdoba.

Recordemos que enfermería representa la mayor masa laboral del sistema.

Es necesario que el común de la gente, los usuarios, conozcan esta situación para que puedan exigir sus derechos como pacientes, como ciudadanos, a acceder a servicios de salud de calidad idónea y probada.

Todos estos componentes pueden ser investigados, no creo que con gran dificultad, por aquellos que necesiten vender primicias en periódicos o que aumenten el rating de cadenas de radio y TV.

Pero ¿cómo denunciar lo que sucede, sin tener miedo a perder el puesto de trabajo, que todos necesitamos?

Entre la indignación y el miedo, a factores de poder tan alevosos como políticos, los integrantes del equipo de salud, soportamos, callamos, nos indignamos, y nos enfermamos.

Este es un problema de todos, porque todos somos usuarios y estamos expuestos a los riesgos que implica ser asistidos en salud por personal en cantidad y calidad suficiente.

Responsables

Quienes son responsables de esta situación, se jactan de defender los derechos humanos con discursos que cada día resuenan más vacíos y huecos. Ostentan en sus páginas de Internet con presentar Comités de Bioética, preocupados por el valor de la vida humana.

¿Cuál es el valor de la vida que tiene para los políticos y autoridades responsables de un paciente que sufre actos iatrogénicos y mala praxis, cometidos por personal que no se encuentra en condiciones adecuadas para ofrecer calidad de atención?

Quienes son principales víctimas de esta situación son aquellos pacientes que cuentan con escasos recursos, son los “nadies”, los que no tienen voz, los pobres, los indigentes, los que no saben ni conocen que tienen derecho a una vida y atención de salud mejor.

Pero éstos, engañados por gobiernos demagogos creen que lo que les da el hospital público es un obsequio de su gobernador o su presidente. Mientras recibe esta pobre calidad de atención, agradece como si se tratara de su única limosna.

Quienes cuentan con mejores recursos, esto es, familiares que lo acompañen, que gestionen los trámites, que hagan de control de lo que recibe mientras el enfermo está internado, pueden exigir mejor atención.

Todo el sistema es mantenido por todos los que trabajamos y aportamos con nuestros impuestos. Por lo tanto, es necesario que lo consideremos como nuestro, para cuidarlo, mantenerlo, mejorarlo, y exigir a las autoridades responsables que abandonen sus intereses mezquinos, para disponerse al servicio de los que los votaron para cumplir con su función.

Apropiarse

Si logramos apropiarnos de nuestros bienes públicos lograremos entender que es necesario el esfuerzo colectivo, para mejorar la atención en salud.

Señor usuario: es necesario que usted conozca lo que está sucediendo con su salud y la de su familia, para que pueda exigir la atención que le corresponde como ciudadano.

También recuerde que de nada sirve descargar su agresión sobre el enfermero o el médico que lo atiende, porque todos pasamos por esta situación gracias a la falta de responsabilidad y mezquindad de las autoridades.

Ayúdenos y exija a las autoridades mayores recursos humanos para que podamos ofrecerle mejor calidad de atención.

Este es sólo un pedido de ayuda de una enfermera que trabaja cotidianamente intentando no perder la esperanza, dando lo mejor de sí para que otros, al decir de Eduardo Galeano “los nadies, los hijos de nadie, los dueños de nada, los ningunos, los ninguneados”, tengan la oportunidad de ser tratados humanizadamente, ser acompañados durante su enfermedad y sean dignificados en su valor como personas.

10/6/08


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juan c. olmos

Marcela:Lamentablemente tendra que seguir soñando!



latinaomericano

Marcela: es el capitalismo...



adri

Me parece excelente la crónica de Marcela, abarca todas las aristas de la salud. Eso de provocar actos iatrogénicos, o sea destructivos para el paciente, porque la enfermera y el médico están desbordados. Es real lo que afirma, ocurre tanto en el ámbito público, como el privado.Deseo que si parte de las retenciones van a ser utilizadas en salud, antes de construir nuevos hospitales, mejoremos los que ya tenemos, por el bien de la población. Tu nota empieza con un sueño y termina con los ninguneados, los hijos de nadie.Te pido continúes tu lucha cotidiana, en la atención de quienes te necesitan.-



Pedro S

Bien Marcela; decís las cosas que muchos saben y no dicen para nada. Otros saben y las dicen pero se llaman "políticos" y en épocas de campaña. Esta progresiva dehumanización de la salud y de los profesionales de la salud va a ir en crescendo y quedaremos como pasa en lugares en que se habla en inglés: "no money no health" no tiene plata no se cura... (yanquilandia). Así como el que es ignorante sufre estos embates, te aseguro que los que pueden pagar tampoco saben como los estan curando (confunden cortesia del médico con atención gerarquizada de la salud). Soy de la idea del sistema de salud público para todo el mundo: no hay epatitis pobres y otras de lujo si me entienden. Se curan con lo mismo. Paralelamente hay que ajustar las clavijas a la industria farmacéutica que es otro monstruo que nos quita el sueño. Marcela: alguna vez estuve muy enfermo y siempre agrdezco la labor cariñosa de las enfermeras. Tambien gracias a vos.



Soledad

Buenas tardes. Estoy de acuerdolos pacientes corren elriesgo de su salud y su vida cuando no es asistido por los medicos y especialista. Digame, si un paciente va a un centro hospitalario para su atencion se registra y luego se va y no es atendido , pq se le paso el tiempo o tendria que realizar otras actividades , Cual seria su diagnostico sabiendo que es una desercion ensu consulta.



daniel

Marcela no solo la hegomonia medica incentiva esto, tambien esta el silencio a veces complice de las instituciones formadoras, ya que para que sus estudiantes hagan practica los llevan a las sanatorios privados, convirtiendo a los estudiantes en mano de obra barata. Pero en el sistema publico a veces tanto la parte operativa com de conduccion callan estos atropellos con la bendita frase "hay que hacerlo por el Pte"pero poco hacemos nosotros como trabajadores de la salud



Mariano

Marcela, no pierda la esperanza, mientras haya personas que no vean como "normal" cierto tipo de situaciones mas allá de que sean cotidianas, mientras nuestros ojos no se acostumbren a ver la injusticia, y creer que la actualidad no puede mejorar, mientras haya esperanzados, aunque sean llamados "Locos, soñadores, ilusos, etc", habra esperanza! El mundo no lo cambian los ganiales, sino los optimistas. Fuerza y Fe, que a este mundo vinimos a Amar y Servir, y estoy convencido que mas pronto que tarde mejoraremos como sociedad y como hermanos!




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